La actual tiranía de las conciencias


Los fabricantes de pensamiento para masas han producido una especie de “forraje cultural” compuesto por toda una serie de tópicos sin contrastar que se ha venido en llamar pensamiento único y que va siendo servido por todos los medios de comunicación social con reiteración y pertinacia. Mediante la repetición, el machaqueo continuo, han ido consiguiendo que, convertidas en estereotipos inalterables, se tengan por dogmas a las más flagrantes mentiras, presentadas con falso viso liberal.

Respecto de la moral y costumbres, se ha conseguido derribar la moral natural de siempre y sustituirla por una contramoral deprimente. La moral tradicional, según el pensamiento único, sería represiva y mala. El hombre sería bueno por naturaleza: no debe reprimir sus instintos, que son siempre buenos. Así, toda la moral -y en particular la moral sexual- se ha venido abajo, como sabemos. Aborto, ideología de género, promiscuidad, y tantas otras aberraciones, son presentadas como “derechos” e impuestas con implacable tiranía.

El éxito fácil de esta ideología única se explica fácilmente por la falta de discernimiento del pueblo, por la gran presión que se le ejerce, y, además, por la sensación que se le da de sustentar un pensamiento rebelde, sin prejuicios, combativo, cuando es justamente lo contrario. Lo que piensa el pueblo no se aparta ni un milímetro de lo establecido mediáticamente. Nunca el pueblo fue más dócil.

Esta situación satisface plenamente a los poderes dominantes, pues mientras la Iglesia, como Institución libre y proféticamente denunciadora del sistema, recibe -al menos en sus miembros fieles- intensísimas críticas, el sistema establecido no es cuestionado seriamente por nadie.

Este hombre post-moderno, disminuido y casi anulado, cree que piensa y no es así. El aceptar acríticamente el pensamiento que le sirven no es pensar. Es un no-pensar que les ahorra el esfuerzo de generar pensamiento propio.

Pero para conseguir este no-pensar es imprescindible que al mismo tiempo que se distribuye el forraje ideológico habitual, se vayan eliminando aquellos testimonios de épocas pasadas en que el hombre era más hombre, es decir, más dueño de sí mismo, más racional, más crítico y con más discernimiento; y, sobre todo, sustentador de la escala de valores de la tradición cristiana. Pues lo que más pueden temer los detentadores del poder económico y cultural en el sistema establecido es el retorno de las virtudes tradicionales, que enriquezcan el juicio crítico de los hombres, encauzándolos, al sensibilizar sus conciencias, a la consecución de la Justicia en todos los órdenes. Temen que estas virtudes remuevan y alteren la situación actual en que los hombres son dóciles y conformistas, pues librados a sus instintos y ocupados obsesivamente en la supervivencia y la promoción sociales, se creen, al mismo tiempo, libres y rebeldes por despreciar la moral y la religión, y, precisamente por esto último, están muy lejos de oponer una crítica mínimamente profunda a la estructura que los domina y apacienta, que los hace cruelmente desgraciados y temerosos del futuro, pero que los ofusca con goces sensuales y embota su mente con el forraje ideológico que constituye el pensamiento único.

Fuente: Foro Arbil, con editado nuestro. Cf. artículo La censura democrática, de Ignacio San Miguel.

Difundiendo un mensaje a favor de la vida

La película “Inesperado” y el libro “Sin planificar” sobre Abby Johnson; católica, esposa y madre de ocho hijos

La película Inesperado (2019); se suma a otras con temática similar como Bella (2006), Bebé de octubre (2011), Gosnell (2018)

Inesperado, narra la historia real de Abby Johnson, quien decidió unirse como voluntaria de Planned Parenthood cuando estudiaba en la universidad. Ella, una jovencita llena de sueños por ayudar a los demás, se dejó atrapar por los argumentos que le ofrecieron con sus aparentes bondades. La narrativa, que va al pasado y regresa al futuro, destaca elementos como las emociones que experimenta esta mujer durante momentos muy fuertes de su vida, la lucha que tiene en varias ocasiones contra su conciencia, que parece reclamarle la gravedad de sus actos. Quizás porque sus padres tenían clara la postura de la defensa del niño por nacer y ella lo sabía. Esta producción destaca también la perseverancia de los activistas de “40 días por la vida”, quienes oraban por el alma de los bebés abortados y buscaban convencer a las mujeres que ingresaban a Planned Parenthood de continuar con su embarazo.

De voluntaria, Abby pasó a ser contratada y finalmente ascendida, convirtiéndose así en la directora de la clínica en Bryan, Texas, y en ser la más joven de toda la historia de Planned Parenthood en ocupar este cargo. Abby acogía a las mujeres que llegaban a practicarse un aborto, las aconsejaba, les decía que el feto que llevaban en su vientre no era todavía una vida humana, que era muy pequeño y no iba a sentir nada. Las alentaba a no tener miedo porque nada les iba a pasar, aunque esto no siempre fue cierto. Abby estuvo ocho años vinculada a esta entidad y a lo largo de ese tiempo colaboró en la práctica de 22.000 abortos.

Sin embargo, todo termina (y así inicia la película) cuando ella ingresa a una de las salas de abortos para asistir, por primera vez, a una de las mujeres y ve en la ecografía a un bebé de 13 semanas luchando por no morir, imagen que obviamente no se le permite ver a la paciente por abortar.

Inesperado muestra, el drama del aborto, la soledad de muchas mujeres que llegan engañadas y presas del miedo a terminar con su embarazo, sin el conocimiento claro de que se trata de una vida humana. Evidencia la manera como la industria del aborto quiere ocultar o reducir las tremendas consecuencias que esta práctica deja para la salud y el bienestar psicológico y espiritual de la mujer.

Una historia bien contada, donde Abby vive una serie de situaciones y está rodeada de personas que la aman y que respetan su libertad pero que no por ello dejan de decirle la verdad hasta que ella logra recapacitar y convertirse de una profesional de la industria del aborto, a una convencida defensora de la vida del niño por nacer.

Dios nos está brindando una gran oportunidad y herramientas como esta, para vencer a la bárbara institución del asesinato infantil a escala industrial.

Fuente: Cf. Revista Nueva lectura Nº 225


Es bueno recordarlo


Nos parece muy sensato que padres católicos prefieran que sus hijos no vean “La brújula dorada”. También creemos que la encriptación de las analogías anticatólicas hace que su supuesta eficacia quede suficientemente mermada e incognoscible para el público juvenil.

Es una película terriblemente anticatólica. Está dirigida principalmente a los niños y etiquetada como película familiar pero se basa en una serie de libros del escritor ateo Phillip Pullman, que tiene como objetivo principal introducir a los niños al ateísmo.

En los libros, la Iglesia es la que ostenta el poder en este universo paralelo y es mostrada como una institución amenazante. La joven protagonista Lyra se rebela contra los conocimientos que la Iglesia, en la ficción de su obra, quiere inculcarla; y tiene como objetivo vital “matar a Dios” para librar al mundo de su tiranía.

Los principales malhechores de la serie de libros son “el Magisterio”. Lo más curioso de la película es que lo presentan todo de la manera más inocente posible y con grandes efectos especiales disfrazándolo todo como un cuento infantil.

El fin de la película es cautivar a las familias confiadas en ver una película infantil para que luego los niños se enganchen a los libros con más contenido anti-crisitiano.

Fuente: almudi.org

La nueva cara de un mensaje blasfemo


En 2007 llegó al cine “La brújula dorada”, y ahora en formato serie se estrenó para la televisión la terrible historia fantástica anticatólica del ateo Philip Pullman, contraria a la existencia de Dios, con el título “La materia oscura”. Esta adaptación, peligrosamente atrapante para niños y jóvenes, habla de una batalla de mundos fantásticos contra Dios Padre, representado al final, en un anciano al que logran matarlo.

La teología de La Materia Oscura es una especie de gnosticismo postmoderno que presenta el pecado original y la actuación tentadora de los ángeles infernales como el inicio y la señalización del camino hacia el conocimiento y la plenitud del ser humano. Pullman, habiendo inmunizado a sus jóvenes lectores contra la cosmovisión cristiana, nos deja con una selección de virtudes: libertad, benevolencia, bondad, coraje y, sobre todo, amor, flotando sin fundamento aparente. Esa falta de apoyo, ese fluir descompensado y errático de las virtudes que deambulan sin rumbo por la serie lleva a donde sin duda nos vamos acercando, aunque no deseemos llegar, un lugar ya señalado por Chesterton como aquel en el que “quedan sueltas las virtudes, y estas vagan con mayor desorden y causan todavía mayores daños”.

Esas circunstancias enumeradas, supondrían ya de por sí motivación suficiente para alejar a los chicos de estas novelas y de este autor. Pero hay algo más. Porque estas lecturas consumen un tiempo precioso en un momento vital especialmente sensible, un tiempo que los adolescentes necesitan para adquirir los pilares básicos de su formación, pues ideas como las que Phillip Pullman defiende y propaga son las que se encontrarán a lo largo de sus vidas, y ¿cómo podrán sortearlas y combatirlas si carecen de una base sólida? Ahora no es el momento para que los jóvenes se topen con ellas, sino para que se preparen para hacerles frente. Así que alejen a Pullman y a su oscuridad de ellos.

Fuente: Cf. infocatolica.com

«¡Gracias, madres heroicas, por vuestro amor invencible!»

Santa Gianna y las Siervas de Dios Cecilia Perrin Maria Cristina Mocellin y Chiara Corbella 01 01

Foto: Santa Gianna y las Siervas de Dios Cecilia Perrín, María Cristina Mocellin y Chiara Corbella que dieron la vida por su hijo. Haga clic en el siguiente enlace para ver un videoque reseña brevemente sus heroicas vidas: Madres heroicas

El domingo 24 de abril de 1994 en el Año de la Familia, S.S. Juan Pablo II beatificó a Gianna Beretta Molla, hoy Santa.
En la Homilía el Pontífice rindió homenaje a todas las madres valerosas, “que se dedican sin reservas a sus familias, que sufren al dar a luz a los hijos, y que después están dispuestas a afrontar cualquier sacrificio para transmitirles lo mejor que tienen”.

Juan Pablo II señaló que hoy el ambiente es hostil a la maternidad: “los modelos de civilización, promovidos por los medios de comunicación, no favorecen la maternidad, en nombre del progreso y de la modernidad se presentan como superados los valores de la fidelidad, la castidad y el sacrificio, en los que se distinguen gran número de esposas y madres cristianas. A menudo, una mujer decidida a ser coherente con sus principios se siente profundamente sola, sola con su amor, que no puede traicionar y al que debe permanecer fiel. Su principio guía es Cristo. Una mujer que cree en Cristo encuentra un poderoso apoyo precisamente en este amor que soporta todo. Es un amor que le permite pensar que todo lo que hace por un hijo concebido, nacido, adolescente o adulto, lo hace al mismo tiempo por un hijo de Dios ¡Gracias, madres heroicas, por vuestro amor invencible!”.

Luego del rezo del Regina Caeli, en la Plaza de San Pero, el Santo Padre volvió a hablar de la defensa de la vida no nacida, que encomendó a la Virgen, “para que rodee con su cuidado maternal a todo ser humano amenazado en el seno materno. Es especialmente importante en estos tiempos, cuando ante la mujer se acumulan todas las amenazas contra la vida que ella está para traer al mundo”.

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