{"id":564,"date":"2022-06-02T07:30:00","date_gmt":"2022-06-02T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=564"},"modified":"2022-05-24T19:37:53","modified_gmt":"2022-05-24T22:37:53","slug":"es-el-momento-de-consagraros-al-sagrado-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/es-el-momento-de-consagraros-al-sagrado-corazon\/","title":{"rendered":"Es el momento de consagraros al Sagrado Coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Sagrado-Corazon-A69.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"321\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Sagrado-Corazon-A69.jpg?resize=321%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-565\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Sagrado-Corazon-A69.jpg?w=321&amp;ssl=1 321w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Sagrado-Corazon-A69.jpg?resize=193%2C300&amp;ssl=1 193w\" sizes=\"auto, (max-width: 321px) 100vw, 321px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En una hora dif\u00edcil para la sociedad cristiana, pero menos angustiosa que la presente, nuestro glorioso predecesor Le\u00f3n XIII recordaba en su Enc\u00edclica \u201cAnnum sacrum\u201d c\u00f3mo, cuando la Iglesia se encontraba oprimida bajo el yugo de los C\u00e9sares, la cruz se apareci\u00f3 en lo alto a un joven emperador, como auspicio y causa de la pr\u00f3xima victoria; y a\u00f1ad\u00eda: \u201cHe aqu\u00ed que hoy se ofrece a nuestra mirada otra divina se\u00f1al llena de auspicios: el sacrat\u00edsimo Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, coronado por la cruz y brillante de espl\u00e9ndido fulgor entre las llamas. En \u00c9l se deben colocar todas las esperanzas: a \u00c9l se debe pedir, y de \u00c9l se debe esperar la salvaci\u00f3n de los hombres\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Dios, que ha creado al hombre para amarle y para ser amado de \u00e9l, no ha hecho una llamada solamente a su inteligencia y a su voluntad; para tocar su coraz\u00f3n, ha tomado \u00c9l mismo un coraz\u00f3n de carne, y porque el signo m\u00e1s manifiesto de amor entre dos corazones es el don total del uno al otro, Jes\u00fas se digna proponer al hombre este cambio de corazones: \u00c9l ha dado el suyo en el calvario, lo da todos los d\u00edas, millares de veces, sobre el altar y en cambio pide el coraz\u00f3n del hombre: \u00a1Hijo m\u00edo, dame tu coraz\u00f3n! Este llamamiento universal se dirige particularmente a la familia, porque son especiales los favores que a \u00e9sta le otorga el Coraz\u00f3n divino.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>El hombre, obra maestra del Creador, est\u00e1 hecho a imagen de Dios. Ahora bien, en la familia esta imagen adquiere, por decirlo as\u00ed, una peculiar semejanza con el divino modelo, porque como la esencial unidad de la naturaleza divina existe en tres personas distintas, consustanciales y coeternas, as\u00ed la unidad moral de la familia y humana se act\u00faa en la trinidad del padre, de la madre y de su prole. La fidelidad conyugal y la indisolubilidad del matrimonio, constituyen un principio de unidad que puede parecer contrario a la parte inferior del hombre, pero es conforme a su naturaleza espiritual; por otro lado, el mandamiento dado a la primera pareja humana: creced y multiplicaos, haciendo de la fecundidad una ley, asegura a la familia el don de perpetuarse a trav\u00e9s de los siglos y pone en ella como un reflejo de eternidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El sacramento hace del matrimonio mismo un medio de mutua santificaci\u00f3n para los c\u00f3nyuges y un manantial inagotable de ayuda sobrenatural; hace a su uni\u00f3n s\u00edmbolo de la uni\u00f3n entre Cristo y su Iglesia; les convierte en colaboradores de la obra creadora del Padre, de la obra redentora del Hijo, de la obra iluminadora y educadora del Esp\u00edritu Santo. \u00bfNo es acaso \u00e9sta una verdadera predilecci\u00f3n de Dios, un amor de su coraz\u00f3n, como cantaba el salmista al ver los pensamientos del Coraz\u00f3n divino a trav\u00e9s de las generaciones humanas?<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no es esto todo. Este Coraz\u00f3n da y promete a las familias cristianas todav\u00eda m\u00e1s. Ante todo, ha querido ofrecerles un modelo, por decirlo as\u00ed, m\u00e1s tangible e imitable que la sublime e inaccesible Trinidad. Jes\u00fas, \u201cautor y consumador de la fe\u201d, que renunci\u00f3 a los goces humanos y, \u201cdejando la alegr\u00eda sostuvo la cruz, sin hacer caso de la ignominia\u201d, gust\u00f3 sin embargo la dulzura del hogar dom\u00e9stico en Nazaret. Nazaret es el ideal de la familia, porque en ella la autoridad serena y sin asperezas se junta con una obediencia sonriente y sin indecisiones; porque la integridad se une all\u00ed a la fecundidad, el trabajo a la oraci\u00f3n, el buen querer humano a la benevolencia divina. Este es el ejemplo y el \u00e1nimo que Jes\u00fas os ofrece.<\/p>\n\n\n\n<p>A las familias que se consagran a \u00c9l, este Coraz\u00f3n divino se ha comprometido a asistirlas y protegerlas cuando se encuentren en cualquier necesidad. \u00a1Ah, cu\u00e1ntas necesidades, a veces bien duras, oprimen hoy a las familias, y cu\u00e1ntas las amenazan! Ahora es por lo tanto m\u00e1s oportuno que nunca el momento de dirigiros al Sagrado Coraz\u00f3n y de consagraros a \u00c9l con todo lo que os es querido.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: S.S. P\u00edo XII,&nbsp;<em>Discurso del 19 de junio de 1940<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu En una hora dif\u00edcil para la sociedad cristiana, pero menos angustiosa que la presente, nuestro glorioso predecesor Le\u00f3n XIII recordaba en su Enc\u00edclica \u201cAnnum sacrum\u201d c\u00f3mo, cuando la Iglesia se encontraba oprimida bajo el yugo &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/es-el-momento-de-consagraros-al-sagrado-corazon\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[30,126,134,51,61,144,139,42,133,16,71,31,73,64],"class_list":["post-564","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-amor-a-dios","tag-auxilios-divinos","tag-esperanza","tag-espiritualidad","tag-familia","tag-magisterio-de-la-iglesia-catolica","tag-matrimonio","tag-meditacion","tag-ntro-senor-jesucristo","tag-pruebas","tag-sacramentos","tag-salvacion-eterna","tag-santisima-trinidad","tag-voluntad-de-dios"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-96","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/564","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=564"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/564\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":566,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/564\/revisions\/566"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=564"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=564"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=564"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}