{"id":247,"date":"2022-02-22T07:30:00","date_gmt":"2022-02-22T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=247"},"modified":"2022-02-15T12:24:44","modified_gmt":"2022-02-15T15:24:44","slug":"la-santa-misa-es-verdadero-sacrificio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/la-santa-misa-es-verdadero-sacrificio\/","title":{"rendered":"La Santa Misa es verdadero Sacrificio"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\" id=\"servus-cordis-iesu\">Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/bl-Misa-Tridentina-68.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"492\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/bl-Misa-Tridentina-68.jpg?resize=500%2C492&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-248\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/bl-Misa-Tridentina-68.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/bl-Misa-Tridentina-68.jpg?resize=300%2C295&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/bl-Misa-Tridentina-68.jpg?resize=305%2C300&amp;ssl=1 305w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La santa Misa, seg\u00fan la ense\u00f1anza de la fe, no es otra cosa que la repetici\u00f3n y la continuaci\u00f3n del sacrificio de la Cruz. Se dice que es la repetici\u00f3n y continuaci\u00f3n del sacrificio de la Cruz, en cuanto nos consta por la doctrina cat\u00f3lica que la santa Misa es el mismo sacrificio que Jesucristo hizo a Dios de s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta verdad important\u00edsima nos la ense\u00f1a y propone la Iglesia cat\u00f3lica por medio del Catecismo Romano. He aqu\u00ed sus palabras:&nbsp;<em>\u201cConfesamos y as\u00ed se debe creer, que es uno y el mismo Sacrificio el que se ofrece en la Misa y el que se ofreci\u00f3 en la Cruz, as\u00ed como es una y la misma ofrenda, es a saber, Cristo Se\u00f1or nuestro, el cual s\u00f3lo una vez vertiendo su sangre se ofreci\u00f3 a s\u00ed mismo en el ara de la Cruz. Porque la hostia cruenta e incruenta no son dos, sino una misma, cuyo sacrificio se renueva cada d\u00eda en la Eucarist\u00eda, despu\u00e9s que mand\u00f3 as\u00ed el Se\u00f1or:&nbsp;<\/em>Haced esto en memoria m\u00eda<em>. Y tambi\u00e9n es uno solo y el mismo Sacerdote, que es Cristo Se\u00f1or nuestro. Porque los Ministros que celebran el Sacrificio, no obran en su nombre, sino en el de Cristo, cuando consagran el Cuerpo y la Sangre del Se\u00f1or. Y esto se muestra por las mismas palabras de la consagraci\u00f3n. Ya que no dice el Sacerdote: Esto es el Cuerpo de Cristo; sino: Este es mi Cuerpo. Porque representando la persona de Cristo Se\u00f1or nuestro, convierte la substancia del pan y del vino en la verdadera substancia, de su cuerpo y sangre\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>La santa Misa, no es un recuerdo, no es un s\u00edmbolo, no es una imagen del sacrificio de la Cruz. Es el mismo sacrificio de la Cruz, en cuanto la v\u00edctima es una misma: el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo; el Sacerdote uno mismo, el propio Cristo; y el valor de la santa Misa es el mismo que el valor del sacrificio de la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>Siendo la santa Misa la repetici\u00f3n y la continuaci\u00f3n del sacrificio de la Cruz, para convencernos de que ella sea verdadero sacrificio, ser\u00e1 suficiente examinar si el sacrificio de Jesucristo en la Cruz fue verdadero sacrificio, y lo ser\u00e1 ciertamente si en \u00e9l se hallan los elementos que constituyen su esencia. 1\u00ba&nbsp;<em>La persona que ofrece<\/em>. En la Cruz vemos realmente una persona, vemos a Jesucristo que se ofrece, que se sacrifica, que se entrega, que muere. 2\u00ba&nbsp;<em>Dios que recibe la v\u00edctima<\/em>. Si siempre han sido agradables a Dios los sacrificios; si \u00c9l mismo los ha ordenado; si tanto m\u00e1s le han sido aceptos cuanto el que los ofrec\u00eda era m\u00e1s santo y m\u00e1s justo, \u00bfpodr\u00e1 dejar Dios de recibir el sacrificio de su propio Hijo, el sacrificio que de s\u00ed mismo hace Aqu\u00e9l que es la misma inocencia y santidad por esencia? 3\u00ba&nbsp;<em>Oblaci\u00f3n de la v\u00edctima<\/em>. Ciertamente que \u00e9sta no falta en el sacrificio de la Cruz. La v\u00edctima no es otra que el mismo Jesucristo. Su cuerpo, su sangre, su alma, su humanidad toda unida inseparablemente a la divinidad. He aqu\u00ed la oblaci\u00f3n de la v\u00edctima, la m\u00e1s santa, la m\u00e1s agradable, la de un valor infinito. Por lo mismo, debemos concluir que el sacrificio de la Misa es verdadero sacrificio, ya que en \u00e9l se hallan todos los elementos que constituyen su esencia.<\/p>\n\n\n\n<p>A esta demostraci\u00f3n deducida de la naturaleza misma de lo que constituye el sacrificio, y de lo que es la santa Misa, podr\u00edamos a\u00f1adir otro argumento, otra prueba, a la que no podemos dejar de prestar nuestro asentimiento cuantos profesamos la verdadera fe. Esta, en efecto, nos asegura de una manera infalible, que el santo sacrificio de la Misa es verdadero y propio sacrificio.&nbsp;<em>\u201cSi alguno afirma,&nbsp;<\/em>dice el Concilio de Trento<em>, que en la Misa no se ofrece a Dios verdadero y propio sacrificio, sea excomulgado\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: P. Alfonso Gubianas,&nbsp;<em>Nociones elementales de liturgia<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Servus Cordis Iesu La santa Misa, seg\u00fan la ense\u00f1anza de la fe, no es otra cosa que la repetici\u00f3n y la continuaci\u00f3n del sacrificio de la Cruz. 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