La familia que reza unida permanece unida

Beato Carlos de Austria 02 02

Además de oración por la paz, el Rosario es también, desde siempre, una oración de la familia y por la familia. Antes esta oración era apreciada particularmente por las familias cristianas, y ciertamente favorecía su comunión. Conviene no descuidar esta preciosa herencia. Se ha de volver a rezar en familia y a rogar por las familias, utilizando todavía esta forma de plegaria.

Pido a cuantos se dedican a la pastoral de las familias que recomienden con convicción el rezo del Rosario.

La familia que reza unida, permanece unida. El Santo Rosario, por antigua tradición, es una oración que se presta particularmente para reunir a la familia. Contemplando a Jesús, cada uno de sus miembros recupera también la capacidad de volverse a mirar a los ojos, para comunicar, solidarizarse, perdonarse recíprocamente y comenzar de nuevo con un pacto de amor renovado por el Espíritu de Dios.

Muchos problemas de las familias contemporáneas, especialmente en las sociedades económicamente más desarrolladas, derivan de una creciente dificultad para comunicarse. No se consigue estar juntos y a veces los raros momentos de reunión quedan absorbidos por las imágenes de un televisor. Volver a rezar el Rosario en familia significa introducir en la vida cotidiana otras imágenes muy distintas, las del misterio que salva: la imagen del Redentor, la imagen de su Madre Santísima. La familia que reza unida el Rosario reproduce un poco el clima de la casa de Nazaret: Jesús está en el centro, se comparten con él alegrías y dolores, se ponen en sus manos las necesidades y proyectos, se obtienen de él la esperanza y la fuerza para el camino.

Fuente: San Juan Pablo II, Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae

Lo que Dios ha unido en la tierra... y en el Cielo

Santos Matrimonios 01 01 Matrimonios en proceso de beatificación y canonización

Toda la vida cristiana está marcada por el amor esponsal de Cristo y de la Iglesia. Ya el Bautismo, entrada en el Pueblo de Dios, es un misterio nupcial. Es, por así decirlo, como el baño de bodas que precede al banquete de bodas, la Eucaristía. El Matrimonio cristiano viene a ser por su parte signo eficaz, sacramento de la alianza de Cristo y de la Iglesia. Puesto que es signo y comunicación de la gracia, el matrimonio entre bautizados es un verdadero sacramento de la Nueva Alianza.

El consentimiento por el que los esposos se dan y se reciben mutuamente es sellado por el mismo Dios. De su alianza nace una institución estable por ordenación divina, también ante la sociedad. La alianza de los esposos está integrada en la alianza de Dios con los hombres: el auténtico amor conyugal es asumido en el amor divino.
El sacramento del Matrimonio significa la unión de Cristo con la Iglesia. Da a los esposos la gracia de amarse con el amor con que Cristo amó a su Iglesia; la gracia del sacramento perfecciona así el amor humano de los esposos, reafirma su unidad indisoluble y los santifica en el camino de la vida eterna.

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Fuente: Catecismo de la Iglesia Católica: 1617, 1639 y 1661

Un matrimonio de santos

San Isidro Labrador 03 04 Santos Isidro labrador y María Toribia

San Isidro y Santa María lograron una perfecta unión de corazón y alma, de fe y de vida cristiana. Su caridad ilimitada hace que sus contemporáneos ya les admiraran y veneraran como a unos Santos, siendo uno de los pocos ejemplos en la historia de la Iglesia en que ambos cónyuges han alcanzado la gloria de los altares.

La vida del santo matrimonio encendía más y más el fervor del pueblo de Madrid, tras el conocimiento de su estilo de vida y de los prodigios que realizaban con total naturalidad.
Fueron un matrimonio santo y padres de familia en sentido cristiano y evangélico que, por su amor a Cristo y a la Santísima Virgen, se santificaron mediante el ejercicio de sus grandes amores y virtudes, dejándonos como ejemplo su testimonio de vida:
- Amor al Señor, mediante la Oración y la Eucaristía (S. Isidro siempre visitaba la Iglesia antes del trabajo).
- Amor a la figura de la Virgen María (en sus advocaciones madrileñas de Almudena y Atocha, sobre todo).
- Amor a la familia (como esposos y con su hijo).
- Amor al prójimo, mediante sus continuas prácticas, en ocasiones milagrosas, de caridad.
- Amor al trabajo, entendiéndolo y viviéndolo como medio de santificación y alabanza a Dios.

San Isidro y Santa María de la Cabeza, siguen siendo hoy en día un modelo a imitar, pues su ejemplo de vida es absolutamente actual; esa vida que ya en su tiempo suscitó admiración y veneración por sus virtudes no usuales, lo que les llevó a ser considerados santos en vida.
Son, por tanto, para nosotros:
- Modelo de cristianos
- Modelo de caridad
- Modelo de trabajadores y

-Modelo de matrimonio y familia ejemplar.

Oración
Señor Dios todopoderoso, te pedimos que por la intercesión de san Isidro y santa María de la Cabeza, matrimonio de santos que vivieron una vida comprometida con el Evangelio de Jesucristo y son ejemplo de familia cristiana, recibamos la fuerza del Espíritu para confirmarnos en la fe y, con la ayuda de la Santísima Virgen, nos sigan protegiendo, al igual que a las familias y a los matrimonios. Amén.

Fuente: congregacionsanisidro.org

Un solo Corazón

Sagrada Familia 11 23

En el episodio de Jesús a los doce años se registran sus primeras palabras: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?» (Lc 2,49).

Aquí, cuando Jesús todavía está completamente integrado en la vida de la Familia de Nazaret, es importante notar la resonancia que puede haber tenido en el corazón de María y de José escuchar de labios de Jesús la palabra «Padre», y revelar, poner de relieve quién es el Padre, y escuchar de sus labios esta palabra con la consciencia del Hijo Unigénito, que precisamente por esto quiso permanecer durante tres días en el templo, que es la «casa del Padre».
Desde entonces, podemos imaginar, la vida en la Sagrada Familia se vio aún más colmada de un clima de oración, porque del corazón de Jesús todavía niño -y luego adolescente y joven- no cesará ya de difundirse y de reflejarse en el corazón de María y de José este sentido profundo de la relación con Dios Padre. Este episodio nos muestra la verdadera situación, el clima de estar con el Padre. De este modo, la Familia de Nazaret es el primer modelo de la Iglesia donde, en torno a la presencia de Jesús y gracias a su mediación, todos viven la relación filial con Dios Padre, que transforma también las relaciones interpersonales, humanas.

Queridos amigos, por estos diversos aspectos que, a la luz del Evangelio, he señalado brevemente, la Sagrada Familia es icono de la Iglesia doméstica, llamada a rezar unida. La familia es Iglesia doméstica y debe ser la primera escuela de oración. En la familia, los niños, desde la más temprana edad, pueden aprender a percibir el sentido de Dios, gracias a la enseñanza y el ejemplo de sus padres: vivir en un clima marcado por la presencia de Dios. Una educación auténticamente cristiana no puede prescindir de la experiencia de la oración. Si no se aprende a rezar en la familia, luego será difícil colmar ese vacío. Y, por lo tanto, quiero dirigiros la invitación a redescubrir la belleza de rezar juntos como familia en la escuela de la Sagrada Familia de Nazaret. Y así llegar a ser realmente un solo corazón y una sola alma, una verdadera familia.

Fuente: S.S. Benedicto XVI, Audiencia general del 28 de diciembre de 2011

Pío XII y la educación de la juventud (II)

San Juan Bautista de La Salle 03 03 San Juan Bautista de La Salle

Responded a la exagerada importancia hoy concedida a cuanto es puramente técnico y material con una educación que reconozca siempre el primer lugar a los valores espirituales y morales, a los naturales y, sobre todo, a los sobrenaturales.

La Iglesia, sin duda ninguna, aprueba la cultura física, si es ordenada; y será ordenada cuando no se encamine al culto del cuerpo, cuando sea útil para fortalecerlo y no para despilfarrar sus energías, cuando sirva también de recreo al espíritu y no sea causa de debilitación y de rudeza espiritual, cuando procure nuevos estímulos para el estudio y para el trabajo profesional y cuando no conduzca a su abandono, a su descuido o a la perturbación de la paz que debe presidir el santuario del hogar.
Oponed a la busca inmoderada del placer y a la indisciplina moral, -que querrían igualmente invadir hasta las filas de los jóvenes católicos, haciéndoles olvidar que llevan consigo una naturaleza caída cargada con la triste herencia de una culpa original-, la educación del dominio de sí mismo, del sacrificio y de la renuncia,empezando con lo más pequeño para pasar luego a lo mayor; la educación de la fidelidad al cumplimiento de los propios deberes, de la sinceridad, serenidad y pureza, especialmente en los años en que el desarrollo va llegando a la madurez. Pero nunca se os olvide que a esta meta no se puede llegar sin la potente ayuda de los Sacramentos de la Confesión y de la Santísima Eucaristía, cuyo sobrenatural valor educativo jamás podrá ser apreciado debidamente.

Desarrollad, en las almas de los niños y de los jóvenes, el espíritu jerárquico, que no niega a cada edad su debido desenvolvimiento, para disipar, en lo posible, esa atmósfera de independencia y de excesiva libertad que en nuestros días respira la juventud y que la llevaría a rechazar toda autoridad y todo freno, procurando suscitar y formar el sentido de la responsabilidad y recordando que la libertad no es el único entre todos los valores humanos, aunque se cuente entre los primeros, sino que tiene sus límites intrínsecos en las normas ineludibles de la honestidad y extrínsecos en los derechos correlativos de los demás, tanto de cada uno en particular cuanto de la sociedad tomada en su conjunto.
Finalmente, puesto que la educación del niño y del joven ha de ser la resultante del esfuerzo común de muchos elementos concordados, dad toda la importancia que se merece a la cooperación y al acuerdo entre los padres de familia, la escuela, y las obras que la ayudan y que continúan su labor cuando se sale de ella, como son la Acción Católica, las Congregaciones marianas, los centros de estudio y otras instituciones semejantes. Ayuda especial podrán necesitar no raramente los mismos padres de familia, que muchas veces no cuentan con la debida preparación para el ejercicio de sus deberes educativos; y de la buena inteligencia con ellos dependerá, de ordinario el éxito de la educación, aunque sean buenos los colegios y mejores los maestros.

Fuente: Pío XII, Radiomensaje al Congreso Interamericano de Educación Católica,6 de octubre de 1948

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