{"id":573,"date":"2022-06-05T07:30:00","date_gmt":"2022-06-05T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=573"},"modified":"2022-05-26T19:15:51","modified_gmt":"2022-05-26T22:15:51","slug":"domingo-de-pentecostes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/domingo-de-pentecostes\/","title":{"rendered":"Domingo de Pentecost\u00e9s"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Misa-Tridentina-93.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Misa-Tridentina-93.jpg?resize=500%2C281&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-574\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Misa-Tridentina-93.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Misa-Tridentina-93.jpg?resize=300%2C169&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Oh Dios, que en este d\u00eda instruiste los corazones de los fieles con la ilustraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo: haz que saboreemos en el mismo Esp\u00edritu las cosas rectas, y que nos alegremos siempre de su consuelo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lecci\u00f3n de los Hechos de los Ap\u00f3stoles<\/p>\n\n\n\n<p><em>Al cumplirse los d\u00edas de Pentecost\u00e9s, estaban todos los disc\u00edpulos juntos en el mismo lugar: y vino de pronto un ruido del cielo, como de viento impetuoso: y llen\u00f3 toda la casa donde estaban sentados. Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, y se sent\u00f3 sobre cada uno de ellos: y fueron todos llenados del Esp\u00edritu Santo, y comenzaron a hablar en varias lenguas, como el Esp\u00edritu les hac\u00eda hablar. Y hab\u00eda entonces en Jerusal\u00e9n jud\u00edos, varones religiosos, de todas las naciones que hay bajo el cielo. Y, corrida la nueva, se junt\u00f3 la multitud, y se qued\u00f3 confusa, porque cada cual les o\u00eda hablar en su lengua. Y se pasmaban todos, y se admiraban, diciendo: \u00bfNo son acaso galileos todos estos que hablan? \u00bfY c\u00f3mo es que cada uno de nosotros les o\u00edmos en la lengua en que hemos nacido? Partos, y Medos, y Elamitas, y los que habitan en Mesopotamia, en Judea y en Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia, y en Panfilia, en Egipto y en las regiones de la Libia, que est\u00e1 junto a Cirene, y los extranjeros Romanos, y tambi\u00e9n los Jud\u00edos, y los Pros\u00e9litos, los Cretenses, y los Arabes: todos les hemos o\u00eddo hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Cuatro grandes sucesos se\u00f1alan la existencia del linaje humano sobre la tierra, y los cuatro dan testimonio de la bondad de Dios para con nosotros. El primero es la creaci\u00f3n del hombre y su elevaci\u00f3n al estado sobrenatural, que le asigna por fin \u00faltimo la clara visi\u00f3n de Dios y su posesi\u00f3n eterna. El segundo es la encarnaci\u00f3n del Verbo, que, al unir la naturaleza humana a la divina en la persona de Cristo, la eleva a la participaci\u00f3n de la naturaleza divina, y nos proporciona, adem\u00e1s, la v\u00edctima necesaria para rescatar a Ad\u00e1n y su descendencia de su prevaricaci\u00f3n. El tercer suceso es la venida del Esp\u00edritu Santo, cuyo aniversario celebramos hoy. Finalmente, el cuarto es la segunda venida del Hijo de Dios, que vendr\u00e1 a librar a la Iglesia su Esposa y la conducir\u00e1 con \u00c9l al cielo para celebrar las nupcias sin fin. Estas cuatro operaciones de Dios, de las cuales la \u00faltima a\u00fan no se ha cumplido, son la clave de la historia humana; nada hay fuera de ellas; pero el hombre animal no las ve ni piensa en ellas. \u201cLa luz brill\u00f3 en medio de las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Bendito sea, pues, el Dios de misericordia que se dign\u00f3 \u201cllamarnos de las tinieblas a la admirable luz de la fe\u201d. Nos ha hecho hijos de esta generaci\u00f3n \u201cque no es de la carne y de la sangre ni de la voluntad del hombre, sino de la voluntad de Dios\u201d. Por esta gracia, he aqu\u00ed que hoy estamos atentos a la tercera de las operaciones de Dios sobre el mundo, la venida del Esp\u00edritu Santo, y hemos o\u00eddo el emocionante relato de su venida. Esta tempestad misteriosa, estas lenguas, este fuego, esta sagrada embriaguez nos transporta a los designios celestiales y exclamamos: \u201c\u00bfTanto ha amado Dios al mundo?\u201d Nos lo dijo Jes\u00fas mientras estaba sobre la tierra: \u201cS\u00ed, ciertamente, tanto am\u00f3 Dios al mundo que le dio su unig\u00e9nito Hijo\u201d. Hoy tenemos que completar y decir: \u201cTanto han amado el Padre y el Hijo al mundo, que le han dado su Esp\u00edritu divino\u201d. Aceptemos este don y consideremos qu\u00e9 es el hombre. El racionalismo y el naturalismo quieren engrandecerle esforz\u00e1ndose en colocarle bajo el yugo del orgullo y de la sensualidad; la fe cristiana nos exige la humildad y la renuncia; pero en pago de ello Dios se da a nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Continuaci\u00f3n del santo Evangelio seg\u00fan San Juan<\/p>\n\n\n\n<p><em>En aquel tiempo dijo Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos: Si alguien me ama, observar\u00e1 mis palabras, y mi Padre le amar\u00e1, y vendremos a \u00e9l y haremos nuestra morada cerca de \u00e9l: el que no me ama, no observa mis palabras. Y, las palabras que hab\u00e9is o\u00eddo, no son m\u00edas, sino de Aquel que me envi\u00f3, del Padre. Os he dicho esto, permaneciendo a vuestro lado. Mas el Esp\u00edritu Santo Par\u00e1clito, que enviar\u00e1 el Padre en nombre m\u00edo, os ense\u00f1ar\u00e1 todo, y os sugerir\u00e1 todo lo que yo os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy: no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro coraz\u00f3n, ni se asuste. Ya me hab\u00e9is o\u00eddo deciros: Voy, y vuelvo a vosotros. Si me amarais, os alegrar\u00edais ciertamente porque voy al Padre: porque el Padre es mayor que yo. Y os lo he dicho ahora, antes de que suceda: para que, cuando hubiere sucedido, cre\u00e1is. Ya no hablar\u00e9 mucho con vosotros. Porque viene el pr\u00edncipe de este mundo, y no tiene nada en m\u00ed. Mas es para que conozca el mundo que amo al Padre, y, como me lo mand\u00f3 el Padre, as\u00ed obro.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La venida del Esp\u00edritu Santo no interesa solamente al g\u00e9nero humano como tal, sino que todos y cada uno de sus individuos est\u00e1 llamado a recibir esta visita, que en el d\u00eda de hoy \u201crenueva la faz de la tierra\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El designio misericordioso de Dios es hacer una alianza individual con todos nosotros. Jes\u00fas s\u00f3lo pide de nosotros una cosa: quiere que le amemos y que guardemos su palabra. Con tal condici\u00f3n, \u00c9l nos promete que su Padre nos amar\u00e1 y vendr\u00e1 con \u00c9l a habitar en nosotros. Pero no es esto todo. Nos anuncia, adem\u00e1s, la venida del Esp\u00edritu Santo, el cual, por su presencia, completar\u00e1 la habitaci\u00f3n de Dios en nosotros. La augusta Trinidad har\u00e1 como otro cielo de esta pobre morada, esperando que seamos transportados despu\u00e9s de esta vida a la mansi\u00f3n, en la cual podamos contemplar a nuestro hu\u00e9sped divino, Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, que tanto han amado a esta creatura humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas nos ense\u00f1a m\u00e1s en este pasaje, sacado del discurso que pronunci\u00f3 a sus disc\u00edpulos despu\u00e9s de la Cena, que el Esp\u00edritu Santo que desciende hoy sobre nosotros es un don del Padre, pero del Padre \u201cen nombre del Hijo\u201d; del mismo modo que en otro lugar dice Jesucristo que \u201c\u00c9l es quien enviar\u00e1 al Esp\u00edritu Santo\u201d. Estos modos diferentes de expresi\u00f3n muestran la relaci\u00f3n que hay entre las dos primeras personas de la Sant\u00edsima Trinidad y el Esp\u00edritu Santo. Este Esp\u00edritu divino es del Padre, pero tambi\u00e9n del Hijo. El Padre le env\u00eda, pero tambi\u00e9n el Hijo le env\u00eda, porque procede de ambos como de un solo principio.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Oh Dios, que en este d\u00eda instruiste los corazones de los fieles con la ilustraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo: haz que saboreemos en el mismo Esp\u00edritu las cosas rectas, y que nos alegremos siempre de su &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/domingo-de-pentecostes\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[30,98,110,145,21,20,42,29,104,81,52,73,155,53],"class_list":["post-573","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-amor-a-dios","tag-cielo","tag-don-de-dios","tag-espiritu-santo","tag-fe","tag-liturgia","tag-meditacion","tag-misterios-sagrados","tag-oracion","tag-presencia-de-dios","tag-sagrada-escritura","tag-santisima-trinidad","tag-santo-evangelio","tag-union-con-dios"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-9f","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/573","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=573"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/573\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":575,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/573\/revisions\/575"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=573"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=573"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=573"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}