{"id":570,"date":"2022-06-04T07:30:00","date_gmt":"2022-06-04T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=570"},"modified":"2022-05-25T20:16:58","modified_gmt":"2022-05-25T23:16:58","slug":"don-de-sabiduria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/don-de-sabiduria\/","title":{"rendered":"Don de Sabidur\u00eda"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Espiritu-Santo-31.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"367\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Espiritu-Santo-31.jpg?resize=367%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-571\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Espiritu-Santo-31.jpg?w=367&amp;ssl=1 367w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Espiritu-Santo-31.jpg?resize=220%2C300&amp;ssl=1 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 367px) 100vw, 367px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El don de sabidur\u00eda es la mirada suprema de Dios comunicada por gracia a una simple creatura. Su papel contemplativo y apost\u00f3lico se extiende a toda la actividad del cristiano. A los ojos del alma, esclarecida por el don de sabidur\u00eda, todo se hace luminoso. Dios se manifiesta a ella en el brillo infinito de su Divinidad, de perfecciones inn\u00fameras e ilimitadas. El esp\u00edritu de sabidur\u00eda le descubre en la cima de todos los seres -e infinitamente por encima de ellos- \u201cAquel que Es\u201d, el \u00danico necesario, el Eterno viviente; y, surgiendo de esta esencia divina como de un centro de infinita irradiaci\u00f3n, la multitud inconmensurable de los atributos divinos en el orden del ser, del obrar y de la perfecci\u00f3n moral: bondad soberana, inmutable eternidad, omnipresencia, ciencia y comprensi\u00f3n de todo, entendimiento, fuente de toda verdad: Ser que se basta y cuya voluntad reposa en \u00c9l mismo como en un bien infinito; amor, justicia y misericordia; omnipotencia creadora que hizo surgir de la nada un universo que gobierna con sus manos; providencia infalible que vela sobre el menor \u00e1tomo como sobre la inmensidad de los mundos; unidad floreciendo en Trinidad y, en esta sociedad de tres Personas iguales y consustanciales en la identidad de una misma naturaleza divina, todo en com\u00fan: luz, amor y gozo, en una vida sin fin a la que Dios Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo llama por gracia a todos los esp\u00edritus bienaventurados y a todas las almas de buena voluntad. El don de sabidur\u00eda contempla esas profundidades de la Trinidad y de la acci\u00f3n de Dios en el mundo. De todo juzga a la luz de la Esencia divina y de los atributos divinos. De una mirada simple y comprensiva, abraza todo el encadenamiento de las causas relacion\u00e1ndolas con su principio supremo. Es contemplaci\u00f3n de Dios y visi\u00f3n del universo a la luz misma del Verbo, Sabidur\u00eda de la Trinidad.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>El alma, transformada en Dios por la gracia de Cristo, entra como en su casa en todos los secretos de la Trinidad para vivir en ella en sociedad con el Padre, el Verbo y el Amor, en la unidad de una misma vida: \u201cAquel que se adhiere a Dios por uni\u00f3n de amor no hace sino un solo esp\u00edritu con \u00c9l\u201d (I Co 6, 17). Parece que, introducida en la intimidad de la familia divina, el alma ya no ve las cosas en ellas mismas, sino que las saborea con el coraz\u00f3n de Dios. En esta experiencia m\u00edstica, toca ella los abismos de la Trinidad. Ya nada puede retener el impulso de una creatura tal, identificada con Cristo: vive de amor en el seno mismo de Dios. En el cielo de su alma goza de la Trinidad. En esta cumbre de la vida espiritual sobre la tierra, el alma cristiana, en todos sus movimientos, permanece bajo la impulsi\u00f3n del Esp\u00edritu de amor: es la uni\u00f3n transformante. Sus actos, aun de apariencia m\u00e1s insignificante, se convierten en actos de puro amor. Se podr\u00eda decir de estas creaturas conducidas por la Sabidur\u00eda del Esp\u00edritu de Dios, lo que San Juan de la Cruz escrib\u00eda del alma que hab\u00eda llegado a la cima del Monte Carmelo: \u201cS\u00f3lo mora en este monte la gloria y honra de Dios\u201d. Como en el alma de Cristo, ya no queda en ellas sino un solo movimiento que imprime su propio ritmo a todo el resto: la gloria del Padre, la sola gloria de Dios. \u201cPadre, no te he dado sino gloria\u201d (Jn 17,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta alta sabidur\u00eda contemplativa tr\u00f3case espont\u00e1neamente en amor, y el don de sabidur\u00eda vu\u00e9lvese, por a\u00f1adidura, suprema regla de acci\u00f3n. El alma, que ha experimentado el \u201cTodo\u201d de Dios y la \u201cnada\u201d de lo que no sea \u00c9l, quiere que esta gran luz ilumine la ejecuci\u00f3n de todos sus actos, quiere realizar en su conducta, as\u00ed como trabajar con todas sus fuerzas para que se establezca a su alrededor, el reino soberano de Dios, cuyo modelo perfecto encuentra en la vida de los bienaventurados, en quienes \u201cDios es todo en todos\u201d (I Co 15, 28). Ella transforma, aun cada una de sus menores acciones, en testimonio de fidelidad y de puro amor por la gloria de la Trinidad. Y esto, en la sencillez de una existencia aparentemente trivial. Este fue el secreto del alma del Verbo encarnado, aun en medio de las m\u00e1s \u00ednfimas circunstancias de una vida totalmente oculta, para dar a su Padre una gloria infinita. El don de sabidur\u00eda une los extremos. Como la inteligencia divina, relaciona todos los acontecimientos de una vida, todos los seres del universo, y, a trav\u00e9s de todo, sabe descubrir la huella de Dios. \u201c\u00a1Oh, profundidad de los abismos de la Sabidur\u00eda y de la Ciencia de Dios!\u201d Para escrutar \u201cvuestros incomprensibles juicios\u201d y entrar en el misterio de \u201cvuestras impenetrables v\u00edas\u201d (Ro 11, 33), que \u201cVos ocult\u00e1is a los sabios y a los grandes de este mundo para no revelarlo sino a los humildes y a los peque\u00f1os\u201d (Mt 11, 25), tiene necesidad el hombre de la luz del Esp\u00edritu de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Marie Michel Philipon,&nbsp;<em>Los Sacramentos en la vida cristiana<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu El don de sabidur\u00eda es la mirada suprema de Dios comunicada por gracia a una simple creatura. Su papel contemplativo y apost\u00f3lico se extiende a toda la actividad del cristiano. 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