Sermón del P. Ezcurra sobre la Bandera (II)

 

Bandera argentina 03 04

Bendición de la bandera de Belgrano por el canónigo Juan Ignacio Gorriti

Nuestra Bandera y la Virgen Inmaculada 
Y también decíamos que el símbolo, si bien pudo ser de otra manera, sin embargo, los hombres que decidieron elegir éste símbolo, no lo hicieron por casualidad. Y aquí hay algo que mira a las raíces más profundas de nuestra Patria y de nuestra Fe cristiana. Muchas veces se dice -y lo hemos dicho desde aquí en estas Misas por la Patria- que los colores de nuestra Bandera son los colores del manto de la Virgen. Pero algunos pueden creer que eso es una comparación poética, ¿no es cierto? Lo mismo que lo puede decir una maestra en un colegio: los colores de la Bandera, son los colores del cielo, las nubes blancas, el cielo azul, la nieve de las montañas. Es una hermosa comparación, pero es una comparación poética. 
Cuando decimos que los colores de la Bandera son los colores del manto de la Virgen, no estamos haciendo solamente una comparación poética, porque los colores de la Bandera argentina son los del manto de la Virgen, no por casualidad sino porque ésa fue la voluntad expresa del creador de la Bandera y así nos lo enseña la historia.

Cuando el Rey Carlos III consagra en 1761 España y las Indias a la Inmaculada y proclama a la Virgen como principal Patrona de sus reinos, creó la orden real que se va a llamar «Orden de Carlos III», cuyos Caballeros recibían como condecoración el medallón con la imagen azul y blanca de la Inmaculada -la cual pendía del cuello de una cinta-, y el artículo 4° de los Estatutos de la Orden describe esta cinta: las insignias serán una banda de seda ancha dividida en tres franjas iguales, la del centro blanca y las dos laterales color azul celeste, los colores de la Inmaculada, a la cual el Rey ha consagrado España y las Indias.

Esta cinta la usaron los voluntarios que acompañaron a Pueyrredón en 1806 en la lucha contra los invasores ingleses y la llevaban anudada al cuello, como el pañuelo del criollo. Y habían elegido para esa cinta la medida de 38 centímetros que era el alto de la imagen de la Virgen de Luján. Y también, los mismos Húsares de Pueyrredón, van a usar esta cinta en 1807 en la defensa de Buenos Aires contra los invasores ingleses. Pueyrredón y Azcuénaga usaban la cinta porque eran Caballeros de la Orden de Carlos III. Belgrano la usaba porque él era Congregante Mariano en las Universidades de Salamanca y de Valladolid. Y al recibirse de abogado, Belgrano juró defender el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, Patrona de las Españas. 
Cuando en el año 1794 Belgrano es nombrado Secretario del Consulado, lo puso bajo la protección de Dios y eligió como Patrona a la Inmaculada Virgen María y colocó los colores azul y blanco en el escudo del Consulado que estaba en el frente del edificio.

Cuando emprende la marcha con sus tropas hacia el Paraguay para luchar por nuestra independencia, asiste a Misa con todo su ejército en Luján y pone al ejército bajo la protección de la Virgen. No es por tanto por casualidad que Belgrano elige el color azul y blanco para dárselo a nuestra Bandera. 
Y de esto tenemos testimonios bien expresos. José Lino Gamboa, que era miembro del Cabildo de Luján junto con un hermano de Belgrano, y que estaba allí cuando Belgrano pasa con sus tropas, escribe: «Al dar Belgrano los colores celeste y blanco a la Bandera de la Patria había querido, cediendo a los impulsos de su piedad, honrar a la Pura y Limpia Concepción de María de quien era ardiente devoto, por haberse amparado en su Santuario de Luján».

Y el otro testimonio, que es el del Sargento Mayor Carlos Belgrano, hermano de Manuel Belgrano, desde 1812 Comandante Militar de Luján y Presidente del Cabildo de Luján. Y dice Carlos Belgrano: «Mi hermano tomó los colores de la Bandera del manto de la Inmaculada de Luján, de quien era ferviente devoto». 
Por eso mismo, el Coronel Domingo French pudo decir en su proclama a las tropas, que la iza en Luján el 25 de septiembre de 1812: «Soldados, somos de ahora en adelante el Regimiento de la Virgen; jurando nuestras banderas os parecerá que besáis su manto. Al que faltare su palabra, Dios y la Virgen, por la Patria, se lo demanden».

Fuente: P. Alberto Ezcurra, Sermón en el día de la Bandera