{"id":651,"date":"2022-06-30T07:30:00","date_gmt":"2022-06-30T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=651"},"modified":"2022-06-22T19:42:08","modified_gmt":"2022-06-22T22:42:08","slug":"enciclicas-sobre-el-sagrado-corazon-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/enciclicas-sobre-el-sagrado-corazon-iii\/","title":{"rendered":"Enc\u00edclicas sobre el Sagrado Coraz\u00f3n (III)"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Misa-Tridentina-99.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"284\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Misa-Tridentina-99.jpg?resize=500%2C284&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-652\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Misa-Tridentina-99.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Misa-Tridentina-99.jpg?resize=300%2C170&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\"><em>Esta fiesta nos coloca en el punto central de nuestra fe: la redenci\u00f3n. Tiene relaci\u00f3n con la del Jueves Santo y la de Corpus. Fue instituida en 1849 por P\u00edo IX para conmemorar su regreso desde Gaeta a la Ciudad Eterna. La Santa Madre Iglesia ha elegido maravillosamente los textos y oraciones de esta fiesta, para recordarnos que la Sangre derramada en el sacrificio expiatorio de la Cruz ha sido el precio del rescate y redenci\u00f3n de nuestras almas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Omnipotente y sempiterno Dios, que constituiste a tu unig\u00e9nito Hijo Redentor del mundo, y quisiste aplacarte con su Sangre: haz, te suplicamos, que veneremos con solemne culto el precio de nuestra salud, y que, por su virtud, seamos preservados en la tierra de los males de la presente vida, para que gocemos de su perpetuo fruto en los cielos.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Continuaci\u00f3n del santo Evangelio seg\u00fan San Juan (XIX, 30-35)<\/p>\n\n\n\n<p><em>En aquel tiempo, habiendo tomado Jes\u00fas el vinagre, dijo: Se ha terminado. E, inclinando la cabeza, entreg\u00f3 el esp\u00edritu. Los jud\u00edos, pues porque era la Parasceve, para que no permanecieran los cuerpos en la cruz el s\u00e1bado porque era un gran d\u00eda aquel s\u00e1bado, rogaron a Pilatos que fueran quebradas sus piernas y se quitaran. Fueron, pues, los soldados: y quebraron ciertamente las piernas del primero, y las del otro que hab\u00eda sido crucificado con \u00c9l. Mas, cuando llegaron a Jes\u00fas, como le vieron ya muerto, no quebraron sus piernas, sino que uno de los soldados abri\u00f3 con la lanza su costado, y al punto sali\u00f3 sangre y agua. Y, el que lo vio, da testimonio de ello: y su testimonio es verdadero.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El Viernes Santo escuchamos ya por vez primera este pasaje del disc\u00edpulo amado. La Iglesia dolorida al pie de la Cruz, donde acababa de expirar su Se\u00f1or, no ten\u00eda entonces l\u00e1grimas y lamentaciones suficientes. Hoy se conmueve con otros sentimientos, y el mismo pasaje que causaba sus l\u00e1grimas, la hace desbordarse ahora en ant\u00edfonas de alegr\u00eda y en cantos triunfales. Si queremos saber su causa, pregunt\u00e9mosla a los autorizados int\u00e9rpretes a quienes ella misma quiso encargar nos diesen a conocer su pensamiento en este d\u00eda. Nos dir\u00e1n que la nueva Eva celebra hoy su nacimiento del costado del Esposo dormido; que, a partir del momento solemne en que el nuevo Ad\u00e1n permiti\u00f3 que la lanza del soldado abriese su Coraz\u00f3n, somos verdaderamente hueso de sus huesos y carne de su carne. No nos admiremos de que la Iglesia no vea en esta Sangre que se derrama, sino amor y vida. Y t\u00fa, oh alma, rebelde tanto tiempo a los llamamientos secretos de las gracias de elecci\u00f3n, no te desconsueles; no digas: \u201c\u00a1El amor no es para m\u00ed!\u201d Por muy lejos que haya podido llevarte el antiguo enemigo con sus funestas astucias, \u00bfno es verdad que no hay ning\u00fan lugar oculto, ni abismo siquiera, a donde no te hayan seguido los arroyos nacidos de la fuente sagrada? \u00bfCrees acaso que el largo trayecto que has querido imponer a su perseguimiento misericordioso, haya agotado su virtud? Haz la prueba; lo primero y b\u00e1\u00f1ate en estas ondas purificadoras; despu\u00e9s haz beber a grandes tragos en el r\u00edo de la vida a esa tu pobre alma fatigada; en fin, arm\u00e1ndote de fe remonta el curso del r\u00edo divino. Porque, si es verdad que, para llegar hasta ti, no se ha separado de su punto de partida, tambi\u00e9n es verdad que, haciendo esto, hallar\u00e1s la fuente misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Cf. Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Esta fiesta nos coloca en el punto central de nuestra fe: la redenci\u00f3n. Tiene relaci\u00f3n con la del Jueves Santo y la de Corpus. 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