{"id":201,"date":"2022-02-07T07:30:00","date_gmt":"2022-02-07T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=201"},"modified":"2022-02-06T19:11:41","modified_gmt":"2022-02-06T22:11:41","slug":"de-la-preparacion-del-que-ora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/de-la-preparacion-del-que-ora\/","title":{"rendered":"De la preparaci\u00f3n del que ora"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\" id=\"publicado-por-servus-cordis-iesu\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/bl-Oracion-13.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"422\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/bl-Oracion-13.jpg?resize=422%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-202\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/bl-Oracion-13.jpg?w=422&amp;ssl=1 422w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/bl-Oracion-13.jpg?resize=253%2C300&amp;ssl=1 253w\" sizes=\"auto, (max-width: 422px) 100vw, 422px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Advi\u00e9rtase que nos debemos preparar para la oraci\u00f3n. Esta preparaci\u00f3n es doble: remota y pr\u00f3xima.<\/p>\n\n\n\n<p>La remota se divide a su vez en interior y exterior. Y la interior es de tres maneras. La primera es la purificaci\u00f3n de la conciencia: Si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios. Y cuanto pidamos lo recibimos de \u00c9l. La segunda es la humillaci\u00f3n de la mente, porque el Se\u00f1or se vuelve a las s\u00faplicas de los indefensos, y no desprecia sus peticiones. La tercera es el perd\u00f3n de las injurias. Cuando quer\u00e1is poneros en oraci\u00f3n, perdonad lo que teng\u00e1is contra otros, para que tambi\u00e9n vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas.<\/p>\n\n\n\n<p>La preparaci\u00f3n exterior es tambi\u00e9n de tres maneras, la primera de las cuales es el cumplimiento de los mandamientos de Dios, porque como dice Isidoro, si hacemos lo que Dios tiene mandado alcanzaremos sin duda lo que pedimos. La segunda es la reconciliaci\u00f3n con el hermano ofendido: Si, cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja all\u00ed tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. La tercera es que vaya acompa\u00f1ada del ayuno y la limosna pues en ellas se apoya la oraci\u00f3n; pues dice Isa\u00edas: Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo. Entonces clamar\u00e1s al Se\u00f1or y te responder\u00e1.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>La preparaci\u00f3n pr\u00f3xima es tambi\u00e9n de dos maneras: interior y exterior. La interior es de tres modos. El primero, el recogimiento del coraz\u00f3n: Cuando t\u00fa vayas a rezar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que est\u00e1 en lo escondido. Entrar en el cuarto es reconcentrase en s\u00ed mismo y el cerrar la puerta es retener dentro el coraz\u00f3n. Llamar a s\u00ed el coraz\u00f3n es recoger en su interior los pensamientos y afectos que andan desparramados por fuera.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda es la aplicaci\u00f3n de la intenci\u00f3n al Se\u00f1or. Oramos, pues, verdaderamente cuando no pensamos en otra cosa. As\u00ed que primero hay que purificar el alma y apartarla de los pensamientos de las cosas temporales para que la limpia mirada del coraz\u00f3n se dirija al Se\u00f1or con toda verdad y sencillez. Ha de alejarse todo pensamiento carnal y mundano y que el alma s\u00f3lo piense en lo que constituye su oraci\u00f3n. Por eso el sacerdote prepara los corazones de los hermanos en la invocaci\u00f3n con que comienza el prefacio, diciendo: \u201cLevantemos el coraz\u00f3n\u201d, y ellos responden: \u201cLo tenemos levantado hacia el Se\u00f1or\u201d, para cerrar el pecho al adversario y abrirlo s\u00f3lo a Dios, de suerte que no haya una cosa en el coraz\u00f3n y otra en la voz.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo pretendes ser escuchado por Dios si no te oyes a ti? \u00a1Quieres que Dios se acuerde de ti cuando t\u00fa mismo no lo haces! Esto es ofender a la majestad de Dios con la negligencia en la oraci\u00f3n; esto es tener los ojos despiertos y el coraz\u00f3n dormido, siendo as\u00ed que el cristiano, a\u00fan mientras duerme, debe tener despierto el coraz\u00f3n. El tercer modo es excitar devotos afectos para con Dios, lo cual se consigue sobre todo meditando acerca de nuestra miseria y sobre la bondad o misericordia de Dios. Aprendamos en la consideraci\u00f3n de nuestra miseria qu\u00e9 necesitamos pedir y en la consideraci\u00f3n de la misericordia de Dios c\u00f3mo debe ser nuestro deseo al pedir.<\/p>\n\n\n\n<p>La preparaci\u00f3n exterior consiste en tres cosas: en la postura, en el vestido y en los gestos. En cuanto a la manera de estar puede ser de pie, sentado o acostado. Si se trata de la oraci\u00f3n p\u00fablica hab\u00eda de guardarse la norma establecida por la Iglesia o por nuestros mayores. Acerca del vestido t\u00e9ngase en cuenta que el apropiado para el que ora es un vestido humilde y pobre. A los gestos pertenece arrodillarse, extender las manos, darse golpes de pecho, levantar o bajar los ojos y el rostro, cerrar los labios o proferir palabras, derramar l\u00e1grimas, exhalar gemidos o suspiros y cosas semejantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: San Alberto Magno<em>, Tratado sobre la forma de orar&nbsp;<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Advi\u00e9rtase que nos debemos preparar para la oraci\u00f3n. Esta preparaci\u00f3n es doble: remota y pr\u00f3xima. La remota se divide a su vez en interior y exterior. Y la interior es de tres maneras. 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