El Sagrado Corazón es Dios hecho Hombre


Si queremos describir a Jesucristo, Dios y Hombre, con una sola palabra, si queremos comprender todo lo que es en un solo vocablo, todo lo que hace y hasta la razón de su ser, podemos decir: Jesucristo es su Corazón.

El Sagrado Corazón es Jesucristo totalmente Dios y Hombre, Verbo Encarnado. No es sólo su Corazón de carne que late en su pecho, ese Corazón humilde y manso que adoramos como el símbolo u órgano de su incomparable Amor; es todo su ser divino y humano.

El Sagrado Corazón es Dios hecho Hombre, es Jesucristo humillado, entregado, crucificado; es Jesús Eucaristía, inefable Hostia de amor, Jesús inmolado en el altar, Jesús prisionero del Tabernáculo.

Para designar a Dios, uno en tres Personas, ha sido suficiente una sola palabra de tres sílabas: Charitas! Para designar a Jesucristo con sus dos naturalezas unidas en una sola persona, ha sido menester un término compuesto de dos palabras unidas entre sí: ¡Sagrado Corazón! La primera es la divinidad, la segunda es la humanidad, y es preciso que estén unidas para designar a Jesucristo.

El Sagrado Corazón es la Caridad divina encarnada, el Amor Infinito humanado.

Fuente: Venerable Luisa Margarita Claret de la Touche, Al servicio de Dios-Amor

La Santísima Trinidad vive y reina en el Corazón de Jesús

Todo el mundo sabe que la fe cristiana nos enseña que en el misterio adorable de la Santísima Trinidad hay tres Personas: tres Personas que no son sino una misma divinidad, un mismo poder, una misma sabiduría, una misma bondad, una misma inteligencia, una misma voluntad y un mismo corazón. Por eso, nuestro Salvador, en cuanto Dios, no tiene sino un mismo Corazón con el Padre y el Espíritu Santo; y en cuanto hombre, su Corazón humanamente divino y divinamente humano no es más que una misma cosa con el Corazón del Padre y del Espíritu Santo, en unidad de espíritu, de amor y de voluntad. De aquí que adorar al Corazón de Jesús, sea adorar al Corazón del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

El Padre Eterno vive en el Corazón de su divino Hijo. El Verbo Divino y el Espíritu Santo viven y reinan en el Corazón de Jesús. Considerad que estas tres Divinas Personas viven y reinan en el Corazón del Salvador, como en el más sublime trono de su amor. ¡Oh, Santísima Trinidad, alabanzas infinitas os sean dadas eternamente por todos los milagros de amor que operáis en el Corazón de mi Jesús! Os ofrezco el mío, con el de todos mis hermanos, suplicándoos, muy rendidamente que toméis de ellos entera posesión y que aniquiléis en los mismos cuanto os desagrade, para establecer en todos el reino de vuestro amor soberano.

Fuente: S. Juan Eudes, El Corazón de Jesús

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