{"id":582,"date":"2022-06-08T07:30:00","date_gmt":"2022-06-08T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=582"},"modified":"2022-05-27T20:00:46","modified_gmt":"2022-05-27T23:00:46","slug":"don-de-fortaleza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/don-de-fortaleza\/","title":{"rendered":"Don de Fortaleza"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Espiritu-Santo-32.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"276\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Espiritu-Santo-32.jpg?resize=500%2C276&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-583\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Espiritu-Santo-32.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Espiritu-Santo-32.jpg?resize=300%2C166&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El don de fortaleza es el Esp\u00edritu de Dios invadiendo todas las potencias del ser humano y conduci\u00e9ndole, como recre\u00e1ndose, en medio de las dificultades m\u00e1s temibles, a la realizaci\u00f3n de todo lo que quiere Dios. El cristiano, revestido de \u201cesta fortaleza de lo Alto\u201d (Lc 24, 49) que hace a los ap\u00f3stoles, avanza hacia la santidad m\u00e1s alta con una valent\u00eda que triunfa de todas las resistencias. Sus l\u00edmites de creatura, su flaqueza personal no cuentan ya: \u201cDios es su roca, su apoyo inmutable\u201d. En las circunstancias infinitamente variadas de una vida humana, el esp\u00edritu de fortaleza af\u00edrmase bajo dos aspectos esenciales: el ataque y la resistencia. Hace al alma magn\u00e1nima y perseverante. Su acto supremo despli\u00e9gase, principalmente, en presencia de la muerte, y podr\u00eda expresarse con la c\u00e9lebre f\u00f3rmula: \u201cMantenerse hasta el fin\u201d.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>En la vida corriente, el fuerte tiene la audacia de las grandes empresas. Si el Esp\u00edritu de Dios se ense\u00f1orea de \u00e9l, lo hace para realizar cosas grandes. El magn\u00e1nimo, animado por el Esp\u00edritu de Dios, no calcula con base en los obst\u00e1culos de toda clase que podr\u00edan surgir y oponerse a sus vastos designios. Conoce sus posibilidades de acci\u00f3n y cuenta absolutamente con la Omnipotencia divina, sin temeridad, pero tambi\u00e9n sin timidez. El don de fortaleza se manifiesta con brillo en el esp\u00edritu de conquista que animaba a los Ap\u00f3stoles cuando el Esp\u00edritu de Dios sobrevino a ellos en Pentecost\u00e9s, con la rapidez impetuosa e irresistible del hurac\u00e1n. El mismo esp\u00edritu de fortaleza suscita el entusiasmo de los santos en el servicio de la Iglesia y de la gloria de Dios. Ellos tienen \u201chambre y sed de justicia\u201d (Mt 5,6), quisieran extender el reino de Dios hasta las extremidades de la tierra, dar toda su sangre por Cristo. Ni las contradicciones de este mundo, ni la lucha implacable de las potencias invisibles del mal, ni la penuria de los medios a su disposici\u00f3n, ni la tibieza de los buenos, ni la traici\u00f3n o el abandono de los amigos, ni el sentido agudo de su propia fragilidad y de lo sobrehumano de la tarea a la que Dios los conduce, ni la oposici\u00f3n de los hombres, ni las emboscadas de los puros esp\u00edritus, ninguna creatura en el cielo, en la tierra y hasta en los infiernos, ning\u00fan obst\u00e1culo interior o exterior, nada, nada puede detener -ni siquiera retardar- su \u00edmpetu hacia Dios. Su confianza en la fortaleza soberana del Omnipotente permanece inquebrantable. Ellos est\u00e1n seguros de \u00c9l. Todo lo dem\u00e1s los deja indiferentes. Prosiguen la obra de Dios con una fortaleza dominadora de los hombres y de los acontecimientos, en una seguridad absoluta. Esto excede las fuerzas humanas: aqu\u00ed est\u00e1 Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>El don de fortaleza reviste en los santos, seg\u00fan su vocaci\u00f3n particular, dos caracteres completamente diferentes: el hero\u00edsmo de grandeza o el hero\u00edsmo de peque\u00f1ez, manifest\u00e1ndose este \u00faltimo no por acciones brillantes que asombren al mundo sino por una impecable fidelidad hasta en el detalle m\u00e1s min\u00fasculo, sin esp\u00edritu de minucia, por amor. Las tremendas mortificaciones de un cura de Ars y la santidad risue\u00f1a de una Teresa de Lisieux se refieren, respectivamente, a aquellos dos tipos diferentes, pero complementarios, del don de fortaleza. Para no ser nunca trivial en las peque\u00f1as cosas, requi\u00e9rese un alma grande. En cada uno de sus actos, aun los m\u00e1s familiares, la humilde Virgen de Nazaret, convertida en Madre de Dios, ten\u00eda conciencia de ser la portadora de la salvaci\u00f3n de todos los pueblos y de realizar, en la humildad de su existencia oscura, su misi\u00f3n universal de Corredentora del mundo. El mismo esp\u00edritu de fortaleza acompa\u00f1aba al templo a la Virgen, radiante de las primeras alegr\u00edas de la Natividad, y la manten\u00eda de pie bajo la cruz, Reina de los m\u00e1rtires.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el don de fortaleza, el cristiano avanza, pues, hacia la vida eterna sin dejarse detener por las resistencias humanas o las dificultades de la vida. Con \u00e9l triunfa de todos los peligros, supera todos los acontecimientos, como revestido de la fortaleza misma de Dios. Parece que participa de la inmutabilidad divina, dominadora de todas las potencias del universo. Nada es obst\u00e1culo para las almas llevadas por el Esp\u00edritu de Dios. El esp\u00edritu de fortaleza es el que hace a los m\u00e1rtires y a los santos.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Marie Michel Philipon,&nbsp;<em>Los Sacramentos en la vida cristiana<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu El don de fortaleza es el Esp\u00edritu de Dios invadiendo todas las potencias del ser humano y conduci\u00e9ndole, como recre\u00e1ndose, en medio de las dificultades m\u00e1s temibles, a la realizaci\u00f3n de todo lo que quiere &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/don-de-fortaleza\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[126,12,70,86,27,110,43,145,51,13,34,42,16,3,105,109,38],"class_list":["post-582","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-auxilios-divinos","tag-celo-santo","tag-combate-espiritual","tag-confianza-en-dios","tag-corredencion","tag-don-de-dios","tag-ejemplo","tag-espiritu-santo","tag-espiritualidad","tag-fortaleza","tag-heroismo","tag-meditacion","tag-pruebas","tag-santidad","tag-sma-virgen-maria","tag-vida-interior","tag-virtudes"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-9o","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/582","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=582"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/582\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":584,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/582\/revisions\/584"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=582"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=582"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=582"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}