{"id":639,"date":"2022-06-26T07:30:00","date_gmt":"2022-06-26T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=639"},"modified":"2022-06-20T18:52:23","modified_gmt":"2022-06-20T21:52:23","slug":"domingo-iii-despues-de-pentecostes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/domingo-iii-despues-de-pentecostes\/","title":{"rendered":"Domingo III despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Misa-Tridentina-98.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"375\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Misa-Tridentina-98.jpg?resize=500%2C375&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-640\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Misa-Tridentina-98.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Misa-Tridentina-98.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Misa-Tridentina-98.jpg?resize=400%2C300&amp;ssl=1 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Oh Dios, protector de los que esperan en Ti, sin el cual nada hay v\u00e1lido, nada santo: multiplica sobre, nosotros tu misericordia; para que, siendo t\u00fa el Gu\u00eda, el Caudillo, pasemos de tal modo por las cosas temporales, que no perdamos las eternas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lecci\u00f3n de la Ep\u00edstola del Ap. S. Pedro (I, V, 6-11)<\/p>\n\n\n\n<p><em>Car\u00edsimos: Humillaos bajo la poderosa mano de Dios, para que \u00c9l os exalte en el tiempo de la visitaci\u00f3n: poned en \u00c9l toda vuestra preocupaci\u00f3n, porque \u00c9l se cuida de vosotros. Sed sobrios, y vigilad: porque vuestro adversario, el diablo, ronda en torno vuestro, como un le\u00f3n rugiente, buscando a quien devorar: resistidle fuertes en la fe, sabiendo que la misma tribulaci\u00f3n aflige a vuestros hermanos que est\u00e1n en el mundo. Pero el Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su eterna gloria en Cristo Jes\u00fas, despu\u00e9s de haceros padecer un poco, \u00c9l mismo os perfeccionar\u00e1, os confirmar\u00e1 y os consolidar\u00e1: a \u00c9l sean la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Las miserias de esta vida son las pruebas a que Dios somete a sus soldados para juzgarlos y clasificarlos en la otra seg\u00fan sus m\u00e9ritos. Todos, pues, en este mundo tienen su parte en el sufrimiento. El concurso est\u00e1 abierto, trabado el combate; el \u00c1rbitro de los juegos examina y compara; pronto dar\u00e1 su sentencia sobre los m\u00e9ritos de los diversos combatientes y los llamar\u00e1, del ardor de la arena, al reposo del trono en que se sienta \u00c9l mismo.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>\u00a1Felices entonces aquellos que, viendo en la prueba la mano de Dios, se sometieron a esta mano poderosa con amor y confianza! Nada habr\u00e1 podido contra estas almas fuertes en la fe el rugiente le\u00f3n. Sobrias y vigilantes en esta etapa de su peregrinaci\u00f3n, sin reparar en su papel de v\u00edctimas, sabedoras de que todo se halla sometido al dolor en este mundo, unieron alegremente sus padecimientos a los de Cristo, y saltar\u00e1n de gozo en la manifestaci\u00f3n eterna de su gloria, que ser\u00e1 su herencia eternamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Continuaci\u00f3n del santo Evangelio seg\u00fan S. Lucas (XV, 1-10)<\/p>\n\n\n\n<p><em>En aquel tiempo se acercaron a Jes\u00fas los publ\u00edcanos y los pecadores, para escucharle. Y murmuraban los fariseos y los escribas, diciendo: Este hombre recibe a los pecadores, y come con ellos. Entonces \u00c9l les propuso esta par\u00e1bola, diciendo: \u00bfQu\u00e9 hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, no deja en el desierto las noventa y nueve, y va en busca, de la que se perdi\u00f3, hasta que la encuentra? Y, cuando la ha encontrado, la pone gozoso sobre sus hombros y, tornando a su casa, convoca a los amigos y vecinos diciendo: Felicitadme, porque he hallado la oveja que se hab\u00eda perdido. Yo os digo que m\u00e1s gozo habr\u00e1 en el cielo por un pecador que hace penitencia que por noventa y nueve justos que no necesitan de penitencia. \u00bfO qu\u00e9 mujer, que tiene diez dracmas, si perdiere una dracma, no enciende la linterna, y barre la casa, y busca con diligencia, hasta dar con ella? Y, cuando la ha encontrado, convoca a las amigas y vecinas, diciendo: Felicitadme, porque he hallado la dracma que hab\u00eda perdido. Tambi\u00e9n yo os digo: Hay gran gozo entre los \u00c1ngeles del cielo por un pecador que hace penitencia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esta par\u00e1bola de la oveja devuelta al redil en hombros del Pastor, era muy querida de los primeros cristianos; se la encuentra representada por todas partes en los monumentos de los primeros siglos. Nos recuerda a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que no ha mucho; entr\u00f3 triunfante en los cielos, llevando consigo a la humanidad perdida y reconquistada. \u201cPorque, \u00bfqui\u00e9n es el Pastor de nuestra par\u00e1bola, exclama, San Ambrosio, sino Cristo que te lleva en su cuerpo, y ha cargado con tus pecados? Esta oveja es una en su g\u00e9nero, no en el n\u00famero. \u00a1Pastor afortunado, de cuyo reba\u00f1o formamos nosotros la cent\u00e9sima parte! Porque se halla compuesto de \u00c1ngeles, Arc\u00e1ngeles, Dominaciones, Potestades, Tronos, etc., innumerables reba\u00f1os que ha dejado en los montes para ir en busca de la oveja descarriada\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La par\u00e1bola de la dracma perdida y vuelta a encontrar, expone, en forma m\u00e1s familiar a\u00fan, y de un modo festivo, esta misma doctrina, que es verdaderamente el centro de la ense\u00f1anza del Salvador. Por los pecadores se encarn\u00f3 el Verbo y quiso tomar un coraz\u00f3n de carne para testimoniarles su amor, y quiso tambi\u00e9n que se supiere que una de sus mayores glorias es encontrar un alma perdida; sus amigos del cielo participan de esta gloria, quiere que todos la experimenten. Nosotros tambi\u00e9n, sobre la tierra, tenemos derecho a esta participaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edan permanecer indiferentes a este bien, aquellos que aman al Sagrado Coraz\u00f3n y se unen \u00edntimamente a todos sus sentimientos? Pero, reconcentr\u00e1ndonos en nosotros mismos, debemos a\u00f1adir a la alegr\u00eda y alabanza que hace renacer, un sentimiento de profunda gratitud, diciendo con San Juan Eudes: \u201c\u00a1Qu\u00e9 te devolver\u00e9, oh mi Salvador, y qu\u00e9 har\u00e9 por tu amor, a Ti que me has librado de caer en los profundos abismos del infierno, tantas veces como yo me he expuesto con mis pecados, o que hubiera ca\u00eddo, si tu bondados\u00edsimo Coraz\u00f3n no me hubiera preservado!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Oh Dios, protector de los que esperan en Ti, sin el cual nada hay v\u00e1lido, nada santo: multiplica sobre, nosotros tu misericordia; para que, siendo t\u00fa el Gu\u00eda, el Caudillo, pasemos de tal modo por &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/domingo-iii-despues-de-pentecostes\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[162,70,86,20,42,97,104,16,52,31,155],"class_list":["post-639","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-amor-divino","tag-combate-espiritual","tag-confianza-en-dios","tag-liturgia","tag-meditacion","tag-misericordia","tag-oracion","tag-pruebas","tag-sagrada-escritura","tag-salvacion-eterna","tag-santo-evangelio"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-aj","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/639","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=639"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/639\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":641,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/639\/revisions\/641"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=639"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=639"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=639"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}