{"id":197,"date":"2022-02-06T07:30:00","date_gmt":"2022-02-06T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=197"},"modified":"2022-01-30T19:39:07","modified_gmt":"2022-01-30T22:39:07","slug":"quinto-domingo-despues-de-epifania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/quinto-domingo-despues-de-epifania\/","title":{"rendered":"Quinto Domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\" id=\"publicado-por-servus-cordis-iesu\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/bl-Misa-Tridentina-62.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"426\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/bl-Misa-Tridentina-62.jpg?resize=426%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-198\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/bl-Misa-Tridentina-62.jpg?w=426&amp;ssl=1 426w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/bl-Misa-Tridentina-62.jpg?resize=256%2C300&amp;ssl=1 256w\" sizes=\"auto, (max-width: 426px) 100vw, 426px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Suplic\u00e1moste, Se\u00f1or, custodies, a tu familia con tu continua piedad: para que, pues que s\u00f3lo se apoya en la esperanza de la gracia celestial, sea siempre defendida con tu protecci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ep\u00edstola<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lecci\u00f3n de la Ep\u00edstola del Ap\u00f3stol San Pablo a los Colosenses (III, 12-17)<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hermanos: Revest\u00edos, como elegidos de Dios, como santos y amados suyos, de entra\u00f1as de misericordia, de benignidad, de humildad, de modestia y de paciencia, soport\u00e1ndoos mutuamente, y perdon\u00e1ndoos los unos a los otros, si alguien tuviere queja contra otro. Como el Se\u00f1or os perdon\u00f3 a vosotros, as\u00ed deb\u00e9is hacer vosotros. Mas, sobre todas estas cosas, tened caridad, porque ella es el v\u00ednculo de la perfecci\u00f3n. Y la paz de Cristo salte gozosa en vuestros corazones, pues por ella hab\u00e9is sido llamados a formar un solo Cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite copiosa en vosotros con toda sabidur\u00eda, ense\u00f1\u00e1ndoos y exhort\u00e1ndoos los unos a los otros con salmos, e himnos, y c\u00e1nticos espirituales, cantando con gracia a Dios en vuestros corazones. Todo cuanto hag\u00e1is, de palabra o de obra, hacedlo en el nombre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, dando gracias a Dios y al Padre por Nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Educado en la escuela del Hombre-Dios, que se ha dignado morar en nuestra tierra, el cristiano debe ejercitar la misericordia para con sus hermanos. El mundo, purificado por la presencia del Verbo Humanado, ser\u00e1 para nosotros un asilo de paz, si es que sabemos merecer los t\u00edtulos que nos da el Ap\u00f3stol de&nbsp;<em>elegidos de Dios, santos y amados suyos<\/em>. Esta paz debe llenar el coraz\u00f3n del cristiano y hacerle vivir en continua alegr\u00eda, deseosa de manifestarse en el canto de las alabanzas divinas. Es sobre todo el Domingo, cuando los fieles realizan este deber tan grato a su coraz\u00f3n, uni\u00e9ndose a la Santa Iglesia con sus&nbsp;<em>salmos y c\u00e1nticos<\/em>. Acord\u00e9monos tambi\u00e9n, en la pr\u00e1ctica ordinaria de la vida, del consejo que nos da el Ap\u00f3stol al final de esta Ep\u00edstola, y pensemos en hacer todos nuestros actos en nombre de Jesucristo, con el fin de ser agradables en todo a nuestro Padre celestial.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Evangelio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuaci\u00f3n del santo Evangelio seg\u00fan San Mateo (XIII, 24-30)<\/p>\n\n\n\n<p><em>En aquel tiempo dijo Jes\u00fas a las turbas esta par\u00e1bola: El reino de los cielos es comparable a un hombre que sembr\u00f3 buena semilla en su campo. Mas, cuando dorm\u00edan sus hombres, vino su enemigo y sembr\u00f3 ciza\u00f1a encima, en medio del trigo y se fue. Y, cuando creci\u00f3 la semilla y produjo fruto, apareci\u00f3 tambi\u00e9n la ciza\u00f1a. Acerc\u00e1ndose entonces los siervos al padre de familias, le dijeron: Se\u00f1or, \u00bfno sembraste buena semilla en tu campo? \u00bfC\u00f3mo, pues, tiene ciza\u00f1a? Y les dijo: El enemigo hizo eso. Y los siervos le dijeron: \u00bfQuieres que vayamos y la recojamos? Y les dijo: No, no sea que, al recoger la ciza\u00f1a, arranqu\u00e9is tambi\u00e9n el trigo. Dejad que crezcan ambas simientes hasta el tiempo de la siega, y entonces dir\u00e9 a los segadores: Recoged primero la ciza\u00f1a, y atadla en manojos, para quemarla: el trigo, en cambio, congregadlo en mi granero.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El reino de los cielos de que habla aqu\u00ed el Salvador es su Iglesia militante, la sociedad de los que creen en \u00c9l. Con todo eso, el campo que con tanto esmero ha cultivado, est\u00e1 plagado de ciza\u00f1a; las herej\u00edas se han infiltrado en \u00e9l; multipl\u00edcanse los esc\u00e1ndalos: \u00bfes esto motivo para dudar de la providencia de quien todo lo conoce, y sin cuyo consentimiento no sucede nada? Lejos de nosotros el creerlo, El mismo Maestro nos previene que debe ocurrir as\u00ed. El hombre ha recibido libertad para el bien y para el mal; a \u00e9l le corresponde, pues, usar de ella, y a Dios el dirigir todo a su mayor gloria. Por tanto, aunque crezca la herej\u00eda como planta maldita, sabemos que llegar\u00e1 el d\u00eda en que sea arrancada; en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n la veremos tambi\u00e9n secarse en su mismo tallo, sin esperar al d\u00eda en que ha de ser arrancada y arrojada al fuego. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n hoy las herej\u00edas que asolaron a la Iglesia en sus primeros tiempos? Lo mismo suceder\u00e1 con los esc\u00e1ndalos que se dan en el seno de la Iglesia. La ciza\u00f1a es una plaga; pero nos conviene ser probados. No quiere el Padre de familias que se arranque esa hierba par\u00e1sita, por miedo a da\u00f1ar al trigo verdadero. \u00bfPor qu\u00e9? porque la mezcla de buenos y malos es una prueba \u00fatil para los primeros, pues les ense\u00f1a a no confiar en el hombre sino a elevarse m\u00e1s arriba. \u00bfPor qu\u00e9 tambi\u00e9n? porque es tan grande la misericordia del Se\u00f1or, que a veces, con su gracia, lo que era ciza\u00f1a se puede convertir en trigo. Tengamos, pues, paciencia; pero ya que sabemos que el enemigo s\u00f3lo siembra la ciza\u00f1a mientras duermen los guardianes del campo, roguemos por los pastores, pidiendo para ellos a su divino Jefe, la vigilancia que es la primera garant\u00eda de la salud del reba\u00f1o, y su cualidad m\u00e1s importante, significada en el nombre que la Iglesia les ha impuesto.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Oraci\u00f3n Suplic\u00e1moste, Se\u00f1or, custodies, a tu familia con tu continua piedad: para que, pues que s\u00f3lo se apoya en la esperanza de la gracia celestial, sea siempre defendida con tu protecci\u00f3n.&nbsp; Ep\u00edstola Lecci\u00f3n de la &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/quinto-domingo-despues-de-epifania\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[79,51,65,21,5,20,42,97,19,114,113,52,55],"class_list":["post-197","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-caridad","tag-espiritualidad","tag-evangelio","tag-fe","tag-iglesia","tag-liturgia","tag-meditacion","tag-misericordia","tag-paz","tag-providencia","tag-reino-de-dios","tag-sagrada-escritura","tag-santa-misa"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-3b","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/197","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=197"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/197\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":199,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/197\/revisions\/199"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=197"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=197"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=197"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}