{"id":492,"date":"2022-05-11T07:30:00","date_gmt":"2022-05-11T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=492"},"modified":"2022-05-04T20:11:22","modified_gmt":"2022-05-04T23:11:22","slug":"el-rosario-en-la-familia-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/el-rosario-en-la-familia-i\/","title":{"rendered":"El Rosario en la familia (I)"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Rosario-02.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"331\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Rosario-02.jpg?resize=500%2C331&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-493\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Rosario-02.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Rosario-02.jpg?resize=300%2C199&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Rosario-02.jpg?resize=453%2C300&amp;ssl=1 453w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El rosario, seg\u00fan la etimolog\u00eda misma de la palabra, es una corona de rosas, cosa encantadora que en todos los pueblos representa una ofrenda de amor y un s\u00edmbolo de alegr\u00eda. Pero estas rosas no son aquellas con que se adornan con petulancia los imp\u00edos, de los que habla la Sagrada Escritura: \u201cCoron\u00e9monos de rosas -exclaman- antes de que se marchiten\u201d. Las flores del rosario no se marchitan; su frescura es incesantemente renovada en las manos de los devotos de Mar\u00eda; y la diversidad de la edad, de los pa\u00edses y de las lenguas, da a aquellas rosas vivaces la variedad de sus colores y de su perfume.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>En este rosario universal y perenne, hab\u00e9is tomado parte desde vuestra infancia. Vuestras madres os ense\u00f1aron a hacer correr lentamente entre vuestros dedos infantiles los granos del rosario y a pronunciar al mismo tiempo las sencillas y sublimes palabras de la oraci\u00f3n dominical y de la salutaci\u00f3n ang\u00e9lica. Un poco m\u00e1s tarde, con ocasi\u00f3n de vuestra primera comuni\u00f3n, fuisteis consagrados a vuestra Madre celestial, recitando el rosario, recibido en regalo como recuerdo de aquel gran d\u00eda. \u00a1Cu\u00e1ntas veces, despu\u00e9s, habr\u00e9is renovado vuestra doble ofrenda, a Jes\u00fas y a su Divina Madre, ante el tabern\u00e1culo eucar\u00edstico! Y ahora, con el sacramento del matrimonio, nos parece que toda vuestra vida por venir ser\u00e1 como una mata de rosas, un rosario cuyo rezo perseverante y concorde comienza cuando a los pies del altar hab\u00e9is unido vuestros corazones, obligados as\u00ed por deberes nuevos y m\u00e1s graves, que con vuestro consentimiento nupcial bendito por Dios hab\u00e9is libremente contra\u00eddo.<\/p>\n\n\n\n<p>Vuestro \u201cs\u00ed\u201d sacramental, tiene en realidad algo del \u201cPater noster\u201d por el compromiso que implica de santificar el nombre de Dios en la obediencia a sus leyes (\u201csanctificetur nomen tuum\u201d), de establecer su reino en vuestro hogar dom\u00e9stico (\u201cadveniat regnum tuum\u201d) de perdonar todos los d\u00edas, el uno a la otra, las mutuas ofensas o faltas (\u201cet dimitte nobis&#8230; sicut es nos dimittimus&#8230;\u201d), de combatir las tentaciones (\u201cet ne nos inducas in tentationem\u201d), de huir del mal (\u201csed libera nos a malo) y sobre todo el \u201cf\u00edat\u201d resuelto y confiado con que os present\u00e1is al encuentro de los misterios del porvenir. Aquel \u201cs\u00ed\u201d es tambi\u00e9n como un reflejo de la salutaci\u00f3n ang\u00e9lica, porque os abre una nueva fuente de gracia, de la que Mar\u00eda, \u201cgratia plena\u201d es la soberana dispensadora, y que es la habitaci\u00f3n de Dios en vosotros (\u201cDominus tecum\u201d); es una prenda especial de bendiciones no s\u00f3lo para vosotros, sino tambi\u00e9n para los frutos de vuestra uni\u00f3n; un nuevo t\u00edtulo de remisi\u00f3n de los pecados durante la vida y de asistencia materna en la hora suprema (\u201cnunc et in hora&#8230;\u201d). As\u00ed pues, permaneciendo fieles a los deberes de vuestro nuevo estado, vivir\u00e9is en el esp\u00edritu del santo rosario, y vuestras jornadas se desenvolver\u00e1n como una concatenaci\u00f3n de actos de fe y de amor hacia Dios y hacia Mar\u00eda, a trav\u00e9s de los a\u00f1os, que os deseamos numerosos y ricos de favores celestes.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero un rosario, queridos hijos e hijas, significa tambi\u00e9n que los misterios de vuestro porvenir no ser\u00e1n siempre y \u00fanicamente hechos de alegr\u00edas; tendr\u00e1n tambi\u00e9n acaso providenciales dolores. Es la ley de toda vida humana, como de todo ramo de rosas, que las flores est\u00e9n mezcladas con las espinas. Vosotros viv\u00eds ahora los misterios gozosos, y os auguramos que gust\u00e9is largamente su dulzura, porque la felicidad se ha prometido a quien teme al Se\u00f1or y pone todas sus delicias en sus mandamientos, est\u00e1 prometida a los mansos, a los misericordiosos, a los puros de coraz\u00f3n, a los pac\u00edficos, y vosotros esper\u00e1is que la Providencia, cuyos secretos designios os han tra\u00eddo el uno hacia la otra, derramar\u00e1 sobre vuestro hogar la bendici\u00f3n prometida a los patriarcas, cantada por la Iglesia en la liturgia del matrimonio; la bendici\u00f3n alegre de la fecundidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: S.S. P\u00edo XII,&nbsp;<em>Discurso del 16 de Octubre de 1940<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu El rosario, seg\u00fan la etimolog\u00eda misma de la palabra, es una corona de rosas, cosa encantadora que en todos los pueblos representa una ofrenda de amor y un s\u00edmbolo de alegr\u00eda. 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