Consagración de Argentina al Corazón de Jesús


Fórmula de la Consagración de la Nación Argentina al Sagrado Corazón de Jesús, 28 de octubre de 1945:

“Corazón sacratísimo de Jesús, Verbo eterno, hecho hombre, que con el Padre y el Espíritu Santo nos has creado y que en las alturas del Calvario con tu pasión y muerte nos has redimido, siendo así doblemente Señor Nuestro, los Pastores de esta tu Nación privilegiada, juntamente con todo su pueblo, están postrados ante la Hostia sacrosanta en la que palpita real y verdaderamente tu divino Corazón. Desde las ciudades populosas y desde los pequeños poblados de nuestra Patria, desde sus amplias llanuras y desde sus altas montañas, desde los hogares modestos y desde las suntuosas moradas, nos hemos congregado a millares junto a Ti, con fe, con gratitud y con amor. La Fe católica que nos ha traído hasta aquí y que nos infundiste en el Bautismo, es la fe de nuestros próceres, de nuestras madres, de nuestros estadistas, que en el preámbulo de la Constitución te proclamaron fuente de toda razón y justicia. Nuestra gratitud profunda tiene origen en la inmensa caridad con que nos amaste desde toda la eternidad en el seno de la Trinidad Beatísima, y que se manifiesta en Belén al nacer, en la cruz al morir, en el Sagrario al quedarte en medio de nosotros, en los beneficios sin cuento que has derramado sobre nuestra Nación, que confesamos no merecer, y que, por lo mismo, comprometen en mayor grado nuestro sincero agradecimiento. ¿Cómo podríamos afirmar que agradecemos tus innumerables dones, si la llama del amor hacia Ti no abrasa a nuestro pobre corazón?

Con estos sentimientos, humildemente contritos de nuestras faltas, como manifestación externa de nuestro acendrado amor, accediendo a tus más vivos anhelos, hoy estamos ante Tu presencia para suplicarte que te dignes aceptar nuestra consagración irrevocable y la de nuestra Patria a tu Divino Corazón. Corazón sacratísimo de Jesús: los Obispos y el Clero nos consagramos a Ti. Haz que los Pastores al apacentar tu grey seamos sucesores dignos de los Apóstoles y que los Sacerdotes con la palabra y el ejemplo, manifiesten que son otros Cristos. Corazón sacratísimo de Jesús: te consagramos nuestras Diócesis y nuestras Parroquias para que sean pregoneras celosas de tu Evangelio, y canales copiosos de tu gracia transmitida por los Sacramentos. Corazón sacratísimo de Jesús: te consagramos los Institutos religiosos: para que florezca siempre en ellos tu espíritu, y las asociaciones de piedad, de apostolado, de cultura y caridad, para que sean infatigables con la plegaria y la acción en dilatar tu reinado en medio de los hombres. Corazón sacratísimo de Jesús: te consagramos los hogares para que en ellos reine siempre la dulce paz de tu hogar de Nazaret, te consagramos los padres y las madres para que los ayudes a practicar los ejemplos de tu Madre María Santísima y de tu padre adoptivo San José; te consagramos los niños para que sean cual Tú eras en esa edad feliz; te consagramos los jóvenes para que dediquen la lozanía de la vida a la adquisición de sólidas virtudes, al estudio y al trabajo que los capacitará para ser ciudadanos honrados y eficientes; te consagramos los ancianos para que los reconfortes hasta los instantes postreros de su vida. Corazón sacratísimo de Jesús: los que tenemos la dicha de habitar este suelo que miras con bondadosa predilección, al consagrarnos a Ti para siempre recogiendo el clamor que brota incontenible del pecho de sus habitantes, te consagramos nuestra Patria, heredad bendita que recibimos de nuestros mayores para que sea como ellos la idearon: hija de tu Evangelio, hogar venturoso de paz y de concordia, morada feliz de hombres cultos, buenos y laboriosos al influjo de tus más selectas bendiciones, que imploramos.

Antes de terminar permítenos que, recordándote tu promesa, te supliquemos inscribas nuestros nombres en tu Sagrado Corazón y que durante nuestra vida no permitas que jamás nos separemos de Ti, para que por toda la eternidad podamos participar de tu gloria, Señor Jesús, que con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas por los siglos de los siglos. Así sea”.

Santa Margarita María y su Consagración

Santa Margarita María de Alacoque

He aquí el texto de la Consagración que Santa Margarita María hizo de sí misma, dictado por el Sagrado Corazón, tal como lo escribió al P. Croiset.

“Yo, ... me entrego y consagro al Corazón de Nuestro Señor Jesucristo; mi persona y mi vida, mis acciones, penas y padecimientos, para no servirme de nada de mi ser, sino sólo para amarle, honrarle y glorificarle. Mi voluntad irrevocable es ser todo para El y hacerlo todo por su amor, renunciando de todo corazón a todo lo que no sea de su agrado. Te elijo, pues, Sagrado Corazón, como único objeto de mi amor, protector de mi vida, prenda de mi salvación, y remedio en mi fragilidad e inconstancia, reparador de todos los defectos de mi vida, y refugio seguro en la hora de mi muerte. Sé, oh Corazón bondadoso, mi justificación ante Dios, tu Padre, y no permitas que caigan sobre mí los rayos de su justa cólera: Corazón amante, en ti tengo puesta mi confianza, pues todo lo temo de mi malicia y fragilidad, pero lo espero todo de tu bondad. Haz desaparecer de mí todo aquello que te desagrade o se resista a ti. Tu purísimo Amor arraigue tan íntimo en mi corazón, que nunca pueda olvidarte o separarme de ti: Te suplico, por todas tus bondades, que mi nombre se escriba en ti, puesto que he cifrado toda mi gloria y felicidad en vivir y morir como esclavo tuyo. Así sea.”

Fuente: Dom Próspero Gueranger, El Año Litúrgico

Mostrar más publicaciones ...

Suscríbase al Blog de ARCADEI

 ......
Stacks Image 25