{"id":502,"date":"2022-05-14T07:30:00","date_gmt":"2022-05-14T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=502"},"modified":"2022-05-08T18:39:29","modified_gmt":"2022-05-08T21:39:29","slug":"enciclica-que-condena-la-masoneria-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/enciclica-que-condena-la-masoneria-i\/","title":{"rendered":"Enc\u00edclica que condena la masoner\u00eda (I)"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Masoneria-01.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"465\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Masoneria-01.jpg?resize=465%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-503\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Masoneria-01.jpg?w=465&amp;ssl=1 465w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Masoneria-01.jpg?resize=279%2C300&amp;ssl=1 279w\" sizes=\"auto, (max-width: 465px) 100vw, 465px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El humano linaje, despu\u00e9s que, por envidia del demonio, se hubo, para su mayor desgracia, separado de Dios, creador y dador de los bienes celestiales, qued\u00f3 dividido en dos bandos diversos y adversos: uno de ellos combate asiduamente por la verdad y la virtud, y el otro por todo cuanto es contrario a la virtud y a la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>El uno es el reino de Dios en la tierra, es decir, la verdadera Iglesia de Jesucristo, a la cual quien quisiere estar adherido de coraz\u00f3n y seg\u00fan conviene para la salvaci\u00f3n, necesita servir a Dios y a su unig\u00e9nito Hijo con todo su entendimiento y toda su voluntad; el otro es el reino de Satan\u00e1s, bajo cuyo imperio y potestad se encuentran todos los que, siguiendo los funestos ejemplos de su caudillo y de nuestros primeros padres, reh\u00fasan obedecer a la ley divina y eterna, y obran sin cesar o como si Dios no existiera o positivamente contra Dios. Agudamente conoci\u00f3 y describi\u00f3 Agust\u00edn estos dos reinos a modo de dos ciudades contrarias en sus leyes y deseos.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>En el decurso de los siglos, las dos ciudades han luchado, la una contra la otra, con armas tan distintas como los m\u00e9todos, aunque no siempre con igual \u00edmpetu y ardor. En nuestros d\u00edas, todos los que favorecen la peor parte parecen conspirar a una y pelear con la mayor vehemencia, bajo la gu\u00eda y auxilio de la sociedad que llaman de los Masones, por doquier dilatada y firmemente constituida. Sin disimular ya sus intentos, con la mayor audacia se revuelven contra la majestad de Dios, maquinan abiertamente y en p\u00fablico la ruina de la Santa Iglesia, y esto con el prop\u00f3sito de despojar, si pudiesen, enteramente a los pueblos cristianos de los beneficios conquistados por Jesucristo, nuestro Salvador.<\/p>\n\n\n\n<p>Llorando Nos estos males, y movido Nuestro \u00e1nimo por la caridad, Nos sentimos impelidos a clamar con frecuencia ante el Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>En tan inminente riesgo, en medio de tan atroz y porfiada guerra contra el nombre cristiano, es Nuestro deber indicar el peligro, se\u00f1alar los adversarios, resistir cuanto podamos a sus malas artes y consejos, para que no perezcan eternamente aquellos cuya salvaci\u00f3n Nos est\u00e1 confiada, y no s\u00f3lo permanezca firme y entero el reino de Jesucristo que Nos hemos obligado a defender, sino que se dilate con nuevos aumentos por todo el orbe.<\/p>\n\n\n\n<p>Los Romanos Pont\u00edfices Nuestros antecesores, velando sol\u00edcitos por la salvaci\u00f3n del pueblo cristiano, conocieron muy pronto qui\u00e9n era y qu\u00e9 quer\u00eda este capital enemigo, apenas asomaba entre las tinieblas de su oculta conjuraci\u00f3n; y como tocando a batalla les amonestaron con previsi\u00f3n a pr\u00edncipes y pueblos que no se dejaran coger en las malas artes y asechanzas preparadas para enga\u00f1arlos. Puesta en claro la naturaleza e intento de la secta mas\u00f3nica por indicios manifiestos, por procesos instruidos, por la publicaci\u00f3n de sus leyes, ritos y revistas, alleg\u00e1ndose a ello muchas veces las declaraciones mismas de los c\u00f3mplices, esta Sede Apost\u00f3lica denunci\u00f3 y proclam\u00f3 abiertamente que la secta mas\u00f3nica, constituida contra todo derecho y conveniencia, era no menos perniciosa al Estado que a la religi\u00f3n cristiana, y amenazando con las m\u00e1s graves penas que la Iglesia puede emplear contra los delincuentes, prohibi\u00f3 terminantemente a todos inscribirse en esta sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>En espacio de siglo y medio la secta de los Masones ha logrado unos aumentos mucho mayores de cuanto pod\u00eda esperarse, e infiltr\u00e1ndose con tanta audacia como dolo en todas las clases sociales ha llegado a tener tanto poder que parece haberse hecho casi due\u00f1a de los Estados. De tan r\u00e1pido y terrible progreso se ha seguido en la Iglesia, en la potestad de los pr\u00edncipes y en la salud p\u00fablica la ruina prevista muy de atr\u00e1s por Nuestros Antecesores; y se ha llegado a punto de temer grandemente para lo venidero, no ciertamente por la Iglesia, cuyo fundamento es bastante firme para que pueda ser socavado por esfuerzo humano, sino por aquellas mismas naciones en que logran influencia grande la secta de que hablamos u otras semejantes que se le agregan como auxiliares y sat\u00e9lites. Por estas causas, apenas subimos al gobierno de la Iglesia, vimos y experimentamos cu\u00e1nto conven\u00eda resistir en lo posible a mal tan grave, interponiendo para ello Nuestra autoridad.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, aprovechando repetidas veces la ocasi\u00f3n que se presentaba, hemos expuesto algunos de los m\u00e1s importantes puntos de doctrina en que parec\u00eda haber influido en gran manera la perversidad de los errores mas\u00f3nicos. As\u00ed, en Nuestra carta enc\u00edclica \u201cQuod apostoli muneris\u201d emprendimos demostrar con razones convincentes las enormidades de los socialistas y comunistas; despu\u00e9s, en otra, \u201cArcanum\u201d, cuidamos de defender y explicar la verdadera y genuina noci\u00f3n de la sociedad dom\u00e9stica, que tiene su fuente y origen en el matrimonio. Ahora, a ejemplo de Nuestros Predecesores, hemos resuelto ocuparnos expresamente de la misma sociedad mas\u00f3nica, de toda su doctrina, as\u00ed como de sus planes y manera de pensar y de obrar, a fin de que as\u00ed llegue a conocerse, con la mayor claridad posible, su maliciosa naturaleza, y pueda evitarse el contagio de peste tan funesta.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: S.S. Le\u00f3n XIII, Enc\u00edclica Humanum genus<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu El humano linaje, despu\u00e9s que, por envidia del demonio, se hubo, para su mayor desgracia, separado de Dios, creador y dador de los bienes celestiales, qued\u00f3 dividido en dos bandos diversos y adversos: uno de &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/enciclica-que-condena-la-masoneria-i\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[12,70,41,45,127,68,144,117,113,142],"class_list":["post-502","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-celo-santo","tag-combate-espiritual","tag-deber-de-estado","tag-discernimiento","tag-doctrina-catolica","tag-formacion","tag-magisterio-de-la-iglesia-catolica","tag-pecado","tag-reino-de-dios","tag-sociedad"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-86","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/502","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=502"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/502\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":504,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/502\/revisions\/504"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=502"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=502"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=502"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}