{"id":588,"date":"2022-06-10T07:30:00","date_gmt":"2022-06-10T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=588"},"modified":"2022-05-31T17:26:04","modified_gmt":"2022-05-31T20:26:04","slug":"don-de-piedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/don-de-piedad\/","title":{"rendered":"Don de Piedad"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Pentecostes-13.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"411\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Pentecostes-13.jpg?resize=411%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-589\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Pentecostes-13.jpg?w=411&amp;ssl=1 411w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/bl-Pentecostes-13.jpg?resize=247%2C300&amp;ssl=1 247w\" sizes=\"auto, (max-width: 411px) 100vw, 411px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El don de piedad rige todas nuestras relaciones con las Personas divinas, con los \u00e1ngeles y los santos. Imprime un acento fraternal a toda nuestra conducta con los dem\u00e1s miembros del cuerpo m\u00edstico; de ah\u00ed su influencia constante en una vida cotidiana que es esencialmente una amistad con Dios, una amistad con nuestros hermanos en Cristo. Es el alma de toda vida de oraci\u00f3n. El Esp\u00edritu de piedad es un instinto filial que brota del alma cristiana, como brota la ternura del coraz\u00f3n del hijo. Aparece Dios como un Padre infinitamente amado, que, con cada gracia espiritual o con cada beneficio material, da prueba de amor. San Pablo ha definido el movimiento fundamental del don de piedad al revelarnos c\u00f3mo los seres humanos, conducidos por el Esp\u00edritu de Dios, son libres como hijos en la casa de Dios bondados\u00edsimo, que es la casa de ellos, cuyo \u00edmpetu de amor siempre se expresa con la misma palabra, que lo dice todo: \u201c\u00a1Abba! \u00a1Padre!\u201d (Rm 8, 15). Comprendamos bien que a esto se reduce toda la religi\u00f3n de Cristo, el culto nuevo del Evangelio: \u201cen esp\u00edritu y en verdad\u201d (Jn 4, 24). Hasta los menores sentimientos del alma cristiana frente a Dios se penetran de esta ternura filial, tan natural en hijos verdaderos, ternura que se hace, a su tiempo, plegaria, acci\u00f3n de gracias, alabanza adoradora y, si es preciso, expiaci\u00f3n. El don de piedad conserva al alma en una actitud religiosa siempre respetuosa de los derechos de Dios y de su grandeza infinita, pero espont\u00e1nea como los gestos afectuosos del hijo. En la intimidad de la vida familiar des\u00e9chase todo r\u00edgido protocolo. As\u00ed, el Hijo de Dios se siente como en su casa en la familia de la Trinidad.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>El don de piedad inspira a los santos esa exquisita y conmovedora familiaridad con Cristo, la Virgen y todos los \u00e1ngeles del Para\u00edso, que a todos les hace considerarse como miembros de una misma familia, llamados a una misma vida de dicha en una ciudad eterna donde \u201cDios ser\u00e1 todo en todos\u201d ( I Co 15, 28).<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEl don de piedad es derramado en nuestras almas por el Esp\u00edritu Santo para combatir el ego\u00edsmo, que es una de las malas pasiones del hombre ca\u00eddo, y el segundo obst\u00e1culo a su uni\u00f3n con Dios. El coraz\u00f3n del cristiano no debe ser ni fr\u00edo ni indiferente; es preciso que sea tierno y d\u00f3cil; de otro modo no podr\u00eda elevarse en el camino al que Dios, que es amor, se ha dignado llamarle.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El Esp\u00edritu Santo produce, pues, en el hombre el don de Piedad, inspir\u00e1ndole un retorno filial hacia su Creador. Hab\u00e9is recibido el Esp\u00edritu de adopci\u00f3n, nos dice el Ap\u00f3stol, y por este Esp\u00edritu llamamos a Dios: \u00a1Padre! Esta disposici\u00f3n hace al alma sensible a todo lo que ata\u00f1e al honor de Dios. Hace que el hombre nutra en s\u00ed mismo la compunci\u00f3n de sus pecados, a la vista de la infinita bondad que se ha dignado soportarle y perdonarle, con el pensamiento de los sufrimientos y de la muerte del Redentor. El alma iniciada en el don de Piedad desea constantemente la gloria de Dios; querr\u00eda llevar a todos los hombres a sus pies, y los ultrajes que recibe le son particularmente sensibles. Goza viendo los progresos de las almas en el amor y los sacrificios que este amor les inspira para el que es el soberano bien. Llena de una sumisi\u00f3n filial para con este Padre universal que est\u00e1 en los cielos, est\u00e1 presta a cumplir todas sus voluntades. Se resigna de coraz\u00f3n a todas las disposiciones de la Providencia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Su fe es sencilla y viva. Se mantiene amorosamente sometida a la Iglesia, siempre pronta a renunciar a sus ideas m\u00e1s queridas, si se apartan de su ense\u00f1anza o de su pr\u00e1ctica, teniendo horror instintivo a la novedad y a la independencia. Esta ofrenda a Dios que inspira el don de Piedad al unir el alma a su Creador por el afecto filial, le une con un afecto fraterno a todas las criaturas, porque son la obra del poder de Dios y porque le pertenecen.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En primer lugar, en los afectos del cristiano animado del don de Piedad se colocan las criaturas glorificadas, en los que Dios se regocija eternamente, y que ellas se regocijan de \u00e9l para siempre. Ama con ternura a Mar\u00eda, y est\u00e1 celoso de su honor; venera con amor a los santos; admira con efusi\u00f3n a los m\u00e1rtires, y los actos heroicos de virtud cumplidos por los amigos de Dios; ama sus milagros, honra religiosamente las reliquias sagradas\u201d&nbsp;<\/em>(Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Cf. Marie Michel Philipon,&nbsp;<em>Los Sacramentos en la vida cristiana<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu El don de piedad rige todas nuestras relaciones con las Personas divinas, con los \u00e1ngeles y los santos. 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