{"id":213,"date":"2022-02-11T07:30:00","date_gmt":"2022-02-11T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=213"},"modified":"2022-02-08T20:09:42","modified_gmt":"2022-02-08T23:09:42","slug":"aparicion-de-la-inmaculada-virgen-en-lourdes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/aparicion-de-la-inmaculada-virgen-en-lourdes\/","title":{"rendered":"Aparici\u00f3n de la Inmaculada Virgen en Lourdes"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\" id=\"publicado-por-servus-cordis-iesu\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/bl-Virgen-de-Lourdes-11.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"429\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/bl-Virgen-de-Lourdes-11.jpg?resize=429%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-214\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/bl-Virgen-de-Lourdes-11.jpg?w=429&amp;ssl=1 429w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/bl-Virgen-de-Lourdes-11.jpg?resize=257%2C300&amp;ssl=1 257w\" sizes=\"auto, (max-width: 429px) 100vw, 429px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>El mensaje de Lourdes&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\"><em>Mi arco iris aparecer\u00e1 de nuevo por encima de las nubes y me acordar\u00e9 de mi alianza<\/em>. En el oficio del once de febrero del a\u00f1o de 1858, las lecturas lit\u00fargicas recordaban esta promesa a la tierra; y pronto supo el mundo que este mismo d\u00eda Mar\u00eda se hab\u00eda aparecido, m\u00e1s hermosa que aquel signo de esperanza, que en tiempo del diluvio hab\u00eda proyectado su figura gentil.<\/p>\n\n\n\n<p>Era la hora en que se multiplicar\u00edan para la Iglesia los indicios precursores de un porvenir que al presente todos conocemos. La humanidad envejecida amenazaba quedar pronto sumergida en diluvio peor que el antiguo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Soy la Inmaculada Concepci\u00f3n<\/em>, declaraba la Madre de la divina gracia a la humilde ni\u00f1a elegida para pregonar en estas circunstancias decisivas, su mensaje a los gu\u00edas del arca de salvaci\u00f3n. A las tinieblas que sub\u00edan del abismo, ella opon\u00eda como un faro, el augusto privilegio, que tres a\u00f1os antes, el supremo piloto hab\u00eda proclamado como dogma para gloria suya.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Si, en efecto, como dice San Juan, el disc\u00edpulo amado, nuestra fe posee aqu\u00ed abajo la promesa del triunfo; si, por otra parte, la fe se alimenta de la luz; \u00bfqu\u00e9 dogma ilumina tambi\u00e9n como este a todos los dem\u00e1s con un resplandor tan suave suponi\u00e9ndoles y record\u00e1ndoles a todos a un mismo tiempo? En la frente de \u201cla temida del infierno\u201d, es verdaderamente real la corona en que se dan cita todos los diversos resplandores de los cielos, como en el arco triunfador de las tempestades.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, por eso precisamente, era necesario abrir los ojos de los ciegos a estas bellezas, dar \u00e1nimos a los corazones angustiados por la audacia de las negaciones del infierno, sacar de su impotencia a tantas inteligencias debilitadas por la educaci\u00f3n de las escuelas de nuestros d\u00edas e incapaces de formular un acto de fe. Al convocar las multitudes en los lugares de su bendita aparici\u00f3n, la Inmaculada socorr\u00eda en\u00e9rgica pero suavemente la debilidad de las almas, curando los cuerpos; y mientras sonre\u00eda a la muchedumbre atrayendo a todos as\u00ed, confirmaba con la autoridad del milagro permanente de su propia palabra la definici\u00f3n proclamada por el Vicario de su Hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Del mismo modo que el Salmista cantaba las obras de Dios que pregonan en toda lengua la gloria de su autor; lo mismo que San Pablo tachaba de locura no menos que de impiedad al que no se rend\u00eda a su testimonio: se puede decir de los hombres de nuestro tiempo que no tienen escusa si no se convencen ante las obras de la Sant\u00edsima Virgen. Ojal\u00e1 multiplique sus beneficios y tenga compasi\u00f3n de enfermedades todav\u00eda peores de almas enfermas que, por vergonzoso temor de llegar a conclusiones importunas, reh\u00fasan ver; o los que luchando frente a frente contra la verdad, obligan a su pensamiento acusar de extra\u00f1as paradojas, entenebrecen su coraz\u00f3n, como dice el Ap\u00f3stol, y har\u00edan temer que el&nbsp;<em>sentido r\u00e9probo&nbsp;<\/em>que los paganos llevaban como castigo en la carne, haya obcecado su raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Llamada a la penitencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nos vuelve a repetir de tu parte, hoy, la vidente de las grutas de Massabielle:&nbsp;<em>\u201c\u00a1Penitencia! \u00a1Penitencia! \u00a1Penitencia!\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Virgen bendita queremos obedecerte!, combatir en nosotros y en todo el mundo al \u00fanico enemigo, el pecado, mal supremo de donde nacen todos los males. \u00a1Alabanza al Todopoderoso que se dign\u00f3 conservarte sin mancilla y rehabilitar en Ti una raza humillada! \u00a1Alabanza a Ti que, libre de deudas, has saldado las nuestras con la sangre de tu Hijo y con las l\u00e1grimas de su Madre, reconciliando a la tierra con el cielo, y aplastando la cabeza de la serpiente!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n-expiaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNo es esta desde hace mucho tiempo, desde los tiempos apost\u00f3licos, la m\u00e1s frecuente recomendaci\u00f3n de la Iglesia, para estos d\u00edas m\u00e1s o menos inmediatos a la Cuaresma? Madre nuestra del cielo, bendita seas por haber venido tan oportunamente a juntar tu voz a la de nuestra Madre de la tierra. El mundo ya no quer\u00eda, ni comprend\u00eda tampoco el remedio infalible pero indispensable, ofrecido a su miseria por la misericordia y la justicia de Dios. Parec\u00eda haber olvidado ya aquel or\u00e1culo:&nbsp;<em>Si no hac\u00e9is penitencia, perecer\u00e9is todos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Oh Mar\u00eda, tu bondad nos despert\u00f3 de nuestro letargo! Al conocer nuestra flaqueza, acompa\u00f1as de mil suavidades la amarga correcci\u00f3n. Para atraer al hombre a implorar tus beneficios espirituales, le prodigas los naturales. No seremos como aquellos ni\u00f1os que reciben a gusto las caricias maternales pero descuidan las instrucciones y no quieren aceptar las correcciones, que la ternura endulza, para que sean bien recibidas. Sino que por el contrario estaremos dispuestos a rezar y a sufrir contigo y con Jes\u00fas. Durante la Santa Cuaresma nos convertiremos y haremos penitencia con tu ayuda.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu El mensaje de Lourdes&nbsp; Mi arco iris aparecer\u00e1 de nuevo por encima de las nubes y me acordar\u00e9 de mi alianza. 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