{"id":165,"date":"2022-01-31T07:30:00","date_gmt":"2022-01-31T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=165"},"modified":"2022-01-18T18:51:36","modified_gmt":"2022-01-18T21:51:36","slug":"san-juan-bosco-confesor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/san-juan-bosco-confesor\/","title":{"rendered":"San Juan Bosco, Confesor"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/San-Juan-Bosco-46.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"584\" height=\"550\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/San-Juan-Bosco-46.jpg?resize=584%2C550&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-166\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/San-Juan-Bosco-46.jpg?resize=1024%2C965&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/San-Juan-Bosco-46.jpg?resize=300%2C283&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/San-Juan-Bosco-46.jpg?resize=768%2C724&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/San-Juan-Bosco-46.jpg?resize=318%2C300&amp;ssl=1 318w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/San-Juan-Bosco-46.jpg?w=1075&amp;ssl=1 1075w\" sizes=\"auto, (max-width: 584px) 100vw, 584px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Juan Bosco naci\u00f3 el 16 de agosto de 1815 en Castelnuovo de Asti. Desde muy joven se distingui\u00f3 por su piedad, su pureza, su alegr\u00eda y su penetrante inteligencia. En 1835 entr\u00f3 en el Seminario Mayor de Tur\u00edn y el 5 de junio de 1841 fue ordenado sacerdote. Desde entonces, consagr\u00f3 su vida a la salvaci\u00f3n y educaci\u00f3n de los ni\u00f1os pobres y de los obreros, fund\u00f3 la Asociaci\u00f3n de Salesianos, luego una Congregaci\u00f3n de religiosas bajo el patrocinio de Mar\u00eda Auxiliadora, y, por fin, otra de Cooperadores. Muri\u00f3 el 31 de enero de 1888. P\u00edo XI le beatific\u00f3 en 1929, y cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde le canoniz\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final del mes dedicado a honrar la infancia del Salvador, San Juan Bosco, conduce ante Jes\u00fas Ni\u00f1o, ante Jes\u00fas Obrero, a la multitud de ni\u00f1os y de obreros a quienes consagr\u00f3 su vida.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Para salvar a los hombres, el Hijo de Dios se dign\u00f3 hacerse hombre y experimentar todas las miserias de nuestra naturaleza menos el pecado. Naci\u00f3 pobre en un establo, trabaj\u00f3 para ganarse el pan; luego, antes de morir predic\u00f3 el Evangelio a los pobres, y si en este mundo tuvo preferencias, fueron estas para los ni\u00f1os: \u201cDejad que los ni\u00f1os se acerquen a m\u00ed: de ellos y de los que se les asemejan es el reino de los cielos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>San Juan Bosco no hizo m\u00e1s que reproducir estos aspectos de la vida de Jes\u00fas. Pobre tambi\u00e9n \u00e9l de nacimiento, tuvo que trabajar para ganarse el pan y poder hacer sus estudios. Sacerdote ya, quiso predicar la buena nueva a los pobres, a los ni\u00f1os, a los obreros abandonados, a todos aquellos a quienes la pereza o el vicio arrastraban al mal. Cre\u00f3 para ellos patronatos, orfanatos, escuelas primarias, escuelas profesionales: \u201cAmo tanto a estos pobres peque\u00f1os, que a gusto partir\u00eda con ellos tambi\u00e9n mi coraz\u00f3n.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>En su santificaci\u00f3n personal y en su ministerio se propuso como modelo y maestro a San Francisco de Sales. El Obispo de Ginebra le hab\u00eda ense\u00f1ado que \u201cno hay m\u00e1s que un medio de ser un buen educador, y es ser santo\u201d; y que si pretend\u00eda hacer una obra buena y duradera, deb\u00eda darse a Dios y dar a Dios. Di\u00f3se, pues, sin reservas: su tiempo, sus energ\u00edas, sus talentos, su fama, su salud, su vida, su madre, todo fue para los ni\u00f1os recogidos en las calles. Les dio pan, trabajo y asilo; sobre todo les comunic\u00f3 la alegr\u00eda que habita en una conciencia pura, en un alma unida a Dios. Por medio de sus instrucciones familiares, de los sacramentos, de la Penitencia y de la Eucarist\u00eda, hizo de ellos cristianos fervorosos, y pac\u00edficos ciudadanos. Manifest\u00f3se as\u00ed al siglo XIX como un maestro en cuestiones sociales, y como uno de los mayores Ap\u00f3stoles de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, tan recomendada por los \u00faltimos Papas.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mismo que el Se\u00f1or, despert\u00f3 en torno suyo numerosos seguidores, disc\u00edpulos que vinieron a ponerse bajo su direcci\u00f3n, y a compartir sus cuidados y trabajos en la salvaci\u00f3n del mundo y su conversi\u00f3n a Dios. Pronto form\u00f3se la Asociaci\u00f3n Salesiana, luego la Congregaci\u00f3n de Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora, y, finalmente, la Uni\u00f3n de Cooperadores, Salesianos, inmenso ej\u00e9rcito que lanz\u00f3 a la conquista de las almas. P\u00edo XI que le hab\u00eda conocido y que le elev\u00f3 a los altares, ha podido decir con raz\u00f3n, \u201cque su nombre es uno de los que bendecir\u00e1n los siglos eternamente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n nosotros acudimos en pos de tantos otros para aclamarte con la Iglesia, para implorar tu ayuda, para pedir tus consejos. Agr\u00e1danos escuchar tus fervorosas exhortaciones: \u201c\u00a1Oh vosotros, que trabaj\u00e1is y est\u00e1is cargados de sudores y fatigas! si quer\u00e9is hallar una fuente inagotable de consuelos, si quer\u00e9is ser felices, haceros santos. Para ser santos no necesit\u00e1is m\u00e1s que una cosa: quererlo. Los santos se santificaron cada cual en su propio estado. \u00bfDe qu\u00e9 manera? Haciendo bien lo que ten\u00edan que hacer\u201d. Pide al Se\u00f1or para nosotros, que lleguemos a comprender una lecci\u00f3n tan sencilla y verdadera y que la pongamos en pr\u00e1ctica para llegar a ser santos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Ap\u00f3stol infatigable, y devorado por el celo! protege a los sacerdotes y misioneros. \u201cLo primero que te aconsejo para llegar a ser santo, dec\u00edas en cierta ocasi\u00f3n a Domingo Savio, el afortunado ni\u00f1o a quien condujiste a la santidad, es que ganes almas para Dios. Porque no hay nada tan santo en el mundo, como cooperar al bien de las almas. Por ellas derram\u00f3 Jesucristo hasta la \u00faltima gota de su sangre\u201d. Haz que abrase ese celo a todos los fieles, ya que todos est\u00e1n llamados de una u otra manera a cooperar en la obra de la Redenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ens\u00e9\u00f1anos, no s\u00f3lo a los j\u00f3venes, sino a todos nosotros, a frecuentar los sacramentos de la Penitencia y de la Eucarist\u00eda, para guardar nuestras almas libres de pecados. Ens\u00e9\u00f1anos a acudir con frecuencia a Mar\u00eda Auxiliadora, con intercesi\u00f3n omnipotente operaste tantos prodigios y multiplicaste tantos milagros. Ella nos ayudar\u00e1 a seguir tus ejemplos, a permanecer fieles a las lecciones de Bel\u00e9n y de Nazaret, a guardar como t\u00fa una confianza de ni\u00f1o en la divina Providencia, y a no vivir m\u00e1s que para alabar la gloria de Dios, en constante acci\u00f3n de gracias. Ella, finalmente, nos presentar\u00e1 con su Hijo al Padre celestial en el cielo, donde a la hora de la muerte \u201cnos dar\u00e1s cita a todos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Juan Bosco naci\u00f3 el 16 de agosto de 1815 en Castelnuovo de Asti. Desde muy joven se distingui\u00f3 por su piedad, su pureza, su alegr\u00eda y su penetrante inteligencia. 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