{"id":387,"date":"2022-04-07T07:30:00","date_gmt":"2022-04-07T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=387"},"modified":"2022-03-24T19:47:52","modified_gmt":"2022-03-24T22:47:52","slug":"el-mismo-sacrificio-que-el-de-la-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/el-mismo-sacrificio-que-el-de-la-cruz\/","title":{"rendered":"El mismo Sacrificio que el de la Cruz"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Cruz-13.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"228\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Cruz-13.jpg?resize=500%2C228&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-388\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Cruz-13.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Cruz-13.jpg?resize=300%2C137&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Tocamos aqu\u00ed el punto m\u00e1s misterioso y, a la vez, m\u00e1s consolador del misterio de la Misa: su identidad sustancial con el sacrificio de la Cruz, sin otra diferencia que la del modo de oblaci\u00f3n; cruenta en el Calvario, sacramental e incruenta en el altar. Para explicar este problema, que sigue siendo un misterio, se ha recurrido a mil hip\u00f3tesis diversas. Sin embargo la verdad es una. La Iglesia la busca tradicionalmente en el car\u00e1cter&nbsp;<em>representativo&nbsp;<\/em>del sacrificio eucar\u00edstico con relaci\u00f3n a la cruz. Habr\u00eda llegado ya el tiempo de acallar todos esos esfuerzos de imaginaci\u00f3n, a menudo rid\u00edculos, de los te\u00f3logos de la contrarreforma para tratar de encontrar en la inmolaci\u00f3n eucar\u00edstica los elementos de una inmolaci\u00f3n real. Es precisamente el car\u00e1cter propio del sacrificio eucar\u00edstico ser un sacrificio verdadero sin inmolaci\u00f3n real: habiendo bastado y ampliamente, para la redenci\u00f3n del mundo, la \u00fanica oblaci\u00f3n cruenta del Calvario. No hay por qu\u00e9 renovar esta muerte, ni buscar la equivalencia de un sacrificio de orden natural y de un nuevo martirio en la carne de Cristo.&nbsp;<em>\u201cEl Cristo resucitado ya no muere m\u00e1s\u201d<\/em>. Su cuerpo en adelante impasible e inmortal, su vida bienaventurada y su estado de gloria op\u00f3nense a todo lo que signifique disminuci\u00f3n de grandeza o de gozo. El Cristo de la eternidad permanece presente ante la majestad del Padre en una felicidad beatifica y una gloria inamisible. Ahora bien, al Cristo del Cielo es a quien poseemos en la Hostia con todas sus propiedades gloriosas, al Cristo de la Hostia y al Cristo de la gloria en el mismo deslumbramiento de una vida sin fin,&nbsp;<em>no es otro, pero de otra manera<\/em>. No es pues directamente por el lado de la persona de Jes\u00fas que debemos buscar la soluci\u00f3n del enigma eucar\u00edstico. Se ha de desechar en absoluto toda explicaci\u00f3n por asimilaci\u00f3n a un sacrificio de orden natural. Cristo eucar\u00edstico permanece invulnerable, inmortal e impasible. S\u00f3lo la luz del Evangelio puede hacernos entrar en este \u201cmisterio de fe\u201d.&nbsp;<em>Oblaci\u00f3n e inmolaci\u00f3n: todo acaece en el plano sacramental<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de un minucioso estudio de la historia de las opiniones sin n\u00famero de la contrarreforma y de las m\u00e1s extravagantes sutilezas dial\u00e9cticas acerca de la esencia del sacrificio de la misa, el te\u00f3logo experimenta un verdadero descanso de esp\u00edritu volviendo, en la pureza de la fe, a esta intuici\u00f3n simple y decisiva del pensamiento cristiano sobre este \u201csacramento de nuestra redenci\u00f3n\u201d. Cu\u00e1nto aprecia \u00e9l la genial sencillez de un Santo Tom\u00e1s de Aquino, eco fiel en este punto de la m\u00e1s segura tradici\u00f3n cat\u00f3lica, que conduce todas sus explicaciones sobre el sacrificio eucar\u00edstico a una vista fundamental, de la que ya no se apartar\u00e1: \u201cUn sacramento cuyo rito constituye una inmolaci\u00f3n\u201d. El santo Doctor, como se sabe, establece su teolog\u00eda de la misa, sin dejar el orden sacramental. As\u00ed como la efusi\u00f3n real de la sangre redentora, ofrecida por Cristo, constituye lo esencial del sacrificio de la cruz, as\u00ed el rito de la doble consagraci\u00f3n, que expresa y realiza la separaci\u00f3n sacramental del cuerpo y de la sangre de Cristo, constituye toda la esencia del sacrificio eucar\u00edstico ofrecido en la Iglesia por ministerio de los sacerdotes en el nombre y por la persona de Cristo: el mismo Sacerdote, la misma v\u00edctima, la misma inmolaci\u00f3n, efusi\u00f3n de la misma sangre: el altar perpet\u00faa en sustancia el mismo sacrificio redentor.<\/p>\n\n\n\n<p>El car\u00e1cter nuevo del sacrificio del altar le viene totalmente del orden sacramental.&nbsp;<strong>El rito sacrifical de la eucarist\u00eda es la representaci\u00f3n m\u00e1s expresiva, el sacramento m\u00e1s perfecto de la Pasi\u00f3n de Cristo, que contiene, en virtud de la eficacia de las f\u00f3rmulas sacramentales, al Crucificado mismo<\/strong>. Este rito simb\u00f3lico de la doble consagraci\u00f3n expresa y realiza sacramentalmente esta efusi\u00f3n de la sangre de Cristo. Ello basta para constituir un nuevo orden de cosas, perpetuando a trav\u00e9s de todas las misas el \u00fanico sacrificio redentor del Calvario. El sacrificio eucar\u00edstico tiene su esencia en la oblaci\u00f3n y la inmolaci\u00f3n ritual del sacramento de nuestra redenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La consagraci\u00f3n, separando sacramentalmente al cuerpo de la sangre, pone a Cristo en forma de v\u00edctima, como en la Cruz. Toda la redenci\u00f3n est\u00e1 ah\u00ed bajo un modo sacramental. Todo el realismo hist\u00f3rico del sacrificio cruento h\u00e1cese presente bajo un modo nuevo, creado por Dios para comunicar a los hombres, a trav\u00e9s de siglos, los beneficios de la redenci\u00f3n, para establecer el contacto de cada una de nuestras almas con su Salvador y perpetuar en sustancia el \u00fanico sacrificio de la cruz, que reconcili\u00f3 al mundo con Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Marie Michel Philipon,&nbsp;<em>Los Sacramentos en la Vida Cristiana<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Tocamos aqu\u00ed el punto m\u00e1s misterioso y, a la vez, m\u00e1s consolador del misterio de la Misa: su identidad sustancial con el sacrificio de la Cruz, sin otra diferencia que la del modo de oblaci\u00f3n; &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/el-mismo-sacrificio-que-el-de-la-cruz\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[127,51,21,59,29,132,81,91,122,71,156,55,119,157],"class_list":["post-387","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-doctrina-catolica","tag-espiritualidad","tag-fe","tag-gloria-de-dios","tag-misterios-sagrados","tag-pasion-de-ntro-senor-jesucristo","tag-presencia-de-dios","tag-redencion","tag-sacerdocio","tag-sacramentos","tag-sagrada-eucaristia","tag-santa-misa","tag-tradicion","tag-verdad"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-6f","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/387","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=387"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/387\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":389,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/387\/revisions\/389"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=387"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=387"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=387"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}