{"id":498,"date":"2022-05-13T07:30:00","date_gmt":"2022-05-13T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=498"},"modified":"2022-05-07T18:13:51","modified_gmt":"2022-05-07T21:13:51","slug":"el-martillo-de-los-herejes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/el-martillo-de-los-herejes\/","title":{"rendered":"El Martillo de los herejes"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-San-Roberto-Belarmino-01.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"400\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-San-Roberto-Belarmino-01.jpg?resize=400%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-499\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-San-Roberto-Belarmino-01.jpg?w=400&amp;ssl=1 400w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-San-Roberto-Belarmino-01.jpg?resize=240%2C300&amp;ssl=1 240w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">San Roberto Belarmino, sobrino del Papa Marcelo II, naci\u00f3 en Montepulciano, cerca de Florencia, en 1542. Desde su juventud, mostr\u00f3 gran piedad y vivo deseo de apostolado. Ingres\u00f3 a los 18 a\u00f1os en la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas e hizo sus estudios en Roma, Florencia, Mondovi, Padua y Lovaina, donde fue ordenado de sacerdote y nombrado para una c\u00e1tedra de teolog\u00eda. Pronto se le consider\u00f3 como uno de los mejores te\u00f3logos de la cristiandad, y el Papa Gregorio XIII le llam\u00f3 a Roma para confiarle los cursos de Controversias en el Colegio romano donde lleg\u00f3 a tener hasta 2.000 estudiantes. Despu\u00e9s de haber sido nombrado provincial de N\u00e1poles, fue de nuevo llamado a Roma por Clemente VIII, quien le nombr\u00f3 consultor del Santo Oficio y despu\u00e9s Cardenal. Consagrado obispo, se traslad\u00f3 en 1602 al arzobispado de Capua, administr\u00e1ndole durante tres a\u00f1os, al cabo de los cuales renunci\u00f3 y volvi\u00f3 a Roma donde permaneci\u00f3 hasta su muerte, acaecida en 1629. Fue beatificado y canonizado por P\u00edo XI que le nombr\u00f3 Doctor de la Iglesia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Desde los or\u00edgenes de la Iglesia hasta nuestros d\u00edas, la divina Providencia no ha cesado jam\u00e1s de suscitar hombres ilustres por su ciencia y santidad, los cuales han conservado e interpretado las verdades de la fe cat\u00f3lica y rechazado los ataques con que los herejes amenazaban a estas mismas verdades.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha dicho con raz\u00f3n que San Roberto Belarmino recibi\u00f3 de Dios la triple vocaci\u00f3n de ense\u00f1ar a los fieles, alimentar la piedad de las almas fervorosas y confundir a los herejes. Se comprende que San Francisco de Sales le haya tenido por maestro y que Benedicto XV le haya propuesto como modelo de los que propagan y defienden la religi\u00f3n cat\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p>San Roberto fue verdaderamente modelo en los diferentes cargos que ocup\u00f3 durante su larga carrera; simple religioso o provincial, profesor o director de conciencia, arzobispo o cardenal de Curia. Fue quien guio por los caminos de la santidad a San Luis Gonzaga: fue el consejero preferido por muchos Papas. Como arzobispo, se mostr\u00f3 escrupuloso observador de los decretos del Concilio de Trento; era fiel, celoso de la predicaci\u00f3n, de una caridad inagotable para con los pobres, cuidadoso en la formaci\u00f3n de los j\u00f3venes sacerdotes, en la dignidad del clero y hermosura del culto divino. Su austeridad de vida no se desminti\u00f3 nunca. Consagraba diariamente varias horas a la oraci\u00f3n, ayunaba tres d\u00edas por semana y hasta en los honores observ\u00f3 un m\u00e9todo de vida muy modesto. Todas sus virtudes brillaron con espl\u00e9ndido fulgor durante su \u00faltima enfermedad. El Papa Gregorio XV y numerosos cardenales, temerosos ante el pensamiento de que un tal apoyo iba a faltar a la Iglesia acudieron a visitarle. Cuando muri\u00f3, Roma entera le hizo magn\u00edficos funerales y con voz un\u00e1nime le canoniz\u00f3. Su cuerpo colocado en la iglesia de San Ignacio, junto a la tumba de San Luis Gonzaga, como lo hab\u00eda deseado \u00e9l en vida, ha permanecido hasta nuestros d\u00edas rodeado de la veneraci\u00f3n de los fieles.<\/p>\n\n\n\n<p>Como l\u00e1mpara ardiente puesta sobre el candelero para alumbrar a cuantos hay en la casa, iluminaste a los cat\u00f3licos y a aquellos que se perd\u00edan lejos de la Iglesia; como estrella en firmamento, con los rayos de tu ciencia tan vasta como profunda y con el esplendor de tus talentos trajiste a los hombres de buena voluntad la verdad a la que serviste siempre y por encima de todo. Primer apologista de tu tiempo y a\u00fan de tiempos posteriores te ganaste, por tu vigorosa defensa del dogma cat\u00f3lico la admiraci\u00f3n y la atenci\u00f3n de todos los verdaderos servidores de Cristo. Las necesidades de nuestra \u00e9poca son muy semejantes a los de la tuya: el amor de novedades seduce tambi\u00e9n a muchas almas y el racionalismo, hijo del protestantismo ha hecho disminuir las verdades entre nosotros. Pastor celoso, obt\u00e9n para la Iglesia sacerdotes y obispos que abrasados como t\u00fa por el fuego de la caridad se gasten sin cesar por el bien de las almas y cuyos consejos y ejemplos les hagan correr con el coraz\u00f3n dilatado por el camino de los preceptos divinos. Ense\u00f1a tambi\u00e9n a todos los fieles a estimar por encima de todo las verdades cat\u00f3licas del catecismo. Que este libro, nos d\u00e9 no s\u00f3lo la ciencia necesaria para la salvaci\u00f3n, sino que adem\u00e1s nos introduzca en el camino de la perfecci\u00f3n. Ens\u00e9\u00f1anos sobre todo la pr\u00e1ctica de los dos primeros mandamientos en los cuales se resume toda la ley. El amor de Dios domin\u00f3 toda tu vida y le dio su armon\u00eda y grandeza. Ojal\u00e1 conservemos siempre como t\u00fa, fija la mirada de nuestro coraz\u00f3n en Jes\u00fas crucificado y no veamos sino a \u00c9l en la persona de nuestros hermanos. Insp\u00edranos tambi\u00e9n los sentimientos de ternura que t\u00fa ten\u00edas para con la Virgen Inmaculada cuyo honor defendiste contra los herejes.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu San Roberto Belarmino, sobrino del Papa Marcelo II, naci\u00f3 en Montepulciano, cerca de Florencia, en 1542. Desde su juventud, mostr\u00f3 gran piedad y vivo deseo de apostolado. 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