{"id":143,"date":"2022-01-22T07:30:00","date_gmt":"2022-01-22T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=143"},"modified":"2022-01-11T19:56:40","modified_gmt":"2022-01-11T22:56:40","slug":"santos-vicente-diacono-y-anastasio-martires","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/santos-vicente-diacono-y-anastasio-martires\/","title":{"rendered":"Santos Vicente, Di\u00e1cono, y Anastasio, M\u00e1rtires"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.arcadei.org\/slpw\/email\/_00%20Bloges\/2022\/01%20ENE\/bl-San%20Vicente%20m%C3%A1rtir%2002.jpg?w=584&#038;ssl=1\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Triunf\u00f3 Vicente del fuego, porque la llama de amor que le devoraba por dentro era m\u00e1s ardiente que la que consum\u00eda su cuerpo. Te saludamos, oh Di\u00e1cono&nbsp;<em>Vencedor<\/em>, que tienes entre tus manos el C\u00e1liz de la salud. En otro tiempo present\u00e1baslo en el altar, para que por las palabras de la consagraci\u00f3n fuera trocado su licor en la Sangre de Cristo; ofrec\u00edaslo a los fieles para que todos cuantos tuvieran sed de Dios se saciasen en la fuente de la vida eterna. Hoy, t\u00fa mismo lo ofreces a Cristo; est\u00e1 lleno hasta el borde, de tu propia sangre. De esta manera supiste ser un Di\u00e1cono fiel, llegando a dar tu propia vida en confirmaci\u00f3n de los Misterios de que eras dispensador. Tres siglos hab\u00edan transcurrido desde la Inmolaci\u00f3n de Esteban; sesenta a\u00f1os desde que los miembros de Lorenzo eran asados en las parrillas de Roma, levantando un perfume de incienso dulce y acre al mismo tiempo; y ahora en la \u00faltima de las persecuciones, la v\u00edspera del triunfo de la Iglesia, vas a confirmar t\u00fa con tu constancia, que la fidelidad de los Di\u00e1conos no hab\u00eda desaparecido.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>La Iglesia est\u00e1 orgullosa de tus triunfos, oh Vicente; acu\u00e9rdate que despu\u00e9s de Cristo, por ella luchaste. S\u00e9nos pues, propicio; y se\u00f1ala este d\u00eda de tu fiesta con los efectos de tu protecci\u00f3n. Ahora contemplas ya cara a cara al Rey de los siglos, cuyo Caballero fuiste, sus resplandores eternos brillan ante tu mirada, serena aunque deslumbrada. Tambi\u00e9n nosotros le poseemos en este valle de l\u00e1grimas, tambi\u00e9n nosotros le vemos, porque se llama Emmanuel, es decir&nbsp;<em>Dios con nosotros<\/em>. Pero a nuestra vista se presenta como un d\u00e9bil ni\u00f1o, porque teme asustarnos con el brillo de su gloria. No obstante eso, no dejes de infundir confianza en nuestros corazones que se ven alguna vez atormentados por la idea de que ese dulce Salvador ha de ser un d\u00eda juez riguroso. La vista de lo que t\u00fa hiciste y padeciste en su servicio nos emociona a quienes estamos tan vac\u00edos de buenas obras, y tan olvidados de los derechos de ese Se\u00f1or. Haz que tus ejemplos no pasen en vano delante de nuestros ojos. Ha venido a predicarnos la sencillez infantil, esa sencillez que nace de la humildad y de la confianza, esa sencillez que a ti te hizo afrontar tantos tormentos sin flaquear, y con \u00e1nimo tranquilo.<\/p>\n\n\n\n<p>Haznos d\u00f3ciles para escuchar la voz de Dios que nos habla con sus ejemplos; haznos tranquilos y alegres en el cumplimiento de su voluntad, y entregados \u00fanicamente a su benepl\u00e1cito.<\/p>\n\n\n\n<p>Ruega por todos los cristianos, porque todos est\u00e1n llamados a luchar contra el mundo y las pasiones de su propio coraz\u00f3n. Todos somos invitados a la palma, a la corona, a la victoria. Jes\u00fas no ha de admitir sino a los vencedores, al banquete de la gloria eterna, a aquella mesa en que, seg\u00fan su promesa, ha de beber con nosotros el vino nuevo, en el reino de su Padre. La t\u00fanica nupcial necesaria para poder entrar all\u00ed, debe estar te\u00f1ida en la sangre del Cordero; todos debemos ser m\u00e1rtires, si no de hecho, al menos de deseo: porque poca cosa es haber vencido a los verdugos, si no se ha vencido uno a s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Asiste con tu ayuda a los nuevos m\u00e1rtires que tambi\u00e9n hoy derraman su sangre, para que sean dignos de los tiempos que te dieron a la Iglesia. Y ya que la piedad de los pueblos te honra como a protector de los vi\u00f1edos, bendice esa parte de la creaci\u00f3n que el Se\u00f1or destin\u00f3 para uso del hombre, y de la cual ha querido servirse como instrumento para el m\u00e1s excelso de los misterios y uno de los m\u00e1s emocionantes s\u00edmbolos de su amor para con nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy tambi\u00e9n honra la Iglesia la memoria del santo monje persa Anastasio, que padeci\u00f3 martirio entre el 626 y el 628. Al apoderarse Cosroes de Jerusal\u00e9n, llev\u00f3se a Persia el madero de la verdadera Cruz, m\u00e1s tarde recuperado por Heraclio. La vista del sagrado madero despert\u00f3 en Anastasio, todav\u00eda pagano, el deseo de conocer la religi\u00f3n, de la que era trofeo. Renunci\u00f3 a la superstici\u00f3n persa, y abraz\u00f3 el cristianismo y la vida mon\u00e1stica. Este paso dado y su ardor de ne\u00f3fito, levant\u00f3 contra \u00e9l, el resentimiento de los paganos, los cuales, despu\u00e9s de espantosos tormentos, cortaron la cabeza al soldado de Cristo. Su cuerpo fue trasladado a Constantinopla, y de all\u00ed a Roma, donde descansa con honor. Dos c\u00e9lebres iglesias de esta capital, una dentro de la ciudad y otra fuera de sus muros, est\u00e1n dedicadas a San Vicente y a San Anastasio, porque los dos grandes m\u00e1rtires padecieron el mismo d\u00eda, aunque en \u00e9pocas distintas. Ese es el motivo que movi\u00f3 a la Iglesia a juntar las dos fiestas en una sola. Roguemos a este nuevo atleta de Cristo que nos sea propicio, y que nos encomiende al Se\u00f1or cuya cruz am\u00f3 tanto.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Triunf\u00f3 Vicente del fuego, porque la llama de amor que le devoraba por dentro era m\u00e1s ardiente que la que consum\u00eda su cuerpo. 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