{"id":483,"date":"2022-05-08T07:30:00","date_gmt":"2022-05-08T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=483"},"modified":"2022-05-03T20:06:05","modified_gmt":"2022-05-03T23:06:05","slug":"tercer-domingo-de-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/tercer-domingo-de-pascua\/","title":{"rendered":"Tercer Domingo de Pascua"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Virgen-de-Lujan-11.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"477\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Virgen-de-Lujan-11.jpg?resize=500%2C477&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-484\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Virgen-de-Lujan-11.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Virgen-de-Lujan-11.jpg?resize=300%2C286&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Virgen-de-Lujan-11.jpg?resize=314%2C300&amp;ssl=1 314w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Oh Dios, que muestras, a los que yerran, la luz de tu verdad, para que puedan tornar al camino de la justicia: da, a todos los que hacen profesi\u00f3n de cristianos, la gracia de rechazar lo que se opone a ese nombre, y de seguir lo que concuerda con \u00e9l.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lecci\u00f3n de la Ep\u00edstola del Ap\u00f3stol San Pedro<\/p>\n\n\n\n<p><em>Car\u00edsimos: Os ruego que, como extranjeros y peregrinos, os absteng\u00e1is de los deseos carnales, que militan contra el alma, viviendo honradamente entre las gentes: para que, ya que os consideran como malhechores, al ver vuestras buenas obras, glorifiquen a Dios el d\u00eda de la visitaci\u00f3n. Estad, pues, sumisos a toda criatura humana por Dios: ya al rey, como jefe: ya a los caudillos, como enviados por \u00e9l para castigo de los malhechores y alabanza de los buenos: porque es voluntad de Dios que, obrando el bien, hag\u00e1is callar la ignorancia de los hombres imprudentes: obrad como libres, y no como teniendo la libertad por velo de la malicia, sino como siervos de Dios. Honrad a todos: amad a vuestros hermanos: temed a Dios: respetad al rey. Siervos, someteos con todo temor a los amos, no s\u00f3lo a los buenos y modestos, sino tambi\u00e9n a los d\u00edscolos. Porque esto es lo grato a Dios, en nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>El deber de santificarse se resuelve en las obligaciones concretas y adaptadas a la situaci\u00f3n social actual de cada uno. La raz\u00f3n de insistir es la formulada por San Pedro: el cristiano es como extra\u00f1o y peregrino en el mundo no conquistado para el Evangelio. Es preciso luchar contra las fuerzas del pecado que se insin\u00faan hasta en nosotros mismos, y guardar, en medio de los gentiles que se abandonan, a \u00e9l, una conducta ejemplar digna de respeto y estima. Este apostolado del buen ejemplo dicta, desde luego, a los cristianos su actitud \u201cfrente\u201d a las instituciones humanas su deber social, se resume en cuatro frases cortas que son otras tantas normas directrices de la vida:&nbsp;<em>tratar a todos los hombres con el respeto debido a su dignidad de hombres<\/em>;&nbsp;<em>amar a los que son nuestros hermanos en la fe<\/em>;&nbsp;<em>temer a Dios con ese temor que es el principio de la verdadera sabidur\u00eda y el contrapeso de la orgullosa confianza en s\u00ed<\/em>;&nbsp;<em>reverenciar la autoridad real dando al C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar<\/em>. En fin, el pensamiento de la fe har\u00e1 que los sirvientes respeten y obedezcan a sus se\u00f1ores, y esta obediencia cristiana les har\u00e1 merecedores del favor divino.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Realizaremos este ideal del cristiano gracias a la Redenci\u00f3n siempre presente en el altar. Cada d\u00eda nos recordar\u00e1 ella que el cristiano, siendo otro Cristo, debe sufrir como \u00c9l para entrar en la gloria, y ella nos dar\u00e1 fuerzas para semejarnos a \u00c9l.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Continuaci\u00f3n del santo Evangelio seg\u00fan San Juan<\/p>\n\n\n\n<p><em>En aquel tiempo dijo Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos: Un poco, y ya no me ver\u00e9is: y otro poco, y me ver\u00e9is: porque voy al Padre. Dij\u00e9ronse entonces los disc\u00edpulos entre s\u00ed: \u00bfQu\u00e9 es eso que nos dice: Un poco, y no me ver\u00e9is: y otro poco, y me ver\u00e9is, y: Porque voy al Padre? Dijeron, pues: \u00bfQu\u00e9 es eso que nos dice: Un poco? No sabemos lo que habla. Y conoci\u00f3 Jes\u00fas que quer\u00edan preguntarle, y d\u00edjoles: \u00bfPregunt\u00e1is entre vosotros qu\u00e9 es lo que dije: Un poco, y no me ver\u00e9is y otro poco, y me ver\u00e9is? En verdad, en verdad os digo: Que llorar\u00e9is y gemir\u00e9is vosotros, pero el mundo se gozar\u00e1; y vosotros os contristar\u00e9is, pero vuestra tristeza se convertir\u00e1 en gozo. La mujer, cuando pare, tiene tristeza, porque llega su hora; pero, cuando ha parido al ni\u00f1o, ya no se acuerda del apuro, por el gozo de haber nacido un hombre en el mundo. Tambi\u00e9n vosotros ten\u00e9is ciertamente tristeza ahora, pero os ver\u00e9 otra vez, y se gozar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n: y nadie os quitar\u00e1 vuestro gozo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El Se\u00f1or deb\u00eda alejarse; pero sus palabras parec\u00edan contradictorias a los Ap\u00f3stoles. \u00bfC\u00f3mo iba a estar al mismo tiempo con su Padre y con ellos? Jes\u00fas, que le\u00eda los pensamientos en las almas, comprendi\u00f3 la ansiedad de los suyos. Sin duda, al hablar as\u00ed, pensaba en el alejamiento moment\u00e1neo de la pasi\u00f3n y en la alegr\u00eda de la Resurrecci\u00f3n. Pero esta desaparici\u00f3n y esta vuelta eran, a sus ojos, el s\u00edmbolo de otra vuelta; la partida hacia su Padre, en la Ascensi\u00f3n, y la reuni\u00f3n con sus disc\u00edpulos, en la eternidad. Mientras tanto, los disc\u00edpulos tendr\u00e1n que trabajar y sembrar en las l\u00e1grimas, en ausencia de su Maestro. \u00bfQu\u00e9 importa la tribulaci\u00f3n de los tiempos? No pensaremos en ella cuando el hombre nuevo se haya entregado a Dios, cuando la Iglesia alabe a Dios, cuando el nuevo Ad\u00e1n aparezca delante del Padre con la posteridad que habr\u00e1 germinado de su sangre. No hay cosa mejor para darse de lleno, que seguir las perspectivas que nos abre el Salvador. Ahora momentos de angustia, despu\u00e9s la alegr\u00eda sin fin, cuya plenitud colmar\u00e1 nuestros deseos y nuestra inteligencia. Ning\u00fan poder creado es capaz de arrebat\u00e1rnosla.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Oh Dios, que muestras, a los que yerran, la luz de tu verdad, para que puedan tornar al camino de la justicia: da, a todos los que hacen profesi\u00f3n de cristianos, la gracia de rechazar &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/tercer-domingo-de-pascua\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[39,70,41,43,21,20,42,16,52,155,26],"class_list":["post-483","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-apostolado","tag-combate-espiritual","tag-deber-de-estado","tag-ejemplo","tag-fe","tag-liturgia","tag-meditacion","tag-pruebas","tag-sagrada-escritura","tag-santo-evangelio","tag-vida-de-cristo"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-7N","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/483","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=483"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/483\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":485,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/483\/revisions\/485"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=483"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=483"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=483"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}