{"id":337,"date":"2022-03-22T07:30:00","date_gmt":"2022-03-22T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=337"},"modified":"2022-03-11T20:14:41","modified_gmt":"2022-03-11T23:14:41","slug":"sobre-el-liberalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/sobre-el-liberalismo\/","title":{"rendered":"Sobre el liberalismo"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Caratula-03.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"307\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Caratula-03.jpg?resize=307%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-338\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Caratula-03.jpg?w=307&amp;ssl=1 307w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Caratula-03.jpg?resize=184%2C300&amp;ssl=1 184w\" sizes=\"auto, (max-width: 307px) 100vw, 307px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\"><em>\u201cEn estos tiempos de confusi\u00f3n y desorden no es raro ver a cristianos, \u00e1 cat\u00f3licos -tambi\u00e9n los hay en el clero- que tienen siempre en boca las palabras de t\u00e9rmino medio, conciliaci\u00f3n y transacci\u00f3n. Pues bien, yo no titubeo en declararlo: estos hombres est\u00e1n en un error, y no los tengo por los enemigos menos peligrosos de la Iglesia&#8230; As\u00ed como no es posible la conciliaci\u00f3n entre Dios y Belial, tampoco es posible entre la Iglesia y los que meditan su perdici\u00f3n. Sin duda es menester que nuestra firmeza vaya acompa\u00f1ada de prudencia; pero no es menester igualmente que una falta de prudencia nos lleve a pactar con la impiedad&#8230; No; seamos firmes: nada de conciliaci\u00f3n, nada de transacci\u00f3n con hombres imp\u00edos; nada de transacci\u00f3n vedada e imposible\u201d (P\u00edo IX 17 de Septiembre de 1861) \u201cEs muy necesario guardarse bien de estar en manera alguna en connivencia con las opiniones falsas, o combatirlas m\u00e1s flojamente de lo que consiente la verdad\u201d (Le\u00f3n XIII, Enc\u00edclica Immortale Dei)<\/em><\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>El Liberalismo es pecado, ya se le considere en el orden de las doctrinas, ya en el orden de los hechos. En el orden de las doctrinas es pecado grave contra la fe, porque el conjunto de las doctrinas suyas es herej\u00eda, aunque no lo sea tal vez en alguna que otra de sus afirmaciones o negaciones aisladas. En el orden de los hechos es pecado contra los diversos Mandamientos de la ley de Dios y de su Iglesia, porque de todos es infracci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De todas las inconsecuencias y antinomias que se encuentran en las gradaciones medias del Liberalismo, la m\u00e1s repugnante de todas y la m\u00e1s odiosa es la que pretende nada menos que la uni\u00f3n del Liberalismo con el Catolicismo, para formar lo que se conoce en la historia de los modernos desvar\u00edos con el nombre de Liberalismo cat\u00f3lico o Catolicismo liberal.<\/p>\n\n\n\n<p>Naci\u00f3 este funesto error de un deseo exagerado de poner conciliaci\u00f3n y paz entre doctrinas que forzosamente y por su propia esencia son inconciliables enemigas. El Liberalismo es el dogma de la independencia absoluta de la raz\u00f3n individual y social; el Catolicismo es el dogma de la sujeci\u00f3n absoluta de la raz\u00f3n individual y social a la ley de Dios. \u00bfC\u00f3mo conciliar el s\u00ed y el no de tan opuestas doctrinas?<\/p>\n\n\n\n<p>En gran manera favorece al Liberalismo el hecho, por desgracia harto com\u00fan y frecuente, de que se encuentren algunos eclesi\u00e1sticos contagiados de este error. No est\u00e1 exento el ministro de Dios de pagar miserable tributo a las humanas flaquezas, y de consiguiente lo ha pagado tambi\u00e9n repetidas veces el error contra la fe. El cl\u00e9rigo ap\u00f3stata es el primer factor que busca el diablo para esta su obra de rebeli\u00f3n. Necesita presentarla en alg\u00fan modo autorizada a los ojos de los incautos, y para eso nada le sirve tanto como el refrendo de alg\u00fan ministro de la Iglesia. Y como, por desgracia, nunca faltan en ella cl\u00e9rigos corrompidos en sus costumbres, camino el m\u00e1s com\u00fan de la herej\u00eda; o ciegos de soberbia, causa tambi\u00e9n muy usual de todo error; de ah\u00ed que nunca le han faltado a \u00e9ste ap\u00f3stoles y fautores eclesi\u00e1sticos, cualquiera que haya sido la forma con que se ha presentado en la sociedad cristiana. M\u00e1s se conoce al hombre por sus aficiones personales que por sus palabras y por sus libros. Sacerdotes amigo de liberales, mendigo de sus favores y alabanzas, y ordinariamente favorecido con ellas, trae consigo, por lo regular, muy sospechosa recomendaci\u00f3n de ortodoxia doctrinal.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Cf. F\u00e9lix Sard\u00e1 y Salvany,&nbsp;<em>El liberalismo es pecado<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu \u201cEn estos tiempos de confusi\u00f3n y desorden no es raro ver a cristianos, \u00e1 cat\u00f3licos -tambi\u00e9n los hay en el clero- que tienen siempre en boca las palabras de t\u00e9rmino medio, conciliaci\u00f3n y transacci\u00f3n. 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