{"id":449,"date":"2022-04-27T07:30:00","date_gmt":"2022-04-27T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=449"},"modified":"2022-04-21T11:38:30","modified_gmt":"2022-04-21T14:38:30","slug":"la-misa-atropellada-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/la-misa-atropellada-i\/","title":{"rendered":"La Misa atropellada (I)"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/bl-Agonia-en-el-Huerto-16.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"434\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/bl-Agonia-en-el-Huerto-16.jpg?resize=500%2C434&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-450\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/bl-Agonia-en-el-Huerto-16.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/bl-Agonia-en-el-Huerto-16.jpg?resize=300%2C260&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/bl-Agonia-en-el-Huerto-16.jpg?resize=346%2C300&amp;ssl=1 346w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La Misa es la obra m\u00e1s santa y divina que se puede ejecutar. Por eso, como se\u00f1ala el Concilio de Trento hay que poner todo cuidado y solicitud para celebrarla con la mayor pureza interior y con las mayores muestras exteriores de piedad y devoci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Dice tambi\u00e9n el Concilio que la maldici\u00f3n fulminada por Jerem\u00edas contra&nbsp;<em>\u201cquien hace la obra de Yahv\u00e9 con negligencia\u201d&nbsp;<\/em>se aplica precisamente a los sacerdotes que celebran con irreverencia la Misa. Es entre todas, la m\u00e1s grande y elevada de cuantas acciones pueda ejecutar el hombre para honrar a su Creador. Y a\u00f1ade que dif\u00edcilmente puede cometerse semejante irreverencia sin incurrir en manifiesta impiedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Dice San Juan Cris\u00f3stomo,&nbsp;<em>\u201ctodos los sacerdotes tendr\u00edan que separarse del altar transformados por los ardores del amor divino, y a modo de leones que causaran espanto al propio infierno\u201d.&nbsp;<\/em>Sin embargo no es esto lo que suele acontecer, sino que la mayor parte de los sacerdotes se retiran del altar siempre m\u00e1s tibios, m\u00e1s impacientes, soberbios, \u00e1vidos y pegados al inter\u00e9s, a la estima propia y a los placeres terrenos.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Por esto se ven celebrar tantas veces la Misa de modo tan irreverente y con maneras tan deplorables.<\/p>\n\n\n\n<p>El sacerdote ha de conducirse en la celebraci\u00f3n de la Misa con la reverencia debida a tan grande sacrificio, prestar atenci\u00f3n a las palabras de la Misa y luego, observar exactamente las ceremonias prescriptas por las r\u00fabricas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo que hace al cumplimiento de las ceremonias prescriptas por las r\u00fabricas en la celebraci\u00f3n de la Misa, San P\u00edo V, en la Bula colocada al principio del misal, ordena&nbsp;<em>\u201cformalmente y en virtud de santa obediencia que se celebre la Misa seg\u00fan el rito del Misal, observando las ceremonias, el rito y cada una de las reglas all\u00ed formalmente trazadas\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Raz\u00f3n tiene, por tanto, el P. Su\u00e1rez en decir que no se puede excusar de pecado venial la omisi\u00f3n de cualquier ceremonia prescrita por las r\u00fabricas, como una bendici\u00f3n, una genuflexi\u00f3n, una inclinaci\u00f3n y otras ceremonias semejantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Desempe\u00f1ar mal las ceremonias prescriptas equivale a omitirlas. Dicen com\u00fanmente los doctores, que quien omite las ceremonias de la Misa en cantidad notable, aun cuando fuesen de las menos importantes, no se excusar\u00edan de falta grave, porque tales omisiones repetidas en el mismo sacrificio se unen y constituyen materia grave, ya que tal acumulamiento forma grave irreverencia contra el Santo Sacrificio.<\/p>\n\n\n\n<p>Al ver c\u00f3mo celebran tantos sacerdotes, con tal atropello de las ceremonias, ser\u00eda preciso llorar, y llorar l\u00e1grimas de sangre. Se les podr\u00eda aplicar muy bien lo que Clemente Alejandrino dec\u00eda de los sacerdotes paganos que convert\u00edan el cielo en una comedia y a Dios en un objeto de comedia:&nbsp;<em>\u201c\u00a1Oh impiedad, hicisteis del cielo una escena de teatro, y Dios no es para vosotros sino un histri\u00f3n m\u00e1s!\u201d.&nbsp;<\/em>Pero \u00bfqu\u00e9 digo comedia? Si estos desgraciados tuvieran que representar el papel de c\u00f3micos, \u00a1que atentos estar\u00edan a ello!<\/p>\n\n\n\n<p>Y \u00bfcu\u00e1l es la atenci\u00f3n que ponen en la celebraci\u00f3n de la Misa? Palabras mutiladas, genuflexiones a medio hacer, que m\u00e1s bien parecen actos de desprecio que de reverencia, bendiciones cuyas cruces no se sabe qu\u00e9 quieren significar, modos de gesticular en el altar que excitan la hilaridad. Despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n tocan la sagrada hostia y el c\u00e1liz consagrado como si fuera un trozo de pan y un vaso de vino, mezclan desordenadamente las palabras con las ceremonias, anteponiendo unas a otras antes del tiempo destinado para cada una. En resumen: que toda su celebraci\u00f3n no es, desde el principio hasta el fin, m\u00e1s que un c\u00famulo confuso de des\u00f3rdenes e irreverencias. Grave insulto al Sant\u00edsimo Sacramento. \u00bfDe d\u00f3nde se desprende todo esto? De la ignorancia de las r\u00fabricas, que se ignoran y no se intentan aprender. Ser\u00eda bueno que hubiera siempre alguien que les murmurase al o\u00eddo lo que el Maestro Juan de \u00c1vila dijo subiendo al altar en que celebraba cierto sacerdote por este estilo:&nbsp;<em>\u201cTr\u00e1telo bien, que es Hijo de buen Padre\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: San Alfonso Mar\u00eda de Ligorio,&nbsp;<em>La misa atropellada<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu La Misa es la obra m\u00e1s santa y divina que se puede ejecutar. 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