{"id":505,"date":"2022-05-15T07:30:00","date_gmt":"2022-05-15T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=505"},"modified":"2022-05-08T18:40:44","modified_gmt":"2022-05-08T21:40:44","slug":"cuarto-domingo-de-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/cuarto-domingo-de-pascua\/","title":{"rendered":"Cuarto Domingo de Pascua"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Misa-Tridentina-89.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"413\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Misa-Tridentina-89.jpg?resize=413%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-506\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Misa-Tridentina-89.jpg?w=413&amp;ssl=1 413w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Misa-Tridentina-89.jpg?resize=248%2C300&amp;ssl=1 248w\" sizes=\"auto, (max-width: 413px) 100vw, 413px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Oh Dios, que unes las almas de los fieles en una sola voluntad: da a tus pueblos el amar lo que mandas, el desear lo que prometes: para que, entre las mundanas variedades, nuestros corazones est\u00e9n fijos all\u00ed donde est\u00e1n los verdaderos gozos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lecci\u00f3n de la Ep\u00edstola del Ap\u00f3stol Santiago<\/p>\n\n\n\n<p><em>Car\u00edsimos: Toda \u00f3ptima d\u00e1diva, y todo don perfecto, procede de arriba, desciende del Padre de las luces, en el cual no hay cambio, ni sombra de mudanza. Pues \u00c9l nos engendr\u00f3 voluntariamente con la palabra de la verdad, para que fu\u00e9semos el comienzo de su creaci\u00f3n. Ya lo sab\u00e9is, car\u00edsimos hermanos m\u00edos. Sea, pues, todo hombre veloz para o\u00edr; pero tardo para hablar, y tardo para la ira. Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. Por lo cual, rechazando toda inmundicia y todo exceso de malicia, recibid con mansedumbre la palabra inspirada, la cual puede salvar vuestras almas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Los favores derramados sobre el pueblo cristiano proceden de la sublime y serena bondad del Padre celestial. \u00c9l es el principio de todo en el orden de la naturaleza; y si en el orden de la gracia hemos llegado a ser sus hijos, es porque \u00e9l mismo nos ha enviado su Verbo consustancial, que es la Palabra de verdad, por la que hemos llegado a ser, mediante el bautismo, hijos de Dios. De aqu\u00ed se deduce que debemos imitar, en cuanto es posible a nuestra flaqueza, la serenidad de nuestro Padre que est\u00e1 en los cielos y librarnos de esta agitaci\u00f3n pasional que es el car\u00e1cter de una vida toda terrestre, mientras que la nuestra debe ser del cielo donde Dios nos arrastra. El santo Ap\u00f3stol nos exhorta a recibir con mansedumbre esta Palabra que nos convierte en lo que somos. Ella es seg\u00fan su doctrina un injerto de salvaci\u00f3n hecho en nuestras almas. Si ella act\u00faa all\u00ed, si su crecimiento no es obstaculizado por nosotros, seremos salvos.<\/p>\n\n\n\n<p>Continuaci\u00f3n del santo Evangelio seg\u00fan San Juan<\/p>\n\n\n\n<p><em>En aquel tiempo dijo Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos: Voy a Aquel que me envi\u00f3: y nadie de vosotros me pregunta: \u00bfD\u00f3nde vas? Sino que, porque os he dicho esto, la tristeza ha llenado vuestro coraz\u00f3n. Pero yo os digo la verdad: os conviene que yo me vaya: porque, si no me fuere, el Par\u00e1clito no vendr\u00e1 a vosotros: m\u00e1s, si me fuere, os lo enviar\u00e9 a vosotros. Y, cuando venga El, convencer\u00e1 al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio. De pecado ciertamente, porque no han cre\u00eddo en m\u00ed: y de justicia, porque voy al Padre, y ya no me ver\u00e9is: y de juicio, porque el pr\u00edncipe de este mundo ya ha sido juzgado. Todav\u00eda tengo mucho que deciros: pero ahora no pod\u00e9is entenderlo. Mas, cuando venga el Esp\u00edritu de verdad, os ense\u00f1ar\u00e1 toda la verdad. Porque no hablar\u00e1 por s\u00ed mismo, sino que dir\u00e1 todo lo que ha o\u00eddo, y os anunciar\u00e1 lo que ha de venir. El me glorificar\u00e1: porque lo recibir\u00e1 de m\u00ed, y os lo anunciar\u00e1 a vosotros.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los ap\u00f3stoles se entristecieron cuando Jes\u00fas les dijo: \u201cYo me voy\u201d. \u00bfNo lo estamos tambi\u00e9n nosotros que despu\u00e9s de su nacimiento en Bel\u00e9n, le hemos seguido constantemente, gracias a la Liturgia que nos ha hecho seguir sus pasos? Todav\u00eda algunos d\u00edas m\u00e1s, y se elevar\u00e1 al cielo y el a\u00f1o perder\u00e1 ese encanto que recib\u00eda d\u00eda tras d\u00eda con sus acciones y con sus discursos. Con todo, no quiere que nos dejemos invadir por una excesiva tristeza. Nos anuncia que en su lugar va a descender sobre la tierra el Consolador, el Par\u00e1clito y que permanecer\u00e1 con nosotros para iluminarnos y fortificarnos hasta el fin de los tiempos. Aprovechemos con Jes\u00fas estas \u00faltimas horas; pronto ser\u00e1 tiempo de prepararnos a recibir al hu\u00e9sped celestial que vendr\u00e1 a reemplazarle.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas, que pronunciaba estas palabras la v\u00edspera de la Pasi\u00f3n, no se limita a mostrarnos la venida del Esp\u00edritu Santo como la consolaci\u00f3n de sus fieles; al mismo tiempo nos la presenta como temible para aquellos que desconocen a su Salvador. Las palabras de Jes\u00fas son tan misteriosas como terribles; tomemos la explicaci\u00f3n de San Agust\u00edn, el Doctor de los doctores. \u201cCuando viniere el Esp\u00edritu Santo -dice el Salvador- convencer\u00e1 al mundo en lo que se refiere al pecado\u201d. \u00bfPor qu\u00e9? \u201cPorque los hombres no han cre\u00eddo en Jes\u00fas\u201d. \u00a1Cu\u00e1nta no ser\u00e1, en efecto, la responsabilidad de aquellos que habiendo sido testigos de las maravillas obradas por el Redentor no dieron fe a su palabra! Jerusal\u00e9n oir\u00e1 decir que el Esp\u00edritu Santo ha descendido sobre los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, y permanecer\u00e1 tan indiferente como estuvo a los prodigios que le designaban su Mes\u00edas. La venida del Esp\u00edritu Santo ser\u00e1 como el preludio de la ruina de esta ciudad deicida. Jes\u00fas a\u00f1ade que \u201cel Par\u00e1clito convencer\u00e1 al mundo con respecto a la justicia, porque -dice- yo voy al Padre y vosotros no me ver\u00e9is m\u00e1s\u201d. Los Ap\u00f3stoles y aquellos que creyeron en su palabra ser\u00e1n santos y justos por la fe. Ellos creyeron en aquel que hab\u00eda ido al Padre, en aquel que no vieron ya en este mundo. Jerusal\u00e9n, al contrario, no guardar\u00e1 recuerdo de \u00c9l sino para blasfemarle; la justicia, la santidad, la fe de aquellos que creyeron ser\u00e1 su condenaci\u00f3n y el Esp\u00edritu Santo les abandonar\u00e1 a su suerte. Jes\u00fas dice tambi\u00e9n: \u201cEl Par\u00e1clito convencer\u00e1 al mundo en lo que se refiere al juicio\u201d. Y \u00bfpor qu\u00e9?; \u201cporque el pr\u00edncipe de este mundo ya est\u00e1 juzgado\u201d. Aquellos que no siguen a Jesucristo tienen sin embargo un Jefe al que siguen. Este Jefe es Satan\u00e1s. As\u00ed, pues, el juicio de Satan\u00e1s est\u00e1 ya pronunciado. El Esp\u00edritu Santo advierte, pues, a los disc\u00edpulos del mundo que su pr\u00edncipe est\u00e1 para siempre sepultado en la reprobaci\u00f3n. Que ellos reflexionen; porque a\u00f1ade San Agust\u00edn \u201cel orgullo del hombre se enga\u00f1ar\u00eda al esperar en el perd\u00f3n; que medite con frecuencia los castigos que sufren los \u00e1ngeles soberbios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Oh Dios, que unes las almas de los fieles en una sola voluntad: da a tus pueblos el amar lo que mandas, el desear lo que prometes: para que, entre las mundanas variedades, nuestros corazones &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/cuarto-domingo-de-pascua\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[110,145,108,8,138,20,42,52,31,155,53,157],"class_list":["post-505","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-don-de-dios","tag-espiritu-santo","tag-filiacion-divina","tag-gracia-de-dios","tag-justicia-divina","tag-liturgia","tag-meditacion","tag-sagrada-escritura","tag-salvacion-eterna","tag-santo-evangelio","tag-union-con-dios","tag-verdad"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-89","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/505","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=505"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/505\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":507,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/505\/revisions\/507"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=505"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=505"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=505"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}