{"id":414,"date":"2022-04-16T07:30:00","date_gmt":"2022-04-16T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=414"},"modified":"2022-03-30T12:41:47","modified_gmt":"2022-03-30T15:41:47","slug":"el-santo-y-grandioso-sabado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/el-santo-y-grandioso-sabado\/","title":{"rendered":"El Santo y grandioso S\u00e1bado"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Depositado-en-el-sepulcro-01.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"378\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Depositado-en-el-sepulcro-01.jpg?resize=378%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-415\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Depositado-en-el-sepulcro-01.jpg?w=378&amp;ssl=1 378w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/bl-Depositado-en-el-sepulcro-01.jpg?resize=227%2C300&amp;ssl=1 227w\" sizes=\"auto, (max-width: 378px) 100vw, 378px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La noche ha pasado sobre el sepulcro en que descansa el cuerpo del Hombre-Dios. Pero si la muerte triunfa en el fondo de esta gruta silenciosa; si tiene entre sus lazos a Aquel que da la vida a todos los seres, su triunfo ser\u00e1 muy corto; en vano velan los soldados a la entrada de la tumba; no podr\u00e1 retener al divino cautivo cuando emprenda su vuelo. Los santos \u00e1ngeles adoran con profundo respeto el cuerpo inanimado de Aquel cuya sangre va a \u201cpurificar al cielo y a la tierra\u201d. Este cuerpo separado del alma durante un corto instante ha permanecido unido al Verbo; el alma que moment\u00e1neamente ces\u00f3 de animarle, no perdi\u00f3 tampoco su uni\u00f3n con la persona del Hijo de Dios. La divinidad permanece unida incluso con la sangre derramada en el Calvario y que debe entrar de nuevo en las venas del Hombre-Dios, en el momento de su pr\u00f3xima resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Acerqu\u00e9monos a esa tumba y veneremos nosotros tambi\u00e9n los restos del Hijo de Dios. Ahora conoceremos los efectos del pecado. \u201cPor el pecado ha entrado la muerte en el mundo, y se ha comunicado a todos los hombres\u201d. Jesucristo, \u201cque no conoci\u00f3 el pecado\u201d permiti\u00f3 sin embargo a la muerte extender sobre \u00c9l su dominio, con el fin de disminuir en nosotros la repugnancia que hacia ella profesamos y de devolvernos, una vez resucitado, la inmortalidad que el pecado nos hab\u00eda arrebatado. En su Encarnaci\u00f3n se hab\u00eda dignado tomar \u201cla forma de esclavo\u201d; en este misterio se ha humillado todav\u00eda m\u00e1s. \u00a1Vedle muerto en una tumba! Si este espect\u00e1culo nos revela el afrentoso poder de la muerte, nos muestra a\u00fan en mayor grado el inmenso e incomprensible amor que Dios tiene para con el hombre. Este amor no ha retrocedido ante ning\u00fan exceso; y por esto podemos decir que, si el Hijo de Dios se ha bajado fuera de toda medida, nosotros hemos sido tanto m\u00e1s glorificados por sus humillaciones. Que esto nos lleve a amar esa tumba en la cual debemos nosotros nacer a la vida; y despu\u00e9s de haberle dado gracias por haber querido morir por nosotros en la cruz, agradezcamos asimismo el haber aceptado por nosotros la humillaci\u00f3n del sepulcro.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajemos ahora a Jerusal\u00e9n y visitemos a la Madre de los dolores. La noche ha pasado tambi\u00e9n por su coraz\u00f3n, y las escenas de la jornada no han cesado de asaltar su memoria. Su Hijo ha sido pisoteado por los hombres, mientras ella ve\u00eda correr su sangre. \u00a1Cu\u00e1ntas l\u00e1grimas no ha derramado ella durante estas largas horas; y, sin embargo, Jes\u00fas no le ha sido a\u00fan devuelto! Junto a ella Magdalena, completamente desecha por las sacudidas y empujones recibidos en las calles de Jerusal\u00e9n y en el Calvario, est\u00e1 muda de dolor. Juan, el hijo adoptivo, el amado de Jes\u00fas, llora por el Hijo y por la Madre. Los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles van visitando uno a uno esta mansi\u00f3n de dolor. La Santa Iglesia, en el oficio de esta noche, nos sugiere algunas ideas de lo que debieron ser las conversaciones de estos hombres que han sido tan atrozmente conmovidos por tan terrible cat\u00e1strofe. \u201cAs\u00ed muere el justo, dicen ellos, y nadie se conmueve; es arrebatado de en medio de la iniquidad; semejante a un cordero no ha abierto su boca; ha muerto rodeado de angustia; mas su memoria se conserva en paz\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El Esp\u00edritu Santo, dice hablando de la mujer fuerte: \u201cDurante la noche su l\u00e1mpara no se extingue\u201d; este pensamiento se cumple hoy de modo especial en la Madre de Jes\u00fas. Su coraz\u00f3n no sucumbe, porque sabe que la tumba ha de devolver a la vida a su Hijo. La fe en la Resurrecci\u00f3n del Salvador, esta fe sin la cual, como dice el Ap\u00f3stol: \u201cNuestra religi\u00f3n ser\u00e1 vana\u201d, est\u00e1, por decirlo as\u00ed, concentrada en el alma de Mar\u00eda. La Madre de la Sabidur\u00eda conserva este dep\u00f3sito precioso; y del mismo modo que ella llev\u00f3 en su seno a Aquel que no pueden contener el cielo y la tierra, as\u00ed en este d\u00eda, a causa de su firme creencia en las palabras de su Hijo, est\u00e1 concentrada en s\u00ed misma toda la Iglesia. \u00a1Sublime jornada la del S\u00e1bado Santo que, en medio de todas sus tristezas, viene a enaltecer todav\u00eda a la Madre de Dios! La Santa Iglesia guardar\u00e1 siempre su recuerdo; y por esto, queriendo consagrar a su Reina un d\u00eda especial en cada semana, le ha dedicado el S\u00e1bado.<\/p>\n\n\n\n<p>Ha llegado la hora de dirigirse a la casa de Dios. Conservemos el recuerdo de lo que acabamos de sentir en el sepulcro as\u00ed como a los pies de la Madre de los dolores y dispongamos nuestras almas a las alegr\u00edas que la fe nos ha de preparar.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu La noche ha pasado sobre el sepulcro en que descansa el cuerpo del Hombre-Dios. 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