{"id":465,"date":"2022-05-02T07:30:00","date_gmt":"2022-05-02T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=465"},"modified":"2022-04-30T19:47:21","modified_gmt":"2022-04-30T22:47:21","slug":"el-modelo-de-nazaret","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/el-modelo-de-nazaret\/","title":{"rendered":"El Modelo de Nazaret"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/bl-Sagrada-Familia-43.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"334\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/bl-Sagrada-Familia-43.jpg?resize=334%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-466\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/bl-Sagrada-Familia-43.jpg?w=334&amp;ssl=1 334w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/bl-Sagrada-Familia-43.jpg?resize=200%2C300&amp;ssl=1 200w\" sizes=\"auto, (max-width: 334px) 100vw, 334px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Todos los cristianos son hijos de la Iglesia. Esta santa y dulc\u00edsima Madre, da a las almas, con el Bautismo, aquella misteriosa participaci\u00f3n en la naturaleza divina, que se llama la gracia, y despu\u00e9s de haberlos de este modo engendrado a la vida sobrenatural, no les abandona, sino que les procura, mediante los sacramentos, el alimento que mantendr\u00e1 y desarrollar\u00e1 su vida. As\u00ed se la puede comparar con Mar\u00eda, Nuestra Se\u00f1ora, de la cual tom\u00f3 el Verbo la naturaleza humana, y que luego sostuvo y aliment\u00f3 la vida de \u00e9ste con sus cuidados maternos. Ahora bien, en cada uno de los hijos de la Iglesia debe estar formado Cristo, y todos deben tender a crecer&nbsp;<em>\u201chasta ser hombres perfectos, a la medida de la edad plena de Cristo\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Mas \u00bfqui\u00e9n velar\u00e1 sobre esta Madre y sobre este Jes\u00fas? Ya lo hab\u00e9is comprendido; aquel que hace veinte siglos fue llamado a ser el esposo de Mar\u00eda, el padre legal de Jes\u00fas, el jefe de la Sagrada Familia. \u00a1Y qu\u00e9 solicitud puso en cumplir una misi\u00f3n tan sublime! Bien quisi\u00e9ramos saber sus m\u00e1s menudas circunstancias; pero este predilecto de la confianza divina, que deb\u00eda servir como de velo al doble misterio de la encarnaci\u00f3n del Verbo y de la maternidad virginal de Mar\u00eda, parece quedar en su vida terrena como envuelto en una sombra. Sin embargo, los raros y breves pasajes en los que el Evangelio habla de \u00e9l, bastan para mostrar qu\u00e9 cabeza de familia fue San Jos\u00e9, qu\u00e9 modelo y qu\u00e9 patrono especial es, por lo tanto, para los j\u00f3venes esposos.<\/p>\n\n\n\n<p>Custodio fidel\u00edsimo del precioso dep\u00f3sito confiado a \u00e9l por Dios, Mar\u00eda y su Divino Hijo, \u00e9l velaba, ante todo, sobre, su vida material. Cuando, para obedecer al edicto de Augusto, parti\u00f3 para hacerse inscribir sobre el registro del censo en la ciudad de David llamada Bel\u00e9n, no quiso dejar sola en Nazaret a su esposa Virgen, a punto de ser madre de Dios. A falta de m\u00e1s particularidades en los textos evang\u00e9licos, las almas piadosas gustan de imaginarse m\u00e1s \u00edntimamente los cuidados que entonces le prodig\u00f3 a ella y despu\u00e9s al Ni\u00f1o reci\u00e9n nacido. Le ven dirigirse en vano a parientes y amigos; y en fin, rechazado de todos, esforzarse por poner al menos un poco de orden y de limpieza en la cueva. Ya lo tenemos sosteniendo entre sus manos viriles las manecitas, temblorosas de fr\u00edo, del peque\u00f1o Jes\u00fas, para calentarlo. Un poco m\u00e1s tarde, habiendo o\u00eddo del \u00e1ngel que su tesoro estaba amenazado, \u201ctom\u00f3 de noche al Ni\u00f1o y a su Madre\u201d, y por arenosos caminos, apartando del sendero zarzas y pe\u00f1ascos, los condujo a Egipto. All\u00ed trabaj\u00f3 duramente para alimentarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo una nueva orden del cielo, probablemente dos a\u00f1os despu\u00e9s, los volvi\u00f3 a conducir, a costa de las mismas fatigas, a Galilea, a la ciudad de Nazaret. Aqu\u00ed ense\u00f1aba a Jes\u00fas, divino aprendiz, el manejo de la sierra y el cepillo, sal\u00eda al trabajo fuera del techo familiar y volv\u00eda a \u00e9l por la tarde para ver de nuevo a los dos seres queridos que le esperaban en el umbral con una sonrisa, y con los cuales se sentaba en torno a la peque\u00f1a mesa para la frugal comida. Asegurar a la esposa y a los hijos el pan cotidiano, es el cuidado m\u00e1s urgente del padre de familia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la providencia que condujo de la mano al antiguo Jos\u00e9 cuando, entregado y vendido por sus hermanos, fue primero esclavo para venir a ser luego el superintendente y se\u00f1or de toda la tierra de Egipto y nutridor de su familia; la providencia que gui\u00f3 al segundo Jos\u00e9 en aquel mismo pa\u00eds a donde lleg\u00f3 privado de todo, sin conocer ni los habitantes, ni las costumbres, ni la lengua, y de donde, no obstante todo esto, retorn\u00f3 sano y salvo con Mar\u00eda, siempre activa, y Jes\u00fas que crec\u00eda en sabidur\u00eda, en edad y en gracia; la providencia, \u00bfno tendr\u00e1 hoy la misma compasiva bondad, el mismo ilimitado poder? Ah, tememos muchas veces que los hombres olviden las palabras de Nuestro Se\u00f1or en el Evangelio: \u201cBuscad en primer lugar el reino de Dios y su justicia, y todo lo dem\u00e1s se os dar\u00e1 por a\u00f1adidura\u201d, dad a Dios animosa y lealmente lo que \u00c9l tiene derecho a esperar de vosotros: todo el esfuerzo personal posible, la obediencia que se le debe como a Se\u00f1or supremo, la confianza hacia \u00c9l como hacia el mejor de los padres. Entonces podr\u00e9is contar con lo que esper\u00e1is de \u00c9l, y que \u00c9l prometi\u00f3 cuando dijo: \u201cmirad los p\u00e1jaros del aire, mirad los lirios del campo; y no teng\u00e1is cuidado por el d\u00eda de ma\u00f1ana\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Saber pedir a Dios lo que se necesite, es el secreto de la oraci\u00f3n y de su poder, y es tambi\u00e9n una ense\u00f1anza que os da San Jos\u00e9. La fidelidad de la Sagrada Familia a la observancia de las pr\u00e1cticas religiosas, nos ha sido expl\u00edcitamente atestiguada, aunque no hab\u00eda ninguna necesidad de ello, cuando por ejemplo San Lucas nos cuenta que Jes\u00fas iba con Mar\u00eda y Jos\u00e9 al templo de Jerusal\u00e9n por la Pascua, seg\u00fan la costumbre de aquella fiesta. Es, pues, f\u00e1cil y dulce representarnos esta Sagrada Familia en Nazaret, a la hora de la acostumbrada oraci\u00f3n. En el alba dorada o el viol\u00e1ceo crep\u00fasculo de Palestina, sobre la peque\u00f1a terraza de su casita blanca, vueltos hacia Jerusal\u00e9n, Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9, est\u00e1n de rodillas; Jos\u00e9, como cabeza de familia, recita la oraci\u00f3n; pero es Jes\u00fas quien la inspira, y Mar\u00eda une su dulce voz a la grave del santo patriarca.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: S.S. P\u00edo XII,&nbsp;<em>Discurso del 10 de Abril de 1940<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Todos los cristianos son hijos de la Iglesia. 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