{"id":576,"date":"2022-06-06T07:30:00","date_gmt":"2022-06-06T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=576"},"modified":"2022-05-26T19:17:49","modified_gmt":"2022-05-26T22:17:49","slug":"don-de-entendimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/don-de-entendimiento\/","title":{"rendered":"Don de Entendimiento"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Bautismo-de-Jesus-08.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"486\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Bautismo-de-Jesus-08.jpg?resize=486%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-577\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Bautismo-de-Jesus-08.jpg?w=486&amp;ssl=1 486w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Bautismo-de-Jesus-08.jpg?resize=292%2C300&amp;ssl=1 292w\" sizes=\"auto, (max-width: 486px) 100vw, 486px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El don de entendimiento es una mirada simple y contemplativa sobre la Trinidad y el conjunto de los misterios de Dios. No considera las cosas a trav\u00e9s de sus causas en cuanto creadas, como el don de ciencia; no las contempla a la luz de sus causas divinas, como el don de sabidur\u00eda, sino que las ve en ellas mismas, bajo la irradiaci\u00f3n sobrenatural de la luz de Dios, penetrando en el interior de cada misterio, en el coraz\u00f3n mismo de toda realidad, hasta ese centro inaccesible que la fe alcanza sin medir su insondable profundidad. Es menester recordar que ni el genio, ni el trabajo encarnizado, ni ninguna inteligencia de creatura, puede asir a Dios. Aun en presencia de los m\u00e1s puros esp\u00edritus, el Eterno guarda inviolablemente su secreto. Su palabra reveladora sola ha podido hacernos sospechar el misterio de su Paternidad divina, de la generaci\u00f3n de un Verbo igual a \u00c9l mismo y de la Procesi\u00f3n eterna de un Dios que es Amor. Nosotros sabemos que el universo entero ha surgido de este Pensamiento creador y redentor que sobrealz\u00f3 la naturaleza hasta la gracia, ordenando todo el movimiento de los cuerpos, de los esp\u00edritus y de la caridad, al orden de la Encarnaci\u00f3n, a la primac\u00eda de Cristo, a la incesante alabanza de gloria de la Trinidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El don de entendimiento entreabre ante nuestras miradas deslumbradas todo ese mundo sobrenatural donde el alma, amada de Dios, se siente en su casa como el hijo en la de su Padre. S\u00f3lo el Esp\u00edritu Santo, que conoce todo, que escruta todo, puede hacerle tocar esos abismos de la Divinidad. El don de entendimiento es esa mirada simple y profunda en lo interior de toda cosa, a la manera intuitiva y luminosa de la mirada misma de Dios. Los signos exteriores entregan el secreto de las realidades escondidas, los fen\u00f3menos manifiestos introducen en el centro del misterio, lo visible encamina hacia lo invisible, los balbuceos humanos hacen o\u00edr la Palabra increada.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>El alma, iluminada por el Esp\u00edritu de Dios, parece leer en el interior de las cosas. Tal es el oficio del don de entendimiento: el universo recobra su sentido divino, las Escrituras manifiestan con evidencia la econom\u00eda redentora concebida y realizada por el Hijo en colaboraci\u00f3n con el Padre y el Esp\u00edritu Santo, ritos de los sacramentos, infinitamente trascendidos, revelan al alma el deslumbrante misterio eucar\u00edstico que perpet\u00faa en la Iglesia el sacrificio de la Cruz, cada gesto ritual expresado por la Iglesia se le aparece como la aplicaci\u00f3n a nuestras almas de los innumerables beneficios de la Redenci\u00f3n. Por el don de entendimiento el alma ve a Dios: en el cielo, en continuidad con la visi\u00f3n beat\u00edfica; en la tierra, mediante la fe, en la claridad oscura del resplandor de su Faz, pero discerniendo con certidumbre su trascendencia totalmente divina. Manifi\u00e9stasele Dios como en la cumbre de un Sina\u00ed, al cual d\u00e9bese acercar despoj\u00e1ndose de toda imagen creada, para o\u00edr repetir al Dios de Mois\u00e9s: \u201cNi esto, ni aquello. Yo soy el que soy\u201d (\u00c9x 3, 14).<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cAdem\u00e1s, el don de Entendimiento da a conocer al alma el conocimiento de su propio camino. La hace comprender la sabidur\u00eda y misericordia de los planes de lo alto que frecuentemente la humillaron y condujeron por donde ella no pensaba caminar. Ve que, si hubiese sido due\u00f1a de su misma existencia, habr\u00eda errado su fin, y que Dios se le ha hecho alcanzar, ocult\u00e1ndole desde un principio los designios de su Paternal Sabidur\u00eda. Ahora es feliz, porque goza de paz, y su coraz\u00f3n es peque\u00f1o para dar gracias a Dios que la conduce al t\u00e9rmino sin consultarla. Si por casualidad tuviere que aconsejar o dirigir, bien por deber o por caridad, se puede confiar en ella; el don de Entendimiento lo explota por igual para s\u00ed misma como para los dem\u00e1s. No da lecciones, con todo eso, a quien no se las pide; pero si alguno la pregunta, responde, y sus respuestas son tan luminosas como la llama que las alienta.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>As\u00ed es el don de Entendimiento, luz del alma cristiana, y cuya acci\u00f3n se deja sentir en ella en proporci\u00f3n a su fidelidad en el uso de los dem\u00e1s dones. Se conserva por medio de la humildad, de la continencia y el recogimiento interior. La disipaci\u00f3n, en cambio, detiene su desarrollo y hasta podr\u00eda ahogarle. En la vida ocupada y cargada de deberes, aun en medio de forzosas distracciones a las que el alma se entrega sin dejarse avasallar por ellas, el alma fiel puede conservarse recogida. Sea siempre sencilla, sea peque\u00f1a a sus propios ojos y lo que Dios oculta a los soberbios y manifiesta a los humildes le ser\u00e1 revelado y permanecer\u00e1 en ella.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Nadie pone en duda que semejante don es una ayuda inmensa para la salvaci\u00f3n y santificaci\u00f3n del alma. Debemos ped\u00edrselo al Esp\u00edritu Santo de todo coraz\u00f3n, estando plenamente convencidos de que le obtendremos m\u00e1s bien que por el esfuerzo de nuestro esp\u00edritu, por el ardor de nuestro coraz\u00f3n. Es cierto que la luz divina, objeto de este don, se asienta en el entendimiento, pero su efusi\u00f3n proviene m\u00e1s bien de la voluntad inflamada por el fuego de la caridad, seg\u00fan dijo Isa\u00edas: Creed, y tendr\u00e9is entendimiento. Dirij\u00e1monos al Esp\u00edritu Santo y, sirvi\u00e9ndonos de las palabras de David, dig\u00e1mosle: Abre mis ojos y contemplar\u00e9 las maravillas de tus preceptos; dame inteligencia y tendr\u00e9 vida. Instruidos por el Ap\u00f3stol, expresemos nuestra s\u00faplica de manera m\u00e1s apremiante apropi\u00e1ndonos la oraci\u00f3n que \u00e9l dirige a su Padre Celestial en favor de los fieles de \u00c9feso, cuando implora para los mismos: el Esp\u00edritu de sabidur\u00eda y de revelaci\u00f3n en el conocimiento de \u00c9l, iluminando los ojos de vuestro coraz\u00f3n. Con esto entender\u00e9is cu\u00e1l es la esperanza a que os ha llamado, cu\u00e1les las riquezas y la gloria de la herencia otorgada a los santos\u201d&nbsp;<\/em>(Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Cf. Marie Michel Philipon,&nbsp;<em>Los Sacramentos en la vida cristiana<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu El don de entendimiento es una mirada simple y contemplativa sobre la Trinidad y el conjunto de los misterios de Dios. 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