{"id":371,"date":"2022-04-02T07:30:00","date_gmt":"2022-04-02T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=371"},"modified":"2022-03-19T19:57:17","modified_gmt":"2022-03-19T22:57:17","slug":"nuestra-madre-dolorosa-y-corredentora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/nuestra-madre-dolorosa-y-corredentora\/","title":{"rendered":"Nuestra Madre Dolorosa y Corredentora"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Virgen-Maria-99.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"360\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Virgen-Maria-99.jpg?resize=360%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-372\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Virgen-Maria-99.jpg?w=360&amp;ssl=1 360w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Virgen-Maria-99.jpg?resize=216%2C300&amp;ssl=1 216w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El sol va acerc\u00e1ndose a su ocaso; hay que encerrar en el sepulcro el cuerpo de quien es el autor de la vida. La madre concentra toda la energ\u00eda de su amor en un \u00faltimo beso y oprimida de un dolor inmenso como el mar, entrega este cuerpo adorable, a aquellos que despu\u00e9s de haberlo embalsamado, le deben encerrar bajo la piedra de la tumba. Se cierra el sepulcro y Mar\u00eda acompa\u00f1ada de Juan, su hijo adoptivo, y de Magdalena, seguida de los dos disc\u00edpulos que han asistido a las exequias, y de las santas mujeres, se internan en la ciudad maldita.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNo veremos nosotros en todo esto, nada m\u00e1s que el espect\u00e1culo de las aflicciones que ha padecido la madre de Jes\u00fas junto a la cruz de su hijo? \u00bfNo hab\u00eda sido intenci\u00f3n de Dios el haberla hecho asistir en persona a la muerte de su hijo? \u00bfPor qu\u00e9 no la ha arrancado de este mundo, como a Jos\u00e9, antes de que llegara el d\u00eda en que la muerte de Jes\u00fas deb\u00eda causar en su coraz\u00f3n una aflicci\u00f3n, que sobrepasara a todas aquellas que han padecido todas las madres despu\u00e9s del origen del mundo? Dios no lo ha hecho porque la nueva Eva ten\u00eda que desempe\u00f1ar un papel al pie del \u00e1rbol de la cruz. Del mismo modo que el Padre celestial requiri\u00f3 su consentimiento antes de enviar al Verbo Eterno a esta tierra, fueron requeridas la obediencia y abnegaci\u00f3n de Mar\u00eda para la inmolaci\u00f3n del Redentor. \u00bfNo era este hijo, que ella hab\u00eda concebido despu\u00e9s de haber consentido en el ofrecimiento divino, el bien m\u00e1s querido de esta madre incomparable? El cielo no se lo deb\u00eda de arrebatar sin que ella misma lo ofreciera.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 lucha tan terrible se entabl\u00f3 entonces en este coraz\u00f3n tan amante! \u00a1La injusticia, la crueldad de los hombres le arrancaba a su hijo! \u00bfC\u00f3mo ella, su madre, puede ratificar, con su consentimiento, la muerte de aquel a quien ama con doble amor, como a hijo y como a Dios? De otro lado, si Jes\u00fas no es inmolado, el g\u00e9nero humano permanecer\u00e1 presa de Satan\u00e1s, el pecado no ser\u00e1 reparado, y en vano ser\u00e1 ella madre de Dios. Sus honores y sus alegr\u00edas ser\u00e1n para ella sola, y nos abandonar\u00e1 por tanto a nuestra triste suerte. \u00bfQu\u00e9 har\u00e1, pues, la virgen de Nazaret, esa virgen que lleva un coraz\u00f3n tan grande; esa criatura siempre pura, cuyos afectos, jam\u00e1s se vieron tildados de ego\u00edsmo, que tan frecuentemente se filtra en las almas en que ha reinado el pecado original? Mar\u00eda por delicadeza para con los hombres, al unirse, al deseo de su hijo, que no vive sino para su salvaci\u00f3n, consigue un triunfo sobre s\u00ed misma; pronuncia por segunda vez su FIAT y consiente en la inmolaci\u00f3n de su hijo. No se lo exige la justicia de Dios; ella misma es quien lo cede; pero en cambio es elevada a un grado tal de grandeza, que jam\u00e1s pudo concebir en su humildad. Una uni\u00f3n inefable se establece entre la ofrenda del Verbo encarnado y la de Mar\u00eda; la sangre divina y las l\u00e1grimas de la madre corren mezcladas y se confunden para operar la redenci\u00f3n del g\u00e9nero humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Examinad ahora la conducta de esta madre y el valor que la anima. Bien distinto por cierto del de esta otra madre, de quien nos habla la Escritura, la infortunada Agar, que despu\u00e9s de haber procurado in\u00fatilmente saciar la sed de Ismael, asfixiado por el ardiente sol del desierto, se alej\u00f3 para no ver morir a su hijo; Mar\u00eda habi\u00e9ndose enterado de que el suyo ha sido condenado a muerte, se pone en pie y corre hasta que lo encuentra y le acompa\u00f1a hasta el lugar en que debe morir. Y \u00bfcu\u00e1l es su actitud al pie de la cruz de su hijo? \u00bfSe muestra desfallecida y abatida? \u00bfEl dolor inaudito que la oprime le han hecho acaso caer por tierra o en manos de los que la rodean? No; el Santo Evangelio contesta con una sola palabra a esta cuesti\u00f3n: \u201cMar\u00eda permanec\u00eda en pie&nbsp;<em>(stabat)&nbsp;<\/em>junto a la cruz\u201d. El sacrificador est\u00e1 de pie ante el altar, para ofrecer su sacrificio. Mar\u00eda deb\u00eda guardar actitud semejante. San Ambrosio, cuya alma tierna, y cuya profunda inteligencia de los misterios nos han transmitido rasgos tan preciosos acerca del car\u00e1cter de Mar\u00eda, lo dice todo en estas breves palabras: \u201cSe manten\u00eda en pie frente a la cruz, contemplando con sus maternales miradas las heridas de su hijo; esperando, no la muerte de su querido hijo, sino m\u00e1s bien la salvaci\u00f3n del mundo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed esta madre de dolores en circunstancias parecidas, lejos de maldecirnos, nos ama, sacrifica por nuestra salvaci\u00f3n hasta los gratos recuerdos de las horas de alegr\u00eda que hab\u00eda experimentado en su hijo. A pesar de los gritos de su coraz\u00f3n de madre, se le devuelve a su Padre como un tesoro confiado en dep\u00f3sito. La espada penetraba cada vez m\u00e1s profunda en su alma; mas nosotros estamos ya salvados; y, a pesar de que no fue m\u00e1s que una pura criatura,&nbsp;<strong>cooper\u00f3 con su Hijo a nuestra salvaci\u00f3n<\/strong>. \u00bfTenemos motivos para admirarnos, despu\u00e9s de esto, de que Jes\u00fas eligiera este mismo momento para proclamarla madre de los hombres, en la persona de Juan que nos representaba a todos? Nunca el coraz\u00f3n de Mar\u00eda se hab\u00eda sentido tan inclinado a nuestro favor. Que en adelante sea pues esta nueva Eva, la verdadera \u201cMadre de todos los vivientes\u201d. La espada que atraves\u00f3 su Inmaculado Coraz\u00f3n nos ha franqueado la entrada en \u00e9l. En el tiempo y en la eternidad, Mar\u00eda har\u00e1 extensivo a nosotros el amor que siente a su Hijo; porque acaba de o\u00edrle decir, que nosotros tambi\u00e9n en adelante lo seremos para ella.&nbsp;<strong>Por habernos rescatado, \u00c9l es nuestro Se\u00f1or; por haber cooperado tan generosamente a nuestro rescate, Ella es nuestra Se\u00f1ora<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu El sol va acerc\u00e1ndose a su ocaso; hay que encerrar en el sepulcro el cuerpo de quien es el autor de la vida. 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