{"id":278,"date":"2022-03-03T07:30:00","date_gmt":"2022-03-03T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=278"},"modified":"2022-02-22T20:27:37","modified_gmt":"2022-02-22T23:27:37","slug":"el-crucificado-en-el-arbol-de-la-vida-produce-el-fruto-de-la-salvacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/el-crucificado-en-el-arbol-de-la-vida-produce-el-fruto-de-la-salvacion\/","title":{"rendered":"El Crucificado en el \u00e1rbol de la vida produce el fruto de la salvaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\" id=\"publicado-por-servus-cordis-iesu\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/bl-Crucifixion-31.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"284\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/bl-Crucifixion-31.jpg?resize=284%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-279\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/bl-Crucifixion-31.jpg?w=284&amp;ssl=1 284w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/bl-Crucifixion-31.jpg?resize=170%2C300&amp;ssl=1 170w\" sizes=\"auto, (max-width: 284px) 100vw, 284px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Dice san Juan en el Apocalipsis: Me mostr\u00f3 el Se\u00f1or que a ambos lados del r\u00edo crec\u00eda un \u00e1rbol de la vida (Ap 22, 2). Ese \u00e1rbol de la vida es Cristo crucificado, del cual se dice que est\u00e1 a una y a otra parte del r\u00edo, ya que los padres del antiguo y nuevo Testamento tambi\u00e9n se han salvado por \u00e9l. Y el mismo Dios, como se expresa en esa figura, ofrece en la cruz frutos universales producidos por ese \u00e1rbol para la salvaci\u00f3n del g\u00e9nero humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos considerar cuatro de esos frutos con relaci\u00f3n al g\u00e9nero humano.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-social-links aligncenter is-layout-flex wp-block-social-links-is-layout-flex\">\n\n\n\n\n\n<\/ul>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>El primer fruto es ser precio de nuestra redenci\u00f3n, porque como dice Ambrosio: fue tan grave nuestro pecado, que no podr\u00edamos alcanzar su redenci\u00f3n si el unig\u00e9nito Hijo de Dios no hubiera muerto por nosotros pecadores. Y la raz\u00f3n es porque la culpa del g\u00e9nero humano era infinita, tanto por parte de aquel a quien se ofendi\u00f3, como por parte del bien de que se nos priv\u00f3, como por parte de la naturaleza que se corrompi\u00f3. Por eso fue necesario que el Se\u00f1or sufriera la pasi\u00f3n por los pecados. Es lo que san Pedro afirma: Os rescataron de ese proceder in\u00fatil recibido de vuestros padres no con bienes ef\u00edmeros, con oro o plata, sino a precio de la sangre de Cristo, el cordero sin defecto ni mancha (1P 1, 18).<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo fruto es el privilegio del amor divino. Los hombres se mueven m\u00e1s eficazmente al amor mediante regalos y cuanto mayor es el regalo, mayor es el amor, como se dice en la Escritura: A quien m\u00e1s fue perdonado, amar\u00e1 m\u00e1s (Lc 7, 42-43). Por otra parte, tambi\u00e9n se considera mayor y mejor regalo que, teni\u00e9ndole m\u00e1s aprecio, sin embargo se ofrece en regalo y es claro que entre las cosas que en primer lugar se aman -despu\u00e9s de lo primero que debe ser amado: Dios- es sin duda el bien de la vida misma. Por tanto quien da la vida por un amigo le hace el mayor regalo posible, seg\u00fan dice Bernardo: \u201cOh buen Jes\u00fas, el c\u00e1liz que has bebido es tu pasi\u00f3n y es esto lo que por encima de todo te hace digno de mi amor\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tercer fruto es ser escudo de nuestra defensa. Antes de la pasi\u00f3n de Cristo muchos cayeron en la idolatr\u00eda y no pod\u00edan oponer resistencia al diablo. Despu\u00e9s de la pasi\u00f3n de Cristo el enemigo ha quedado debilitado hasta el punto de que nadie puede ser derrotado por \u00e9l, o sucumbir ante \u00e9l si uno no lo quiere. Es lo que dice san Gregorio: D\u00e9bil es nuestro enemigo, que no vence sino a los que quieren ser vencidos. Y este fruto lo hemos obtenido por medio de la muerte de Cristo, por eso dice: Ellos lo vencieron con la sangre del Cordero (Ap 12, 11). Esta sangre debe estar sin duda mediante la fe ante los ojos de los fieles, fortaleci\u00e9ndolos para el combate, seg\u00fan se dice: Recordad al que soporto la oposici\u00f3n de los pecadores y no os cans\u00e9is ni perd\u00e1is el \u00e1nimo (Hb 12, 3).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuarto fruto es el rango de la exaltaci\u00f3n que hemos tenido. Una ciudad se enorgullecer\u00eda en gran modo si de ella fuera escogido un emperador que rigiera el mundo entero, o un sumo Pont\u00edfice que rige la Iglesia universal. En este sentido es grande la dignidad de la naturaleza humana porque Cristo, mediante su muerte que soport\u00f3 en la misma naturaleza humana, adquiri\u00f3 un nombre que esta sobre cualquier otro nombre, como dice la Escritura: \u201cPor cual Dios lo levant\u00f3 sobre todo y le concedi\u00f3 el nombre-sobre-todo-nombre\u201d (Flp 2, 9). Y adem\u00e1s con esta misma naturaleza con la que sufri\u00f3 vendr\u00e1 tambi\u00e9n a juzgar a todas las criaturas seg\u00fan aquello: Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es un\u00e1nime, que los que creen en \u00c9l reciben por su nombre el perd\u00f3n de los pecados (Hch 10, 42-43).<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente:&nbsp;<em>De los Sermones de san Antonino de Florencia, obispo<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Dice san Juan en el Apocalipsis: Me mostr\u00f3 el Se\u00f1or que a ambos lados del r\u00edo crec\u00eda un \u00e1rbol de la vida (Ap 22, 2). 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