{"id":495,"date":"2022-05-12T07:30:00","date_gmt":"2022-05-12T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=495"},"modified":"2022-05-07T18:12:32","modified_gmt":"2022-05-07T21:12:32","slug":"el-rosario-en-la-familia-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/el-rosario-en-la-familia-ii\/","title":{"rendered":"El Rosario en la familia (II)"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Virgen-de-Fatima-71.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"361\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Virgen-de-Fatima-71.jpg?resize=361%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-496\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Virgen-de-Fatima-71.jpg?w=361&amp;ssl=1 361w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Virgen-de-Fatima-71.jpg?resize=217%2C300&amp;ssl=1 217w\" sizes=\"auto, (max-width: 361px) 100vw, 361px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">De igual manera que hab\u00e9is recibido y recibir\u00e9is las alegr\u00edas -las de hoy y las de ma\u00f1ana- con filial reconocimiento y prudente moderaci\u00f3n, acoger\u00e9is con esp\u00edritu de fe y sumisi\u00f3n los misterios dolorosos del porvenir, cuando llegue su hora. \u00bfMisterios? Es el nombre que el hombre da con frecuencia al dolor, porque si no acostumbra a buscar una significaci\u00f3n a sus gozos, querr\u00eda en cambio, con su corta vista, saber la raz\u00f3n de sus desventuras, y sufre doblemente cuando no ve aqu\u00ed abajo su por qu\u00e9. La Virgen del Rosario, que es tambi\u00e9n la del \u201cStabat\u201d en el Calvario, os ense\u00f1ar\u00e1 a estar en pie bajo la cruz, por muy densa que pueda ser su sombra, porque comprender\u00e9is con el ejemplo de esta \u201cMater dolorosa\u201d y reina de los m\u00e1rtires, que los designios de Dios superan infinitamente los pensamientos de los hombres, y que aun cuando hieren el coraz\u00f3n, est\u00e1n inspirados por el m\u00e1s tierno amor de nuestras almas.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>\u00bfPodr\u00e9is esperar, deber\u00e9is desear que haya tambi\u00e9n en el rosario de vuestra vida misterios gloriosos? S\u00ed, si se trata aqu\u00ed de la gloria que s\u00f3lo la fe puede percibir y gustar. Los hombres se paran con frecuencia ante los resplandores humeantes del nombre que se dan o se disputan entre ellos con altisonantes palabras o acciones. Ser alabados, ser c\u00e9lebres: he aqu\u00ed en lo que consiste para ellos la gloria. Pero los hombres no se cuidan con frecuencia de la gloria que s\u00f3lo Dios puede dar, y por eso, seg\u00fan la palabra de nuestro Se\u00f1or, no tienen la fe: \u201c\u00bfC\u00f3mo es posible, dec\u00eda el Redentor a los jud\u00edos, que cre\u00e1is, vosotros que and\u00e1is mendigando gloria los unos de los otros, y no busc\u00e1is la gloria que de s\u00f3lo Dios procede?\u201d. La gloria del mundo se marchita, como las flores del campo, exclamaba Isa\u00edas; y por boca de este mismo Profeta, anunciaba el Dios de Israel que humillar\u00eda a los grandes de la tierra. \u00bfQu\u00e9 har\u00e1, pues, el Dios encarnado, aquel Jes\u00fas que se dec\u00eda \u201chumilde de coraz\u00f3n\u201d y que no hab\u00eda jam\u00e1s buscado su propia gloria?<\/p>\n\n\n\n<p>Elevad, pues, vuestra mirada m\u00e1s arriba, o mejor a\u00fan, penetrad m\u00e1s profundamente con los ojos de la fe, y a la luz de las Sagradas Escrituras, en lo \u00edntimo de vuestras almas. \u201cEs una gran gloria, os dir\u00e1 el Esp\u00edritu Santo, seguir al Se\u00f1or\u201d. En una familia donde Dios es honrado, \u201ccorona de los ancianos son los hijos e hijas, y gloria de los hijos son sus padres\u201d. Cuanto m\u00e1s puros sean vuestros ojos, j\u00f3venes madres de ma\u00f1ana, tanto m\u00e1s ver\u00e9is en los queridos peque\u00f1ines confiados a vuestros cuidados almas destinadas a glorificar con vosotros el \u00fanico objeto digno de todo honor y de toda gloria. Entonces, en lugar de perderos, como tantas otras, en sue\u00f1os ambiciosos sobre la cuna de un reci\u00e9n nacido, os inclinar\u00e9is con mente devota sobre el fr\u00e1gil coraz\u00f3n que comienza a palpitar, y pensar\u00e9is, sin vanas inquietudes, en los misterios de su porvenir, que confiar\u00e9is a la ternura -\u00a1m\u00e1s maternal, todav\u00eda y cu\u00e1nto m\u00e1s poderosa que la vuestra!- de la Virgen del Rosario.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, el santo Rosario os ense\u00f1a que la gloria del cristiano no tiene lugar en su peregrinaci\u00f3n terrestre. Interrogad la serie de los misterios: gozosos y dolorosos, desde la anunciaci\u00f3n a la crucifixi\u00f3n, dibujan como en diez cuadros toda la vida del Salvador; los misterios gloriosos no comienzan sino el d\u00eda de Pascua, y ya no cesan; ni para Jes\u00fas resucitado, que sube a la diestra del Padre y env\u00eda al Esp\u00edritu Santo a presidir, hasta el fin de los siglos, la propagaci\u00f3n de su reino; ni para Mar\u00eda que, arrebatada al Cielo sobre las alas ardientes de los \u00e1ngeles, recibe all\u00ed de las manos del Padre celestial la corona eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>De este mismo modo os ocurrir\u00e1 a vosotros, queridos hijos e hijas, si permanec\u00e9is fieles a las promesas hechas a Dios y a Mar\u00eda, y observ\u00e1is lealmente las obligaciones que hab\u00e9is adquirido el uno respecto de la otra. No os avergonc\u00e9is del Evangelio; y en un tiempo en que muchas almas d\u00e9biles y vacilantes se dejan vencer por el mal, no imit\u00e9is su extrav\u00edo, sino triunfad del mal, seg\u00fan el consejo de San Pablo, haciendo el bien. As\u00ed, el rosario de vuestra vida, continuado por una cadena de a\u00f1os, que os deseamos largos y benditos, tendr\u00e1 su t\u00e9rmino feliz cuando caiga para vosotros el velo de los misterios en la glorificaci\u00f3n luminosa y eterna de la Sant\u00edsima Trinidad: \u201c<em>Gloria Patri et Filio et Spiritui Sancto, Amen!<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: S.S. P\u00edo XII,&nbsp;<em>Discurso del 16 de Octubre de 1940<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu De igual manera que hab\u00e9is recibido y recibir\u00e9is las alegr\u00edas -las de hoy y las de ma\u00f1ana- con filial reconocimiento y prudente moderaci\u00f3n, acoger\u00e9is con esp\u00edritu de fe y sumisi\u00f3n los misterios dolorosos del porvenir, &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/el-rosario-en-la-familia-ii\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[70,51,21,76,141,139,42,29,56,16,73,105,109],"class_list":["post-495","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-combate-espiritual","tag-espiritualidad","tag-fe","tag-hijos","tag-laicos","tag-matrimonio","tag-meditacion","tag-misterios-sagrados","tag-piedad","tag-pruebas","tag-santisima-trinidad","tag-sma-virgen-maria","tag-vida-interior"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-7Z","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/495","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=495"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/495\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":497,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/495\/revisions\/497"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=495"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=495"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=495"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}