Devoción a la Purísima Virgen María

Meditar 09 09

La devoción a la Virgen es fundamental en la vida del joven. Decía San Alfonso que es imposible que un cristiano sea bueno sin la devoción a María. También podríamos agregar que es imposible que un joven sea puro sin la devoción a María.

La devoción a la Virgen es dulce, y a su vez nos da fuerzas para nuestra alma. Es algo muy grato, es decir, es gozo para el alma, porque la Virgen María es nuestra Madre. Si es nuestra Madre, podemos pedirle ayuda, cuando nuestra alma está herida por la tentación, y cuando ha caído en el pecado. Si es nuestra Madre, nos ayudará a curar esas heridas, a curar el alma triste, el alma casi desesperada por la lucha. Si es nuestra Madre, nos mirará compasiva, aun cuando acudamos cubiertos de muchos pecados. Si es nuestra Madre, no despreciará nuestras súplicas en las horas de angustia, en los momentos difíciles, en medio de las tentaciones. Ella nos va a defender. Hay que tener siempre este pensamiento: "La Virgen María es mi Madre Celestial". Y este pensamiento hará que su devoción sea dulce, o mejor dicho, que endulce los momentos amargos de nuestra vida.

Pero decimos a la vez que esta devoción a nuestra Madre del Cielo nos da fuerzas. Esto es así, como cuando vemos las Cumbres nevadas de las montañas... y al verlas se convierten en un ideal a alcanzar... y deseamos llegar a la nieve, esa nieve pura, sin mancha... y eso nos da energías para superar las dificultades. Del mismo modo cuando miramos a la Virgen María, que es un ideal puro, alto, bello... nuestra alma se siente atraída hacia la Purísima, desea imitar su vida pura, y nos mueve a esforzamos en la práctica de las virtudes. De esta manera su devoción se transforma en fuerzas para luchar.
Podemos acudir con confianza a Ella, ya que sabemos que no ha habido, ni habrá, un solo caso en la historia de alguien que invocara a la Virgen María y no fuera socorrido. También nos fortalece el pensar que ella sufrió por nosotros, y por lo tanto debemos poner todo nuestro empeño en no darle más motivos de tristeza con nuevos pecados.

Fuente: P. Diego Cano IVE, Escalada al cielo, biografía de Pier Giorgio Frassati

Mostrar más artículos...

Suscríbase al Blog de ARCADEI