{"id":180,"date":"2022-02-01T07:30:00","date_gmt":"2022-02-01T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=180"},"modified":"2022-01-20T13:07:05","modified_gmt":"2022-01-20T16:07:05","slug":"san-ignacio-obispo-y-martir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/san-ignacio-obispo-y-martir\/","title":{"rendered":"San Ignacio, Obispo y M\u00e1rtir"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/bl-San-Ignacio-de-Antioquia-04.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"373\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/bl-San-Ignacio-de-Antioquia-04.jpg?resize=500%2C373&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-181\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/bl-San-Ignacio-de-Antioquia-04.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/bl-San-Ignacio-de-Antioquia-04.jpg?resize=300%2C224&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/bl-San-Ignacio-de-Antioquia-04.jpg?resize=402%2C300&amp;ssl=1 402w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La Santa Iglesia nos pone en las Lecciones del Oficio de San Ignacio, el breve relato que San Jer\u00f3nimo le dedica en su obra de&nbsp;<em>Scriptoribus ecclesiasticis<\/em>. El santo Doctor tuvo la feliz idea de insertar en \u00e9l algunos trozos de la admirable carta del M\u00e1rtir a los fieles de Roma. Estas citas representan los m\u00e1s bellos trozos que contiene:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ignacio, tercer sucesor del Ap\u00f3stol San Pedro en la Sede de Antioqu\u00eda, habiendo sido condenado a las fieras, bajo la persecuci\u00f3n de Trajano, fue enviado a Roma, cargado de cadenas. Hizo el viaje por mar, desembarcando en Esmirna, donde era Obispo Policarpo, disc\u00edpulo de San Juan. Escribi\u00f3 una carta a los Efesios, otra a los Magnesios, otra a los Trallianos, y otra a los Romanos. A la salida de esta ciudad escribi\u00f3 tambi\u00e9n a los fieles de Filadelfia y a los de Esmirna, y dirigi\u00f3 una carta privada a Policarpo, en la que le recomendaba la Iglesia de Antioqu\u00eda. En esta carta es donde refiere un testimonio del Evangelio que yo traduje hace poco, sobre la persona de Jesucristo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p><em>Pero, ya que hablamos de este gran hombre, justo es que transcribamos aqu\u00ed algunas l\u00edneas de su Ep\u00edstola a los Romanos: \u201cDesde Siria hasta Roma, dice, vengo luchando contra las fieras por mar y tierra; d\u00eda y noche estoy encadenado a diez leopardos, es decir, a los soldados que me custodian, cuya crueldad se aumenta con los beneficios que les hago. Su maldad me sirve de prueba, pero no por eso estoy justificado: \u00a1Quiera Dios que sea entregado a las fieras que me aguardan! Ojal\u00e1 me hagan sufrir cuanto antes los suplicios y la muerte; ojal\u00e1 les excite a devorarme, y a desgarrar mi cuerpo, no vaya a suceder conmigo lo que con otros muchos a quienes no osaron tocar siquiera. Si ellas no se atreven, yo las provocar\u00e9 y las obligar\u00e9 a que me devoren. Perdonadme, hijos m\u00edos, que yo s\u00e9 lo que me conviene.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Ahora empiezo a ser Disc\u00edpulo de Cristo, porque no deseo nada de lo visible con tal de ganar a Cristo. Vengan sobre m\u00ed el fuego, la cruz, las fieras, la tortura de mis huesos, la mutilaci\u00f3n de mis miembros, el magullamiento de todo mi cuerpo, y todos los tormentos del infierno, con tal que pueda gozar de Jesucristo\u201d. En su ansia de padecer, al ser expuesto a las fieras y o\u00edr los rugidos de los leones, dijo: \u201cTrigo de Cristo soy, debo ser molido por los dientes de las fieras, para llegar a ser un pan verdaderamente limpio\u201d. Padeci\u00f3 en el und\u00e9cimo a\u00f1o de Trajano. Sus restos descansan en Antioqu\u00eda, en el cementerio que est\u00e1 fuera de la puerta de Dafn\u00e9.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Oh Pan puro y glorioso de Cristo, tu Maestro! por fin conseguiste lo que deseabas. Toda Roma, sentada en las gradas del soberbio anfiteatro, aplaud\u00eda el desgarre de tus miembros; mientras los dientes de los leones trituraban todos tus huesos, tu alma, dichosa de poder entregar a Cristo vida por vida, se lanzaba veloz hacia \u00c9l. Tu suprema felicidad consist\u00eda en sufrir, porque sab\u00edas que el sufrimiento es una deuda contra\u00edda con el Crucificado; s\u00f3lo deseabas llegar a su Reino despu\u00e9s de haber experimentado en tu carne los tormentos de su Pasi\u00f3n. \u00a1Oh M\u00e1rtir, ten piedad de nuestra flaqueza! Alc\u00e1nzanos que seamos fieles a nuestro Salvador al menos, frente al demonio, a la carne y al mundo; que entreguemos a su amor nuestro coraz\u00f3n, si es que no somos llamados a ofrecerle nuestro cuerpo en sacrificio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como sucesor de Pedro en Antioqu\u00eda, ruega tambi\u00e9n por las Iglesias de tu Patriarcado; devu\u00e9lvelas a la fe verdadera y a la unidad cat\u00f3lica. Ampara a la Iglesia Romana que regaste con tu sangre, y que se halla en posesi\u00f3n de tus reliquias. Vela por el mantenimiento de la disciplina y de la obediencia eclesi\u00e1sticas de las que diste tan excelentes normas en tus Ep\u00edstolas; consolida por el sentido del deber y de la caridad, los v\u00ednculos que deben unir a todos los grados de la jerarqu\u00eda, para que la Iglesia de Dios aparezca bella en su unidad y terrible para los enemigos de Dios como un ej\u00e9rcito en l\u00ednea de batalla.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu La Santa Iglesia nos pone en las Lecciones del Oficio de San Ignacio, el breve relato que San Jer\u00f3nimo le dedica en su obra de&nbsp;Scriptoribus ecclesiasticis. El santo Doctor tuvo la feliz idea de insertar &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/san-ignacio-obispo-y-martir\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[30,21,5,92,11,20,9,15,16,36,53,38],"class_list":["post-180","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-amor-a-dios","tag-fe","tag-iglesia","tag-imitacion-de-cristo","tag-intercesion","tag-liturgia","tag-martirio","tag-persecucion","tag-pruebas","tag-santos","tag-union-con-dios","tag-virtudes"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-2U","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/180","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=180"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/180\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":182,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/180\/revisions\/182"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=180"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=180"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=180"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}