Nuestro Señor Jesucristo

La transfiguración

Posted by: Laudem Gloriae

Transfiguración 01 (04)
Transfiguración

¡Oh Jesús! Que tu gracia triunfe en mí, hasta hacerme digno de participar de tu gloriosa transfiguración.
El alma de Jesús, unida personalmente al Verbo, gozaba de la visión beatífica, cuyo efecto connatural es la glorificación del cuerpo. Este efecto no se manifestó en Jesús, porque quiso, a lo largo de sus años de vida terrena, asemejarse a nosotros lo más posible, revistiéndose de “una carne semejante a la del pecado” (Rom. 8, 3). Sin embargo, para robustecer la fe de los apóstoles turbados por el anuncio de su Pasión, Jesús permitió que por breves instantes en el Monte Tabor, algunos rayos de su alma beata se transparentasen en su cuerpo: entonces Pedro, Santiago y Juan lo vieron transfigurado: “su rostro resplandeció como el sol y sus vestidos eran blancos como la nieve”. Los tres quedaron extasiados; y eso que Jesús sólo les había dejado ver un rayo de su gloria, pues ninguna creatura humana habría podido soportar la visión completa.

La gloria es el fruto de la gracia: la gracia, que Jesús posee en medida infinita, redunda en una gloria infinita, que le transfigura totalmente. Un fenómeno semejante sucede también en nosotros: la gracia nos transforma, nos transfigura
“de gloria en gloria” (II Cor. 3, 18), hasta que un día en el cielo nos introduzca en la visión beatífica de Dios. Mientras la gracia transfigura, el pecado desfigura con su oscuridad a los que yacen víctimas de él.

El Evangelio de hoy destaca la relación íntima que existe entre la Transfiguración y la Pasión de Jesús. Moisés y Elías, que aparecieron en el Tabor al lado del Salvador, hablan con Él precisamente, según puntualiza San Lucas, de su próxima Pasión,
“de su muerte que había de cumplirse en Jerusalén” (Lc. 9, 31).
Con esto el Maestro divino quiere decir a sus discípulos que ni Él ni ellos podrán llegar a la gloria de la Transfiguración sin pasar por el dolor. Es la misma lección que más tarde dará a los discípulos de Emaús:
“¿No era preciso que el Mesías padeciera esto y entrase en su gloria?” (Lc. 24, 26). Lo que el pecado desfiguró no puede volver a su primitiva belleza sobrenatural, sino a través del dolor que purifica.

¡Oh Jesús! Destruye en mí el pecado, ese pecado que ha desfigurado tu Rostro, ese pecado que ha desfigurado mi alma, creada a tu imagen y semejanza. Pero para que se cumpla esta destrucción es necesario que yo participe de tu Calvario, de tu Cruz; dígnate, pues, Señor, unir a tu Pasión todos los sufrimientos pequeños y grandes de mi vida, para que, purificado a través de ellos, pueda subir de claridad en claridad hasta la total transfiguración en ti.
La luz y la gloria del Tabor me animan; gracias, Señor, por haberme concedido, aunque sea por breves instantes, el contemplar tu esplendor, el gozar de tus divinas consolaciones; así fortalecido y animado bajo del monte para seguirte
a ti solo hasta el Calvario.

Fuente: Cf. P. Gabriel de S. M. Magdalena, o.c.d, Intimidad Divina

Sobre las tentaciones (II)

Posted by: Juan Sobiesky

Tentaciones de San Antonio 01 (01c)
Tentaciones de San Antonio

Para penetrar bien la necesidad de rechazar la tentación, preguntad a los cristianos condenados cuál es la causa de hallarse en el infierno, ellos que fueron creados para el cielo: todos os responderán que fue porque, al ser tentados, sucumbieron a la tentación. Id, además, a interrogar a todos los Santos que triunfan en el cielo, qué cosa les ha procurado aquella felicidad; y os contestarán todos: es que al ser tentados, con la gracia de Dios, resistimos a la tentación y despreciamos al tentador. Pero, me dirá tal vez alguno de vosotros, ¿qué cosa es ser tentado? Amigos míos, vedlo aquí, escuchad bien y vais a verlo y comprenderlo: cuando os sentís inducidos a hacer algo prohibido por Dios, o a omitir lo que Él os ordena o prescribe, es que el demonio os tienta. Dios quiere que por la mañana y por la noche practiquéis bien vuestras oraciones, arrodillados y con gran respeto. Dios quiere que empleéis santamente el domingo, dedicándolo a orar, es decir, a asistir a todas las funciones u oficios (1); que en tal día os abstengáis de toda clase de trabajos. Dios quiere que los hijos tengan un profundo respeto a sus padres y a sus madres; así como que los criados lo tengan a sus señores. Dios quiere que améis a todos, que hagáis bien a todos, sin preferencia alguna (2), sin excluir ni a los mismos enemigos; que no comáis carne los días prohibidos; que tengáis mucha diligencia en instruiros acerca de vuestros deberes; que perdonéis de todo corazón a los que os injuriaron. Dios quiere que no soltéis malas palabras, que no os dejéis llevar de la maledicencia, que no levantéis calumnias, que no digáis palabras torpes, que no cometáis jamás actos vergonzosos: todo esto se comprende fácilmente.

Si, a pesar de que el demonio os haya tentado a hacer lo que Dios os tiene prohibido, no lo realizáis, entonces no caéis en la tentación; si, en cambio, lo realizáis, entonces sucumbís a la tentación. O, si queréis aun comprenderlo mejor, antes de consentir en lo que el demonio os quiere inducir a cometer, pensad si a la hora de la muerte querríais haberlo hecho, y veréis como vuestra conciencia clamará.

(1)
A todos los oficios, es decir a la santa Misa, según es de precepto; y a los demás oficios, como las vísperas, la oración de la noche, según es de consejo y muy provechoso para el cristiano.

(2) Se entiende de este modo: Con tal que en nuestra caridad no hagamos exclusión de los enemigos, Jesucristo no nos prohíbe tener ciertas preferencias justificadas por el parentesco o la amistad. ¿No manifestó el mismo Salvador preferencias de afecto ante San Pedro, Santiago y San Juan?

Fuente: San Juan Bta. Mª. Vianney (Cura de Ars), Sermones escogidos, T. I, Ed. Apostolado Mariano

Sobre las tentaciones (I)

Posted by: Juan Sobiesky

Tentaciones en el desierto 02 (14)

Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu Santo para ser allí tentado por el demonio. (Mt 4, 1).

Que Jesucristo, hermanos míos, escogiese el desierto para orar, es cosa que no ha de admirarnos, puesto que en la soledad hallaba todas sus delicias; que fuese conducido allí por el Espíritu Santo, aun debe sorprendernos menos, ya que el Hijo de Dios no podía tener otro conductor que el Espíritu Santo. Pero que sea tentado por el demonio, que sea llevado diferentes veces por ese espíritu de tinieblas, ¿quién se atrevería a creerlo, si no fuese el mismo Jesucristo quien nos lo dice por boca de San Mateo? Sin embargo, hermanos míos, lejos de extrañarnos de ello, hemos de alegrarnos y dar gracias a nuestro buen Salvador, que quiso ser tentado para merecernos la victoria que habíamos de alcanzar en nuestras tentaciones. ¡Dichosos nosotros, hermanos míos! ¡Desde que este dulce Salvador quiso ser tentado, no tenemos más que querer salir victoriosos para vencer! Tales son, hermanos míos, las grandes ventajas que sacamos de la tentación del Hijo de Dios.

¿Cuál es mi propósito? Aquí lo tenéis: es mostraros: 1º. que la tentación nos es muy necesaria para ayudarnos a conocer lo que somos; 2º. que hemos de temer en gran manera la tentación, pues el demonio es muy fino y astuto, y por una sola tentación, si tenemos la desgracia de sucumbir, podemos precipitarnos a lo más profundo del infierno; 3º. hemos de luchar valerosamente hasta el fin, ya que sólo mediante esta condición alcanzaremos el cielo.

Fuente: San Juan Bta. Mª. Vianney (Cura de Ars), Sermones escogidos, T. I, Ed. Apostolado Mariano

Lecciones del Bautismo del Señor

Posted by: Nycticorax

Bautismo de Jesús 03 (03b)

¿Quién no se sentiría emocionado ante el combate de humildad entre el Señor y su precursor, San Juan? Jesús, mezclado entre los muchísimos publicanos que acudían a pedir el perdón de sus crímenes, llena de extrañeza al Bautista, que llegó a su colmo cuando Juan oyó al Señor que le pedía bautismo de penitencia. “¡Cómo!, exclamó, ¿yo bautizarte, yo, que no soy digno de desatar las correas de tus sandalias? ¡Oh, jamás, Señor, esto no lo haré nunca!”
Admiremos la humildad del discípulo, pero cuánto más admirable es aún la del divino Maestro, que fuerza a Juan Bautista a bautizar al Unigénito de Dios como al último de los mortales y como al más grande de los pecadores. Qué pocas veces vemos entre los hombres estas luchas de sincera humildad; antes, por el contrario, se lucha por sobresalir entre los demás y serles preferido. Se discute con pretensiones y con terquedad para triunfar orgullosamente, y esto a expensas de la caridad y a veces también de la verdad.

Al dejarse bautizar en las aguas del Jordán, el Redentor, pureza infinita, quiere enseñarnos a purificar sin descanso nuestro corazón por el arrepentimiento y a combatir en nosotros los gérmenes del pecado, sujetando las malas inclinaciones y los instintos perversos. Quizá nos creamos puros al no apreciar en nuestra conducta grandes culpas, pero ¿no nos juzgará Dios de otro modo? ¿No verá en nuestra alma mucho egoísmo y sentimientos poco nobles y conformes a la verdadera perfección? Y este carácter inconstante, que a veces nos lleva a la tristeza, al desaliento, a la disipación o a la presunción, ¿no es en nosotros origen de muchas faltas? La vida imperfecta y regalada que llevamos es también a veces suficiente para manchar nuestros corazones, llamados a la perfección. Purifiquémonos por el Sacramento de la Penitencia, o haciendo en nuestro corazón verdaderos actos de amor y arrepentimiento.

¡Oh Jesús, cuánto me aflige el pensar las muchas veces que te he ofendido a pesar de todas las promesas que te hice en el día de mi bautismo! Por la intercesión de tu Santísima Madre, concédeme el espíritu de humildad y de compunción necesario para que, libre de las ataduras del orgullo y del pecado, empiece una nueva vida, vida en todo conforme a tus enseñanzas y ejemplos.

Fuente: L. B., C, SS. R., Manual de Meditaciones

Santísimo Nombre de Jesús

Posted by: Laudem Gloriae

Santísimo Nombre de Jesús 01 (01)

Ayúdame a comprender, oh Jesús, los misteriosos tesoros encerrados en tu dulcísimo Nombre.
La Iglesia nos invita a meditar y celebrar las glorias del Nombre del Hijo de Dios. Glorias que, como nos enseña San Pablo, brotan precisamente de su profundo anonadamiento:
“Hermanos: Cristo se anonadó…, por lo cual Dios le exaltó y le otorgó un nombre sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús doble la rodilla cuanto hay en los cielos, en la tierra y en los abismos” (Flp. 2, 7-8). Así canta la Iglesia en el oficio del día del Santísimo Nombre de Jesús, invitando a todos sus hijos a rendir un homenaje de devoción y agradecimiento a quien tanto se humilló por nosotros.

Respondiendo a este llamamiento, todo corazón cristiano está obligado a ensalzar el nombre santísimo de su Salvador, lo cual equivale a ensalzar su misma persona, ya que el nombre de Jesús expresa cabalmente su esencia, que es la de Salvador y Redentor. Dios mismo le impuso este nombre bendito, cuando el ángel anunció a María y a José el gran misterio:
“Le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt. 1, 21). Este nombre declara y sintetiza los grandes misterios de la Encarnación y de la Redención, y está en el centro del universo como punto de contacto y puente de unión entre Dios y la Humanidad. Sólo por medio de Jesús y en nombre de Jesús puede el hombre llegar a Dios: “Porque no existe debajo del cielo otro nombre, dado a los hombres, en el cual hayamos de ser salvos” (Hech. 4, 12).

“¡Oh nombre glorioso, nombre gracioso, nombre amoroso y virtuoso! En tu virtud se perdonan las culpas, se vencen los enemigos, sanan los enfermos, los que sufren hallan consuelo en sus adversidades. Tú eres el honor de los creyentes, el maestro de los predicadores, el alivio de los que trabajan, el sostén de los débiles: con tu fuego ardiente se nutren los deseos santos, se alcanzan los auxilios necesarios, se embriagan las almas contemplativas, y son glorificados los triunfadores en la patria celestial. Concédenos, oh dulcísimo Jesús, por tu santísimo nombre, que también nosotros podamos reinar con los bienaventurados. Tú que glorificas a todos ellos, Tú que triunfas glorioso con el Padre y el Espíritu Santo, en unidad y trinidad perfecta por todos los siglos de los siglos” (San Bernardino de Sena).

Fuente: Cf. P. Gabriel de S. M. Magdalena, o.c.d, Intimidad Divina

Ha aparecido el Salvador

Posted by: Ioseph

Navidad 02 (14)

¡Dios es caridad, Dios nos ha amado con amor eterno!
“Parece como si Dios dijera:
el hombre no me ama porque no me ve, quiero dejarme ver de él para que así me ame. El amor de Dios hacia el hombre era extremadamente grande y así lo había sido desde toda la eternidad; pero este amor no se había mostrado todavía... Cuando el Hijo de Dios apareció Niño en un portal, reclinado sobre la paja, entonces se manifestó de veras” (San Alfonso).
Este es el misterio de Navidad; este es el grito jubiloso de San Pablo:
“La gracia de Dios Nuestro Salvador se ha manifestado a todos los hombres... Ha aparecido la benignidad de Dios Salvador nuestro y su amor por los hombres”. He aquí el anuncio feliz de la grande alegría que el ángel lleva a los pastores: “Os ha nacido hoy un Salvador, que es el Cristo Señor”.

En el oficio litúrgico de hoy se suceden los textos en un tono jubiloso creciente que canta al dulcísimo Niño Jesús, el Verbo humanado, vivo, palpitante de amor entre nosotros:
“¿A quién habéis visto, pastores? Decidlo, anunciádnoslo; ¿Quién ha aparecido en la tierra? Hemos visto al Niño y ejércitos enteros de ángeles que alababan al Señor”.
“Alégrense los cielos y regocíjese toda la tierra a la presencia del Señor”. Nuestro Dios está aquí, en medio de nosotros, hecho uno de nosotros: “Nos ha nacido un niño, nos ha sido dado un hijo... Su nombre es: Admirable, Dios, Príncipe de la paz, Padre del siglo futuro... ¡Alégrate, hija de Sión, canta, hija de Jerusalén! ¡Ensalzad al Señor, habitantes de la tierra! ¡Venid, oh gentes, y adorad al señor!”.
Levantaos, venid, adorad, escuchad, regocijaos: Jesús, el Verbo del Padre, nos dice estas grandiosas palabras: ¡Dios os ama!

“¡Oh Trinidad poderosa Y eterna! ¡Oh dulcísima e inefable caridad! ¿Quién no se inflamará ante tanto amor? ¿Qué corazón resistirá al incendio de tu Caridad?
“¡Oh abismo de caridad! Tan perdidamente enamorado estás de las criaturas que parece que no puedes vivir sin ellas. Y, sin embargo, Tú eres nuestro Dios; Tú no tienes necesidad de nosotros; nuestro bien nada añade a tu grandeza, pues eres inmutable; nuestro mal ningún daño podía ocasionarte, siendo Tú la soberana y eterna bondad. ¿Qué cosa, pues, te mueve a una tan grande misericordia? El Amor. Porque Tú no tienes ninguna obligación para con nosotros ni tienes necesidad alguna de nosotros. ¿Quién te trae, oh Dios infinito, hacia mí, miserable criatura? Nadie más que Tú mismo, ¡Oh Fuego de Amor! Sólo te indujo el amor. Y el amor continúa siempre induciéndote.
“Tú, suma dulzura, te has dignado unirte con nuestra amargura; Tú, resplandor, con las tinieblas; Tú, sabiduría, con la ignorancia; Tú, vida, con la muerte; Tú, infinito, con nosotros finitos”
(Santa Catalina de Siena).

Fuente: Cf. P. Gabriel de S. M. Magdalena, o.c.d, Intimidad Divina

La dulzura del Salvador (IV)

Posted by: Ioseph

Jesus 19 (25)
Jesús cura a la hija de la mujer cananea

¡Qué error el imaginar que es el Espíritu de Dios y la salud de las almas el que os anima, cuando se quiere exterminar al pecador!
Se debe, a la verdad, aborrecer el pecado, no lisonjear el pecado, pero es preciso tener entrañas de padre con el pecador. Es un enfermo cuya curación es lo que se pretende, no su muerte. No se trata de lisonjear al enfermo, pero la caridad cristiana pide que se usen todos los atemperantes que puedan contribuir a curarle.

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La dulzura del Salvador (III)

Posted by: Ioseph

El buen Pastor 04 (12)

Considera que el ejemplo de Jesucristo es una lección muy importante, la cual nos enseña que una virtud áspera, enfadosa e incómoda, que un celo duro y amargo, una caridad acre y poco compasiva son falsas virtudes.
El amor propio, el humor, el natural se cubren con frecuencia con la máscara de una virtud puramente superficial, y todos los que hacen profesión de piedad, de caridad, de celo, y son tumultuosos, de mal humor, duros e incómodos viven en un error muy grosero si se piensan tener un verdadero celo, una verdadera virtud.

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La dulzura del Salvador (II)

Posted by: Ioseph

Jesus 18 (15)
Jesús y la mujer pecadora

No creamos que la dulzura de Jesucristo resplandezca sólo con los buenos; antes bien, brilla singularmente con los pecadores. Contemplemos los retratos que hace Jesucristo de sí mismo, bajo la figura de un buen pastor: ¡con qué dulzura va a buscar la oveja extraviada, con qué bondad la carga sobre sus espaldas para ahorrarle hasta la fatiga del camino! ¡Qué idea no nos da de su dulzura en la figura del padre del hijo pródigo! ¡Con qué regocijo, con qué alegría le recibe! En lugar de aquellos aspectos fríos, de aquellas repulsas amargas, todo es convites y regocijos.

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La dulzura del Salvador (I)

Posted by: Ioseph

Jesus 17 (24)
La resurrección de Lázaro

Considera que la dulzura ha sido siempre uno de los rasgos más señalados del retrato del Salvador; ella es la que forma perfectamente su carácter. Decid a la hija de Sión: he aquí vuestro Rey que viene a vosotros lleno de un espíritu de dulzura. No temáis -dice Isaías- que el Salvador se presente airado; su dulzura será inalterable, y no levantará el tono de la voz; no hará resonar su voz en las calles; no acabará de romper la caña medio cascada ni apagará la mecha que todavía humea.

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El reino de Cristo está dentro de nosotros

Posted by: Nycticorax

CristoRey 04 (09)

Jesús declaró ante Pilatos que su reino no era de este mundo. Es decir, que no había venido a reinar con el objeto de procurarse riquezas y honores, que son los bienes de este mundo, y para darlos a sus vasallos. No; Él vino para revelarnos la verdad, para decirnos que por encima de estos bienes efímeros existe Dios y la vida eterna, en que hallarán plena satisfacción nuestros deseos de felicidad y de paz. Cristo vino a establecer en nosotros el reinado de la gracia y desterrar de nuestras almas la servidumbre del pecado.

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El Bautismo de Jesús

Posted by: Laudem Gloriae

Bautismo de Jesús 02 (02)

Hoy celebramos la Fiesta del Bautismo de Jesús, una de las tres Epifanías, es decir, manifestaciones del Señor. Las otras dos son la adoración de los Magos y las bodas de Caná.
Con esta Fiesta se concluye el
Tiempo de Navidad. A partir de mañana comienza el Tiempo ordinario o Tiempo durante el año, en el que la Iglesia nos pone a consideración la Vida Pública de Jesús y sus enseñanzas, y tiene el deseo y la firme esperanza de que nos aprovechemos de ellas para llegar al cielo. El color de los ornamentos durante este tiempo es el verde (excepto en las solemnidades, fiestas y memorias de los santos).

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Cristo nos abre las puertas del Paraíso

Posted by: Laudem Gloriae

Bautismo de Jesús 01 (01)

Cristo es hoy iluminado, dejemos que esta luz divina nos penetre también a nosotros; Cristo es bautizado, bajemos con él al agua, para luego subir también con él.
Juan está bautizando, y Jesús acude a él; posiblemente para santificar al mismo que lo bautiza; con toda seguridad para sepultar en el agua a todo el viejo Adán; antes de nosotros y por nosotros, el que era espíritu y carne santifica el Jordán, para así iniciarnos por el Espíritu y el agua en los sagrados misterios.

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¡Reconoce, oh cristiano, tu dignidad!

Posted by: Laudem Gloriae

Pesebre 03 (12)

“Nuestro Salvador, amadísimos hermanos, ha nacido hoy; alegrémonos. No puede haber, en efecto, lugar para la tristeza, cuando nace aquella vida que viene a destruir el temor de la muerte y a darnos la esperanza de una eternidad dichosa.

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Un niño se nos ha dado

Posted by: Ioseph

Pesebre 02 (10)

Dios, nuestro Salvador, hizo aparecer su misericordia y su amor por los hombres. Demos gracias a Dios, pues por él abunda nuestro consuelo en esta nuestra peregrinación, en este nuestro destierro, en esta vida tan llena aún de miserias.

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La Divina Misericordia

Posted by: Laudem Gloriae

Divina Misericordia 01 (01)

Desde el año 1931 Nuestro Señor se apareció repetidas veces a una humilde religiosa, Santa María Faustina Kowalska, para revelarle el tesoro inagotable de Su misericordia, el ardiente anhelo de que toda las almas lo conozcan y recurran a él.

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La Pasión del Señor (II)

Posted by: Nycticorax

Pasión de Jesucristo 02 (02)

Vuelve Jesús a presencia de Pilato: El gobernador, conociendo el odio de los fariseos, desea salvar a Jesús. Espera hallar más justicia en el pueblo, y siguiendo la costumbre de indultar a un preso en el tiempo pascual, equipara a Jesús a un asesino llamado Barrabás: “¿A quien queréis que ponga en libertad, pregunta a la muchedumbre, a Jesús o a Barrabás?” El pueblo, seducido por los fariseos, pide la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. Pilato se indigna; y para mover al pueblo a compasión, condena a Jesús a la pena de azotes, no obstante haberle declarado inocente.

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La cuaresma ha de ser un volvernos a abrazar a nuestro Papá

Posted by: Lotario de Segni

Agonía en el Huerto 03 (10)

Jesús inculca una actitud tan reverente como confiada ante el Padre Celestial: ¡Upa Papá!
 
1. Tanto en el Padre Nuestro como en todo el Sermón de la Montaña, Jesús se refiere al Padre como:
“Vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5, 45; 6, 1.9; 7, 11.21), “Vuestro Padre Celestial” (Mt 5, 48; 6, 14.26.32; 15, 13; 18, 35; 23, 9).

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La Pasión del Señor (I)

Posted by: Nycticorax

Pasión de Jesucristo 01 (05)

A mediados del cuarto año de su predicación, Jesucristo subió a Jerusalén para celebrar allí la Pascua con sus apóstoles.
El Cristo, verdadero rey de Israel, quiso entrar triunfalmente en la Ciudad Santa. El pueblo, al saber que llegaba Jesús, corrió a su encuentro, llevando palmas y ramos de olivo, alfombrando con hojas el camino que debía recorrer, mientras gritaba lleno de júbilo
: “¡Hosanna al Hijo de David! ¡Gloria al Mesías!”

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Los enemigos de Jesucristo

Posted by: Nycticorax

Fariseos 01 (01)

Durante los tres años de su vida pública, Jesucristo tuvo que combatir la incredulidad de los judíos y la hostilidad celosa de los jefes de la nación. Israel esperaba un Mesías poderoso, para restaurar el trono de David y dar a los judíos el imperio sobre todos los otros pueblos.

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Cumplir la ley de Dios sin pretextos

Posted by: Nycticorax

Presentación de Jesús en el Templo 01 (01)

La Fiesta de la Presentación del Señor en el Templo, que hace unos años era conocida como la Purificación de la Santísima Virgen María, fue instituida, justamente, en memoria del día en que Nuestra Señora fue al Templo de Jerusalén para cumplir la ley de la purificación y presentar a su divino Hijo Jesucristo.

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Amor, reparación y desagravio

Posted by: Lotario de Segni

Virgen de Fátima 01 (16)

El 13 de octubre de 1917, durante la última de las apariciones, la Ssma. Virgen María dijo en Fátima a los tres pastorcitos: "Es necesario que se enmienden, que pidan perdón de sus pecados... No ofendan más a Nuestro Señor que ya está muy ofendido..." Estas palabras, que son las últimas que pronunció la Ssma. Virgen en Fátima, son el resumen de todo el mensaje fatimista:

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Fin del hombre

Posted by: Ioseph

Cielo

La calle de la Vida y de la Muerte: es el nombre de una calle de Ávila, en Castilla la Vieja. Es una antiquísima calle que nace en una de las puertas de la ciudad y va a morir al pie de la Iglesia Mayor.
Calle de la vida y de la muerte: eso mismo es nuestra vida.
Si equivocamos el camino, marchamos por un vacío inmenso, sin aire, sin luz, sin paz.
Estudios, profesión, trabajos, propiedades, alegrías, penas, todos los acontecimientos de una vida se suceden atropelladamente, desconcertantes, sin sentido.

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La conquista de un reino

Posted by: Juan Sobiesky

Jesus - ultima Cena

La adquisición de un reino -objeto de codicia de muchos antiguamente, y de no pocos hoy tampoco- se ha hecho habitualmente por medio de la violencia y del sometimiento de sus miembros.
Quien lo adquiría se veía enriquecido por los bienes y por las riquezas que conformaban lo conquistado, además de comenzar a tener numerosos vasallos que engrosarían el número de guerreros para ulteriores conquistas, entre otras cosas.
A la mirada del hombre -enfermo desde sus raíces con la peor de las enfermedades, que es la codicia-, la posesión de esos reinos significa mucho. Sobre todo... poder.

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Ni Jesús sin la cruz, ni la cruz sin Jesús

Posted by: Ioseph

Exaltación de la Cruz

Hoy, 14 de septiembre, la Iglesia celebra la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, en recuerdo de la recuperación de la cruz en que murió nuestro Señor, obtenida en el año 614 por el emperador Heraclio, quien la rescató de los Persas que la habían robado de Jerusalén.
 
 
La cruz es para el cristiano el más honorífico trofeo, pues en ella Nuestro Señor dio muerte al pecado y al infierno. Pero es mucho más que un mero símbolo recordatorio: es la verdadera “señal del cristiano”, especialmente en su sentido de
dolor redentor.
Podemos observar, sin embargo, cómo en nuestros días cada vez más se intenta desterrar la cruz de todos los ambientes, aun los ambientes católicos. Se pretende presentar un Cristo sin la cruz, un Cristo resucitado sin señales de la pasión, olvidando que “no hay domingo de Pascua sin Viernes Santo”. Pocos son los predicadores que pueden decir con San Pablo:
nosotros predicamos a Cristo crucificado (1 Cor 1, 23).

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