{"id":380,"date":"2022-04-05T07:30:00","date_gmt":"2022-04-05T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=380"},"modified":"2022-03-20T19:10:34","modified_gmt":"2022-03-20T22:10:34","slug":"la-misma-hostia-que-la-de-la-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/la-misma-hostia-que-la-de-la-cruz\/","title":{"rendered":"La misma Hostia que la de la Cruz"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Misa-Tridentina-78.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"495\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Misa-Tridentina-78.jpg?resize=495%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-381\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Misa-Tridentina-78.jpg?w=495&amp;ssl=1 495w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Misa-Tridentina-78.jpg?resize=297%2C300&amp;ssl=1 297w\" sizes=\"auto, (max-width: 495px) 100vw, 495px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La sabidur\u00eda divina ha realizado en la Eucarist\u00eda una doble maravilla: la venida personal de Cristo a cada uno de sus rescatados para aplicarles todos los beneficios de la encarnaci\u00f3n y, para la Iglesia, un culto perpetuo de alabanza infinita. Hasta es sobre todo por la Iglesia que Jes\u00fas ha instituido la Eucarist\u00eda, a fin de que posea un sacrificio que contenga al Crucificado en el acto mismo de su oblaci\u00f3n sobre la cruz. Ninguna obra de la Iglesia militante alcanza la sublimidad de una Misa.<\/p>\n\n\n\n<p>Como para los otros dogmas cristianos, si se quiere entrar en una inteligencia profunda del sacrificio eucar\u00edstico, hay que saberlo relacionar con las perspectivas de la encarnaci\u00f3n redentora. Los dos misterios no hacen sino uno.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>La Misa ocupa, en la vida de la Iglesia, el mismo lugar central que el Calvario en la obra de nuestra redenci\u00f3n. Todo deriva de all\u00ed y all\u00ed se une como en el punto culminante del misterio de nuestra salvaci\u00f3n. En el momento del sacrificio eucar\u00edstico, el Hijo de Dios se ofrece otra vez a su Padre por su Iglesia, elev\u00e1ndola con \u00c9l, por \u00c9l y en \u00c9l hasta la Trinidad, y haciendo descender sobre ella los frutos de su inmolaci\u00f3n. La Misa: es Cristo Sacerdote y Hostia, ofreci\u00e9ndose a su Padre en medio de nosotros, para gloria infinita de la Trinidad y salvaci\u00f3n del mundo: id\u00e9ntico Sacerdote e id\u00e9ntica Hostia que los de la cruz, id\u00e9ntico sacrificio redentor perpetuado, efectos de salvaci\u00f3n, id\u00e9nticos sentimientos interiores en el alma del Crucificado. Cada vez que se celebra el santo sacrificio de la Misa, toda la obra redentora es la que se perpet\u00faa. Todo el misterio de nuestra salvaci\u00f3n en \u00e9l se encierra.<\/p>\n\n\n\n<p>La unidad del plan de la redenci\u00f3n nos proh\u00edbe disociar la eucarist\u00eda como sacrificio de la eucarist\u00eda como sacramento. La Iglesia, mediante su liturgia, nos urge a considerarlos siempre como dos aspectos complementarios de un mismo misterio:&nbsp;<strong>el sacramento y el sacrificio del altar<\/strong>. La doctrina sacramental es la llave del misterio eucar\u00edstico, la \u00fanica explicaci\u00f3n de la existencia en la Iglesia de un sacrificio permanente, que se identifica en sustancia con el de la cruz, permitiendo al Verbo encarnado, por sobre todas las condiciones hist\u00f3ricas, por sobre todas las leyes limitativas del espacio y del tiempo,&nbsp;<strong>mantenerse perpetuamente crucificado en medio de su Iglesia militante para salvarla<\/strong>. Sin recurrir a un plano sacramental, es imposible concebir c\u00f3mo estamos en presencia de la misma \u201cHostia\u201d, del mismo sacrificio redentor, de los mismos frutos, del mismo Sacerdote, de los mismos sentimientos en el alma de Cristo. S\u00f3lo el orden sacramental, por la referencia inmediata de su simbolismo eficaz,&nbsp;<strong>nos pone en presencia de la muerte de Cristo y nos entrega todo el misterio del Crucificado<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En el altar, como en el Calvario, Dios es nuestra Hostia. La fe nos da la seguridad de esta perpetua presencia del Crucificado. Las palabras sacramentales son enteramente claras:&nbsp;<em>\u201cHe aqu\u00ed mi cuerpo entregado por vosotros&#8230; He aqu\u00ed mi sangre derramada por vosotros y por la multitud de los hombres\u201d<\/em>. La Iglesia lo ense\u00f1a, el sacramento de la Eucarist\u00eda nos entrega toda la realidad de Cristo: su cuerpo, su sangre, su alma, su divinidad, todas las riquezas de su sacerdocio y de su gracia capital de Verbo encarnado. Sobre el altar es inmolada \u201cla misma hostia que sobre la cruz\u201d (Concilio de Trento). El sentido cristiano siempre ha cre\u00eddo firmemente que&nbsp;<strong>el sacrificio eucar\u00edstico contiene al Crucificado mismo<\/strong>.&nbsp;<strong>Los fieles lo saben; la Misa: es la misma v\u00edctima que la del Calvario<\/strong>, la inmolaci\u00f3n del cuerpo y de la sangre del Hijo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Cf. Marie Michel Philipon,&nbsp;<em>Los Sacramentos en la Vida Cristiana<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu La sabidur\u00eda divina ha realizado en la Eucarist\u00eda una doble maravilla: la venida personal de Cristo a cada uno de sus rescatados para aplicarles todos los beneficios de la encarnaci\u00f3n y, para la Iglesia, un &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/la-misma-hostia-que-la-de-la-cruz\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[127,21,68,20,144,29,133,91,71,156,131,31,55,73,53],"class_list":["post-380","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-doctrina-catolica","tag-fe","tag-formacion","tag-liturgia","tag-magisterio-de-la-iglesia-catolica","tag-misterios-sagrados","tag-ntro-senor-jesucristo","tag-redencion","tag-sacramentos","tag-sagrada-eucaristia","tag-sagrado-concilio-tridentino","tag-salvacion-eterna","tag-santa-misa","tag-santisima-trinidad","tag-union-con-dios"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-68","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/380","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=380"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/380\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":382,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/380\/revisions\/382"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=380"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=380"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=380"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}