{"id":642,"date":"2022-06-27T07:30:00","date_gmt":"2022-06-27T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=642"},"modified":"2022-06-21T19:20:20","modified_gmt":"2022-06-21T22:20:20","slug":"enciclicas-sobre-el-sagrado-corazon-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/enciclicas-sobre-el-sagrado-corazon-i\/","title":{"rendered":"Enc\u00edclicas sobre el Sagrado Coraz\u00f3n (I)"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Sagrado-Corazon-A73.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"313\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Sagrado-Corazon-A73.jpg?resize=500%2C313&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-643\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Sagrado-Corazon-A73.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Sagrado-Corazon-A73.jpg?resize=300%2C188&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Sagrado-Corazon-A73.jpg?resize=479%2C300&amp;ssl=1 479w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Muchas veces Nos hemos esforzado en mantener y poner m\u00e1s a la luz del d\u00eda esta forma excelente de piedad que consiste en honrar al Sacrat\u00edsimo Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si todo poder ha sido dado a Cristo, se deduce necesariamente que su imperio debe ser soberano, absoluto, independiente de la voluntad de cualquier otro ser, de suerte que ning\u00fan poder no pueda equipararse al suyo. Y puesto que este imperio le ha sido dado en el cielo y sobre la tierra, se requiere que ambos le est\u00e9n sometidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Efectivamente, \u00c9l ejerci\u00f3 este derecho extraordinario, que le pertenec\u00eda, cuando envi\u00f3 a sus ap\u00f3stoles a propagar su doctrina, a reunir a todos los hombres en una sola Iglesia por el bautismo de salvaci\u00f3n, a fin de imponer leyes que nadie pudiera desconocer sin poner en peligro su eterna salvaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dios y Redentor a la vez, posee plenamente y de un modo perfecto, todo lo que existe. Nosotros, por el contrario, somos tan pobres y tan desprovistos de todo, que no tenemos nada que nos pertenezca y que podamos ofrecerle en obsequio. No obstante, por su bondad y caridad soberanas, no reh\u00fasa nada que le ofrezcamos y que le consagremos lo que ya le pertenece, como si fuera posesi\u00f3n nuestra. No s\u00f3lo no reh\u00fasa esta ofrenda, sino que la desea y la pide: \u201c\u00a1Hijo m\u00edo, dame tu coraz\u00f3n!\u201d. Podemos pues serle enteramente agradables con nuestra buena voluntad y el afecto de nuestras almas. Consagr\u00e1ndonos a \u00c9l, no solamente reconocemos y aceptamos abiertamente su imperio con alegr\u00eda, sino que testimoniamos realmente que si lo que le ofrecemos nos perteneciera, se lo ofrecer\u00edamos de todo coraz\u00f3n; as\u00ed pedimos a Dios quiera recibir de nosotros estos mismos objetos que ya le pertenecen de un modo absoluto. Esta es la eficacia del acto del que estamos hablando, y este es el sentido de sus palabras.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Puesto que el Sagrado Coraz\u00f3n es el s\u00edmbolo y la imagen sensible de la caridad infinita de Jesucristo, caridad que nos impulsa a amarnos los unos a los otros, es natural que nos consagremos a este Coraz\u00f3n tan santo. Obrar as\u00ed, es darse y unirse a Jesucristo, pues los homenajes, se\u00f1ales de sumisi\u00f3n y de piedad que uno ofrece al divino Coraz\u00f3n, son referidos realmente y en propiedad a Cristo en persona.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos exhortamos y animamos a todos los fieles a que realicen con fervor este acto de piedad hacia el divino Coraz\u00f3n, al que ya conocen y aman de verdad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, el acto de piedad que aconsejamos a todos, ser\u00e1 \u00fatil a todos. Despu\u00e9s de haberlo realizado, los que conocen y aman a Cristo Jes\u00fas, sentir\u00e1n crecer su fe y su amor hacia \u00c9l. Los que conoci\u00e9ndole, son remisos a seguir su ley y sus preceptos, podr\u00e1n obtener y avivar en su Sagrado Coraz\u00f3n la llama de la caridad. Finalmente, imploramos a todos, con un esfuerzo un\u00e1nime, la ayuda celestial hacia los infortunados que est\u00e1n sumergidos en las tinieblas de la superstici\u00f3n. Pediremos que Jesucristo, a Quien est\u00e1n sometidos \u201cen cuanto a la potencia\u201d, les someta un d\u00eda \u201cen cuanto al ejercicio de esta potencia\u201d. Y esto, no solamente \u201cen el siglo futuro, cuando impondr\u00e1 su voluntad sobre todos los seres recompensando a los unos y castigando a los otros\u201d (Santo Tom\u00e1s), sino a\u00fan en esta vida mortal, d\u00e1ndoles la fe y la santidad. Que puedan honrar a Dios en la pr\u00e1ctica de la virtud, tal como conviene, y buscar y obtener la felicidad celeste y eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>Una consagraci\u00f3n as\u00ed, aporta tambi\u00e9n a los Estados la esperanza de una situaci\u00f3n mejor, pues este acto de piedad puede establecer y fortalecer los lazos que unen naturalmente los asuntos p\u00fablicos con Dios. En estos \u00faltimos tiempos, sobre todo, se ha erigido una especie de muro entre la Iglesia y la sociedad civil. En la constituci\u00f3n y administraci\u00f3n de los Estados no se tiene en cuenta para nada la jurisdicci\u00f3n sagrada y divina, y se pretende obtener que la religi\u00f3n no tenga ning\u00fan papel en la vida p\u00fablica. Esta actitud desemboca en la pretensi\u00f3n de suprimir en el pueblo la ley cristiana; si les fuera posible hasta expulsar\u00edan a Dios de la misma tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Siendo los esp\u00edritus la presa de un orgullo tan insolente, \u00bfes que puede sorprender que la mayor parte del g\u00e9nero humano se debata en problemas tan profundos y est\u00e9 atacada por una resaca que no deja a nadie al abrigo del miedo y el peligro? Fatalmente acontece que los fundamentos m\u00e1s s\u00f3lidos del bien p\u00fablico, se desmoronan cuando se ha dejado de lado, a la religi\u00f3n. Dios, para que sus enemigos experimenten el castigo que hab\u00edan provocado, les ha dejado a merced de sus malas inclinaciones, de suerte que abandon\u00e1ndose a sus pasiones se entreguen a una licencia excesiva.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed esa abundancia de males que desde hace tiempo se ciernen sobre el mundo y que Nos obligan a pedir el socorro de Aquel que puede evitarlos. El hombre ha errado: que vuelva a la senda recta de la verdad; las tinieblas han invadido las almas, que esta oscuridad sea disipada por la luz de la verdad; la muerte se ha ense\u00f1oreado de nosotros, conquistemos la vida. Entonces nos ser\u00e1 permitido sanar tantas heridas, veremos renacer con toda justicia la esperanza en la antigua autoridad, los esplendores de la fe reaparecer\u00e1n; las espadas caer\u00e1n, las armas se escapar\u00e1n de nuestras manos cuando todos los hombres acepten el imperio de Cristo y sometan con alegr\u00eda, y cuando \u201ctoda lengua profese que el Se\u00f1or Jesucristo est\u00e1 en la gloria de Dios Padre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En la \u00e9poca en que la Iglesia, a\u00fan pr\u00f3xima a sus or\u00edgenes, estaba oprimida bajo el yugo de los C\u00e9sares, un joven emperador percibi\u00f3 en el Cielo una cruz que anunciaba y que preparaba una magn\u00edfica y pr\u00f3xima victoria. Hoy, tenemos aqu\u00ed otro emblema bendito y divino que se ofrece a nuestros ojos: Es el Coraz\u00f3n Sacrat\u00edsimo de Jes\u00fas, sobre el que se levanta la cruz, y que brilla con un magn\u00edfico resplandor rodeado de llamas. En \u00e9l debemos poner todas nuestras esperanzas; tenemos que pedirle y esperar de \u00e9l la salvaci\u00f3n de los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: S.S. Le\u00f3n XIII,&nbsp;<em>Enc\u00edclica Annum Sacrum<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Muchas veces Nos hemos esforzado en mantener y poner m\u00e1s a la luz del d\u00eda esta forma excelente de piedad que consiste en honrar al Sacrat\u00edsimo Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.&nbsp; Si todo poder ha sido dado &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/enciclicas-sobre-el-sagrado-corazon-i\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[162,39,126,158,51,21,144,133,117,56,31,3,142,53],"class_list":["post-642","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-amor-divino","tag-apostolado","tag-auxilios-divinos","tag-cristo-rey","tag-espiritualidad","tag-fe","tag-magisterio-de-la-iglesia-catolica","tag-ntro-senor-jesucristo","tag-pecado","tag-piedad","tag-salvacion-eterna","tag-santidad","tag-sociedad","tag-union-con-dios"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-am","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/642","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=642"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/642\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":644,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/642\/revisions\/644"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=642"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=642"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=642"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}