Jóvenes ejemplares (V)

Venerable Maria Margarita Bogner 01 01 Venerable María Margarita Bogner

Adelaida María Ana Bogner nació en Melence (Hungría) el 15 de diciembre de 1905, en el seno de una familia noble y religiosa. Fue una niña extrovertida y afectuosa, vivaz y alegre; muy querida por todos, tenía un corazón grande y bueno. A los 9 años enferma de escarlatina, lo que le produce una periostitis (inflamación dolorosa de la pierna), quedando con un pie rígido para siempre. La debilidad física fue su compañera de vida.

Durante su adolescencia desarrolló una piedad especial hacia Jesús Paciente. Por un tiempo vive en el mundo gozando de las amistades y las cosas buenas que se le ofrecían. En 1923, después de unos ejercicios espirituales, da inicio a su vida espiritual, viviendo solamente para Dios. Su conversión, como la llama a partir de aquel momento, la lleva a una vida evangélica más perfecta y a un camino interior de continuo ascenso.

El 7 de julio de 1925, estando con su familia, hace voto de castidad y de cumplir la Voluntad de Dios. El 15 de agosto del mismo año ofrece su vida como lento martirio, escribiendo en su diario con su sangre lo que tenía decidido.
Por su frágil salud y habiéndosele cerrado las puertas de varios Institutos Religiosos, es acogida el 19 de agosto de 1927 en el monasterio de la Visitación de Santa María de Thurnfeld en el Tirol. El 10 de abril de 1928 viste el santo hábito y recibe el nombre de Sor María Margarita. El 5 de agosto llega a Erd, al Primer Monasterio de la Visitación de Hungría, donde permanecerá hasta su prematura muerte.

En Erd se dedica ardientemente a conocer la Orden y su espiritualidad, y con este entusiasmo contagia a sus Hermanas de noviciado. Con ocasión de sus votos temporales le pide al Sagrado Corazón de Jesús permanecer fiel a sus votos hasta su último respiro, sin jamás ofenderle ni con la menor de las imperfecciones. Entre sus escritos leemos: Un alma alegre y atenta vence fácilmente las dificultades, no conoce obstáculos, porque la alegría es compañera de la generosidad. Nuestra vida parece muy simple, pero en esta simplicidad se esconde la sublimidad.
Hace su profesión perpetua el 16 de mayo de 1932. Sor María Margarita enferma de tuberculosis y fallece el 13 de mayo de 1933, después de un largo sufrimiento que la asoció a su amado Crucificado, mostrándose siempre en el lecho del dolor, humilde y dulce. El 28 de junio de 2012, Benedicto XVI autorizó la promulgación de su decreto de virtudes heroicas.

Fuente: monjassalesas.blogspot.com.ar

Jóvenes ejemplares (IV)

Beato Augusto Czartoryski 01 01 Beato Augusto Czartoryski

Augusto Czartoryski nació en París el 2 de agosto de 1858, en el exilio. Desde hacía unos treinta años su noble estirpe, vinculada a la historia y los intereses dinásticos de Polonia, había emigrado a Francia. El príncipe Adán Czartoryski había cedido la sucesión de la estirpe, así como de la actividad patriótica, al príncipe Ladislao, unido en matrimonio con la princesa María Amparo (hija de la reina de España María Cristina y del duque Rianzárez). Son estos los padres de Augusto, primogénito de la familia. Cuando tenía seis años murió su madre, enferma de tuberculosis, que transmitirá a su hijo.

Pero el acontecimiento decisivo de su vida fue el encuentro con Don Bosco. Augusto tenía 25 años. Sucedió en París, precisamente en el palacio Lambert, donde el fundador de los salesianos celebró la misa en el oratorio de la familia. Los acólitos fueron el príncipe Ladislao y Augusto. Desde aquel día Augusto vio en el santo educador al padre de su alma y al árbitro de su porvenir.
Después del encuentro con Don Bosco, Augusto no sólo sintió que se reforzaba su vocación al estado religioso, sino que tuvo la clara convicción de que estaba llamado a ser salesiano. Desde entonces, en cuanto su padre se lo permitía, iba a Turín para encontrarse con don Bosco y recibir sus consejos. Hizo también varias veces ejercicios espirituales bajo la dirección del santo.

Don Bosco tuvo siempre una actitud de gran cautela sobre la aceptación del príncipe en su congregación. Fue el Papa León XIII, en persona, quien disipó toda duda: «Decid a Don Bosco que es voluntad del Papa que os reciba entre los salesianos». «Muy bien, amigo mío», respondió inmediatamente don Bosco, «yo lo acepto. Desde este instante, usted forma parte de nuestra Sociedad y deseo que pertenezca a ella hasta la muerte».
A finales de junio de 1887, tras renunciar a todos sus derechos en favor de sus hermanos, Augusto fue enviado a San Benigno Canavese para un breve aspirantado, antes del noviciado, que comenzó en ese mismo año. Tuvo que luchar contra los intentos de su familia, que no se resignaba a esa elección. Su padre iba a visitarlo y trataba de disuadirlo. Emitió los votos el 24 de noviembre de 1887 en la basílica de María Auxiliadora ante Don Bosco. «Ánimo, mi príncipe -le susurró el santo-, hoy hemos alcanzado una magnífica victoria. Pero puedo también decirle, con gran alegría, que llegará un día en el que usted será sacerdote y por voluntad de Dios hará mucho bien a su patria». Don Bosco murió dos meses después.

A causa de su enfermedad lo enviaron a estudiar la teología a la costa de Liguria. El decurso de su enfermedad hizo que su familia renovara con mayor insistencia sus intentos de alejarlo de la vocación.
Fue ordenado sacerdote el 2 de abril de 1892 en San Remo. Su padre, el príncipe Ladislao, y su tía Isa no asistieron a la ordenación, aunque poco después toda la familia aceptó plenamente su vocación. La vida sacerdotal de don Augusto duró sólo un año, que pasó en Alassio, en una habitación que daba al patio de los muchachos. El Siervo de Dios Cardenal Juan Cagliero resume así este último período de su vida: «Ya no era de este mundo. Su unión con Dios, la conformidad perfecta con la divina voluntad en la enfermedad agravada, el deseo de configurarse con Jesucristo en los sufrimientos y en las aflicciones lo hacían heroico en la paciencia, sereno en el espíritu, e invencible, más que en el dolor, en el amor de Dios».

Murió en Alassio la tarde del 8 de abril de 1893, sentado en el sillón que había usado don Bosco. «¡Qué hermosa Pascua!», había dicho el lunes al hermano que lo asistía, sin imaginar que el último día de la octava lo habría celebrado en el paraíso. Fue beatificado el 25 de abril de 2004.

Fuente: L'Osservatore romano, edición en lengua española, 23 de abril de 2004

Un alma reparadora

Sagrado Corazon 38 71 Santa Margarita María Alacoque

En la festividad de San Juan evangelista de 1673, sor Margarita María, que tenía 25 años, estaba en adoración ante el Santísimo Sacramento. En ese momento tuvo el privilegio particular de la primera de las manifestaciones visibles de Jesús que se repetirían durante dos años más, todos los primeros viernes de mes.

En 1675, durante la octava del Corpus Christi, Jesús se le manifestó con el corazón abierto, y señalando con la mano su corazón, exclamó: “He aquí el corazón que ha amado tanto a los hombres, que no se ha ahorrado nada, hasta extinguirse y consumarse para demostrarles su amor. Y en reconocimiento no recibo de la mayoría sino ingratitud”.

Margarita María Alacoque, escogida por Jesús para ser la mensajera del Sagrado Corazón, hacía un año que vestía el hábito de las monjas de la Visitación en Paray le Monial. Había nacido el 22 de agosto de 1647 en Verosvres, en Borgoña. Su padre, juez y notario, había muerto cuando Margarita era todavía muy joven.
A los nueve años hizo su primera comunión y a los 22 recibió la Confirmación, a la que se preparó con una confesión general. En esa ocasión añadió al nombre de Margarita el de María. Después, habiendo vencido las últimas resistencias de la madre, que hubiera preferido verla casada, pudo entrar al convento de la Orden de la Visitación, fundado 60 años antes por San Francisco de Sales, ofreciéndose desde el día de su entrada como “víctima al Corazón de Jesús.”

Las extraordinarias visiones con que fue favorecida le causaron al principio incomprensiones y juicios negativos hasta cuando, por disposición divina, fue puesta bajo la dirección espiritual del jesuita San Claudio de la Colombière. En el último período de su vida, elegida maestra de novicias, tuvo el consuelo de ver difundida la devoción al Corazón de Jesús, y los mismos opositores de un tiempo se convirtieron en fervorosos propagandistas. Murió a los 43 años de edad, el 17 de octubre de 1690.

Fuente: es.catholic.net

Buscar a Dios en la actividad (I)

Dios en la actividad 01 01

Compartimos este artículo que, si bien se aplica en primer lugar a aquellos que viven bajo votos religiosos, contiene valiosas enseñanzas que cada uno aprovechará según su propio estado.


Abandonando toda actividad externa me postro a los pies de Jesús y le pido que me enseñe a permanecer en esta disposición interna aun en medio de mis ocupaciones.
He aquí cómo habla San Juan de la Cruz al alma que quiere llegar en breve al santo recogimiento: «Jamás, fuera de lo que por orden estás obligado, te muevas a cosa, por buena que parezca y llena de caridad... sin orden de la obediencia».

Con esta norma el alma está segura de moverse siempre dentro de la voluntad de Dios; y la voluntad de Dios no puede permitir que las ocupaciones impuestas por ella -por absorbentes y apremiantes que sean- dificulten o tan sólo disminuyan el recogimiento del alma. «Obrando sólo por obediencia y con obediencia -en la cual es Dios quien manda-, no me parece que pueda Él destruir su obra», o sea, la unión íntima entre sí y el alma -afirma Santa Teresa Margarita-. Cuando la actividad externa está regulada en todo por la obediencia, no solamente disminuye el peligro de hacer las cosas por amor propio o de exponerse temerariamente a distracciones, sino que en cualquier trabajo se tiene la seguridad de abrazarse con la santa voluntad de Dios. Y quien abraza la voluntad de Dios, no corre peligro de separarse de Él, ni de arrancar su espíritu de la continua orientación hacia Él.
La unión del alma con Dios, más que en la dulzura de la oración, se realiza cuando se abraza con perfección su santa voluntad.

Postrado ante ti, Señor, y a la luz de tu divina presencia quiero examinar con toda sinceridad mis ocupaciones, para ver si mi actividad está verdaderamente regulada por la santa obediencia.
Tú me has hecho comprender que cuando obro sólo por propia iniciativa, sin un verdadero motivo de obediencia o caridad, entonces muy fácilmente mis acciones me distraen de ti; y esto, o porque empleo en ellas el tiempo que debiera dedicar a la oración, o porque, moviéndome por propio impulso, no hago muchas veces más que seguir mi amor propio, mi natural tendencia a la actividad, mis caprichos, mi voluntad. Cuando así obro, estoy unido no a tu voluntad, sino a la mía: no a ti, sino a mi amor propio. Líbrame, te ruego, Señor, de tan gran peligro. Fatigarme y sufrir por cumplir tu voluntad, por unirme a ti, esto sí, Señor, quiero que sea la única ilusión de mi vida; pero fatigarme y sufrir por hacer mi voluntad, por seguir mi amor propio, sería una verdadera necedad que mi alma pagaría muy caro.

Guárdame, Dios mío, de semejante locura y no permitas que sea tan ciego, que consuma mis fuerzas en un intento tan vano y con detrimento de mi vida interior.
Dame, Señor, “pasión” por tu voluntad, de modo que no sepa querer ni hacer sino lo que Tú quieres, lo que Tú me pides en los preceptos y deseos de mis superiores o en el consejo de quien guía mi alma. Todo lo demás no debe existir ya para mí, porque únicamente ansío vivir para ti y cumplir tu voluntad.

Fuente: Cfr. P. Gabriel de Santa María Magdalena o.c.d., Intimidad Divina

Siguiendo el camino de la infancia espiritual

Monaguillos con el Padre Benigno 01 01 El Padre Benigno junto a sus monaguillos

Angelo Calvi nació en la región de Lombardía de Italia el 23 de julio de 1909. Su alegría, generosidad y la sencillez fueron evidentes desde el principio.

Siguiendo la llamada del Señor, ingresa en el Carmelo Descalzo en 1926. En 1928 junto con otros jóvenes tomó el hábito religioso y el nombre de Fray Benigno de Santa Teresa del Niño Jesús.
Aunque los primeros meses fueron muy difíciles por los estudios, se encomendó a Santa Teresita del Niño Jesús, que recientemente había sido canonizada y a quien profesaba una gran devoción, para que ella le ayudara a resolver sus problemas académicos, logrando superarse y ser el mejor de su clase. Fue ordenado sacerdote el 26 de mayo de 1934.

Ejerció como asistente del párroco en Concesa, y vice maestro de novicios, donde se destacó por su alegría, sencillez y estar siempre disponible para ayudar a todos, especialmente a los enfermos, niños y moribundos.
A principios de 1937, comenzó a tener fuertes dolores abdominales, y una gran fatiga comenzó a apoderarse de él. Sin embargo no dejó de cumplir sus funciones. El 25 de octubre entregó su alma a Dios, ofreciendo su vida por su provincia y la santificación de los sacerdotes, religiosos y misioneros. Fue declarado Venerable en el año 2003.

Fuente: cf. cuando-los-santos-son-amigos.blogspot.com.ar

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