{"id":567,"date":"2022-06-03T07:30:00","date_gmt":"2022-06-03T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=567"},"modified":"2022-05-25T20:15:12","modified_gmt":"2022-05-25T23:15:12","slug":"haced-de-este-corazon-el-rey-de-vuestra-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/haced-de-este-corazon-el-rey-de-vuestra-casa\/","title":{"rendered":"Haced de este Coraz\u00f3n el Rey de vuestra casa"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Sagrado-Corazon-A70.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"384\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Sagrado-Corazon-A70.jpg?resize=384%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-568\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Sagrado-Corazon-A70.jpg?w=384&amp;ssl=1 384w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Sagrado-Corazon-A70.jpg?resize=230%2C300&amp;ssl=1 230w\" sizes=\"auto, (max-width: 384px) 100vw, 384px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">\u00a1Queridos hijos e hijas, volveos al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, consagraos a \u00c9l enteramente, y vivid en la serenidad y en la confianza!<\/p>\n\n\n\n<p>No hay duda de que, si se quiere salir de modo durable de la crisis actual, ser\u00e1 preciso reedificar la sociedad sobre bases menos fr\u00e1giles, es decir, m\u00e1s conformes a la moral de Cristo, fuente primera de toda verdadera civilizaci\u00f3n. No es menos cierto que, si se quiere conseguir tal fin, har\u00e1 falta comenzar por hacer de nuevo cristianas a las familias, muchas de las cuales han olvidado la pr\u00e1ctica del Evangelio, la caridad que requiere y la paz que trae.<\/p>\n\n\n\n<p>San Agust\u00edn escrib\u00eda que la familia debe ser el elemento inicial y como una c\u00e9lula de la ciudad. Y como toda parte est\u00e1 enderezada al fin y a la integridad del todo, deduc\u00eda de ah\u00ed que la paz en el hogar dom\u00e9stico, entre quien manda y quien obedece, ayuda a la concordia entre los ciudadanos. Bien lo saben los que, para expulsar a Dios de la sociedad y lanzarla en el desorden, se esfuerzan por quitar a la familia el respeto y hasta el recuerdo de las leyes divinas, exaltando el divorcio y la uni\u00f3n libre, poniendo trabas al papel providencial confiado a los padres con respecto a sus hijos, infundiendo en los esposos el temor de las fatigas materiales y de las responsabilidades morales que lleva consigo el glorioso peso de una prole numerosa. Contra semejantes peligros deseamos prevenirnos, recomend\u00e1ndoos que os consagr\u00e9is al Coraz\u00f3n Sant\u00edsimo de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>La imagen del Divino Coraz\u00f3n, rodeado de llamas, coronado de espinas, abierto por la lanza, recuerda hasta qu\u00e9 punto am\u00f3 Jes\u00fas a los hombres y se sacrific\u00f3 por ellos, es decir, seg\u00fan sus propias palabras \u201chasta agotarse y consumirse\u201d. Adem\u00e1s, el lamento del Salvador por la infidelidad y las ingratitudes de los hombres imprime a esta devoci\u00f3n un car\u00e1cter esencial de penitencia expiadora. Nuestro gran predecesor P\u00edo XI la aclar\u00f3 admirablemente en su enc\u00edclica \u201cMiserentissimus Redemptor\u201d, y en la oraci\u00f3n lit\u00fargica de la fiesta del Sagrado Coraz\u00f3n, donde se dice que al devoto obsequio de nuestra piedad debe a\u00f1adirse una digna satisfacci\u00f3n por nuestros pecados. Estos dos elementos hacen a la devoci\u00f3n del Sagrado Coraz\u00f3n eminentemente apta para restablecer el orden quebrantado, y con esto para preparar y promover el retorno de la paz. La grande obra de Cristo, o, para hablar con San Pablo la obra que Dios hizo en \u00c9l, era reconciliar consigo al mundo, y la sangre, cuyas \u00faltimas gotas brotaron del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas sobre la cruz, es el sello de la nueva Alianza que reanuda los v\u00ednculos de amor entre Dios y el hombre, rotos por el pecado original.<\/p>\n\n\n\n<p>Haced, pues, de este Coraz\u00f3n el rey de vuestra casa, y establecer\u00e9is en ella la paz. Tanto m\u00e1s cuanto que \u00c9l mismo, renovando y determinando las bendiciones de su Padre celestial hacia las familias fieles, prometi\u00f3 hacer reinar la paz en aqu\u00e9llas que le fueran consagradas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Oh, si todos los hombres escuchasen esta invitaci\u00f3n y esta promesa! Dos gloriosos predecesores nuestros, Le\u00f3n XIII y P\u00edo XI, como padres comunes de la cristiandad y gu\u00edas inspirados del g\u00e9nero humano sobre este mundo, lo consagraron solemnemente, es verdad, al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Pero \u00a1cu\u00e1ntas almas ignoran todav\u00eda, cu\u00e1ntas hasta desprecian el manantial de gracia que les ha sido abierto y les es tan f\u00e1cilmente accesible! Ah, no se\u00e1is vosotros de aquellos negligentes o necios, que dejan cerradas al Rey de amor las puertas de su hogar, de su ciudad, de su naci\u00f3n, y retrasan con eso mismo el d\u00eda en que el mundo, pacificado, vuelva a encontrar la verdadera felicidad. \u00bfCerrar\u00edais acaso vuestra ventana, si vierais volar ante ella, como No\u00e9 ante el Arca, la paloma con el ramo de olivo? Pues lo que promete y trae el Sagrado Coraz\u00f3n, es m\u00e1s que un s\u00edmbolo, es la realidad de la paz. Jes\u00fas os pide \u00fanicamente que le deis sinceramente vuestro coraz\u00f3n: tal es la verdadera consagraci\u00f3n. Tened la valent\u00eda de hacerla, y aprender\u00e9is por experiencia que Dios no se deja nunca vencer en generosidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Sean las que fueren, hoy o ma\u00f1ana, las dificultades de la vida en torno a vosotros, no experimentar\u00e9is ya aquellos desalientos y aquellas tristezas que conducen al abatimiento; porque desalentarse es faltar el coraz\u00f3n; pero vosotros tendr\u00e9is, en lugar de un d\u00e9bil coraz\u00f3n humano, un coraz\u00f3n conforme al de Dios mismo. Entonces ver\u00e9is realizarse en vuestra familia, en vuestra patria, en la cristiandad y en la humanidad entera, la promesa del Se\u00f1or al profeta Jerem\u00edas: \u201cYo les dar\u00e9 un coraz\u00f3n para conocerme&#8230; y ellos ser\u00e1n mi pueblo y yo ser\u00e9 su Dios, porque volver\u00e1n a m\u00ed con todo su coraz\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: S.S. P\u00edo XII,&nbsp;<em>Discurso del 26 de junio de 1940<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu \u00a1Queridos hijos e hijas, volveos al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, consagraos a \u00c9l enteramente, y vivid en la serenidad y en la confianza! 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