{"id":633,"date":"2022-06-24T07:30:00","date_gmt":"2022-06-24T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=633"},"modified":"2022-06-19T18:28:35","modified_gmt":"2022-06-19T21:28:35","slug":"fiesta-del-santisimo-corazon-de-nuestro-senor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/fiesta-del-santisimo-corazon-de-nuestro-senor\/","title":{"rendered":"Fiesta del Sant\u00edsimo Coraz\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Misa-Tridentina-97.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"334\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Misa-Tridentina-97.jpg?resize=334%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-634\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Misa-Tridentina-97.jpg?w=334&amp;ssl=1 334w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Misa-Tridentina-97.jpg?resize=200%2C300&amp;ssl=1 200w\" sizes=\"auto, (max-width: 334px) 100vw, 334px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El culto del Sagrado Coraz\u00f3n, escribi\u00f3 el Cardenal Pie, es la quintaesencia del cristianismo; el compendio y sumario de toda la religi\u00f3n. El cristianismo, obra de amor en su principio, en su progreso y consumaci\u00f3n, con ninguna otra devoci\u00f3n se identificar\u00e1 tan absolutamente como con la del Sagrado Coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El objeto de la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n, es este mismo Coraz\u00f3n, abrasado en amor hacia Dios y los hombres. Desde la Encarnaci\u00f3n, efectivamente, Nuestro Se\u00f1or Jesucristo es el objeto de la adoraci\u00f3n y amor de toda creatura, no s\u00f3lo como Dios, sino tambi\u00e9n como Hombre-Dios. Hall\u00e1ndose unidas la divinidad y la humanidad en la \u00fanica persona del Verbo divino, merece todos los honores de nuestro culto, tanto en cuanto hombre, como en cuanto Dios; y as\u00ed como en Dios son adorables todas las perfecciones, todo es adorable tambi\u00e9n en Cristo: su Cuerpo, su Sangre, sus Llagas, su Coraz\u00f3n; y por esto ha querido la Iglesia exponer a nuestra adoraci\u00f3n, estos objetos sagrados.<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda de hoy nos muestra de una manera especial el Coraz\u00f3n del Salvador y quiere que le honremos, ya lo consideremos en S\u00ed mismo, o como el s\u00edmbolo vivo de la caridad.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Es digno de nuestro culto por S\u00ed mismo este Coraz\u00f3n de Carne del Hombre-Dios. \u00bfNo es el coraz\u00f3n en la vida natural del cuerpo humano, el \u00f3rgano m\u00e1s noble y m\u00e1s necesario, el encargado de distribuir a todos los miembros, la sangre que los vivifica, que alimenta, regula y purifica? Adorar el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, es adorar, por decirlo as\u00ed, en su principio, en su misma fuente, la vida de sacrificio y de inmolaci\u00f3n de nuestro Salvador. Es adorar el precioso recept\u00e1culo donde quedaban las \u00faltimas gotas de sangre, esperando que llegara la lanzada de Longinos, para derramarse. Este Coraz\u00f3n traspasado, permanecer\u00e1 as\u00ed eternamente, testigo de una vida que se ha entregado toda entera por la salvaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>El coraz\u00f3n de carne ocupa tambi\u00e9n un lugar preferente en el orden moral. Siempre se le ha considerado como sede de la vida afectiva del hombre, porque es el \u00f3rgano en que repercuten, de modo m\u00e1s perfecto todos los altos y bajos de la vida. Las pulsaciones laten en ritmo armonioso con nuestros sentimientos, emociones y pasiones. El lenguaje ha admitido esta manera de ver; el coraz\u00f3n es quien ama, quien se compadece, sufre, quien se consagra y se da. Y as\u00ed como la bajeza del coraz\u00f3n es origen de todos los vicios, el coraz\u00f3n noble y distinguido, es fuente de donde fluyen con el amor, todas las dem\u00e1s virtudes. Jes\u00fas, verdadero hombre, habl\u00f3 as\u00ed de s\u00ed mismo. Ha ofrecido su coraz\u00f3n humano a nuestra consideraci\u00f3n, mostr\u00e1ndolo aureolado de llamas ardientes y diciendo: \u201c\u00a1He aqu\u00ed el coraz\u00f3n que tanto ha amado a los hombres!\u201d, que; le ha llevado a soportar todos los sufrimientos y miserias de la humanidad, que se ha compadecido de la inmensa multitud de las almas, que le ha inspirado la idea de multiplicar los milagros, y la de instituir la sagrada Eucarist\u00eda y fundar la Iglesia, de padecer y morir para rescatarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el coraz\u00f3n es para nosotros el centro donde est\u00e1n reunidas, el foco de donde irradian las cualidades y virtudes, si acostumbramos a venerar los corazones especialmente bienhechores, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s debemos honrar el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, santuario y tabern\u00e1culo de todas las virtudes! Los Himnos y Letan\u00edas del Oficio las recuerdan con numerosas invocaciones. Y para persuadirnos m\u00e1s a\u00fan de la importancia y utilidad de la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n, oigamos lo que dec\u00eda un piadoso cartujo de Tr\u00e9veris, muerto en 1461. Sus palabras nos indicar\u00e1n todo lo que debemos hacer para penetrar y vivir conforme a las intenciones de la Iglesia, que son las mismas de su celestial Esposo: \u201cSi quer\u00e9is purificaros de vuestros pecados f\u00e1cil y perfectamente, libraros de vuestras pasiones y enriqueceros de todos los bienes, ingresad en la escuela de la caridad eterna&#8230; Volved de nuevo, sumerg\u00edos en esp\u00edritu&#8230;, todo vuestro, coraz\u00f3n y alma, en el dulc\u00edsimo Coraz\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo clavado en la cruz. Este Coraz\u00f3n rebosa de amor&#8230; Por su mediaci\u00f3n tenemos acceso ante el Padre, en unidad de esp\u00edritu; abraza en su inmenso amor a todos los elegidos&#8230; En este dulc\u00edsimo Coraz\u00f3n h\u00e1llase toda virtud, la fuente de la vida, la consolaci\u00f3n perfecta, la verdadera luz que ilumina a todo hombre, pero de una manera especial a aquel que acude a \u00c9l devotamente en las necesidades y aflicciones de la vida. Todo bien deseable se encuentra en \u00e9l en abundancia; toda salvaci\u00f3n y gracia nos llega de ese Coraz\u00f3n dulc\u00edsimo, no de otra parte. Es el foco del amor divino, siempre encendido en el fuego vivo del Esp\u00edritu Santo, que purifica, consume y transforma en su propio ser a todos aquellos que se unen y desean juntarse a \u00c9l. As\u00ed pues, como todo bien nos llega de este dulc\u00edsimo Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, deb\u00e9is tambi\u00e9n referirlo todo a \u00c9l, sin apropiaros nada&#8230; Confesar\u00e9is vuestros pecados en este mismo Coraz\u00f3n, pedir\u00e9is perd\u00f3n y gracia, Le alabar\u00e9is y agradecer\u00e9is&#8230; Por esto mismo, besar\u00e9is frecuentemente, con reconocimiento, este piados\u00edsimo Coraz\u00f3n de Jes\u00fas inseparablemente unido al Coraz\u00f3n divino donde est\u00e1n todos los tesoros de la sabidur\u00eda y de la ciencia de Dios, quiero decir una imagen de este Coraz\u00f3n, o el Crucifijo. Aspirar\u00e9is continuamente a contemplarlo frente a frente, confi\u00e1ndole vuestras penas; as\u00ed atraer\u00e9is a vuestro coraz\u00f3n, su esp\u00edritu y su amor, sus gracias y sus virtudes; a \u00c9l deber\u00e9is acudir en los bienes y en los males, pondr\u00e9is en \u00c9l vuestra confianza, os acercar\u00e9is a \u00c9l, habitar\u00e9is en su intimidad, a fin de que \u00c9l, en cambio, se digne hacer su morada en vuestro coraz\u00f3n; all\u00ed descansar\u00e9is dulcemente y reposar\u00e9is en paz. Pues, aunque os abandonen los corazones de todos los mortales, este Coraz\u00f3n fidel\u00edsimo jam\u00e1s os enga\u00f1ar\u00e1, ni os abandonar\u00e1. No descuidar\u00e9is tampoco honrar devotamente, e invocar a la gloriosa Madre de Dios y dulce Virgen Mar\u00eda, para que ella se digne obteneros del dulc\u00edsimo Coraz\u00f3n de su Hijo todo lo que necesit\u00e9is. Como correspondencia, ofrecer\u00e9is todo al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas por sus manos benditas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu El culto del Sagrado Coraz\u00f3n, escribi\u00f3 el Cardenal Pie, es la quintaesencia del cristianismo; el compendio y sumario de toda la religi\u00f3n. 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