{"id":390,"date":"2022-04-08T07:30:00","date_gmt":"2022-04-08T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=390"},"modified":"2022-03-25T19:01:58","modified_gmt":"2022-03-25T22:01:58","slug":"la-compasion-de-santa-maria-junto-a-la-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/la-compasion-de-santa-maria-junto-a-la-cruz\/","title":{"rendered":"La Compasi\u00f3n de Santa Mar\u00eda junto a la Cruz"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Virgen-de-los-Dolores-46.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"334\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Virgen-de-los-Dolores-46.jpg?resize=334%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-391\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Virgen-de-los-Dolores-46.jpg?w=334&amp;ssl=1 334w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Virgen-de-los-Dolores-46.jpg?resize=200%2C300&amp;ssl=1 200w\" sizes=\"auto, (max-width: 334px) 100vw, 334px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\"><strong>La Compasi\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora.<\/strong>&nbsp;La piedad ha consagrado de una manera especial este d\u00eda a la memoria de los dolores que Mar\u00eda sufri\u00f3 al pie de la cruz de su divino Hijo. La siguiente semana est\u00e1 consagrada toda entera a la celebraci\u00f3n de los misterios de la Pasi\u00f3n del Salvador; y aunque el recuerdo de Mar\u00eda compaciente tambi\u00e9n se halle presente en el coraz\u00f3n del fiel, que sigue piadosamente todos los actos de este drama, los dolores del Redentor, el espect\u00e1culo que forman la misericordia y la justicia divinas uni\u00e9ndose para obrar nuestra redenci\u00f3n, preocupan con demasiada viveza el pensamiento, para que sea posible honrar, como se merece, el misterio de la participaci\u00f3n de Mar\u00eda en los padecimientos de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Para comprender mejor el objeto y para dedicar en este d\u00eda a la Madre de Dios y de los hombres, las alabanzas que la son debidas, debemos acordarnos que Dios ha querido, en los designios de su infinita sabidur\u00eda, asociar a Mar\u00eda, de todos los modos, a la regeneraci\u00f3n del g\u00e9nero humano. Este misterio presenta una aplicaci\u00f3n de la ley que nos revela toda la grandeza del plan divino; nos muestra una vez m\u00e1s al Salvador hiriendo el orgullo de Satan\u00e1s por el d\u00e9bil brazo de una mujer. En la obra de nuestra salvaci\u00f3n hallamos tres intervenciones de Mar\u00eda, tres circunstancias en que&nbsp;<strong>Ella es llamada a unir su acci\u00f3n a la del mismo Dios<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera en la Encamaci\u00f3n del Verbo que no se encarn\u00f3 en ella, sino despu\u00e9s de su consentimiento, por un solemne Fiat que salv\u00f3 al mundo. La segunda en el Sacrificio de Jesucristo en el Calvario al que ella asiste para participar en la ofrenda expiatoria; la tercera el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, en que recibe al Esp\u00edritu Santo, como le recibieron los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles, para contribuir as\u00ed eficazmente al establecimiento de la Iglesia. En la fiesta de la Anunciaci\u00f3n, vimos la parte que tom\u00f3 la Virgen de Nazaret en el acto m\u00e1s grande que Dios ha querido realizar para su gloria y para el rescate y santificaci\u00f3n del g\u00e9nero humano. Hoy nos toca examinar la parte que corresponde a Mar\u00eda en el misterio de la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas; exponer los dolores que ha sufrido junto a la cruz; los nuevos t\u00edtulos que ha conquistado para nuestro filial reconocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esta confianza, oh Madre afligida, venimos hoy a rendirte con la Santa Iglesia nuestro filial homenaje. Jes\u00fas, el fruto de tu vientre, fue concebido por Ti sin dolor; nosotros, hijos tuyos por adopci\u00f3n, hemos penetrado en tu coraz\u00f3n por la espada. \u00a1Amadnos, pues,&nbsp;<strong>oh Mar\u00eda, corredentora de los hombres<\/strong>! \u00bfY c\u00f3mo no hemos de reputar nosotros, como seguro, el amor tan generoso de tu coraz\u00f3n, cuando sabemos que para nuestra salvaci\u00f3n, te has unido al sacrificio de tu Jes\u00fas? \u00bfQu\u00e9 pruebas no nos has dado constantemente de tu ternura maternal, t\u00fa que eres reina de misericordia, refugio de pecadores, abogada infatigable de todas nuestras miserias? D\u00edgnate, oh madre, vigilar sobre nosotros. Conc\u00e9denos el poder sentir y gustar la dolorosa pasi\u00f3n de tu Hijo. Se ha realizado en tu presencia; has tenido parte en ella. Haznos penetrar todos los misterios para que nuestras almas rescatadas con la sangre de Jes\u00fas y rociados con tus l\u00e1grimas, se conviertan al Se\u00f1or y se mantengan firmes en su servicio.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Oh Madre afligida! No quiero dejaros llorar sola; quiero unir mis l\u00e1grimas a las vuestras. Por lo mismo os suplico que me conced\u00e1is la gracia de acordarme continuamente de la Pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo y de la vuestra, para que con estos recuerdos, emplee todos los d\u00edas de mi vida en llorar sobre vuestros dolores y mis pecados. \u00a1Oh Madre del Redentor! Haced que estos Dolores me inspiren una entera confianza en la hora de mi muerte para no desesperarme a la vista de mis pecados, que me obtengan del don de la perseverancia final y el Para\u00edso, en donde en vuestra compa\u00f1\u00eda cantar\u00e9 las infinitas misericordias de Dios. Am\u00e9n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Cf. Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu La Compasi\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora.&nbsp;La piedad ha consagrado de una manera especial este d\u00eda a la memoria de los dolores que Mar\u00eda sufri\u00f3 al pie de la cruz de su divino Hijo. 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