{"id":384,"date":"2022-04-06T07:30:00","date_gmt":"2022-04-06T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=384"},"modified":"2022-03-24T19:46:29","modified_gmt":"2022-03-24T22:46:29","slug":"papas-santos-san-celestino-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/papas-santos-san-celestino-i\/","title":{"rendered":"Papas Santos &#8211; San Celestino I"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-San-Celestino-I-01.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"492\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-San-Celestino-I-01.jpg?resize=500%2C492&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-385\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-San-Celestino-I-01.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-San-Celestino-I-01.jpg?resize=300%2C295&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-San-Celestino-I-01.jpg?resize=305%2C300&amp;ssl=1 305w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El glorioso celador de la dignidad de la Madre de Dios, san Celestino, primero de este nombre, fue hijo de Prisco, romano, y naci\u00f3 en Campania, que es tierra de N\u00e1poles. Habiendo resplandecido a los ojos de todos por sus virtudes y sabidur\u00eda, le consagraron obispo de Ciro en la Siria y le honraron con el t\u00edtulo de cardenal de la Iglesia de Roma, y despu\u00e9s, por muerte de Bonifacio I, fue elegido con universal aplauso vicario de nuestro Se\u00f1or Jesucristo en la tierra. Este fue el santo Pont\u00edfice que envi\u00f3 al glorioso san Patricio a Irlanda, para que convirtiese aquellas gentes ciegas a la fe de Cristo, lo cual hizo san Patricio, con tan maravilloso suceso, que mereci\u00f3 ser llamado Ap\u00f3stol de aquella naci\u00f3n. Por este tiempo se quit\u00f3 la m\u00e1scara el diab\u00f3lico heresiarca Nestorio, el cual con boca sacr\u00edlega negaba la uni\u00f3n hipost\u00e1tica del Verbo eterno con la naturaleza humana en el vientre de la pur\u00edsima Virgen, y juntamente afirmaba que esta seren\u00edsima Reina de los \u00e1ngeles no hab\u00eda concebido y dado a luz a un hombre que juntamente era Dios, sino a un hombre puro; y que as\u00ed no se hab\u00eda de llamar Madre de Dios, sino Madre de Cristo, en quien reconoc\u00eda y confesaba dos personas, divina y humana, poniendo en estas tanta distinci\u00f3n como en las naturalezas. Contra este Luzbel que trajo a su error la tercera parte de las estrellas, arm\u00f3 el cielo a otro \u00e1ngel que fue san Celestino, el cual mand\u00f3 que se celebrase en el a\u00f1o 431 el concilio general de \u00c9feso, donde asisti\u00f3 como legado apost\u00f3lico el glorioso doctor y patriarca san Cirilo. All\u00ed fue condenada y anatematizada la herej\u00eda de Nestorio, y porque llamado, no quiso comparecer al concilio, ni retractarse, fue depuesto de la c\u00e1tedra de Constantinopla, y recluso en el monasterio de San Euprepio de Antioqu\u00eda, donde acab\u00f3 miserablemente su vida, llerr\u00e1ndosele de gusanos aquella lengua que tanto hab\u00eda blasfemado contra la Madre de Dios. Entonces a\u00f1adi\u00f3 la Iglesia, como art\u00edculo de fe, a la oraci\u00f3n ang\u00e9lica aquellas palabras: Santa Mar\u00eda, Madre de Dios, ruega por nosotros; y el pueblo con luminarias y regocijos, celebr\u00f3 la definici\u00f3n dogm\u00e1tica del m\u00e1s excelso t\u00edtulo de nuestra Se\u00f1ora. Finalmente habiendo el santo Pont\u00edfice Celestino logrado del emperador Teodosio que hiciese leyes para la observancia de las fiestas, y edificado y enriquecido muchos templos de Roma con gran magnificencia, a los ocho a\u00f1os de su pontificado, descans\u00f3 en la paz del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p><em>Reflexi\u00f3n:&nbsp;<\/em>No hagas ning\u00fan caso de los actuales imp\u00edos que tomando en su boca las antiguas blasfemias de Nestorio dicen que la Virgen Mar\u00eda no es Madre de Dios, porque no dio a su Hijo m\u00e1s que el ser de hombre, y no el ser de Dios. Responde t\u00fa que tampoco las madres humanas dan a sus hijos m\u00e1s que el cuerpo, y no obstante se llaman y son realmente madres de sus hijos animados y vivos aunque el alma no se la hayan dado ellas, sino Dios. As\u00ed, Mar\u00eda es Madre verdadera de Jesucristo Dios: porque aunque no le haya dado m\u00e1s que el ser de hombre, ese ser de hombre est\u00e1 divinamente unido en un solo compuesto personal con el ser de Dios. Pues, como dice el s\u00edmbolo Atanasiano, as\u00ed como el alma racional y el cuerpo forman un hombre, as\u00ed la divinidad y la humanidad constituyen una sola persona en Cristo. El compuesto que naci\u00f3 de Mar\u00eda es Dios; y por esta causa es y se llama Mar\u00eda, verdadera&nbsp;<em>Madre de Dios.&nbsp;<\/em>\u00bfVes ahora cuan sin fundamento es la blasfemia de los herejes?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Oraci\u00f3n:&nbsp;<\/em>Suplic\u00e1moste, Se\u00f1or, que nos hagas recomendables la intercesi\u00f3n de san Celestino papa, para que logremos por su protecci\u00f3n lo que no podemos alcanzar por nuestros propios merecimientos. Por Jesucristo, nuestro Se\u00f1or. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: P. Francisco de Paula Morell,&nbsp;<em>Flos Sanctorum de la Familia Cristiana<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu El glorioso celador de la dignidad de la Madre de Dios, san Celestino, primero de este nombre, fue hijo de Prisco, romano, y naci\u00f3 en Campania, que es tierra de N\u00e1poles. 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