{"id":471,"date":"2022-05-04T07:30:00","date_gmt":"2022-05-04T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=471"},"modified":"2022-05-01T19:05:12","modified_gmt":"2022-05-01T22:05:12","slug":"la-mision-de-una-madre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/la-mision-de-una-madre\/","title":{"rendered":"La Misi\u00f3n de una madre"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Virgen-Maria-A01.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"399\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Virgen-Maria-A01.jpg?resize=399%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-472\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Virgen-Maria-A01.jpg?w=399&amp;ssl=1 399w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Virgen-Maria-A01.jpg?resize=239%2C300&amp;ssl=1 239w\" sizes=\"auto, (max-width: 399px) 100vw, 399px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Oh madre, ilustre entre todas las madres: la cristiandad honra en ti a uno de los tipos m\u00e1s perfectos de la humanidad regenerada por Cristo. Antes del Evangelio, en aquellos siglos en que la mujer estaba envilecida, la maternidad no pudo tener sobre el hombre sino influencia corta y con frecuencia vulgar; su papel se limit\u00f3 ordinariamente a los cuidados f\u00edsicos, y si se ha salvado del olvido el nombre de algunas madres, es porque supieron preparar a sus hijos para la gloria pasajera de este mundo. No se encuentra en la antig\u00fcedad pagana ninguna que se haya cuidado de educarlos en el bien, que les haya seguido para sostenerle en la lucha contra el error y las pasiones, para levantarlos en sus ca\u00eddas; no se encuentra ninguna que se haya dado a la oraci\u00f3n y a las l\u00e1grimas para obtener su vuelta a la verdad y a la virtud. S\u00f3lo el cristianismo ha revelado a la madre su misi\u00f3n y su poder.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 olvido de ti misma, oh M\u00f3nica, en esta persecuci\u00f3n continua de la salvaci\u00f3n de un hijo! Despu\u00e9s de Dios vives para \u00e9l y vivir de esta manera para tu hijo, \u00bfno es vivir para Dios que se sirve de ti para salvarle? \u00bfQu\u00e9 te importan la gloria y los \u00e9xitos de Agust\u00edn en el mundo cuando piensas en los peligros eternos en que incurre, cuando tiemblas al verle separado eternamente de Dios y de ti? No hay sacrificio y abnegaci\u00f3n de que no sea capaz tu coraz\u00f3n de madre, para con esta rigurosa justicia, cuyos derechos no quiere frustrar tu generosidad. Durante largos d\u00edas, durante noches enteras, esperas con paciencia los momentos del Se\u00f1or; aumenta el ardor de tu oraci\u00f3n; y esperando contra toda esperanza, sientes en el fondo de tu coraz\u00f3n, la humilde y firme confianza de que el hijo de tantas l\u00e1grimas no perecer\u00e1. Porque el Se\u00f1or \u201cmovido a compasi\u00f3n\u201d para contigo, como lo hizo con la afligida madre de Na\u00edn, deja o\u00edr su voz a la que nada resiste. \u201cJoven, dice, yo te mando, lev\u00e1ntate\u201d; y devuelve a la madre el hijo cuya muerte lloraba, pero de quien no hab\u00eda querido separarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00a1qu\u00e9 recompensa para tu coraz\u00f3n maternal, oh M\u00f3nica! El Se\u00f1or no se ha contentado con devolverte a Agust\u00edn lleno de vida; desde el fondo de los abismos del error y de las pasiones, le levanta sin intermediario hasta el bien m\u00e1s perfecto. Ped\u00edas que fuese cristiano cat\u00f3lico, que rompiese los lazos humillantes y pecaminosos, y he aqu\u00ed que la gracia lo ha transportado hasta la regi\u00f3n tranquila de los consejos evang\u00e9licos. Tu misi\u00f3n est\u00e1 suficientemente cumplida, madre feliz. Sube ya al cielo; desde all\u00ed, esperando la eterna reuni\u00f3n, contemplar\u00e1s la santidad y las obras de este hijo cuya salvaci\u00f3n es obra tuya, y cuya gloria tan resplandeciente y pura rodea tu nombre de luminosa aureola.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Oh M\u00f3nica! Desde esa felicidad en donde gozas con tu hijo que te debe la vida temporal y eterna, dirige tu mirada a tantas madres cristianas que cumplen en este momento la noble y dura misi\u00f3n en que t\u00fa misma te ocupaste. Sus hijos tambi\u00e9n est\u00e1n muertos con la muerte del pecado y quisieran hacerlos volver, con su amor, a la verdadera vida. Despu\u00e9s de la Madre de misericordia se dirigen a ti, oh M\u00f3nica, cuyas l\u00e1grimas y oraciones fueron tan poderosas y fructuosas. Acu\u00e9rdate de su situaci\u00f3n; tu coraz\u00f3n tierno y compasivo no puede dejar de compartir las angustias cuyos rigores sufri\u00f3 por tanto tiempo. D\u00edgnate unir tu intervenci\u00f3n a sus plegarias; adopta estos nuevos hijos que te ofrecen, y quedar\u00e1n contentas. Sost\u00e9n su \u00e1nimo; ens\u00e9\u00f1alas a esperar, fortif\u00edcalas en los sacrificios a cuyo precio ha puesto Dios el retorno de estas almas queridas. Entonces sabr\u00e1n ellas, que la conversi\u00f3n de un alma es un milagro mayor que la resurrecci\u00f3n de un muerto; comprender\u00e1n que la justicia divina, para ceder sus derechos, exige una compensaci\u00f3n que a ellas toca darla. Su coraz\u00f3n se ver\u00e1 libre del ego\u00edsmo secreto que, con frecuencia, se mezcla en los sentimientos en apariencia muy puros. Que se pregunten a s\u00ed mismas si se alegrar\u00e1n como t\u00fa, oh M\u00f3nica, viendo a sus hijos, vueltos al bien, abandonarlas para consagrarse al Se\u00f1or. Si es as\u00ed, que conf\u00eden; tendr\u00e1n poder en el coraz\u00f3n de Dios; pronto o tarde la gracia deseada descender\u00e1 del cielo sobre el hijo pr\u00f3digo, y volver\u00e1 a Dios y a su madre.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Oh madre, ilustre entre todas las madres: la cristiandad honra en ti a uno de los tipos m\u00e1s perfectos de la humanidad regenerada por Cristo. 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