{"id":545,"date":"2022-05-27T07:30:00","date_gmt":"2022-05-27T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=545"},"modified":"2022-05-16T20:13:00","modified_gmt":"2022-05-16T23:13:00","slug":"devocion-a-la-santisima-virgen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/devocion-a-la-santisima-virgen\/","title":{"rendered":"Devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Coronacion-de-la-Virgen-08.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"295\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Coronacion-de-la-Virgen-08.jpg?resize=295%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-546\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Coronacion-de-la-Virgen-08.jpg?w=295&amp;ssl=1 295w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Coronacion-de-la-Virgen-08.jpg?resize=177%2C300&amp;ssl=1 177w\" sizes=\"auto, (max-width: 295px) 100vw, 295px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Por ser tan importante la intervenci\u00f3n de Mar\u00eda en nuestra vida espiritual, hemos de tenerle mucha devoci\u00f3n. Esta palabra significa entrega voluntaria de s\u00ed mismo. Seremos, pues, devotos de Mar\u00eda, si nos entreg\u00e1remos enteramente a ella y, por ella, a Dios. Con esto no haremos sino imitar al mismo Dios que se nos da a nosotros, y nos da a su Hijo como medianero. Haremos entrega de nuestro entendimiento, con la m\u00e1s profunda veneraci\u00f3n; de nuestra voluntad, con una confianza absoluta; de nuestro coraz\u00f3n, con un amor tern\u00edsimo de hijos; de todo nuestro ser, con la imitaci\u00f3n m\u00e1s perfecta posible de sus virtudes.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta veneraci\u00f3n se funda en la dignidad de Madre de Dios y en las consecuencias que de ella se derivan. Verdaderamente jam\u00e1s podremos honrar harto a la que el Verbo Encarnado venera como madre suya, contempla el Padre amorosamente como a hija muy amada, y el Esp\u00edritu Santo mira como templo suyo de predilecci\u00f3n. Tr\u00e1tala el Padre con sumo respeto al enviarle un \u00c1ngel para que la salude llena de gracia, y le pida su consentimiento para la obra de la Encarnaci\u00f3n, por medio de la cual quiere asociarla consigo tan \u00edntimamente; ven\u00e9rala el Hijo, y \u00e1mala como a madre suya y la obedece; el Esp\u00edritu Santo viene a ella, y en ella pone sus complacencias. Al venerar a Mar\u00eda, nos asociamos a las tres divinas personas, y estimamos en mucho a la que ellas en mucho estiman.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Esta veneraci\u00f3n ha de ser mayor que la que guardamos para los \u00c1ngeles y los Santos, precisamente porque por su dignidad de madre de Dios, por su oficio de medianera y por su santidad, est\u00e1 Mar\u00eda por encima de todas las criaturas. El culto que se le debe, que es de&nbsp;<em>dul\u00eda&nbsp;<\/em>y no de&nbsp;<em>latr\u00eda<\/em>, ll\u00e1mase con raz\u00f3n de&nbsp;<em>hiperdul\u00eda<\/em>, por ser superior al que se rinde a los \u00c1ngeles y a los Santos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra confianza, pues, para con ella, habr\u00e1 de ser inquebrantable y universal. Inquebrantable, a pesar de todas nuestras miserias y pecados; es madre de misericordia,&nbsp;<em>mater misericordia<\/em>, que no se cuida de la justicia, sino que ha sido elegida para ejercer antes que otra cosa la compasi\u00f3n, la bondad, la condescendencia; porque sabe que estamos expuestos a las acometidas de la concupiscencia, del mundo y del demonio, tiene piedad de nosotros que no dejamos de ser sus hijos, aunque hayamos ca\u00eddo en el pecado. As\u00ed, pues, apenas manifestamos un poco de buena voluntad, el deseo de volver a Dios, nos acoge bondadosamente; y muchas veces es ella la que, anticip\u00e1ndose a estos buenos movimientos, nos alcanza las gracias que los excitar\u00e1n en nuestra alma. Muy bien entendi\u00f3 esto la Iglesia, cuando instituy\u00f3 una fiesta, para algunas di\u00f3cesis, con el t\u00edtulo de Coraz\u00f3n de Mar\u00eda refugio de pecadores; precisamente porque es inmaculada y jam\u00e1s ha cometido pecado alguno, siente mucha m\u00e1s compasi\u00f3n por sus pobres hijos que no tienen, como ella, el privilegio de estar libres de la concupiscencia. Universal, o sea, que se extiende a todas las gracias de que hemos menester; gracias de conversi\u00f3n, de adelantamiento espiritual, de perseverancia final, gracias de preservaci\u00f3n en medio de los peligros, de las tribulaciones, de las m\u00e1s graves dificultades que pudieran presentarse. Y porque de continuo hemos menester de la gracia para vencer a nuestros enemigos y adelantar en la virtud, de continuo hemos de acudir a ella que tan acertadamente es llamada Nuestra Se\u00f1ora del perpetuo socorro.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la confianza ha de ir junto el amor, y amor filial, lleno de candor, de sencillez, de ternura y de generosidad. Verdaderamente es la m\u00e1s amable de todas las madres, porque, habi\u00e9ndola escogido Dios para Madre de su Hijo, le ha dado todas las buenas cualidades que hacen amable a una persona: la delicadeza, la discreci\u00f3n, la bondad, la abnegaci\u00f3n de una madre. Es la m\u00e1s amante, porque fue creado expresamente su coraz\u00f3n para amar al Hijo-Dios, y amarle lo m\u00e1s perfectamente posible. Pues el mismo amor que tiene a su Hijo, ti\u00e9nele tambi\u00e9n por nosotros, que somos miembros vivos de su Hijo divino, prolongaci\u00f3n y complemento de \u00c9l; mu\u00e9strase este amor en el misterio de la Visitaci\u00f3n, cuando corre presurosa a llevar a su prima Isabel el Jes\u00fas que ha recibido en su seno, y que con sola su presencia santifica toda la casa; en las bodas de Can\u00e1, en las que cuidando de todo, intercede con su Hijo para librar a los reci\u00e9n casados de una triste humillaci\u00f3n; en el Calvario, donde voluntariamente sacrifica lo que m\u00e1s quiere, para salvarnos; en el Cen\u00e1culo, donde ejerce su poder de intercesi\u00f3n para conseguir a los Ap\u00f3stoles una mayor abundancia de los dones del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>Siendo la m\u00e1s amable y la m\u00e1s amante de todas las madres, ha de ser tambi\u00e9n la m\u00e1s amada. Este es uno de sus m\u00e1s gloriosos privilegios : donde quiera que Jes\u00fas es conocido y amado, tambi\u00e9n lo es Mar\u00eda: no se puede separar a la Madre del Hijo, y aun teniendo en cuenta la diferencia entre el uno y la otra, gu\u00e1rdaseles el mismo afecto, aunque en grado diferente: al Hijo se le rinde el amor que se debe a Dios, y a Mar\u00eda, el que se debe a la Madre de Dios, amor tierno, generoso, abnegado, pero subordinado al amor de Dios. Es un amor de complacencia, que se goza en las grandezas, virtudes y privilegios de Mar\u00eda, consider\u00e1ndolos all\u00e1 dentro de continuo, admir\u00e1ndolos, complaci\u00e9ndose en ellos y congratul\u00e1ndose de que sea tan perfecta. Pero es adem\u00e1s un amor de benevolencia que sinceramente desea que el nombre de Mar\u00eda sea cada vez m\u00e1s conocido y amado, que ruega porque se extienda su bienhechor influjo en las almas, y que junta con la oraci\u00f3n la palabra y la obra.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Adolfo Tanquerey,&nbsp;<em>Compendio de Teolog\u00eda asc\u00e9tica y m\u00edstica<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Por ser tan importante la intervenci\u00f3n de Mar\u00eda en nuestra vida espiritual, hemos de tenerle mucha devoci\u00f3n. Esta palabra significa entrega voluntaria de s\u00ed mismo. 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