{"id":579,"date":"2022-06-07T07:30:00","date_gmt":"2022-06-07T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=579"},"modified":"2022-05-27T19:59:07","modified_gmt":"2022-05-27T22:59:07","slug":"don-de-consejo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/don-de-consejo\/","title":{"rendered":"Don de Consejo"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;, serif; font-size: 20pt; font-weight: 300; white-space: normal;\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/span><\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Santisimo-Sacramento-13.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"333\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Santisimo-Sacramento-13.jpg?resize=500%2C333&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-580\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Santisimo-Sacramento-13.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Santisimo-Sacramento-13.jpg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Santisimo-Sacramento-13.jpg?resize=450%2C300&amp;ssl=1 450w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El don de consejo es el realizador pr\u00e1ctico de esta vida totalmente divina en medio de las mil contingencias de una vida humana, que transcurre en un inextricable laberinto de dificultades. Este don hace pasar las grandes luces de la fe y de los dones superiores de sabidur\u00eda, de entendimiento o de ciencia al dominio concreto de la acci\u00f3n. Indica a todos los hijos de Dios, con un instinto infalible, no s\u00f3lo en las grandes horas de una existencia humana, sino hasta en los m\u00e1s m\u00ednimos detalles de una vida en apariencia mon\u00f3tona, el camino personal de su redenci\u00f3n. Cada uno tiene su camino m\u00e1s corto, su \u201catajo\u201d para ir a Dios. Es preciso estar atento a esta inspiraci\u00f3n divina, que nunca falta y que permite a toda alma de buena voluntad realizar en el tiempo el misterio de su propia predestinaci\u00f3n. Los caminos de Dios var\u00edan al infinito. El don de consejo sugiere a cada uno su lugar en los designios eternos de Dios y en el conjunto del gobierno del mundo. El don de consejo es el que nos ajusta pr\u00e1cticamente al plan de Dios. El mismo Esp\u00edritu, que asiste a la Iglesia de Jes\u00fas, a fin de que no se desv\u00ede un \u00e1pice de su misi\u00f3n de verdad y de santidad, acompa\u00f1a en particular a cada una de nuestras almas con su luz vigilante y rectora. De ah\u00ed proceden, en ciertas horas, en todas las existencias, esas iluminaciones s\u00fabitas que cambian todo el plan de una vida, esas inspiraciones repentinas que descubren en una luz decisiva nuestra manera propia de asemejarnos al rostro de Cristo. De ordinario, la asistencia de este Esp\u00edritu nos manifiesta la voluntad de Dios a trav\u00e9s de las directivas de la Iglesia y de los hechos cotidianos. Dios habla por medio de los acontecimientos. As\u00ed no nos deslumbra. Esta forma discreta, pero distinta, nos formula con seguridad una indicaci\u00f3n divina, ello es suficiente. Los verdaderos hijos de Dios son conducidos por su Padre del cielo y por su Esp\u00edritu. As\u00ed Cristo Jes\u00fas no cesa, como lo hizo con los primeros ap\u00f3stoles, de enviarnos \u201cel Par\u00e1clito\u201d, para encaminarnos hacia la vida eterna por los senderos de Dios.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p><em>\u201cEn las diversas situaciones en que podamos hallarnos, en las resoluciones que podamos tomar, es necesario que escuchemos la voz del Esp\u00edritu Santo, y esta voz divina llega a nosotros por el don de Consejo. Si queremos escucharla, nos dice lo que debemos hacer y lo que debemos evitar, lo que debemos decir y lo que debemos callar, lo que podemos conservar y lo que debemos renunciar. Por el don de Consejo, el Esp\u00edritu Santo obra en nuestra inteligencia, as\u00ed como por el don de Fortaleza obra en la voluntad. Este precioso don tiene su aplicaci\u00f3n en toda la vida; pues es necesario que, sin cesar, nos determinemos por un partido o por otro; y debemos estar agradecidos al Esp\u00edritu divino al pensar que no nos deja nunca solos si estamos dispuestos a seguir la direcci\u00f3n que \u00c9l nos se\u00f1ala. \u00a1Cu\u00e1ntos lazos puede hacernos evitar! \u00a1Las ilusiones que puede desvanecer en nosotros y las realidades que puede hacer que descubramos! Mas para no desperdiciar sus inspiraciones debemos librarnos de los impulsos naturales que quiz\u00e1s nos determinan muy a menudo; de la temeridad que nos lleva a capricho de la pasi\u00f3n; de la precipitaci\u00f3n que pretende que demos nuestro juicio y obremos cuando a\u00fan no hemos visto m\u00e1s que un lado de las cosas; en fin, de la indiferencia que hace que nos decidamos al azar, por temor a la fatiga de buscar lo que ser\u00eda mejor.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El Esp\u00edritu Santo, por el don de Consejo, preserva al hombre de todos estos inconvenientes. Modera la naturaleza, a menudo tan exagerada, cuando no ap\u00e1tica. Mantiene el alma atenta a lo verdadero, a lo bueno, a lo que, sin duda, le es m\u00e1s ventajoso. La insin\u00faa esta virtud, que es el complemento y como la salsa de todas las otras; nos referimos a la discreci\u00f3n cuyo secreto tiene \u00c9l, y por la cual las virtudes se conservan, se armonizan y no degeneran en defectos. Con la direcci\u00f3n del don de Consejo, el cristiano no tiene por qu\u00e9 temer; el Esp\u00edritu Santo asume la responsabilidad de todo. \u00bfQu\u00e9 importa, pues, que el mundo critique o censure, que se admire o se escandalice? El mundo se cree prudente; mas le falta el don de consejo. De ah\u00ed que a menudo las resoluciones tomadas bajo su inspiraci\u00f3n tengan un fin distinto del que se hab\u00eda propuesto. Y as\u00ed ten\u00eda que ser; pues, refiri\u00e9ndose a \u00e9l, dijo el Se\u00f1or: Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni mis caminos vuestros caminos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Pidamos con toda el ansia de nuestros deseos el don divino, que nos preserva del peligro de gobernarnos a nosotros mismos; mas sepamos que este don no habita sino en aquellos que lo tienen en suficiente estima para renunciarse ante \u00e9l. Si el Esp\u00edritu Santo nos halla libres de ideas mundanas, y convencidos de nuestra fragilidad, se dignar\u00e1 entonces ser nuestro Consejo; del mismo modo que si nos tenemos por prudentes a nuestros propios ojos, apartar\u00e1 su luz y nos dejar\u00e1 solos. \u00a1Oh Esp\u00edritu divino! De sobra sabemos por experiencia que nos es menos ventajoso seguir los azares de la prudencia humana y renunciamos ante ti las pretensiones de nuestro esp\u00edritu, tan dispuesto a quedar deslumbrado y hacerse ilusiones. D\u00edgnate conservar y desarrollar en nosotros con toda libertad este don inefable que nos has otorgado en el bautismo: s\u00e9 siempre nuestro Consejo. Haz que conozcamos tus caminos, y ens\u00e9\u00f1anos tus senderos. Gu\u00edanos en la verdad e instr\u00fayenos; pues de Ti nos vendr\u00e1 la salvaci\u00f3n y por esto nos sometemos a tu ley. Sabemos que seremos juzgados de todas nuestras obras y pensamientos; mas sabemos tambi\u00e9n que no tenemos por qu\u00e9 temer mientras seamos fieles a tus mandamientos. Prestaremos atenci\u00f3n para escuchar lo que nos dice el Se\u00f1or nuestro Dios, al Esp\u00edritu de Consejo. \u00a1Bendito sea Jes\u00fas, que nos ha enviado su Esp\u00edritu para ser nuestro gu\u00eda; y bendito sea este divino Esp\u00edritu, que se digna asistirnos siempre y al que nuestras pasadas resistencias no han alejado de nosotros!\u201d&nbsp;<\/em>(Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Cf. Marie Michel Philipon,&nbsp;<em>Los Sacramentos en la vida cristiana<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu El don de consejo es el realizador pr\u00e1ctico de esta vida totalmente divina en medio de las mil contingencias de una vida humana, que transcurre en un inextricable laberinto de dificultades. 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