Aniversario del nacimiento del Beato Carlos de Austria

Fotografías de la infancia del Beato Carlos de Austria

El día 17 de agosto de 1887, Persenbeug, a cien kilómetros al oeste de Viena, está de fiesta. Sus habitantes adornan las casas, las campanas tocan a voleo, los petardos estallan por todas partes; se acaba de conocer la noticia del nacimiento del primer hijo del archiduque Otto y de María Josefa de Sajonia. La formación del joven Carlos fue especialmente cuidada. María Josefa tenía un alto sentido de sus deberes maternales. Paciente y muy piadosa, impartió a su hijo una profunda enseñanza religiosa y se dedicó a su educación con enorme afán. María Josefa contaba con la ayuda de Mlle. Liese, una excelente institutriz a la que Carlos profesaba un gran cariño.

La Princesa Wittgenstein cuenta que un día vio subir la escalera a una persona que, perdiendo el aliento, seguía al principito de tres años. De repente, con aire preocupado, el niño se volvió hacia la señora que no acababa de subir las escaleras y exclamó: "Bueno, ahora vamos a descansar un poco".

Carlos era alegre sin exageración, y proporcionaba alegría al palacio. Desde muy pronto dio pruebas del altruismo y la generosidad que más tarde caracterizarían su personalidad, y distribuía entre los niños desfavorecidos los regalos de Navidad o de cumpleaños que, con gran gozo, acababa de recibir. Se dice que a los cinco años había expresado al administrador su deseo de trabajar en el jardín para ganar algún dinero: "Mira, hay niños pobres, y yo querría ayudarles con lo que gane". También solía interceder ante su padre para evitar la reprimenda a algún sirviente.

Cuando Carlos tenía siete años, el dominico P. Geggerle, se encargaba de su instrucción religiosa, y nos traza el siguiente retrato del niño: "Era sincero, piadoso, modesto y extraordinariamente delicado de conciencia. Jamás le vi encolerizarse en el trato con sus compañeros; siempre, y en todas partes, se mostraba como un camarada excelente. Sobre todo era de una modestia desacostumbrada en un niño de su condición".

A partir de 1885, pasó a las manos de un nuevo preceptor, el conde Wallis, entonces capitán de caballería. La elección no pudo ser más acertada: católico ferviente, soldado de corazón, era la persona perfecta para encargarse de la educación militar e intelectual del joven archiduque. Al principio, el niño se sintió desconcertado ante la férrea disciplina que le impuso el capitán, pero muy pronto se crearon entre ambos unos profundos lazos de amistad.

Carlos toma la primera comunión en 1898, en Viena. Uno de los asistentes comenta: "Si no supiéramos rezar, ese joven nos enseñaría a hacerlo".

Fuente: Cf. Michel Dugast Rouillé, Carlos de Habsburgo

San Esteban de Hungría, gobernante y padre ejemplar


Este santo tiene el honor de haber convertido al catolicismo al reino de Hungría. Fue bautizado por San Adalberto y se casó con Gisela, la hermana de San Enrique de Alemania, la cual influyó mucho en su vida.

El cariño del rey Esteban por la religión católica era inmenso; a los obispos y sacerdotes los trataba con extremo respeto y hacía que sus súbditos lo imitaran en demostrarles gran veneración. Su devoción por la Virgen Santísima era extraordinaria. Levantaba templos en su honor y la invocaba en todos sus momentos difíciles. Fundaba conventos y los dotaba de todo lo necesario.

La cantidad de limosnas que este santo rey repartía era tan extraordinaria. El personalmente atendía con gran bondad a todas las gentes que llegaban a hablarle o a pedirle favores.

A su hijo lo educó con todo esmero y para él dejó escritos unos bellos consejos, recomendándole huir de toda impureza y del orgullo. Ser paciente, muy generoso con los pobres y en extremo respetuoso con la santa Iglesia Católica.

La gente al ver su modo tan admirable de practicar la religión exclamaba: “El rey Esteban convierte más personas con buenos ejemplos, que con sus leyes o palabras”.

Los últimos años de su vida tuvo que padecer muy dolorosas enfermedades que lo fueron purificando y santificando cada vez más. El 15 de agosto del año 1038, día de la Asunción, fiesta muy querida por él, expiró santamente.

Que nuestro Dios Todopoderoso nos envíe en todo el mundo muchos gobernantes que sepan ser tan buenos católicos y tan generosos con los necesitados como lo fue el santo rey Esteban.

Fuente: Cf. aciprensa.com

Tres ejemplos de jóvenes Santos

Los Santos: Luis Gonzaga, Juan Berchmans y Estanislao de Kostka

Ferrante Gonzaga, marqués de Castiglione delle Stiviere hubiera querido que su primogénito Luis Gonzaga, que nació el 9 de marzo de 1568, siguiera sus huellas de soldado y comandante en el ejército imperial. Pero ese niño le daría fama a la familia de los Gonzaga, con otras armas. A los doce años, después de haber recibido la primera Comunión de manos de San Carlos Borromeo, resolvió entrar en la Compañía de Jesús. Las duras penitencias a las que se sometió son el signo de una determinación no común hacia una meta que se había fijado desde su infancia. Para que su alma se perfumara con las virtudes cristianas, Luis renunció al título y a la herencia paterna, y a los catorce años entró al noviciado romano de la Compañía de Jesús, y escogió para si los encargos más humildes, dedicándose al servicio de los enfermos, sobre todo durante la epidemia de peste que afligió a Roma en 1590. Quedó contagiado al encontrar en la calle a un enfermo y, sin pensarlo dos veces, se lo echó a la espalda y lo llevó al hospital. Murió a los 23 años el 21 de junio de 1591.

San Juan Berchmans nació en Bélgica, el 13 de marzo de 1599. Inició sus estudios en el Seminario de Malinas, luego entró en el Noviciado de los jesuitas de la misma ciudad. Más tarde pasó a Roma. En el Seminario y en el Noviciado se distinguió por su candor, estudio y piedad. Su devoción a la Virgen era proverbial. “Si amo a María, decía, tengo segura mi salvación”. Pululaban por entonces los errores de Bayo, quien afirmaba que María había sido concebida en pecado. El gran teólogo español Juan de Lugo atribuye el movimiento a favor de la Inmaculada a las oraciones de Berchmans. En el último año de su vida Juan se había comprometido, firmando con su propia sangre, a “afirmar y defender el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María”. Hacía cada cosa en su momento, y sobrenaturalizando la intención. Cuando hay que orar, decía, ora con todo amor. Cuando hay que estudiar, estudia con toda ilusión. Cuando hay que practicar deporte, practícalo con todo entusiasmo. Y siempre con más amor, en cada instante del programa diario, bajo la dulce mirada maternal de la Virgen María. Murió el 13 de agosto de 1621. Sus últimas palabras fueron: Jesús, María.

San Estanislao de Kostka era hijo de un rico senador de Polonia, y nació en 1550. A los 14 años partió a Roma, donde San Francisco de Borja lo recibió en la Compañía de Jesús. En el noviciado resultó ser un verdadero modelo de santidad para todos. Se propuso hacer extraordinariamente bien las cosas ordinarias. Solamente alcanzó a durar nueve meses en aquella vida religiosa, pero fueron suficientes para dejar gran fama de piadoso, amable, servicial, buen trabajador, y excelente estudiante. Su amor a Jesús Sacramentado era ardiente.

Un día le preguntaron qué hay que hacer para demostrarle a la Virgen que la amamos, y respondió: “Ofrecerle pequeños homenajes, pero no dejar nunca de ofrecérselos”. Y a un religioso le dijo: “Estoy pensando cómo será de grande y bonita en el cielo la fiesta de la Asunción de la Virgen María. Desearía ir este año a presenciarla”. Y así el 15 de agosto de 1568 voló a la eternidad.

Fuente: Cf. es.catholic.net

Todas las vocaciones llevan a la santidad

Fotografía de la Basílica de San Pedro en la Beatificación de Ludovica de Angelis, José María Cassant, Pedro Vigne, Catalina Emmerick y Carlos de Austria

El memorable 3 de octubre de 2004, fue el día en que San Juan Pablo II celebró el último Rito de Beatificación de su vida. El Santo Padre propuso como modelos para toda la Iglesia a una religiosa italiana santificada en Argentina, un monje, un sacerdote misionero, una mística y un laico casado: el emperador Carlos de Austria, a quien el Papa profesaba un profundo afecto y devoción. En su homilía, nos decía:

La beata Ludovica, estuvo consagrada totalmente a la gloria de Dios y al servicio de sus semejantes. En su figura destacan un corazón de madre y la audacia propia de los santos. Con los niños enfermos tuvo un amor concreto; con sus colaboradores en el hospital de La Plata fue modelo de alegría y responsabilidad.

El monje José María puso siempre su confianza en Dios, en la contemplación del misterio de la Pasión y en la unión con Cristo presente en la Eucaristía. Así se impregnaba del amor de Dios, abandonándose a él. En medio de las pruebas ofrecía sus sufrimientos al Señor. Ojalá que nuestros contemporáneos, en especial los contemplativos y los enfermos, siguiendo su ejemplo, descubran el misterio de la oración, que eleva el mundo a Dios y da fuerza en las pruebas.

Contemplando a Cristo presente en la Eucaristía y la pasión salvífica, el padre Pedro Vigne se convirtió en un verdadero discípulo y un misionero fiel a la Iglesia. Que su ejemplo infunda en los fieles el deseo de obtener del amor a la Eucaristía y de la adoración al santísimo Sacramento la audacia para la misión. Pidámosle que toque el corazón de los jóvenes para que, si son llamados por Dios, acepten consagrarse totalmente a Él en el sacerdocio o en la vida religiosa.

La beata Ana Catalina contempló la dolorosa pasión de nuestro Señor Jesucristo y la experimentó en su cuerpo. Para ello sacaba la fuerza de la santísima Eucaristía. Aún hoy transmite a todos el mensaje salvífico: Con las llagas de Cristo hemos sido curados.

Desde el principio, el emperador Carlos concibió su cargo de soberano como un servicio santo a su pueblo. Su principal aspiración fue seguir la vocación del cristiano a la santidad. Que sea un modelo para todos nosotros.

Juntamente con toda la Iglesia, alabamos y damos gracias al Señor por las maravillas que realizó en estos siervos buenos y fieles del Evangelio.

Santa Teresita, gran devota de Santa Juana de Arco

Santa Teresita del Niño Jesús y Santa Juana de Arco a los pies de la Virgen

Teresa descubrió a Juana de Arco siendo todavía una niña, cuando leyó sobre su vida y sus muchos logros en el campo de batalla. Fue algo que tuvo un gran impacto sobre ella e influyó en su vocación, según cuenta en su autobiografía: "Al leer los relatos de las hazañas patrióticas de las heroínas francesas, y en especial las de la Venerable Juana de Arco, me venían grandes deseos de imitarla".

Decidida a ser una santa, Teresita entró en la Orden de los Carmelitas. Allí, conservaba el deseo de imitar el heroísmo de Juana de Arco y explicó en su autobiografía que sentía "la necesidad, el deseo de realizar por ti, Jesús, las más heroicas hazañas... Siento en mi alma el valor de un cruzado, de un zuavo pontificio. Quisiera morir por la defensa de la Iglesia en un campo de batalla...".

Teresa poseía un fogoso deseo de hacer muchas obras heroicas por Jesucristo e incluso quería que la enviaran como misionera a tierras lejanas. La virtud se convirtió en su bandera y la caridad derrotó cualquier rival que encontrara. Teresa repasaba constantemente la vida de Juana de Arco en búsqueda de inspiración. También escribió varias poesías dedicadas a Juana de Arco.

En 1920, el Papa Benedicto XV nombra a Santa Juana de Arco Patrona de Francia, y el 3 de mayo de 1944, Pio XII declara a Santa Teresita, Patrona secundaria.

Fuente: Cf. es.aleteia.org

Continuando en Argentina la santidad de Don Bosco

Los beatos: Laura Vicuña, Artémides Zatti y Ceferino Namuncurá

San Juan Bosco escribió una carta durante los años de su vida y su apostolado: una “carta viva” en el corazón de la juventud. Esta carta sigue siendo escrita en los corazones de los jóvenes, a quienes les llega el legado del santo educador de Turín. Laura Vicuña, “flor eucarística de Junín de los Andes, cuya vida fue un poema de pureza, de sacrificio, de amor filial”, leemos en su tumba. La suave figura de la Beata Laura, gloria purísima de Argentina y Chile, despierta un renovado compromiso espiritual en estas dos nobles naciones, nos enseña que, con la ayuda de la gracia, uno puede triunfar sobre el mal; y que el ideal de inocencia y de amor, aunque denigrado y ofendido, al final brillará e iluminará los corazones. (Palabras de San Juan Pablo II en la Beatificación, Turín, 3 de septiembre de 1988)

Artémides Zatti, coadjutor salesiano, salió con su familia de la diócesis de Reggio Emilia en busca de una vida mejor en la Argentina, la tierra soñada por don Bosco. Allí descubrió su vocación salesiana, que se concretó en un servicio apasionado, competente y lleno de amor a los enfermos. Artémides Zatti sembró en las tierras de Viedma, con su incesante y alegre actividad en favor de los enfermos, la misericordia que Jesús nos invitó a practicar. Su carácter jovial y su especial competencia, unidos a una disponibilidad sin límites, le hicieron acreedor de la simpatía y aprecio de sus contemporáneos, lo cual ha de pervivir hoy con una disposición a imitar sus valiosos ejemplos. (Palabras de San Juan Pablo II en la Beatificación, Roma, 14 de abril de 2002)

Doy gracias al Señor en la beatificación de Ceferino Namuncurá. Deseó ardientemente llegar a ser salesiano y sacerdote, “para mostrar” a sus hermanos “el camino hacia el cielo”. Como modelo de vida eligió a santo Domingo Savio. “Sonríe con los ojos”, decían de Ceferino sus compañeros. Ya en Italia, Ceferino logró en pocos meses ser el segundo de la clase, a pesar de que tuviera alguna dificultad con la lengua italiana. En su expediente académico destaca su óptimo resultado en latín. Se le veía pasar largas horas en el santuario de María Auxiliadora, en íntimo diálogo con Jesús. Queda así esculpido en el centro de la cristiandad, el ejemplo de la santidad juvenil y, al mismo tiempo, queda reflejada la perenne validez de las intuiciones pedagógicas de don Bosco: en un siglo y medio, tanto en la Patagonia como en Italia, y en tantas otras partes del mundo, el sistema educativo de don Bosco ha dado frutos insospechados y ha forjado héroes y santos. (Palabras del Cardenal Tarsicio Bertone en la Beatificación, Chimpay-Argentina, 11de noviembre de 2007) Y el mismo día Benedicto XVI dijo en el Ángelus del Vaticano: Damos gracias al Señor por el testimonio extraordinario de este joven estudiante. Con su vida ilumina nuestro camino hacia la santidad, invitándonos a amar a nuestros hermanos con el amor con que Dios nos ama. Pidamos a María Auxiliadora que el ejemplo del nuevo beato, produzca abundantes frutos de vida cristiana, principalmente entre los jóvenes.

Ejemplo y legado

A la izquierda un bisnieto del Beato Carlos de Austria junto a su familia, y a la derecha una histórica foto

La pareja que aparece a la derecha de esta foto, eran el emperador Carlos y la emperatriz Zita de Habsburgo. Su biznieto el archiduque Imre de Habsburgo-Lorena, descifra esta histórica fotografía: “Esta foto siempre me ha conmovido muchísimo. Muestra a mis bisabuelos, el beato Carlos de Austria y la Sierva de Dios Zita, de rodillas junto a un tren detenido, en una misa al aire libre.

Fue tomada en octubre de 1921 durante el segundo intento de restauración en Hungría. En efecto, Carlos, rey legítimo de Hungría, había sido coronado y consagrado rey en 1916 y, para él, esta coronación representaba prácticamente un sacramento. Dios le había confiado Hungría y Carlos quería honrar su compromiso hasta su término. La misa a la que asistía la pareja tenía lugar justamente antes de un momento trágico. El almirante Horthy, en el poder en Hungría, estaba decidido a no dejar a Carlos subir de nuevo al trono, él que sin embargo había jurado fidelidad a mi bisabuelo unos años antes. Poco tiempo después, Carlos y Zita fueron apresados y finalmente embarcados en un barco que debía conducirles al exilio en Portugal.

Esta foto dice mucho de la manera como Carlos y Zita vivían su fe. Ambos asistían a misa cada día. Dios era claramente el centro de sus vidas, tanto en las alegrías como en las penas. Durante el reinado de Carlos, la pareja vivió momentos muy difíciles. Desde su ascenso al trono, el emperador no dejó de promover la paz en una Europa que se rasgaba. Había sido además el único monarca que aceptó la propuesta de paz de Benedicto XV. Pero conoció la traición, a veces incluso de sus mismos familiares, y la humillación de ver el imperio disolverse después de más de 600 años de vínculo entre una familia, los Habsburgo, y sus pueblos. A pesar de los momentos difíciles y la pobreza, el emperador nunca cultivó el rencor. A sus hijos les repetía que tenían que estar agradecidos por lo que tenían. Mi abuelo (hijo de Carlos y Zita) nos repetía a menudo que su madre había seguido este ejemplo. Para ella, la voluntad de Dios era perfecta, había un plan. Por tanto intentaba acoger cada uno de los episodios de su vida como los frutos de la voluntad divina.

Esta foto ilustra también la humildad. Ante Dios, Carlos y Zita tenían conciencia de no ser más que pequeños instrumentos. El emperador Carlos dirigía un imperio gigantesco. Él siempre vivió esta misión con un gran sentimiento de servicio. Esta dimensión de servicio se palpa en esta foto.

Su ejemplo está todavía muy presente en nuestra familia. El 3 de octubre de 2004, estuvimos todos presentes en la plaza de San Pedro para la beatificación de Carlos. Su fiesta es el 21 de octubre, día de su matrimonio. Carlos y Zita son una fuente de inspiración para todas las parejas. El día de su compromiso, ante el Santísimo Sacramento, se prometieron el uno al otro que se ayudarían a convertirse en santos. Como padre de familia, son un modelo en el día a día para nuestra pareja. Siguiéndolos a ellos, intentamos poner a Dios en el centro de nuestra vida, especialmente rezando el rosario en familia. Después, como todo cristiano, intentamos servir al bien común en nuestras actividades de cada día. A pesar de los grandes desafíos de nuestra sociedad, estamos animados por una gran esperanza en el futuro, que deseamos transmitir a nuestros hijos”.

Fuente: es.aleteia.org

Niños santos - Sierva de Dios Anfrosina Berardi

Anfrosina nació el 6 de diciembre de 1920 en San Marco di Preturo, Italia. En abril de 1931 comenzó a experimentar un dolor abdominal intenso. La hospitalizaron y el 14 de mayo se le realizó una apendicectomía. Sin embargo, la cirugía no parece resolver sus problemas. Una radiografía posterior resaltará una obstrucción intestinal progresiva.

Anfrosina, consciente de su empeoramiento gradual, se preocupaba de morir sin recibir la Primera Comunión. Pero el 13 de octubre de 1932, tuvo la alegría de recibir a Jesús por primera vez y también el sacramento de la Confirmación.

Anfrosina comienza a ofrecer sus sufrimientos por la salvación de los demás y a unir sus penas con las de Jesús en la Cruz, transformándolas en un regalo para todos aquellos que acuden a su cama para recibir algún consejo. Según sus primeros biógrafos, parece que la capacidad de leer en los corazones se desarrolla en ella, invitando a la conversión, especialmente a aquellos que se acercan a ella en un estado de pecado.

En la mañana del 13 de marzo de 1933, después de haber sonreído a los padres, se duerme dulcemente en el Señor. Anfrosina es llamada “mártir de la paciencia y de la resignación”, un modelo luminoso de fe y amor a Jesús sacramentado y a la Santísima Virgen.

Fuente: Cf. santiebeati.it

Santidad en Argentina - Venerable Camila de San José Rolón

Camila Rolón nació en San Isidro, el 18 de julio de 1842. Desde muy joven, sintió la vocación a la vida religiosa.

En 1873, entró en las Carmelitas, pero a las pocas semanas de su ingreso, fue atacada por una enfermedad: un tumor intestinal, que la obligó a salir. Para recuperar su salud, pasó una temporada en el pueblo de Exaltación de la Cruz. Aquí tomó contacto con serios problemas sociales y religiosos, entre ellos: la ignorancia religiosa, la marginación social, las miserias de numerosas familias y muchas criaturas huérfanas o abandonadas. Para dar respuesta a tantas angustias y necesidades, tuvo la inspiración de fundar un Instituto que acogiera, asistiera y educara a esos niños. El 28 de enero de 1880, Camila sale de la casa de sus padres, acompañada de dos señoras, que se harían Hermanas, dos muchachas y once niñas. Confiando en la Divina Providencia, llegaron a la ciudad de Mercedes, donde comenzarían.

Al mes, el número de asiladas se elevaba. Vivían de limosnas, y pronto, las religiosas que habían crecido en número y experiencia, se plantearon la posibilidad de nuevas expansiones. La Providencia las contactó con un bienhechor que les construyó un asilo-colegio, para cientos de niños. De todas partes de Argentina, como del Uruguay, comenzaron a llegar peticiones de nuevas fundaciones. Así mismo la Madre Camila, soñaba con fundar una casa en Roma cuando el 3 de mayo de 1898, el Santo Padre aprueba el Instituto de Hermanas Pobres Bonaerenses de San José. En el año 1905 se funda la primera casa en Roma. Más adelante traslada la casa generalicia de la Argentina a Roma. Treinta y cinco fueron las fundaciones llevadas a cabo por la Madre Camila, entre pruebas que aceptó como expresión de la Voluntad del Señor. Luego de una larga enfermedad santamente sobrellevada, falleció en Roma el 16 de febrero de 1913. Fue declarada Venerable el 2 de abril de 1993.

Fuente: Cf. santosargentinos.blogspot.com

Santos Joaquín y Ana, un Matrimonio Bendito

Esposos santos en quienes Dios obró el Misterio de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, su hija Purísima concebida sin pecado original

Santa Ana, casada con san Joaquín, permaneció estéril durante veinte años, porque, según atestigua san Juan Damasceno, Dios quería con ello darle a entender que el hijo que habría de dar a luz sería un don de la gracia.

Santa Ana, que se aplicó intensamente a la oración durante el tiempo de su esterilidad, para obtener de Dios la gracia de verse libre de ella, mereció, por su asiduidad a la oración, traer al mundo a la Santísima Virgen, Madre de Jesucristo Nuestro Señor. Admiremos cuán alto honor le hizo Dios al elegirla como madre de tan santa y excelente hija, y para ser, por consiguiente, la primera que había de contribuir al sublime misterio de la Encarnación. Santa Ana, después de haber dado al mundo a la Santísima Virgen, la ofreció a Dios como algo que le era debido. Rectamente entendió que, habiendo sido honrada con tan sublime beneficio, debía manifestar a Dios su gratitud, ofreciéndole lo que de Él había recibido.

Admiremos, con la Iglesia, el honor que Dios dispensó a san Joaquín al escogerlo para ser padre de la Santísima Virgen y para dar inicio al misterio de la Encarnación; por lo cual resulta muy adecuado que se le diera el nombre de Joaquín, que significa preparación del Señor. Confesemos también con la Iglesia que tal elección fue para este santo un favor singularísimo; y reconozcamos, con san Epifanio, que todos los hombres tienen deuda muy grande con este santo patriarca, por haberles hecho el más excelente de todos los regalos, trayendo al mundo a la Santísima Virgen, Madre de Jesucristo, la más pura y excelsa de todas las criaturas. Honremos a este santo por haber contribuido a formar la Iglesia, que le debe lo que es, ya que engendró a la Santísima Virgen, Madre de Aquel de quien nació la Iglesia.

San Joaquín se dio perfecta cuenta de la particular gracia que Dios le había concedido, de ser padre de la Santísima Virgen. Así, tan pronto como ella estuvo en condiciones de ir al templo, la ofreció a Dios.

Fuente: San Juan Bautista de la Salle, Meditaciones

Niños santos - Sierva de Dios Odette Oliveira


Odette nació el 15 de septiembre de 1930 en la ciudad de Río de Janeiro (Brasil), su padre fue Francisco Rodrigues de Oliveira y su madre fue Alicia Vidal. Los padres eran profundamente religiosos y sobre todo de gran caridad hacia los necesitados. Poseía un amor extraordinario a Jesús Sacramentado e iba a la misa con frecuencia con su madre. Desde los cuatro años tenía coloquios íntimos con Jesús en el Santísimo Sacramento.

Su familia se mudó al barrio de Botafogo, y allí Odette hizo su Primera Comunión el 15 de agosto de 1937. Desde entonces, al recibir la comunión, ella decía: “¡Oh mi Jesús, venid ahora a mi corazón!”. Su confesor testificó su fe viva, confianza inamovible, intenso amor a Dios y al prójimo. Odette ejercitaba la búsqueda de la santidad de forma extraordinaria para una niña tan joven. La modestia y el pudor fueron una gran señal de su alma pura y buena. Rezaba el Rosario diariamente, y tenía total confianza en Nuestra Señora.

Sus últimos días fueron vividos en una dolorosa enfermedad, la meningitis. Ella hizo gala de la paciencia cristiana. En medio de tantos dolores, decía: “Jesús mío, te amo, y te pido que te ame por toda la eternidad. Yo os ofrezco, oh mi Jesús, todos mis sufrimientos por las misiones y por los niños pobres”. El 25 de noviembre de 1939, recibió la Santa Comunión y decía en su Acción de Gracias: “Mi Jesús, mi amor, mi vida, mi todo, llévame al cielo”, y serenamente entregó su alma a Dios.

Fuente: Cf. santiebeati.it

Niños santos - Siervo de Dios Santos Franco Sánchez


Santos Franco Sánchez nació en Hinojosa del Duque, España, el 13 de julio de 1942. Era alumno del Seminario Menor de los Carmelitas de la Antigua Observancia.

En su adolescencia le dio una meningitis y cuando transido de dolor, el párroco, le pidió que ofreciera sus dolores por la Iglesia y sus necesidades, él le contestó: “desde el primer momento que empecé a sentir dolor, no he dejado de ofrecerlos al Señor por las misiones, los sacerdotes y los pecadores”. Cuando estaba muy enfermo una de sus hermanas le pregunta: “¿quieres curarte o ir al cielo?”. Sin dudar contestó: “ir al cielo”.

Cuando más intensos eran sus dolores de cabeza, produciéndoles convulsiones que lo dejaban extenuado, de sus labios salía una sonrisa de paz interior y decía: “todavía no, aún me queda sufrir un poco más”. Al aproximarse su muerte, abrazó a sus padres y les dijo: “ya me voy a ir pronto al cielo, me queda muy poco tiempo. No me olvidaré de vosotros. Os quiero mucho. No lloréis que yo estoy muy alegre. ¿Que importan los sufrimientos? ¡Qué hermoso, allí está Dios y la Virgen!”.

Falleció en su ciudad natal a los once años el 6 de febrero de 1954.

Fuente: cuando-los-santos-son-amigos.blogspot.com

Santidad en Argentina - Venerable Leonor de Santa María Ocampo


Isora Ocampo, nació el 15 de agosto de 1841, en la provincia de La Rioja. Desde pequeña prefirió la soledad y el silencio. Junto a su familia participó en las devociones populares y practicó la caridad. A los 7 años, aprendió a leer y, en adelante, su personal afición a la lectura le brindará una buena formación religiosa. Con sólo 8 años perdió a su madre y quedó al cuidado de su padre, hermanos y familiares; desde entonces confió su vida a la Virgen.

Compartió el hogar con unas primas que la hicieron sufrir combatiendo su piedad y recogimiento, hasta con agresiones que soportó con gran paciencia. En ese tiempo comenzó a sentir el deseo de ser toda de Dios.

Al demorarse su deseado ingreso al convento dominico de Santa Catalina de Siena (Córdoba), hizo voto privado de castidad, con el padre Paulino Albarracín OP, su confesor y guía por varios años. Finalmente en junio de 1868, tomó el hábito con el nombre de sor Leonor de Santa María. Fue observante, humilde y servicial, paciente en el sufrimiento, asidua en la penitencia, abandonada en la providencia.

En los últimos años de su vida tuvo la serena conducción del Venerable padre José León Torres, mercedario. Sor Leonor escribió sus memorias que quedó en manos del Padre Torres y fue devuelto al Monasterio en 1937, cuando recién se reveló la profundidad y grandeza de su vida espiritual. Falleció de pulmonía a los 59 años de edad, el 28 de diciembre de 1900, y fue declarada Venerable el 19 de mayo de 2018.

Fuente: Cf. sorleonordesantamaria.com

Santidad en Argentina - Venerable José León Torres


El Venerable José León Torres nació en Luyaba, provincia de Córdoba, el 19 de marzo de 1849. A los catorce años, José sintió nacer el deseo de trabajar por el Reino de Dios y llama a las puertas del convento mercedario de Córdoba. El 27 de abril de 1873, Fray José fue ordenado sacerdote. A lo largo de toda la vida fue un generoso servidor de la Orden de la Merced. Fue Maestro de novicios; catedrático de teología; vicario provincial y superior provincial; visitador de los demás conventos; restaurador de iglesias; fundador de nuevos conventos; vicario general; y fundador del Instituto de las Hermanas Mercedarias.

Celebrando la Misa en la conmemoración de los 14 años de su primera Misa, el Padre José, siente la inspiración de la fundación y el 1 de octubre de 1887, nace el Instituto de las Hermanas Mercedarias del Niño Jesús. En Córdoba el Padre, además de sus cargos de Superior, fue el confesor ordinario de varias comunidades, en particular del Monasterio de Santa Catalina, en el que vivía la Venerable Leonor de Santa María Ocampo a la cual, el Padre, le ordenó que escribiera sus memorias para conocer más a fondo sus ansias de santidad.

En el año 1930, la salud del Padre se agrava notablemente. El 7 de diciembre recibe los Santos Sacramentos. Al conocer la gravedad de su estado, sus sentimientos se vuelven oraciones de confianza y humildad. Antes de morir se vio rodeado por todos los Superiores de la Provincia Mercedaria Argentina, quienes tuvieron la gracia de recibir su última paternal bendición y sabios consejos. El 15 de diciembre, entrega su espíritu en las manos del Señor. Fue declarado Venerable el 26 de marzo de 1994.

Fuente: Cf. santosargentinos.blogspot.com

Niños santos - Venerable Pilar Cimadevilla


Pilar, nació en Madrid el 17 de febrero de 1952. Fue hija del coronel Amaro Cimadevilla y de doña María del Rosario López-Dóriga. Desde temprana edad se caracterizó por su genio vivo que le ganó el apelativo de “la Brava”. Dócil e inteligente, empezó a destacar al poco tiempo por su piedad.

La Primera Comunión marcó un hito en su vida: “Mi Primera Comunión fue toda para Jesús”, diría ella misma.

A los nueve años fue internada en el Hospital Militar debido a un cáncer doloroso e irreversible. Pilar sufrió inapetencia y cansancio extraordinarios, a lo que se le sumó la aparición de un ganglio en el cuello. Fue atendida por las religiosas Hijas de la Caridad quienes le proponen formar parte de la Unión de Enfermos Misioneros, y ella se entusiasmó de tal modo con la idea de ofrecer sus sufrimientos por las misiones, sabiendo que sus sufrimientos podían ser convertidos por el Señor en fuente de conversión y salvación de muchos. Toda su vida se convirtió en un acto de entrega al Señor. Aquí es donde comenzó a mostrarse lo extraordinario de la niña: su heroísmo en el sufrimiento, no se quejaba de sus fuertes dolores, no solicitaba sino la ayuda indispensable, se preocupaba más de los demás que de ella misma...

Una mañana, al concluir su acción de gracias después de la comunión, sorprendió a sus padres con estas frases: “Abrid las ventanas y poneos muy contentos, pues me acaba de decir el Niño Jesús que sí, que me llevará con El, pero que todavía tengo que sufrir otro poco, porque puedo ser santa”. Un día después, el 6 de marzo de 1962, la niña cayó en brazos de su madre recién cumplidos los diez años de edad. El 19 de abril de 2004 fue declarada Venerable.

Fuente: Cf. aciprensa.com

Santidad en Argentina - Beata María del Tránsito de Jesús Sacramentado


Tránsito Cabanillas nació un 15 de agosto de 1821, en la Estancia Santa Leocadia, en lo que es hoy Villa Carlos Paz, junto al Lago San Roque (Córdoba). Sus padres eran de admirable vivencia cristiana.

La Beata, fue devota colaboradora en la obra de los Ejercicios Espirituales, infatigable catequista de los niños y fervorosa discípula de San Francisco de Asís como Terciaria franciscana. Abnegada enfermera durante las terribles epidemias del cólera en el año 1867 y de la fiebre amarilla en el año 1871.

En el año 1870, el Señor le inspiró fundar una casa de Penitencia de San Francisco pero, como no tenía ningún recurso, intentó responder a la llamada vocacional entrando primero entre las Carmelitas de Buenos Aires y después entre las Hermanas de la Visitación de Montevideo. Sin embargo la enfermedad la obligó a salir del claustro porque Dios la tenía destinada a otra misión.

En el año 1878, se llevó a cabo la fundación de las Hermanas Terciarias Misioneras Franciscanos. El señor Agustín Garzón, donó una manzana de terreno en el barrio de San Vicente de Córdoba. La Madre Tránsito, comenzó la construcción de un minúsculo convento al servicio de la niñez desvalida. Poco a poco el instituto progresó, se expandió y fundó el Colegio del Carmen de Río Cuarto y el Colegio San Francisco de Villa Nueva, en la Provincia de Córdoba.

El Padre Quirico Porreca, se interesa por el proyecto de la Madre y ella le solicita la dirección de la nueva Congregación por un tiempo. El Padre Quirico aceptó gustoso el cargo, pero con el tiempo y movido por sus ambiciosas aspiraciones, desplazó a la fundadora y comenzó a mandar el. La Madre del Tránsito, aceptó la humillación para evitar problemas y dificultades al Instituto y se retiró a una pobre celda, llevando una vida de silencio, oración y labores. Ella quería ser una humilde servidora del Señor y una lámpara viviente del Sagrario.

Este heroico gesto de humildad y de mansedumbre, purificó y hermoseó el corazón de la Madre Tránsito. Antes de morir hizo esta hermosa promesa: “Hermanas, yo ya no les hago falta, porque no puedo hacer nada, pero cuando muera, desde el cielo les haré mucho bien”.

La Madre Tránsito Cabanillas, murió santamente el 25 de Agosto de 1885 y fue beatificada el 14 de abril del 2002.

Fuente: Cf. santosargentinos.blogspot.com

Casados y Santos

Los esposos Martin, (hoy celebramos su memoria litúrgica) canonizados en 2015, y los esposos Beltrame, beatificados en 2001. Los primeros Matrimonios de la Historia de la Iglesia en ser elevados juntos al honor de los altares

“Sí, queridas familias, en la Iglesia ha llegado la hora de la familia. Lo confirma la beatificación del matrimonio Luis Beltrame y María Corsini, que acabamos de celebrar. A su intercesión, unida a la de María Santísima, encomendamos de modo particular el compromiso misionero de las familias cristianas”. (San Juan Pablo II, Ángelus del 21 de octubre de 2001)

Oración a los Beatos Luis y María

Señor Jesús, Tú llamaste a los Beatos Luis y María, esposos y padres según tu Corazón, a vivir día tras día, en el mundo actual, la gracia santificante del sacramento del matrimonio, ayudándose con el amor sincero a recorrer juntos el “camino angosto” pero luminoso de la santidad cristiana. Tú, que imprimes en la familia humana tu divino sello del Amor del Padre, haz que el testimonio luminoso y la intercesión de estos esposos, unida a la de la Virgen Madre y San José, nos obtengan a todas las familias perseverancia en la oración, fortaleza en la tribulación, unión sincera, perdón recíproco, amor fecundo. Por su intercesión sostiene y protege a los jóvenes matrimonios. Hazlos fieles en el amor, y ábrelos al don divino de la vida. Haz que siguiendo su ejemplo, podamos vivir también nosotros fielmente nuestra vocación a la santidad. Amén.

Beatos Luis y María, rogad por nosotros.

“Los santos esposos Luis Martin y Celia Guérin vivieron el servicio cristiano en la familia, construyendo cada día un ambiente lleno de fe y de amor; y en este clima brotaron las vocaciones de las hijas, entre ellas santa Teresa del Niño Jesús”. (S.S. Francisco, Homilía del 18 de octubre de 2015)

Oración al santo matrimonio Martin

Dios de eterno amor, nos has dado en los santos esposos Luis y Celia Martin un hermoso ejemplo de santidad vivida en el matrimonio. Ambos conservaron su fe y su esperanza en medio de los trabajos y pruebas de la vida, y educaron a sus hijos para que llegaran a ser santos. Te pedimos que su ejemplo sostenga a las familias de hoy en la vida cristiana y nos ayuden a todos a caminar hacia la santidad. Amén.

Santos Luis y Celia, rogad por los matrimonios y las familias del mundo entero.

Santificados en la vida laical- Santa Ana Schäffer


Anna Schäffer nace el 18 de febrero de 1882 en Mindelstetten, Alemania. Aprendió la piedad y el amor de Dios de su madre que le enseñó a ser una buena cristiana. Después de hacer la Primera Comunión, ella se ofreció al Señor, siendo su más caro deseo entrar en una orden de Hermanas misioneras. Su vida fue marcada el 4 de febrero de 1901, estando en un trabajo como empleada, sufrió un accidente en el que sus dos piernas se quemaron con agua hirviendo, quedando ella invalida, aquejada por terribles dolores y postrada en su cama, pero fue desde ahí que inició su labor de apostolado mediante cartas y consejos. Fueron 24 años de sufrimiento, ofreciéndolo siempre al Señor, hasta que falleció el 5 de octubre de 1925, diciendo “Jesús, vivo por ti”.

En la homilía de su beatificación, el 7 de marzo de 1999, Juan Pablo II dijo: “Cuanto más se transformaba su vida en un calvario, tanto más fuerte era en ella la convicción de que la enfermedad y la debilidad podían ser las líneas en las que Dios escribía su Evangelio. Llamaba a su habitación de enferma taller del dolor, para conformarse cada vez más con la cruz de Cristo. Hablaba de tres llaves que Dios le había concedido: La más grande es de hierro y muy pesada, son mis sufrimientos. La segunda es la aguja, y la tercera, la pluma. Con todas estas llaves quiero trabajar día tras día, para poder abrir la puerta del cielo. Entre atroces dolores, Ana Schäffer tomaba conciencia de la responsabilidad que cada cristiano tiene de la santidad de su prójimo. Por eso utilizó su pluma. Su lecho de enferma se ha convertido en la cuna de un apostolado que se ha extendido al mundo entero. Las pocas fuerzas que le quedan las emplea en el bordado”. Fue canonizada por Benedicto XVI el 21 de octubre de 2012. Su fiesta se celebra el 5 de octubre.

Oración

Señor, concédenos a través del ejemplo e intercesión de Santa Ana Schäffer, saber entender que en la oración, en el sacrificio y en la expiación se encuentra el gran medio para encontrar la Salvación eterna y la felicidad en la tierra. Concede la conversión a los pecadores, la unidad a la Iglesia, la paz a las familias, la firmeza y fidelidad a los sacerdotes, la piedad y la pureza a los jóvenes. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Santa Ana Schaffer, ruega por nosotros.

Fuente: Cf. es.catholic.net

Santificados en la vida laical- San Nunzio Sulprizio

Tapiz de la Canonización de Nunzio Sulprizio

San Nunzio Sulprizio nació en Pescosansonesco, Italia, el 13 de abril de 1817. Tras quedar huérfano a edad temprana, fue confiado al cuidado de su abuela materna. De ella aprendió el arte de la oración y las verdades profundas de la fe. Con nueve años se quedó nuevamente solo. Se hizo cargo de él un tío materno, herrero, brusco de modales y violento. En la herrería, además de los maltratos del tío, comenzaron también los sufrimientos físicos: se enfermó gravemente de osteosarcoma y fue enviado a Nápoles, al Hospital de los Incurables. Un tío paterno lo confió al coronel Félix Wochinger, que se lo llevó consigo y lo cuidó como un verdadero padre. La recuperación duró 21 meses. Sufriendo entre los que sufren, llevaba consuelo y ayuda a los demás. Muy deteriorado y postrado en cama, murió el 5 de mayo de 1836, a los 19 años. La vida de este joven, dedicada totalmente a Dios, estuvo marcada por dos grandes amores: la Eucaristía y la Virgen María. Fue beatificado por Pablo VI el 1 de diciembre de 1963, e inscrito entre los Santos por el Papa Francisco el 14 de octubre de 2018. Su Memoria litúrgica se celebra el 5 de mayo.

Nunzio Sulprizio terminó santamente su vida temporal. En julio de 1859 Pío IX lo declaró Siervo de Dios, en virtud del decreto que introducía el proceso que ahora acaba de terminar, y León XIII, en 1891, declaró heroicas las virtudes del joven, comparando su figura a la de San Luis Gonzaga, con motivo del tercer centenario de la muerte de este santo, por la devoción que Nunzio Sulprizio le dispensó, y por la brevedad con que ambos cerraron el ciclo de su vida en la tierra, distintos en el aspecto histórico y social, los dos jóvenes proporcionan a la Iglesia el gozo y la gloria de una misma virtud: la santidad juvenil. (Palabras de San Pablo VI en la beatificación, 1 de diciembre de 1963)

Oración

Señor Dios todopoderoso, que de entre tus fieles elegiste a san Nunzio Sulprizio para que manifestara a sus hermanos el camino que conduce a Ti, concédenos que su ejemplo nos ayude a seguir a Jesucristo, nuestro Maestro, para que logremos así alcanzar un día, junto con nuestros hermanos, la gloria de tu reino eterno. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén

San Nunzio, ruega por nosotros.

Fuente: Cf. causesanti.va

Santidad en Argentina - Beata Catalina de María Rodríguez


Josefina Saturnina Rodríguez de Zavalía, más conocida por su nombre eclesiástico Catalina de María Rodríguez, nació en la Córdoba de 1823. Su familia tuvo gran protagonismo político, social y religioso. Su padre secretario de los gobernadores Bustos y Paz, su primo Santiago Derqui, presidente del país. Ella y sus tres hermanas perdieron a los padres muy pequeñas y fueron criadas por sus tías

Catalina, a los 17 años hace sus primeros Ejercicios Espirituales. Se dedica a promover y sostener la obra de los Ejercicios. A los 29 años se casa con el Coronel Zavalía, viudo con dos hijos. Se van a vivir a Paraná, donde tienen una hija que se muere al nacer. Regresan a Córdoba y tiempo más tarde Catalina queda viuda, allí, a los 42 años renace su Sueño Dorado: Formar una comunidad de Señoras al servicio de las mujeres más vulnerables para catequizarlas, enseñarles a trabajar y vivir con ellas.

Pasan 7 años de pruebas, contratiempos, oscuridades en donde Catalina mantiene su deseo en alto porque esa idea estaba entrañada en su alma y en esos intentos encontraba consuelo en Dios de quien todo lo esperaba y cuya confianza no le faltó jamás. Finalmente el 29 de septiembre de 1872 nacen las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús. Primera Congregación de vida apostólica de la Argentina.

Por pedido del San José Gabriel Brochero y la decisión de Catalina en 1880, 16 hermanas cruzan las Sierras Grandes a caballo para atender la Casa de Ejercicios y el Colegio de Niñas fundados por el Cura Brochero.

Tras una prolífica obra al frente de la congregación, Catalina falleció el 5 de abril de 1896 a los 73 años. Entregó su alma a Dios diciendo: “¡Qué cosa tan dulce es morir esclava del Corazón de Jesús!”. Fué beatificada el 25 de noviembre de 2017.

Fuente: Cf. madrecatalinademaria.com

Santidad en Argentina - Beata María Antonia de Paz y Figueroa


María Antonia de San José (en el siglo María Antonia de Paz y Figueroa) nació en Villa Silípica, Santiago del Estero, en 1730.

Desde muy joven comenzó a trabajar con los jesuitas ayudando a organizar los ejercicios espirituales. Con un grupo de mujeres jóvenes que vivían en común, rezaban, ejercían la caridad y colaboraban con los Padres jesuitas.

Cuando se produjo la expulsión de los jesuitas en 1767, María Antonia pidió al mercedario fray Diego Toro que asumiera las tareas propias de la predicación y la confesión, mientras que ella se ocuparía con sus compañeras del alojamiento y las provisiones para continuar con los ejercicios espirituales.

María Antonia organiza los ejercicios espirituales en Santiago del Estero, Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca y La Rioja. Los viajes los hacía caminando y pidiendo limosnas.

En 1795 fundó en Buenos Aires la Casa de Ejercicios Espirituales la cual sigue cumpliendo su misión. Durante los veinte años de la presencia de la beata en Buenos Aires, entraron en Ejercicios más de cien mil personas.

María Antonia, serena y santamente, se durmió en el Señor el 7 de marzo de 1799 y el grupo de mujeres que la acompañaba se convirtió en 1878 en la congregación religiosa de las Hijas del Divino Salvador. Fue beatificada el 27 de agosto de 2016.

Fuente: Cf. es.catholic.net

Una gran figura del laicado católico

"El beato Federico Ozanam, apóstol de la caridad, esposo y padre de familia ejemplar, gran figura del laicado católico... hombre de pensamiento y de acción, sigue siendo un modelo de compromiso valiente, en la búsqueda de la verdad y en la defensa de la dignidad de toda persona humana". (Palabras de la homilía de S.S. Juan Pablo II en la beatificación de Federico Ozanam, 22 de agosto de 1997)

He aquí algunos breves escritos del beato Federico Ozanam: "Zarandeado algún tiempo por la duda, sentía una imperiosa necesidad de sujetarme con todas mis fuerzas a las columnas del Templo... extenderé mi brazo para mostrar la religión como un faro liberador a los que navegan por el mar de la vida, sintiéndome dichoso si algunos amigos vienen a agruparse alrededor de mí. El catolicismo se elevará súbitamente sobre el mundo y se pondrá a la cabeza de este siglo que renace....

Muero en el seno de la Iglesia católica, apostólica y romana. He conocido las dudas de nuestro siglo, pero a lo largo de mi vida me he convencido de que no hay reposo para el espíritu y el corazón más que en la Iglesia y bajo su autoridad...

Ruego por mi familia, mi esposa, mi hija y demás parientes para que perseveren en la fe y sean testigos a pesar de los escándalos y demás sufrimientos de la vida".

Oración para pedir por su canonización

Señor, has hecho del Beato Federico Ozanam un testigo del Evangelio, maravillado con el misterio de la Iglesia y le has dotado de una incansable generosidad al servicio de los que sufren. En familia, se reveló hijo, hermano, esposo y padre ejemplar. En el mundo, su ardiente pasión por la verdad iluminó su pensamiento, su enseñanza y sus escritos. En cada uno de los aspectos de su breve existencia, aparece su visión profética de la sociedad tanto como la evidencia de sus virtudes. Señor, si tal es tu voluntad, te pedimos que la Iglesia proclame su santidad, tan providencial para los tiempos presentes. Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor. Amén.

Natalicio de la Sierva de Dios Zita de Borbón

Fotografías de la esposa del Beato Carlos de Austria en su infancia

Zita María de Borbón-Parma, la quinta de doce hijos, nace el 9 de mayo de 1892 en Pianore (Italia). Zita guarda un recuerdo excelente de su juventud: “Tuve una infancia extremamente feliz y alegre... La doble mudanza de Austria a Pianore y el regreso, en primavera, a Schwarzau, donde pasábamos el verano, era para nosotros, que éramos niños, el mayor de los acontecimientos. Si, durante las vacaciones, estudiábamos muy poco según nuestros preceptores, teníamos que coser, remendar y reparar. Y no solamente nuestra propia ropa, sino también la ropa de las personas mayores y de los enfermos”. Las chicas se encargaban también de los enfermos sin familia: “Por la tarde, regresábamos con frecuencia agotados y debíamos desinfectarnos como medida preventiva hacia los más jóvenes. Cuando esa limpieza duraba demasiado, nuestra madre nos recordaba: La caridad es el mejor remedio contra los riesgos de contagio. Nada es duradero en este mundo. Lo que cuenta es el amor, y nada más”.

También hay momentos de distracción, en que los niños príncipes pueden hacer picnic a su antojo y entregarse hasta la noche a actividades como montar a caballo, bañarse y jugar con los niños del pueblo. La educación es estricta, pero llena de amor: “Para nosotros, el peor castigo —raramente infligido—era quedarnos sin postre. Nuestras comidas eran sencillas, de tal manera que cualquier cosita dulce extra era una fiesta. Papá era todo alegría y bondad”.

Zita está interna en el convento de Zangberg, en Alta Baviera, cuando se entera de que su padre está moribundo; éste recibe la llamada de Dios el 16 de noviembre de 1907, antes incluso de que ella pueda volver a verlo. En 1909, su madre la envía a estudiar a Ryde, en la isla de Wight, con las monjas de Solesmes. Su abuela materna, que había ingresado en el monasterio antes de enviudar, es la priora, y también está su hermana Adelaida, monja desde hace poco. Allí, Zita recibe una educación de enorme valor en filosofía, teología y música. En su alma nace la atracción por la clausura. Sin embargo, Zita y Carlos, que se conocen desde la infancia, se frecuentan con gozo creciente. En 1911, el archiduque pide la mano a la joven princesa regalándole un anillo de compromiso que Zita guarda en el bolsillo con un “¡Gracias!” travieso...

Fuente: Dom Antoine Marie, Cartas Espirituales, Abadía San José de Clairval

Niños santos - Siervo de Dios Antonio da Rocha Marmo

Antonio nació el 19 de octubre de 1918 en San Pablo, Brasil. De pequeño, cuando lo sacaban a pasear por las calles y por casualidad pasaba frente a alguna iglesia, agitaba sus bracitos pidiendo para entrar allí. Era muy inteligente. Luego de estudiar el catecismo, lo transmitía a otros niños después de jugar. Antonio manifestaba gran respeto por los sacerdotes, incluso decía que quería ser uno. Una mañana, él y su familia participaron en la primera Misa del Padre Olegario da Silva. En el momento de besar sus manos consagradas, el pequeño Antonio las abrazó con veneración y lágrimas, dejando conmovido al nuevo sacerdote.

En febrero de 1929 Antonio enfermó de tuberculosis y fue enviado al hospital de San José de los Campos. Una tarde, cuando vio a su madre entristecida por su salud, le dijo: "Madre, debemos hacer la voluntad de Nuestro Señor. ¡Nuestro Señor me necesita!"

El 20 de diciembre de 1930, recibió la santa unción junto con la Comunión, y luego dijo: "¡Le estoy agradeciendo a Dios! ¡Qué hermoso camino... cubierto de flores ... qué hermosas son! ¡Cuántos ángeles! Mira, mamá... Me invitan a acompañarlos... ¡Qué hermoso desfile! ... Voy, madre... Ya veo... Sí... ¡veo una luz!..." Luego encendieron dos velan a una imagen de San Antonio de Padua que estaba junto a su cama, y el pequeño Antonio dijo: "antes de que se consuman estas velas, estaré en el cielo. Estoy cansado... necesito descansar..." Fue el comienzo de la agonía. Cuando el reloj marcó las 23:30 del 21 de diciembre de 1930, el niño abrió los ojos, miró a su alrededor, y sonriendo a todos entregó su alma pura a Dios.

Fuente: cf. santiebeati.it

En la Fiesta de un joven Santo

Aquí aparece ante nuestros ojos la imagen de Domingo Savio, frágil adolescente, de cuerpo débil, pero de alma extendida en una pura oblación de sí al amor soberano, delicado y exigente de Cristo. En una edad tan tierna, uno esperaría encontrar más bien buenas y amables disposiciones del espíritu, y en su lugar se encuentran en él con asombro las vías maravillosas de las inspiraciones de la gracia, y una constante adhesión sin reservas a las cosas del cielo, que su fe percibía con una rara intensidad. En la escuela de su Maestro Espiritual, el gran Santo Don Bosco, él aprendió cómo la alegría de servir a Dios y de hacerlo amar por los demás puede convertirse en un poderoso medio de apostolado. El 8 de diciembre de 1854 lo vio elevado en un éxtasis de amor hacia la Virgen María, y poco después él reunía algunos de sus amigos en la “Compañía de la Inmaculada Concepción”, a fin de avanzar a grandes pasos en el camino de la santidad y para evitar incluso el menor de los pecados. Instaba a sus compañeros a la piedad, a la buena conducta, a la frecuencia de los sacramentos, al rezo del Santo Rosario, a escapar del mal y de las tentaciones. Sin dejarse intimidar por las malas actitudes y respuestas insolentes, intervenía con firmeza, pero con caridad, para llamar al deber a los imprudentes y perversos. Lleno en esta vida de la familiaridad y de los dones del dulce Huésped del alma, pronto dejó la tierra para recibir, con la intercesión de la Reina de los cielos, la recompensa de su filial amor. (Discurso de Pio XII con motivo de la Canonización, el 12 de junio de 1954)

Oración

Santo Domingo Savio, tu entregaste tu corta vida totalmente por el amor a Jesús y su Madre. Ayuda hoy a la juventud para que se dé cuenta de la importancia de Dios en su vida. Tú que llegaste a ser santo a través de la participación fervorosa de los sacramentos, ilumina a padres y niños en la importancia de frecuentar la confesión y la santa comunión. Tú que a una temprana edad meditaste en los sufrimientos de la Pasión de Nuestro Señor, obtén para nosotros la gracia de un ferviente deseo de sufrir por amor a Él. Necesitamos tu intercesión para proteger a los niños de hoy de los engaños de este mundo. Vigila sobre ellos y condúceles por el camino estrecho hacia el Cielo. Pide a Dios que nos de la gracia para santificar nuestras obligaciones diarias llevándolas a cabo de manera perfecta por amor a Él. Y recuérdanos la necesidad de practicar la virtud sobre todo en los tiempos de prueba y tribulación.

Santo Domingo Savio, tú que supiste preservar el corazón en la inocencia bautismal, ruega por nosotros. Amén.

Morir antes que pecar

Jóvenes mártires de la virginidad, las Beatas: Karolina Kozka, Pierina Morosini, Teresa Bracco, Albertina Berkenbrock, Anna Kolesarova y Verónica Antal


Karolina Kózka es considerada como la “María Goretti” de Polonia. Fue arrastrada entre matorrales y asesinada en 1914, por evitar que un soldado ebrio la violase. Sus manos ensangrentadas daban fe de la resistencia que opuso. Tenía 16 años de edad. Juan Pablo II la beatificó el 10 de junio de 1987.

Pierina Morosini, italiana; inscrita en la Juventud Femenina de la Acción Católica participó en la peregrinación a Roma para la beatificación de María Goretti en 1947. El 4 de abril de 1957, mientras regresaba a su casa, en un lugar solitario fue abordada por un joven que no le ocultó sus torpes propósitos. Pierina trató de hacerle entender la gravedad de sus intenciones y le opuso una fuerte resistencia. Fue inútil. Agredida, se defendió con todas sus fuerzas. Herida mortalmente en la nuca con una piedra repetidas veces, siguió pronunciando palabras de fe y de heroico perdón, hasta que entró en un coma irreversible. Tenía 26 años. Fue beatificada por Juan Pablo II el 4 de octubre de 1987.

Teresa Bracco, italiana; cuando conoció la vida de Domingo Savio quedó fascinada y desde entonces hizo suyo el lema “La muerte antes que el pecado”. Y mantuvo el propósito. Secuestrada en 1944 por un soldado alemán, trató de eludir sus brutales intenciones y, al ver que todo esfuerzo era inútil, prefirió renunciar a la vida antes que perder la virtud tan celosamente guardada. La hallaron, con el cuerpo martirizado, el 30 de agosto. Tenía 20 años. Juan Pablo II la beatificó el 24 de mayo de 1998.

Albertina Berkenbrock, brasilera; tenía dos puntos de referencia espirituales: la Virgen Madre de Dios y san Luis Gonzaga. El 15 de junio de 1931 se opuso con firmeza ante un violador para salvaguardar su pureza. Al no lograrlo, el hombre extrajo una navaja y le cortó la garganta, causándole la muerte en el acto. Albertina tenía 12 años. El 20 de octubre de 2007 Benedicto XVI la beatificó.

Anna Kolesarova, eslovaca. Su vida transcurrió tranquila hasta que el ejército ruso ocupó su aldea. Durante un ataque militar el 22 de noviembre de 1944, Anna y sus padres se escondieron, pero un soldado los descubrió y comenzó a hacerle insinuaciones la joven. Ella se resistió, para defender su castidad, y el soldado la asesinó de un tiro frente a su familia. Tenía 16 años. En su tumba se encuentra grabado el lema de Santo Domingo Savio: “Antes morir que pecar”. Fue beatificada por el Papa Francisco el 1 de septiembre de 2018.

Verónica Antal, la “María Goretti de Rumania”; a los 16 años conoce la obra de San Maximiliano Kolbe y no duda en entregar su existencia en manos de la Inmaculada y se convierte en Mílite (miembro laico de la Milicia de la Inmaculada). El 23 de agosto de 1958 fue apuñalada 24 veces por un joven que pretendió abusarla. Cuando encontraron su cuerpo tenía aferrado a sus manos el Rosario. Tenía 23 años. Fue beatificada el 22 de septiembre de 2018.

Fuente: cf. es.catholic.net

Mártires argentinos

El Siervo de Dios Pedro Ortiz de Zárate, nació en la ciudad de San Salvador de Jujuy aproximadamente en el año 1622. Cuando Pedro tenía 32 años reflota en él la idea del sacerdocio debido a su amistad con los jesuitas. Ya decidido, éstos le abren las puertas del Seminario de Córdoba, donde hizo sus estudios y llega así a la ordenación sacerdotal. Luego de ella y hallándose vacante la sede parroquial de San Salvador de Jujuy, don Pedro es designado en este cargo. Como cura fue muy piadoso, caritativo y buen cristiano. Los Jesuitas lo ponderaban, diciendo de él que era un ejemplo de sacerdote de gran capacidad y que fomentaba la construcción de Iglesias y capillas con aportes populares o utilizando los recursos de su bolsillo.

En el año 1647, las relaciones entre los colonos españoles y los indios eran turbulentas. Don Pedro entonces, levanta el banderín de la pacificación entre ellos y sale en una nueva expedición misionera, aunque costase el martirio, como sucedió en otras expediciones semejantes. Hacia fines de abril de 1683, la cruzada, encabezada por Don Pedro y por los misioneros jesuitas, Antonio Solinas y Diego Ruiz, acompañados por un nutrido grupo de ayudantes y criados, se puso en marcha. La meta era la actual comarca de la diócesis de Orán (Salta), donde fijaron sus tiendas. La acogida de los indios fue muy buena. A los pocos meses los misioneros pudieron formar un pueblito o reducción de unas dos mil almas. Lamentablemente, los hechiceros de cada clan, al ver desplazada su influencia, comenzaron a tramar su perdición. En las primeras horas de la tarde del 27 de Octubre de 1683, mientras los misioneros se hallaban indefensos entre indios amigos, los hechiceros y sus fautores, los acometieron con suma gritería y les quitaron las vidas con dardos y macanas.

Conocer a nuestros héroes, a nuestros apóstoles y a nuestros mártires es un desafío, porque al ponderar sus gestas, nace en nosotros una santa admiración, y, a la vez, brotan el deseo de soñar cosas grandes y la aspiración de ser dignos de ellos en nuestra conducta y en nuestra entrega al servicio del apostolado.

Oración

Dios y Padre nuestro, que enviaste a tu Siervo, Pedro Ortiz de Zárate y compañeros, para que anunciaran el Evangelio en el norte de Salta y Jujuy y dieran testimonio de fe entregando sus propias vidas por el martirio; escucha nuestras súplicas y concédenos que por la intercesión de estos testigos de tu amor seamos liberados de todo mal y podamos alcanzar la salvación, mientras esperamos con gozo poder venerarlos en los altares como ejemplos de la santidad de tu iglesia y generosos misioneros de tu palabra. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Fuente: cf. martiresdelzenta.org

Santidad conyugal - Matrimonio Gheddo

Rosetta nació en 1902 en Crova, Italia. Se graduó como maestra de primaria y se dedicó al servicio de la parroquia y al cuidado de los niños, dejando un fuerte recuerdo de santidad. Por su parte, Giovanni nació en 1900 en Viancino. Después de la Primera Guerra Mundial, entró en la Academia Militar de Turín. Fue nombrado teniente y enviado a la zona de armisticio donde encontró trabajo de topógrafo. Un día que iba en su bicicleta, se cruzó con Rosetta y le gustó. Finalmente, se casaron el 16 de Junio de 1928 e hicieron un voto delante de la Virgen y del Señor pidiendo dos gracias: la primera, tener muchos hijos (propusieron doce) y la segunda, que al menos uno de ellos se consagrara al Señor. Tuvieron tres hijos, el Padre Piero, Francesco y Mario. Transmitían la fe a sus hijos viviendo una fe auténtica. Por la noche, después de la cena, se rezaba el Rosario alrededor de la mesa.

Después de dos abortos involuntarios, Rosetta quedó embarazada de gemelos pero, a los cinco meses de embarazo, murió de una neumonía. Sólo habían pasado 6 años desde que se casaron. Giovanni se fue a vivir con su madre y con dos de sus hermanas, que fueron las que cuidaron de sus hijos.

El 10 de Julio de 1942, Giovanni fue enviado al frente ruso en la Segunda Guerra Mundial. No tendría que haber ido por ser viudo con tres hijos pequeños, pero fue castigado de esa manera por ser de la Acción Católica y además no haber querido nunca afiliarse al Partido Fascista, cosa que en aquel tiempo era obligatorio. Con los heridos graves debía quedarse el oficial más joven, pero Giovanni le dijo: “Tú eres joven y tienes que construirte una vida; yo tengo a mis hijos en buenas manos. Escapa, que me quedo yo”. Este soldado fue a Tronzano, donde vivían los hijos de Giovanni, a contarles lo que había hecho su padre por él y a darles las gracias por haberle salvado la vida, confirmándoles que, habiendo podido escapar, se quedó con los heridos que no podían ser trasladados.

Verdaderamente este fue un acto heroico y podríamos decir extraordinario, ciertamente, los actos heroicos no se improvisan, son consecuencia de una vida muy normal, pero cargada de fidelidad y compromiso, una fuerte vida de oración y actos pequeños de caridad en su vida cotidiana.

Fuente: cf. infofamilialibre.com

El odio a la fe y el triunfo del martirio

Beata Apolonia del Santísimo Sacramento

Apolonia Lizárraga nació Navarra, el Jueves Santo de 1867. A sus 19 años, ingresó en las Carmelitas de la Caridad, eligiendo, al hacer sus votos, el nombre de Apolonia del Santísimo Sacramento. Sor Apolonia fue Superiora en Sevilla, y en 1909 se hallaba en el Colegio de Vic cuando la Semana Trágica hizo un ensayo de revolución, siendo testigo del incendio de los templos. Su espiritualidad se centraba en el Corazón Eucarístico de Jesús, y en la devoción a la Virgen del Carmen y a San José. Su lema era "Confiar contra toda confianza, y esperar contra toda esperanza". En 1923 era elegida Superiora General.

En 1932 escribía: "Aquí estamos preparándonos para sucesos desagradables, aunque no sucederá más que lo que el Señor permita; suyas somos y Él cuidará de nosotras". En 1935 escribía a sus Comunidades: "Tengan mucho ánimo y más confianza en el Sagrado Corazón, en la Santísima Virgen y en San José, a quienes he entregado las Hermanas, los Colegios y todo lo nuestro, y que no nos dejarán si nosotras le somos fieles y les amamos más y más... Ellos nos darán las gracias para lo que tengamos que sufrir".

Llegó el estallido de la cruenta persecución religiosa. El 20 de julio de 1936 trasladó el Santísimo de la Iglesia al Oratorio y la Madre Apolonia organizó velas ante Él durante toda la noche. El martes 21 llegaron a Vic camiones de milicianos de Barcelona que comenzaron a incendiar iglesias y conventos y quemar imágenes religiosas. A las 4 de la tarde los milicianos golpeaban las puertas de la Casa General de las Carmelitas de la Caridad y les ordenaban salir a todas menos a la superiora. Esta fue llevada prisionera a un lugar de tortura, la desnudaron en un patio, le ataron de las muñecas y tobillos y con un serrucho le cortaron brazos y piernas mientras la mártir rezaba y rogaba por sus asesinos. Estos luego dieron su cuerpo a comer a unos cerdos hambrientos que tenían allí.

La Madre Apolonia fue beatificada en Roma el 28 de octubre de 2007.

Fuente: cf.hispaniamartyr.org

Hoy recordamos el nacimiento del Beato Pier Giorgio Frassati

Fotos del Beato Pier Giorgio en brazos de su papá, y del día de su Beatificación

En el solemne rito de esta mañana, tuve la alegría de proclamar beato a Pier Giorgio Frassati, señalándolo como modelo heroico de perfección cristiana para toda la Iglesia.

El joven Frassati nos invita a no rendirnos a la tentación del desaliento y nos exhorta a abrazar la vocación cristiana sin reservas, ya que solo Cristo puede dar un sentido pleno a la existencia del hombre y llenar su corazón de paz y de profunda alegría.

Mirando al nuevo beato, no es difícil comprender que el secreto de la santidad, la vocación universal de los bautizados, está verdaderamente al alcance de todos: se trata de recibir la voluntad del Padre todos los días con amor y estar preparados para llevarla a cabo sin vacilaciones.

El joven Frassati es un maestro a seguir. La oración y la contemplación, el silencio y la práctica de los sacramentos dan sustancia y tono a su apostolado múltiple y toda la existencia, animada por el Espíritu de Dios, se transforma en una aventura maravillosa. Todo se convierte en ofrenda y regalo, incluso la enfermedad, incluso la muerte. Este es su mensaje y por eso continúa hablando a todos, especialmente a los jóvenes de nuestro tiempo.

Queridos jóvenes, la Iglesia les pide que sean santos en la “normalidad” de la existencia, como lo fue Pier Giorgio Frassati, a cuya protección los encomiendo. Proclamen por encima de todas las cosas, la fe que, como el beato Frassati recuerda, “es el único gozo que puede satisfacernos en este mundo; sólo ella da a cada sacrificio su valor”. (Pier Giorgio Frassati, Cartas, 1925).

Fuente: San Juan Pablo II, Discurso a los peregrinos presentes en Roma para la beatificación de Pier Giorgio Frassati el 20 de mayo de 1990

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