{"id":259,"date":"2022-02-26T07:30:00","date_gmt":"2022-02-26T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=259"},"modified":"2022-02-17T12:34:21","modified_gmt":"2022-02-17T15:34:21","slug":"el-martirio-de-maria-santisima","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/el-martirio-de-maria-santisima\/","title":{"rendered":"El Martirio de Mar\u00eda Sant\u00edsima"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\" id=\"publicado-por-servus-cordis-iesu\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/bl-Virgen-de-los-Dolores-43.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"375\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/bl-Virgen-de-los-Dolores-43.jpg?resize=375%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-260\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/bl-Virgen-de-los-Dolores-43.jpg?w=375&amp;ssl=1 375w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/bl-Virgen-de-los-Dolores-43.jpg?resize=225%2C300&amp;ssl=1 225w\" sizes=\"auto, (max-width: 375px) 100vw, 375px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Jes\u00fas y Mar\u00eda han llegado a la cumbre de esta colina que debe servir de altar al m\u00e1s augusto de los sacrificios; mas el decreto divino no permite a la madre acercarse a su hijo. Cuando la v\u00edctima est\u00e9 preparada se acercar\u00e1 aquella que la deba ofrecer. Esperando este solemne momento \u00a1qu\u00e9 tormentos para Nuestra Se\u00f1ora a cada martillazo que daban en el madero sobre los miembros delicados de su Jes\u00fas! Y cuando, por fin, le es permitido acercarse con Juan el disc\u00edpulo amado, con Magdalena y las otras compa\u00f1eras; \u00a1qu\u00e9 angustias mortales experimenta el coraz\u00f3n de esta madre, que, elevando sus ojos, contempla con l\u00e1grimas el cuerpo destrozado de su hijo, violentamente extendido sobre el pat\u00edbulo con el rostro ba\u00f1ado en sangre, y cubierto de esputos, con la cabeza coronada con una diadema de espinas!<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>\u00a1He aqu\u00ed, pues, al rey de Israel, cuyas grandezas le hab\u00eda anunciado el \u00e1ngel, el hijo de su virginidad, al que ella ha amado como a su Dios, y al mismo tiempo como fruto bendito de su vientre! M\u00e1s que para ella, le ha concebido, le ha criado, le ha alimentado para los hombres; \u00a1y son esos mismos hombres los que le han puesto en tal estado! Si todav\u00eda, por uno de esos prodigios que est\u00e1n en poder de su Padre, pudiera ser devuelto al amor de su madre; \u00a1si esta justicia con la cual \u00c9l se ha dignado cumplir todas nuestras obligaciones, se contentase con lo que ya ha sufrido! Mas no; es necesario que muera, que exhale su alma en, medio de la m\u00e1s cruel agon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda se halla al pie de la cruz para recibir el adi\u00f3s de su Hijo; se va a separar de ella y en breves momentos no poseer\u00e1 de este hijo tan querido m\u00e1s que un cuerpo inanimado y cubierto de heridas. Mas cedamos la palabra a San Bernardo: \u201cOh madre, exclama, al considerar la violencia del dolor que traspas\u00f3 tu alma, te proclamamos m\u00e1s que m\u00e1rtir; pues la compasi\u00f3n que has tenido con tu hijo ha sobrepasado todos los padecimientos que puede soportar el cuerpo. \u00bfNo ha sido m\u00e1s penetrante que una espada para tu alma esta frase: Mujer, he ah\u00ed a tu hijo? \u00a1Cambio cruel! \u00a1En lugar de Jes\u00fas recibe a Juan; en lugar del Se\u00f1or, al servidor; en lugar del Maestro, al disc\u00edpulo; en lugar del Hijo de Dios, al hijo del Zebedeo; un hombre, en fin, en lugar de un Dios! \u00bfC\u00f3mo no habr\u00eda de ser traspasada tu tierna alma, si a\u00fan nuestros mismos corazones de hierro y de bronce, se sienten desgarrados al solo recuerdo de lo que padeci\u00f3 el tuyo? No os asuste, pues, hermanos m\u00edos, el o\u00edr decir que Mar\u00eda ha sido m\u00e1rtir en su alma. No tiene motivos para escandalizarse, sino aquel que haya olvidado que San Pablo cuenta, como uno de los mayores cr\u00edmenes de los gentiles, el que no tuvieran afectos. El coraz\u00f3n de Mar\u00eda estuvo exento de este defecto; \u00a1que se halle lejos tambi\u00e9n del coraz\u00f3n de aquellos que la honran!\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>En medio de los clamores y de los insultos que ascienden hasta su hijo elevado en la cruz, Mar\u00eda siente que se dirigen a ella estas palabras que la muestran que no tendr\u00e1 en la tierra m\u00e1s que un hijo de adopci\u00f3n. Las alegr\u00edas maternales de Bel\u00e9n y de Nazaret, alegr\u00edas tan puras y tan frecuentemente turbadas por la inquietud, se repliegan en su coraz\u00f3n y se cambian en amarguras. \u00a1Fue la madre de un Dios y su hijo le es arrebatado por los hombres! Eleva una vez m\u00e1s sus ojos hacia su amad\u00edsimo Hijo, le ve como una v\u00edctima, agobiado por una ardiente sed, que ella no puede apagar. Contempla su mirada que se extingue; su cabeza que se inclina hacia el pecho; todo est\u00e1 consumado.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda no se separa del \u00e1rbol del dolor, a cuya sombra la ha retenido hasta el presente su amor maternal, y con todo \u00a1qu\u00e9 emociones tan crueles la aguardan todav\u00eda! \u00a1Un soldado traspasa de una lanzada ante sus ojos el pecho de su Hijo muerto! \u201c\u00a1Ah!, sigue diciendo San Bernardo, es tu coraz\u00f3n oh madre, el que ha sido traspasado por el hierro de la lanza, m\u00e1s bien que el de tu Hijo, que ya ha exhalado el \u00faltimo suspiro. Su alma no est\u00e1 ya all\u00ed; pero est\u00e1 la tuya que no puede separarse\u201d. La imperturbable madre persiste en la guarda de los restos sagrados de su Hijo. Sus ojos le contemplan al bajarle de la cruz; y cuando ya, por fin, los amigos de Jes\u00fas, con todo el respeto que deben al hijo y a la madre, se le devuelven, tal como le ha dejado la muerte, le recibe en sus rodillas que fueron en otros tiempos el trono en que recibi\u00f3 los presentes de los pr\u00edncipes de Oriente. \u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 capaz de contar los suspiros y sollozos de esta madre, al estrechar contra su coraz\u00f3n los despojos inanimados del m\u00e1s querido de los hijos?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Jes\u00fas y Mar\u00eda han llegado a la cumbre de esta colina que debe servir de altar al m\u00e1s augusto de los sacrificios; mas el decreto divino no permite a la madre acercarse a su hijo. &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/el-martirio-de-maria-santisima\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[27,9,42,132,25,16,105,53,64],"class_list":["post-259","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-corredencion","tag-martirio","tag-meditacion","tag-pasion-de-ntro-senor-jesucristo","tag-prerrogativas-marianas","tag-pruebas","tag-sma-virgen-maria","tag-union-con-dios","tag-voluntad-de-dios"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-4b","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/259","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=259"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/259\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":261,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/259\/revisions\/261"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=259"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=259"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=259"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}