{"id":535,"date":"2022-05-24T07:30:00","date_gmt":"2022-05-24T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=535"},"modified":"2022-05-14T20:16:03","modified_gmt":"2022-05-14T23:16:03","slug":"gravedad-de-los-errores-modernistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/gravedad-de-los-errores-modernistas\/","title":{"rendered":"Gravedad de los errores modernistas"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-San-Pio-X-57.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"413\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-San-Pio-X-57.jpg?resize=413%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-536\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-San-Pio-X-57.jpg?w=413&amp;ssl=1 413w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-San-Pio-X-57.jpg?resize=248%2C300&amp;ssl=1 248w\" sizes=\"auto, (max-width: 413px) 100vw, 413px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Al oficio de apacentar la grey del Se\u00f1or que nos ha sido confiada de lo alto, Jesucristo se\u00f1al\u00f3 como primer deber el de guardar con suma vigilancia el dep\u00f3sito tradicional de la santa fe, tanto frente a las novedades profanas del lenguaje como a las contradicciones de una falsa ciencia. No ha existido \u00e9poca alguna en la que no haya sido necesaria a la grey cristiana esa vigilancia de su Pastor supremo; porque jam\u00e1s han faltado, suscitados por el enemigo del g\u00e9nero humano, \u201chombres de lenguaje perverso\u201d, \u201cdecidores de novedades y seductores\u201d, \u201csujetos al error y que arrastran al error\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero es preciso reconocer que en estos \u00faltimos tiempos ha crecido, en modo extra\u00f1o, el n\u00famero de los enemigos de la cruz de Cristo, los cuales, con artes enteramente nuevas y llenas de perfidia, se esfuerzan por aniquilar las energ\u00edas vitales de la Iglesia, y hasta por destruir totalmente, si les fuera posible, el reino de Jesucristo. Guardar silencio no es ya decoroso, si no queremos aparecer infieles al m\u00e1s sacrosanto de nuestros deberes, y si la bondad de que hasta aqu\u00ed hemos hecho uso, con esperanza de enmienda, no ha de ser censurada ya como un olvido de nuestro ministerio. Lo que sobre todo exige de Nos que rompamos sin dilaci\u00f3n el silencio es que hoy no es menester ya ir a buscar los fabricantes de errores entre los enemigos declarados: se ocultan, y ello es objeto de grand\u00edsimo dolor y angustia, en el seno y gremio mismo de la Iglesia, siendo enemigos tanto m\u00e1s perjudiciales cuanto lo son menos declarados.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Hablamos, venerables hermanos, de un gran n\u00famero de cat\u00f3licos seglares y, lo que es a\u00fan m\u00e1s deplorable, hasta de sacerdotes, los cuales, so pretexto de amor a la Iglesia, faltos en absoluto de conocimientos serios en filosof\u00eda y teolog\u00eda, e impregnados, por lo contrario, hasta la m\u00e9dula de los huesos, con venenosos errores bebidos en los escritos de los adversarios del catolicismo, se presentan, con desprecio de toda modestia, como restauradores de la Iglesia, y en apretada falange asaltan con audacia todo cuanto hay de m\u00e1s sagrado en la obra de Jesucristo, sin respetar ni aun la propia persona del divino Redentor, que con sacr\u00edlega temeridad rebajan a la categor\u00eda de puro y simple hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Tales hombres se extra\u00f1an de verse colocados por Nos entre los enemigos de la Iglesia. Pero no se extra\u00f1ar\u00e1 de ello nadie que, prescindiendo de las intenciones, reservadas al juicio de Dios, conozca sus doctrinas y su manera de hablar y obrar. Son seguramente enemigos de la Iglesia, y no se apartar\u00e1 de lo verdadero quien dijere que \u00e9sta no los ha tenido peores. Porque, en efecto, como ya hemos dicho, ellos traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro: en nuestros d\u00edas, el peligro est\u00e1 casi en las entra\u00f1as mismas de la Iglesia y en sus mismas venas; y el da\u00f1o producido por tales enemigos es tanto m\u00e1s inevitable cuanto m\u00e1s a fondo conocen a la Iglesia. A\u00f1\u00e1dase que han aplicado la segur no a las ramas, ni tampoco a d\u00e9biles renuevos, sino a la ra\u00edz misma; esto es, a la fe y a sus fibras m\u00e1s profundas. Mas una vez herida esa ra\u00edz de vida inmortal, se empe\u00f1an en que circule el virus por todo el \u00e1rbol, y en tales proporciones que no hay parte alguna de la fe cat\u00f3lica donde no pongan su mano, ninguna que no se esfuercen por corromper. Y mientras persiguen por mil caminos su nefasto designio, su t\u00e1ctica es la m\u00e1s insidiosa y p\u00e9rfida. Amalgamando en sus personas al racionalista y al cat\u00f3lico, lo hacen con habilidad tan refinada, que f\u00e1cilmente sorprenden a los incautos. Por otra parte, por su gran temeridad, no hay linaje de consecuencias que les haga retroceder o, m\u00e1s bien, que no sostengan con obstinaci\u00f3n y audacia. Juntan a esto, y es lo m\u00e1s a prop\u00f3sito para enga\u00f1ar, una vida llena de actividad, constancia y ardor singulares hacia todo g\u00e9nero de estudios, aspirando a granjearse la estimaci\u00f3n p\u00fablica por sus costumbres, con frecuencia intachables. Por fin, y esto parece quitar toda esperanza de remedio, sus doctrinas les han pervertido el alma de tal suerte, que desprecian toda autoridad y no soportan correcci\u00f3n alguna; y atrincher\u00e1ndose en una conciencia mentirosa, nada omiten para que se atribuya a celo sincero de la verdad lo que s\u00f3lo es obra de la tenacidad y del orgullo.<\/p>\n\n\n\n<p>A la verdad, Nos hab\u00edamos esperado que alg\u00fan d\u00eda volver\u00edan sobre s\u00ed, y por esa raz\u00f3n hab\u00edamos empleado con ellos, primero, la dulzura como con hijos, despu\u00e9s la severidad y, por \u00faltimo, aunque muy contra nuestra voluntad, las reprensiones p\u00fablicas. Pero no ignor\u00e1is, venerables hermanos, la esterilidad de nuestros esfuerzos: inclinaron un momento la cabeza para erguirla en seguida con mayor orgullo. Ahora bien: si s\u00f3lo se tratara de ellos, podr\u00edamos Nos tal vez disimular; pero se trata de la religi\u00f3n cat\u00f3lica y de su seguridad. Basta, pues, de silencio; prolongarlo ser\u00eda un crimen. Tiempo es de arrancar la m\u00e1scara a esos hombres y de mostrarlos a la Iglesia entera tales cuales son en realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Y como una t\u00e1ctica de los&nbsp;<em>modernistas&nbsp;<\/em>(as\u00ed se les llama vulgarmente, y con mucha raz\u00f3n), t\u00e1ctica, a la verdad, la m\u00e1s insidiosa, consiste en no exponer jam\u00e1s sus doctrinas de un modo met\u00f3dico y en su conjunto, sino d\u00e1ndolas en cierto modo por fragmentos y esparcidas ac\u00e1 y all\u00e1, lo cual contribuye a que se les juzgue fluctuantes e indecisos en sus ideas, cuando en realidad \u00e9stas son perfectamente fijas y consistentes; ante todo, importa presentar en este lugar esas mismas doctrinas en un conjunto, y hacer ver el enlace l\u00f3gico que las une entre s\u00ed, reserv\u00e1ndonos indicar despu\u00e9s las causas de los errores y prescribir los remedios m\u00e1s adecuados para cortar el mal&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: San P\u00edo X,&nbsp;<em>Carta Enc\u00edclica Pascendi Dominici Gregis<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Al oficio de apacentar la grey del Se\u00f1or que nos ha sido confiada de lo alto, Jesucristo se\u00f1al\u00f3 como primer deber el de guardar con suma vigilancia el dep\u00f3sito tradicional de la santa fe, tanto &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/gravedad-de-los-errores-modernistas\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[12,70,116,41,45,21,68,138,144,117,15,16,113,119,157],"class_list":["post-535","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-celo-santo","tag-combate-espiritual","tag-conciencia","tag-deber-de-estado","tag-discernimiento","tag-fe","tag-formacion","tag-justicia-divina","tag-magisterio-de-la-iglesia-catolica","tag-pecado","tag-persecucion","tag-pruebas","tag-reino-de-dios","tag-tradicion","tag-verdad"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-8D","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/535","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=535"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/535\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":537,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/535\/revisions\/537"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=535"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=535"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=535"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}