{"id":353,"date":"2022-03-27T07:30:00","date_gmt":"2022-03-27T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=353"},"modified":"2022-03-16T19:58:32","modified_gmt":"2022-03-16T22:58:32","slug":"cuarto-domingo-de-cuaresma-domingo-de-laetare","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/cuarto-domingo-de-cuaresma-domingo-de-laetare\/","title":{"rendered":"Cuarto Domingo de Cuaresma, Domingo de Laet\u00e1re"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Misa-Tridentina-76.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"442\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Misa-Tridentina-76.jpg?resize=442%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-354\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Misa-Tridentina-76.jpg?w=442&amp;ssl=1 442w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Misa-Tridentina-76.jpg?resize=265%2C300&amp;ssl=1 265w\" sizes=\"auto, (max-width: 442px) 100vw, 442px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Este domingo, llamado&nbsp;<em>Laetare&nbsp;<\/em>(de la alegr\u00eda), por comenzar as\u00ed la primera palabra del Introito de la Misa, es uno de los m\u00e1s c\u00e9lebres del a\u00f1o. Este d\u00eda, la Iglesia suspende las tristezas de Cuaresma; los cantos de la Misa s\u00f3lo hablan de la alegr\u00eda y el consuelo; el \u00f3rgano, mudo en los tres domingos precedentes, se hace o\u00edr hoy; el di\u00e1cono viste la dalm\u00e1tica, el subdi\u00e1cono la t\u00fanica; y se permite sustituir los ornamentos de color morado por los de rosa. Ya vimos, en el Adviento, practicar estos mismos ritos en el tercer domingo llamado&nbsp;<em>Gaudete<\/em>. Esta nota de alegr\u00eda que la Iglesia pone hoy en su Liturgia tiene por fin felicitar a sus hijos por su celo.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Ahora vamos a hablar de otro nombre que se ha dado al cuarto domingo de Cuaresma y que tiene relaci\u00f3n con la lectura del Evangelio que nos propone hoy la Iglesia. En efecto, a este domingo se le ha designado en muchos documentos antiguos con el nombre de domingo de&nbsp;<em>los cinco panes<\/em>. El milagro que recuerda este t\u00edtulo, a la vez que completa el ciclo de las instrucciones cuaresmales, se asocia a las alegr\u00edas de este d\u00eda. Perdemos de vista unos momentos la Pasi\u00f3n inminente del Hijo de Dios, para ocuparnos en el m\u00e1s grande de sus beneficios, pues en la figura de estos dones materiales multiplicados por el poder de Jes\u00fas, nuestra fe debe descubrir en este \u201cPan de vida bajado del cielo, que da la vida al mundo\u201d. La Pascua est\u00e1 cerca, dice el Evangelio y pocos d\u00edas m\u00e1s tarde nos dir\u00e1 el mismo Salvador: \u201cArdientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros\u201d. Antes de salir de este mundo para ir a su Padre, quiere saciar a estas turbas que se le han agregado a su paso, y para eso se dispone a invocar su gran poder. Con raz\u00f3n admir\u00e1is este poder creador a quien fue suficiente cinco panes y dos peces para alimentar cinco mil hombres, sobrando restos despu\u00e9s del banquete de tal modo que se pudieron llenar doce canastos. Un prodigio tan ruidoso basta sin duda para mostrar la misi\u00f3n de Jes\u00fas; sin embargo, esto no es m\u00e1s que una prueba de su poder, una figura de lo que va hacer pronto, y no una o dos veces, sino todos los d\u00edas, hasta la consumaci\u00f3n de los siglos; y no en provecho de cinco mil personas, sino de la multitud innumerable de sus fieles. Contad en la superficie de la tierra cu\u00e1ntos millones de cristianos participar\u00e1n del banquete Pascual; el mismo a quien vimos nacer en Bel\u00e9n,&nbsp;<em>Casa de Pan<\/em>, se nos va a dar en alimento, y esta comida divina jam\u00e1s se agotar\u00e1. Ser\u00e9is saciados como lo fueron vuestros padres y las generaciones que os sigan ser\u00e1n tambi\u00e9n llamadas a probar&nbsp;<em>cuan dulce es el Se\u00f1or<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas aliment\u00f3 en el desierto a estos hombres que son figuras de los cristianos, este pueblo ha abandonado el ruido de la ciudad para seguir a Jes\u00fas, deseando o\u00edr su palabra, no teme ni el hambre, ni la fatiga, y su audacia se ha visto recompensada. As\u00ed coronar\u00e1 el Se\u00f1or nuestros ayunos y abstinencias al final de este per\u00edodo del que ya hemos recorrido la mitad. Alegr\u00e9monos pues, y vivamos este d\u00eda confiando en nuestra pr\u00f3xima llegada al t\u00e9rmino. Llega el momento en que nuestra alma, sanada de Dios, ya no se queja de las fatigas del cuerpo, porque unidas a la compunci\u00f3n del coraz\u00f3n la han merecido un lugar de distinci\u00f3n en el inmortal fest\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia primitiva no dejaba de proponer a los fieles este milagro de la multiplicaci\u00f3n de los panes como emblema del inagotable alimento eucar\u00edstico; tambi\u00e9n se le encuentra con frecuencia en las pinturas de las catacumbas y en los bajorrelieves de los antiguos sarc\u00f3fagos cristianos, Los peces junto con los panes aparecen tambi\u00e9n en los antiguos monumentos de nuestra fe; los primeros cristianos ten\u00edan la costumbre de representar a Jesucristo simbolizado por el Pez, porque la palabra Pez en griego est\u00e1 formada de cinco letras y cada una es la primera de estas palabras: Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Este domingo, llamado&nbsp;Laetare&nbsp;(de la alegr\u00eda), por comenzar as\u00ed la primera palabra del Introito de la Misa, es uno de los m\u00e1s c\u00e9lebres del a\u00f1o. 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