{"id":514,"date":"2022-05-18T07:30:00","date_gmt":"2022-05-18T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=514"},"modified":"2022-05-10T19:13:06","modified_gmt":"2022-05-10T22:13:06","slug":"errores-y-peligros-de-la-masoneria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/errores-y-peligros-de-la-masoneria\/","title":{"rendered":"Errores y peligros de la masoner\u00eda"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Masoneria-03.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Masoneria-03.jpg?resize=500%2C281&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-515\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Masoneria-03.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Masoneria-03.jpg?resize=300%2C169&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Vienen en seguida los principios de la ciencia pol\u00edtica. En este g\u00e9nero dogmatizan los naturalistas que los hombres todos tienen iguales derechos y son de igual condici\u00f3n en todo; que todos son libres por naturaleza; que ninguno tiene derecho para mandar a otro, y el pretender que los hombres obedezcan a cualquier autoridad que no venga de ellos mismos es propiamente hacerles violencia. Todo est\u00e1, pues, en manos del pueblo libre; la autoridad existe por mandato o concesi\u00f3n del pueblo; tanto que, mudada la voluntad popular, es l\u00edcito destronar a los pr\u00edncipes aun por la fuerza. La fuente de todos los derechos y obligaciones civiles est\u00e1 o en la multitud o en el Gobierno de la naci\u00f3n, organizado, por supuesto, seg\u00fan los nuevos principios. Conviene, adem\u00e1s, que el Estado sea ateo; no hay raz\u00f3n para anteponer una a otra entre las varias religiones, pues todas deben ser igualmente consideradas. Con todas sus fuerzas e intereses lo est\u00e1n maquinando as\u00ed hace mucho tiempo, y con esto dejan expedito el camino a no pocos m\u00e1s audaces que se inclinan a peores opiniones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>De lo que sumariamente hemos referido aparece bastante claro que sea y por d\u00f3nde va la secta de los Masones. Sus principales dogmas discrepan tanto y tan claramente de la raz\u00f3n, que nada puede ser m\u00e1s perverso. Querer acabar con la religi\u00f3n y la Iglesia, fundada y conservada perennemente por el mismo Dios, y resucitar despu\u00e9s de dieciocho siglos las costumbres y doctrinas gent\u00edlicas, es necedad insigne y muy audaz impiedad. Ni es menos horrible o m\u00e1s llevadero el rechazar los beneficios que con tanta bondad alcanz\u00f3 Jesucristo, no s\u00f3lo a cada hombre en particular, sino tambi\u00e9n en cuanto viven unidos en la familia o en la sociedad civil, beneficios se\u00f1alad\u00edsimos hasta seg\u00fan el juicio y testimonio de los mismos enemigos. En tan feroz e insensato prop\u00f3sito parece reconocerse el mismo implacable odio o sed de venganza en que arde Satan\u00e1s contra Jesucristo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como el otro vehemente empe\u00f1o de los Masones, el de destruir los principales fundamentos de lo justo y lo honesto, y animar as\u00ed a los que, a imitaci\u00f3n del animal, quisiera fuera l\u00edcito cuanto agrada, no es otra cosa que empujar el g\u00e9nero humano ignominiosa y vergonzosamente a su extrema ruina.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aumentan el mal los peligros que amenazan a la sociedad dom\u00e9stica y civil. Porque, como otras veces lo hemos expuesto, hay en el matrimonio, seg\u00fan el com\u00fan y casi universal sentir de todos los pueblos y siglos, algo de sagrado y religioso: veda, adem\u00e1s, la ley divina que pueda disolverse. Pero si esto se permitiera, si el matrimonio se hace profano, necesariamente ha de seguirse en la familia la discordia y la confusi\u00f3n, cayendo de su dignidad la mujer y quedando incierta la prole tanto sobre sus bienes como sobre su propia vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como no pueden ser iguales las capacidades de los hombres, y distan mucho uno de otro por raz\u00f3n de las fuerzas corporales o del esp\u00edritu, y son tantas las diferencias de costumbres, voluntades y temperamentos, nada m\u00e1s repugnante a la raz\u00f3n que el pretender abarcarlo y confundirlo todo y llevar a las leyes de la vida civil tan rigurosa igualdad. As\u00ed como la perfecta constituci\u00f3n del cuerpo humano resulta de la juntura y composici\u00f3n de miembros diversos, que, diferentes en forma y funciones, atados y puestos en sus propios lugares, constituyen un organismo hermoso a la vista, vigoroso y apto para bien funcionar, as\u00ed en la humana sociedad son casi infinitas las diferencias de los individuos que la forman; y si todos fueran iguales y cada uno se rigiera a su arbitrio, nada habr\u00eda m\u00e1s deforme que semejante sociedad; mientras que si todos, en distinto grado de dignidad, oficios y aptitudes, armoniosamente conspiran al bien com\u00fan, retratar\u00e1n la imagen de una ciudad bien constituida y seg\u00fan pide la naturaleza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Vuelvan los corazones a la libertad, fraternidad e igualdad, no como absurdamente las conciben los masones, sino como las alcanz\u00f3 Jesucristo para el humano linaje: esto es, la libertad de los hijos de Dios, por la cual nos veamos libres de la servidumbre de Satan\u00e1s y de las pasiones, nuestros pervers\u00edsimos tiranos; la fraternidad que dimana de ser Dios nuestros Creador y Padre com\u00fan de todos; la igualdad que, teniendo por fundamento la caridad y la justicia, no borra toda diferencia entre los hombres, sino que con la variedad de condiciones, deberes e inclinaciones forma aquel admirable y armonioso concierto que aun la misma naturaleza pide para el bien y la dignidad de la vida civil.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, de los turbulentos errores, que ya llevamos enumerados, han de temerse los mayores peligros para los Estados. Porque, quitado el temor de Dios y el respeto a las leyes divinas, menospreciada la autoridad de los pr\u00edncipes, consentida y legitimada la man\u00eda de las revoluciones, sueltas con la mayor licencia las pasiones populares, sin otro freno que el castigo, ha de seguirse necesariamente el trastorno y la ruina de todas las cosas. Y aun precisamente esta ruina y trastorno, es lo que a conciencia maquinan y expresamente proclaman unidas las masas de comunistas y socialistas, a cuyos designios no podr\u00e1 decirse ajena la secta de los Masones. Y si de hecho no llegan inmediatamente y en todas partes a las \u00faltimas consecuencias, no se atribuya a sus doctrinas ni a su voluntad, sino a la eficacia de la religi\u00f3n divina, que no puede extinguirse, y a la parte m\u00e1s sana de los hombres, que, rechazando la servidumbre de las sociedades secretas, resisten con valor a sus locos conatos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Ojal\u00e1 juzgasen todos del \u00e1rbol por sus frutos y conocieran la semilla y principio de los males que nos oprimen y los peligros que nos amenazan! Tenemos que hab\u00e9rnoslas con un enemigo astuto y doloso que, halagando los o\u00eddos de pueblos y pr\u00edncipes, ha cautivado a unos y otros con blandura de palabras y adulaciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: S.S. Le\u00f3n XIII,&nbsp;<em>Enc\u00edclica Humanum genus<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Vienen en seguida los principios de la ciencia pol\u00edtica. 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